10 de Octubre: fecha fundacional. Por Andrés Gómez*

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Seguidores del pensamiento de José Martí


 

Miami, 11 de octubre de 2011
Andrés Gómez@VirgilioPONCE
Por Andrés Gómez*/Foto Virgilio PONCE

Este 10 de octubre de 2011 la nación cubana conmemora el 143 Aniversario de su Grito de Independencia.  El de la Demajagua, el que proclamó el insigne Carlos Manuel de Céspedes, el cual dio inicio a la monumental gesta libertadora de la Guerra de los Diez Años.

Para conmemorar tan noble fecha quisiera compartir un escrito mío sobre el viaje que realicé, junto a buen amigo, de Santiago de Cuba a la Demajagua en el verano del 2006.

Salimos tempranito esa mañana de Santiago rumbo a Bayamo, distante unos 117 kilómetros, para entonces continuar rumbo a Manzanillo, otros 70 kilómetros, y eventualmente al sitio histórico de la Demajagua.

En el camino a Bayamo, que había sido el Camino Real en tiempos de la colonia, pasamos lugares históricos de extraordinaria importancia. Reviví momentos primordiales de la Patria al pasar por Baire, Jiguaní, Santa Rita y entonces llegar a la ciudad madre, Bayamo, la que por tres meses fue la primera capital de la República.

Bayamo es una ciudad próspera y está siendo remozada toda, especialmente su centro histórico -Monumento Nacional- que es obra de sensibilidad, inteligencia, dedicación,  y cariño. Es un placer ver las viejas casonas y la Iglesia Parroquial Mayor reconstruidas. Reconstruidas porque los dignos bayameses y bayamesas rehusaron entregarla intacta al ejército español que se aprestaba a ocuparla. La quemaron antes de retirarse en masa a la manigua el 12 de enero de 1879 y al entrar en ella los soldados españoles encontraron la ciudad en cenizas.  Hoy, la antigua Plaza de Armas, dedicada al Padre de la Patria, en cuyo centro se levanta su estatua, es hermosa nuevamente.

Fue en Bayamo donde se escuchó por vez primera, el Himno de Bayamo,  La Bayamesa, nuestro Himno Nacional, obra del ilustrísimo bayamés Pedro Figueredo Cisneros –Perucho.  Como fue en Bayamo donde se decidieron tantos asuntos decisivos durante los primeros meses de nuestra primera guerra por la independencia de España.

Después continuamos el antiguo Camino Real a Manzanillo. La carretera es buena, corre en la gran llanura del Cauto y a lo lejos, a la izquierda yendo hacia Manzanillo, se ven las grandes montañas que componen la Sierra Maestra, ese día coronadas por un cielo lleno de grandes nubes grises.

¡Y qué sorpresa nos tenía aguardado el camino!  Atento por dónde íbamos, de pronto descubrí un monumento con la efigie del Mayor General Antonio Maceo, rodeado de un blanco muro, a la orilla de la carretera.  Supe de primera corazonada lo que conmemoraba: la heroica batalla de Peralejo, a medio camino, entre Manzanillo y Bayamo, librada en el curso de la última de nuestras guerras de independencia de España, el 13 de julio de 1895, meses antes del comienzo de la campaña de la Invasión. Victoria de las armas cubanas donde casi fue muerto o capturado el Capitán General español, Arsenio Martínez Campos, quien en ese campo sufrió su primera derrota militar en Cuba.  Sufriría otras tan severas en el transcurso de ese memorable año.

En la legendaria Yara, cuyo nombre se le dio al Grito de Independencia del 10 de Octubre de 1868, almorzamos al compás de las gotas de un fuerte aguacero de un mediodía de verano. En Yara tuvo lugar, el 11 de octubre de 1868, el primer combate de los insurrectos cubanos, menos de 50, al mando de Carlos Manuel de Céspedes.  Los cubanos sufrieron su primera derrota en aquella gloriosa gesta independentista de diez años.

Llegamos a Manzanillo, apurados porque queríamos llegar a la Demajagua, aún distante unos 18 kilómetros, y amenazaba fuerte lluvia.  Continuamos el camino y al fin la Demajagua.  Impresionante este sitio histórico de tantas emociones. Actualmente el sitio está despejado salvo la nueva casa museo, los dos viejos jagüeyes, las dos grandes ruedas de las máquinas del viejo ingenio y el nuevo monumento de piedras conmemorando el proceso libertario de Cuba. Y en el lugar culminante del monumento la campana que convocó a aquellas decenas de hombres y mujeres --todos libres desde aquel momento--, que bajo el mando del insigne bayamés, quien se convertiría por su visión, ejemplo y obra en el Padre de la Patria, se lanzaron al heroísmo de librar la guerra de liberación que daría fundamento a la nacionalidad cubana. 

El verde domina el sitio de la Demajagua.  El verde de la esperanza por un mundo mejor.  El verde, color de la  redención.  Cuanta quietud en aquel lugar que una mañana, hace 138 años, lo que allí sucedió sacudiría los cimientos del país. Sucesos que convertirían al país en la Patria.

Mi mayor sorpresa fue ver el mar, al Golfo de Guacanayabo, en la orilla de las tierras del antiguo ingenio.  No sé porqué hasta aquel momento, a pesar de todo lo leído, siempre imaginé a la Demajagua estar tierra adentro.  Nunca lo estuvo.  Estaba precisamente en las mejores tierras donde podía haber estado entonces un ingenio, a la orilla del mar; para poder embarcar fácilmente sus productos al puerto más cercano, que en este caso era Manzanillo.

De las edificaciones del antiguo ingenio no queda ninguna.  No sólo producto de los embates del tiempo sino, también, porque pocos días después del alzamiento un cañonero español navegó expresamente hasta allí desde Manzanillo para, en una muestra de ira e impotencia, bombardear el lugar donde los cubanos osaron desafiar al despotismo. 

Y comenzar, como pueblo, a hacerse libre.

*Andrés Gómez periodista cubano residente en EE.UU. y director de  Areítodigital

 

Fuente original: enviado por el autor a MARTIANOS-HERMES-CUBAINFORMACIÓN

.http://martianos.ning.com/profiles/blogs/10-de-octubre-fecha-fundacional-por-andr-s-g-mez

Comentar este post