34 historiadores, contra la caverna

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Llega a las librerías un 'Contradiccionario' sobre la República, la guerra y el franquismo

34 historiadores, contra la caverna

Una alineación coordinada por Ángel Viñas replica al diccionario de la RAH y los 'best-sellers' neofranquistas

Martes, 10 de abril del 2012

 

ERNEST ALÓS
BARCELONA

El editor Gonzalo Pontón, que acababa de poner en marcha su nueva editorial, Pasado & Presente, tras su traumática salida de Crítica, propuso al catedrático Ángel Viñas dirigir un Contradiccionario que le sacase los colores al Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia (RAH), una consagración pagada con dinero público del discurso histórico neofranquista. El proyecto ha acabado por embarcar a 34 historiadores de primera línea y convirtiéndose en algo más amplio: una réplica del Diccionario en que al dictador se le diga dictador y a la revuelta militar no se la consagre como cruzada; una refutación de los recicladores superventas de la propaganda franquista; y una exposición didáctica, puesta al día con las últimas aportaciones «de la historiografía científica y crítica», de la República, la guerra civil y el franquismo. En el combate por la historia (973 páginas, 45 artículos temáticos, 12 reseñas biográficas), armado en un tiempo récord, llega hoy a las librerías.

  Francisco Franco del libro 'A golpe de sable' de Gabriel Cardona.

Francisco Franco del libro 'A golpe de sable' de Gabriel Cardona.

 

El propósito de la obra es tanto didáctico como ideológico. «Hemos intentado llevar al público los resultados de la investigación histórica que se hace en las universidades de forma asequible, comprensible por el lector medio. Con artículos claros, de 15 a 20 páginas cada uno», explica Viñas, catedrático emérito de la Universidad Complutense.
CONTRADICCIONARIO. El lema inicial del proyecto no aparece en el título, solo en una faja promocional: Contradiccionario. «El título final sirve para ilustrar el propósito: invitar a historiadores profesionales, especialistas en temas de los que escriben, y tener en cuenta los resultados de la investigación historiográfica, algo que por supuesto jamás ha hecho la RAH. La imagen política e ideológica que se desprende de las biografías de algunos personajes en su diccionario está en las antípodas de lo que los historiadores profesionales han escrito en los últimos casi 40 años», plantea Viñas. Así, precisa, el libro ha acabado no siendo un panfleto contra la academia sino uan obra a favor de la historia académica. Las reseñas biográficas se han limitado a 12 para no caer en la pura réplica, el Diccionario no merece ni un capítulo para denunciar sus errores («no me importa cómo se hizo, lo importante es el producto final, malo y reaccionario, provocador e indigno», plantea Viñas) e incluso algunos redactores solventes de la polémica obra de la RAH (Josep Sánchez, Joan Maria Thomàs) firman también este libro.
  Un policía con un llavero de Franco.

Un policía con un llavero de Franco. Twitter de @AtienzaAdvocats

 

'HISTORIETA' NEOFRANQUISTA Pero tanto o más que contra la RAH, esta obra colectiva replica a los historiadores revisionistas, en sus dos facetas, los neofranquistas o los equidistantes. Los «historietógrafos», según expresión utilizada por Alberto Reig en uno de los capítulos de conclusión. Según Viñas, «hay una subliteratura neofranquista hecha por cantamañanas que recicla los argumentos con los que el franquismo intentó autojustificarse, algo de lo que tuvo necesidad desde el primer día, porque tenía que justificar un levantamiento militar en el nivel jurídico, ideológico y teológico». Un fenómeno al que estará dedicado por cierto el próximo libro de Ferran Gallego, que se ha responsabilizado del artículo sobre la evolución política de la zona sublevada.

La tesis de que los dos bandos estuvieron emparejados en salvajadas, en vulneraciones de la legalidad y en dependencia de poderes internacionales también cunde, sin ser especialmente atribuible al franquismo recalentado. «Esta tesis tiene fecha: nació en la transición, tiene una explicación política y cultural, pero no es cierta, y se construyó en unos años en que no se habían investigado aún las dimensiones reales de la represión franquista; estábamos en otras cosas y aún no se habían abierto los archivos ni había empezado el tema de las exhumaciones, que dio un acelerón tremendo a la cuestión», explica Viñas.

 

CONTRA LOS MITOS ¿Cuáles son los mitos que, sostiene Alberto Reig en el libro, algunos autores siguen escribiendo en sus panfletos «como si Franco estuviera vivo y vigilándolos»? Pues, en una enumeración no exhaustiva, la ilegitimidad de origen de la República, la de la victoria electoral del Frente Popular, el desorden público de la primavera del 36, que una conspiración comunista preparaba la revolución, que el Alzamiento fue un movimiento espontáneo como el de 1808, que la guerra civil era inevitable, que esta fue una cruzada religiosa, que la represión franquista fue una respuesta al terror rojo, el robo del oro de Moscú, la falsedad del bombardeo de Gernika...

«La literatura justificativa es muy simple -opina Viñas-. Nos levantamos contra el comunismo, por la desintegración de España, para restaurar el orden público, cuando la mayor parte de las víctimas antes de la rebelión se ha demostrado, por cierto, que fueron de izquierdas... Los más listos añaden que contra la catástrofe que iba a provocar el partido socialista, porque la historiografía neofranquista tiene un alto carácter presentista, es un arma en la lucha política del presente». Su contenido es comprensible. Otra cosa es por qué ha pervivido, consiga difundirse con facilidad y a veces incluso imponerse, tantos años después del final del franquismo. Algo en lo que los autores ven un grave fracaso de la educación durante la democracia. «Estamos francamente en la cola de Europa Occidental a la hora de enfrentarnos críticamente a nuestro pasado en la escuela», lamenta Viñas.

 

LOS AUTORES. No están todos los que podrían figurar, pero sí son todos los que están. Paul Preston y Josep Fontana. Enrique Moradiellos, Julián Casanova y Julio Aróstegui. Hilari Raguer, Francisco Espinosa y José-Carlos Mainer... El libro se ha terminado muy rápido. «Porque he acudido a especialistas. Todos los autores tienen libros publicados sobre los artículos que se les han encomendado», explica Viñas. Y porque ha renunciado a profesionales que estaban demasiado embarcados en otros proyectos y ha intentado incluir a representantes de tres generaciones, lo que explica algunas ausencias, aunque no todas. «Soy un historiador que va con la ideología por delante, ojo, pero el buen historiador sabe disciplinarla», concluye el coordinador de la obra.

 

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