Alto Maipo: Si el río suena… represas trae

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

El proyecto hidroeléctrico Alto Maipo de la empresa AES Gener, ya inició sus obras cortando 6 hectáreas de la primera y vital hoya hidrográfica que alimenta a la Región Metropolitana, el río Maipo. La empresa estimó que serán taladas 31 hectáreas en su estudio de impacto ambiental, incluyendo 2000 olivillos y 500 guayacanes protegidas por la Ley de Bosque Nativo. La tala ya comenzó, según muestra un video registrado en los kilómetros 7, 10 y 13 de la ruta G-345 camino al Alfalfal.

El proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo planea construir dos centrales hidroeléctricas -Alfalfal II y Las Lajas- y tres afluentes del río Maipo -los ríos El Volcán, El Yeso y El Colorado- en un túnel de 70 kilómetros que cruzaría el Parque Nacional El Morado bajo tierra, para finalmente devolver las aguas a la altura de Las Vertientes, sector ubicado en la zona baja del Cajón.

El 21 de marzo de 2006 el Cajón del Maipo fue declarado -mediante el decreto 78 del Ministerio de Minería- “reserva natural de biodiversidad de interés internacional”.

El proyecto presentado el 2007 por la empresa AES Gener y entró ese mismo año en proceso de tramitación. El 26 de marzo de 2009, obtuvo la resolución de calificación ambiental por parte de la Comisión Regional del Medio Ambiente (Corema), sin que ningún estudio considerara el impacto del Cambio Climático ni que la empresa dijera algo en ese sentido. El 20 de septiembre del 2011, se dio el permiso para la construcción de la obra hidráulica de parte de la Dirección General de Aguas (DGA).

Según explica la activista de la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo, Soco Astorga, las obras están -supuestamente- paralizadas por un recurso de protección en la Corte de Apelaciones de Santiago -el 15 de junio de 2010- y tres acciones legales en su contra que se están peleando en Tribunales: Una, por el acuerdo secreto firmado entre Aguas Andinas y AES Gener -pacto que permite que esta empresa arriende durante 40 años los derechos de agua de Laguna Negra y Laguna de Lo Encañado que la sanitaria Aguas Andinas posee para producir agua potable en la central Alto Maipo-; otra, por el permiso ambiental que fue otorgado con irregularidades; y, por último, por el permiso otorgado por la DGA.

Juan Pablo Orrego, antropólogo, ecólogo y presidente de la Organización No Gubernamental (ONG) Ecosistemas, vive hace 28 años en el Cajón del Maipo y asegura que el proyecto es “demencial”, ya que autoriza a que una empresa norteamericana destruya todo un modo de vida de la gente que vive allí. “Chile está vendiendo su integridad ambiental, su territorio, sus cuencas, sus ríos, su aire. Estamos destruyendo la calidad de vida presente y futura. Un proyecto como Alto Maipo, es un síntoma de la ceguera de las autoridades y empresarios, quienes no pueden entender epistemológicamente la situación -es decir, desde el punto de vista científico”, sentencia Orrego.

La discusión se realizará en la Corte de Apelaciones de Santiago en marzo, cuando se inicien los alegatos.

 

IRREGULARIDADES EN EL PERMISO OTORGADO

En marzo de 2009, se registraron presiones provenientes de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) a la representante metropolitana de la entidad nacional, Catalina Bau, quien le envió a su subordinada, María Teresa Latorre, la instrucción de otorgar el permiso sectorial –PAS 102- al proyecto Alto Maipo, el cual anteriormente había sido desestimado en primera instancia, puesto que violaba la Ley de Bosque Nativo al cortar especies en peligro de extinción.

La “instrucción” obligó a la Conaf a otorgar el permiso. María Teresa Latorre, para constatar la presión comunicó que su oficina “mantiene el pronunciamiento técnico y legal enviado” que impedía otorgar el permiso. “Si bien -agregó- esta dirección regional difiere del pronunciamiento de Oficina Central, siguió las instrucciones emanadas de esa dirección ejecutiva, las cuales quedaron contenidas en el Ord. N°63 del 13 de marzo de 2009 enviado a Conama RM”.

La Contraloría General de la República sometió a proceso disciplinario a Catalina Bau, directora ejecutiva de Conaf -quien dio “la orden”- por “eventuales infracciones administrativas con ocasión de los otorgamientos de los permisos ambientales” -según el dictamen N°3542 del 20 de enero de 2010-; sin embargo, el dictamen final indicó que “los documentos dictados por la Conaf, se encuentran ajustados a derecho, por cuanto han sido emitidos dentro del ámbito de sus competencias”. En otras palabras, donde manda capitán no manda marinero.

Además, se implementó una Comisión investigadora en la cámara de Diputados en la que Catalina Bau, justificando la “instrucción” dada, declaró que “esto pasa porque no tenemos el personal capacitado para esto (…) Evidentemente la presión sobre esa funcionaria es mucha porque no tiene la capacidad técnica para hacer todo el análisis”.

Bau no consideraba que la “funcionaria” llevaba 13 años en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, SEIA, y había evaluado más de 750 proyectos.

La Comisión Investigadora concluyó, además, que existían antecedentes suficientes que demostraban que la Corema Metropolitana no debía haber aprobado el proyecto en las condiciones que se presentó.

CAMBIO CLIMÁTICO: UN ATENTADO A LA FLORA Y FAUNA

La acción de AES Gener, gestora de Alto Maipo, se produce en medio de la preocupación mundial por el calentamiento global, lo que unido al cambio climático provocado por las alteraciones a los ciclos hidrológicos, constituyen un mapa de contradicciones.

Una de las líneas de acción y argumento más recurrente que utilizan quienes pretenden instalar empresas hidroeléctricas, es que la construcción de sus centrales apacigua y contribuye a aminorar el cambio climático. Incluso se argumenta que se construyen para solapar el efecto de las plantas termoeléctricas.

HidroAysén -que fue aprobado el 9 de mayor de 2011 provocando gran controversia- contempla la construcción de cinco centrales hidroeléctricas, tres en el río Pascua y dos en el río Baker, los cuales se ubican en la región de Aysén. En este caso, las autoridades se respaldan la contribución que realizarían estas centrales para la energía eléctrica a diversas regiones del país: El proyecto de la Patagonia garantiza una capacidad de 18.430 gigavatio hora (GWh) de energía anual.

En el caso de Alto Maipo, pasa lo mismo. AES Gener argumenta que el proyecto entregará 2.500 GWh/año al Sistema Interconectado Central (SIC), abasteciendo a diversos sectores –hogares y comercio- de la Región Metropolitana.

Ambos planes sugieren un gran abastecimiento hidroeléctrico, el cual se sustenta en campañas que establecen que dichas centrales solucionarían el problema del cambio climático y desabastecimiento energético.

Sin embargo, no consideran que el Cajón del Maipo presenta una sequía, la cual, según contabilizan los pobladores del sector, lleva más de 5 años.

San José de Maipo es un importante sector residencial en el que habitan 13 mil 376 habitantes, según el Censo de 2002. El proyecto hidroeléctrico devastará las diversas fuentes de ingreso de los pobladores del área, puesto que la utilización de aguas disminuirá en casi un 80% el caudal de los ríos, lo que imposibilitará la práctica de rafting, una de las actividad turísticas más atractivas del sector.

Un dato no menor el anterior si se considera que este río abastece de agua potable al 80 por ciento de los habitantes de la Región Metropolitana, a 120 mil hectáreas del Valle Maipo y a otras 10 comunas del Gran Santiago.

Astorga, de la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo establece que “acá hay un problema grave y drástico de cambio climático, el cual no fue considerado en ningún momento por esta empresa. Con un proyecto de esta envergadura, el abastecimiento de agua de consumo y riego para Santiago se termina, además de desertificar 150 mil hectáreas”.

A lo anterior se suma una probable aceleración del derretimiento de los glaciares, debido al aumento de las temperaturas en la Cordillera causado por el impacto del Cambio Climático.

“La gente cree que el proyecto no es tan grande o que no provocó daño, pero en la parte de las montañas, el impacto para la fauna es mayor. La empresa puede hacer lo que quiera allá y el turista no se va a dar ni cuenta”- asegura Herman Falchi, joven turista del Cajón del Maipo.

 

PERMISO DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE AGUAS

El Ciudadano consultó a la Dirección General de Aguas (DGA) sobre el daño que Alto Maipo tendría en los derechos hídricos de terceros. Pía Rubio, periodista del organismo, establece que el proyecto cumple con la normativas y que no ocasionará impacto ambiental en la zona, ya que esta entidad exigió la instalación de mecanismos que permitirán la continuidad del flujo. “En cuanto a la resolución ambiental, a este servicio no le corresponde pronunciarse sobre los alcances de la obtención del permiso emitido por la Autoridad Ambiental”- según  señala.

Pero las declaraciones de Rubio no se ajustan a lo señalado en la Ficha Registro de Observaciones Ciudadanas sobre el Estudio de impacto ambiental del “Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo”, firmado el 25 de agosto de 2008 -como persona natural- por Luis Bustamente, dirigente de la comunidad de agua potable El Manzano, quien enviaba la misiva a Alejandro Smythe, Director Regional de la Conama.

En dicho documento, Bustamente observa que “el proyecto no tiene los derechos de agua concedidos en ninguna captación. Existe un informe técnico de la DGA que concluye que no es posible acceder a los traslados de derechos de agua solicitados por Gener, pues no existe la disponibilidad física de agua”.

Hasta la fecha, la empresa AES Gener desmiente las irregularidades y asegura que los derechos de agua que se requieren para iniciar el proyecto están en regla.

LA COBERTURA EN LA PRENSA

“Alto Maipo es como un epílogo que lleva muchas décadas ocurriendo y que tiene que ver con un proceso en el que estamos todo Chile inverso. Pascua Lama, Castilla, HidroAysén: es el mismo patrón de locura y ceguera suicida epistemológica, en la que un porcentaje menor de la humanidad quiere tenerlo todo en desmedro de otros”, comenta el ecólogo Juan Pablo Orrego.

La diferencia entre ambos trabajos está en la difusión y cobertura mediática de cada proyecto.

Por un lado, HidroAysén fue repudiado por un alto porcentaje de la ciudadanía chilena y extranjera, quienes se manifestaron en múltiples marchas y otras maneras de protestar. Periódicos internacionales, artistas, científicos, organizaciones y alrededor de un 74% de la ciudadanía chilena desaprobó el proyecto.

En cambio, Alto Maipo no ha contado con la amplia cobertura de los medios de comunicación. Esto se debe a que el grupo de personas que está enterado del proyecto y el cual está movilizándose, aún es mínimo.

“La mayoría de la gente se viene a enterar de Alto Maipo cuando va para el cajón y se encuentra con uno que otro letrero. Yo había escuchado muy poco sobre el proyecto, hace harto tiempo, de hecho, pensé que ya había pasado”, cuenta el joven turista, Herman Falchi.

Pero la participación e influencia ciudadana es fundamental para la paralización de proyectos de esta envergadura que afecten a la población, medio ambiente y ecosistemas.

La activista Soco Astorga, hizo un llamado a que la gente de Santiago “despierte” y forme un movimiento grande que defienda las aguas y no permita que dos o tres transnacionales poderosas y millonarias se disputen lo que pertenece a todos los chilenos. “Necesitamos que la gente se involucre, puesto que estamos a tiempo aún de defender el agua y la vida”, asegura.

La solución, según Orrego es que la humanidad disminuya el producto geográfico bruto, restaure y reforeste la fauna, además de “distribuir la torta” de los recursos de toda la humanidad. Sin embargo, todo ello parece inconcebible mientras existan empresarios que impongan la “economía verde” o la gobernanza ambiental” como la nueva solución para la crisis ambiental y de pasó, justifiquen sus propios intereses económicos en desmedro del ecosistema y la humanidad.

 

 Por Francisca Salinas Fernández y Esteban Acuña Venegas

El Ciudadano

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