América Latina: expansión de transnacionales brasileras causa destrucción social y ambiental [Manuela Moraes]

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

América Latina

 

  
La expansión de las transnacionales brasileras

Impulsadas por el Gobierno Federal, transnacionales de la construcción civil amplían su acción en América Latina causando conflictos sociales y destrucción ambiental por donde pasan.

  
Manuela Moraes, Sao Paulo
Portal del PSTU
http://pstu.org.br/
 
Traducción de Correspondencia de Prensa
 

 
    Ponte da Odebrecht na Venezuela

Las empresas brasileras de la construcción civil tuvieron un gran crecimiento en su actuación en el exterior en los últimos diez años. Gracias al financiamiento público del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) y al apoyo del gobierno Lula, como OAS Ltda., Camargo Camargo Corrêa, Andrade Gutierrez e Odebrecht tuvieron un crecimiento de 544% en su actividad en América Latina y en África.

El movimiento de internacionalización de estas empresas se inició en los años 1970 con la recomendación de la dictadura militar de obras de gran porte, con autopistas y usinas hidroeléctricas, lo que garantizó el aumento de las ganancias y la formación de conglomerados. Ahora, este movimiento es acelerado por la actuación del BNDES, que entre 2001 y 2010 aumentó en 1.185% el financiamiento de las obras realizadas por las constructoras brasileras en el exterior, pasando de US$73 millones a US$937 millones. Para este año la previsión es que los desembolsos lleguen a US$1,3 billón.

La intervención directa de la diplomacia brasilera también fue central en este proceso. Documentos revelados en el último mes por la Folha Transparencia, muestran cómo Itamaraty intercedió a favor de la Odebrecht e da Andrade Gutierrez en la construcción de hidroeléctricas en Venezuela y Colombia. Las negociaciones fueron impulsadas por los embajadores en esos países y fueron clasificadas como "promoción comercial".

El ex presidente Lula también se esforzó en este sentido, interviniendo personalmente en la negociación de contratos de grandes obras públicas cómo el metro de Caracas, en Venezuela, y de puertos, autopistas, usinas hidroeléctricas y petroquímicas en Bolivia, Cuba, Nicaragua y Perú. Todas ellas financiadas por el BNDES mediante la contrapartida de empresas brasileras de ingeniería para la realización de las obras. 

Lula también actuó en la protección de los intereses de estas empresas en el exterior en casos de conflicto con los gobiernos locales, como el episodio en que la Odebrecht fue expulsada de Ecuador después de irregularidades constatadas en una autopista y dos hidroeléctricas construidas por la empresa. Las actuales actividades del ex presidente muestran cuanto es su vínculo cercano con los empresarios de construcción civil. Recientemente, Lula hizo una gira por América Latina a bordo del avión de la Odebrecht, visitando obras en Cuba y Venezuela.
 
Quién paga la banda, pone la música

No fue casual el empeño que puso Lula en los negocios de la construcción civil. Datos del Tribunal Superior Electoral (TSE) confirman que las constructoras son las mayores financiadoras de las campañas electorales del PT. En las elecciones de 2006 las donaciones llegaron a R$22,5 millones. La Camargo Corrêa fue la mayor donadora con R$6,5 millones.

El gobierno de Dilma no es diferente. De cara a las obras de la Copa del Mundo de 2014, del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) y de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA), la donación de las constructoras para la campaña de la actual presidenta, llegó a R$37 millones. Y una vez más, la Camargo Corrêa fue la mayor donadora, con R$8,5 millones, lo que representa una pequeña contribución frente a los billones recibidos del gobierno para realizar obras en Brasil y en América Latina.

Daños sociales y ambientales

Otro trazo fundamental de la expansión de estas constructoras por el continente, son las graves denuncias de fraudes en los procesos de licitación y construcción de las obras, además de los conflictos con las poblaciones locales debido a los impactos negativos de las obras.

Son recurrentes los casos de conflictos. Cómo los que sucedieron en la reserva ecológica del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), en Bolivia, donde sería construida una autopista. Los indígenas de la región afirman que no fueron consultados sobre la obra, lo que es una exigencia constitucional, y que la construcción traerá consecuencias negativas para el ecosistema.

Pero más allá del cuestionamiento a los gobiernos locales, las poblaciones afectadas por las obras chocan muchas veces contra las constructoras. Así como ocurre en Brasil en el caso de la construcción de las hidroeléctricas de Jirau y Belo Monte, las poblaciones de los países vecinos cuestionan la viabilidad de las obras y la actuación de las constructoras en perjuicio del medio ambiente y de los pueblos originarios.

Según organizaciones indígenas y ambientalistas de estos países, los estudios de impactos ambientales muchas veces no son realizados o, cuando lo son, el plan de manejo para compensar la destrucción no se concreta. De esta forma, la indemnización de las familias afectadas o las obras de compensación a las poblaciones nunca ocurren o son hechas de manera precaria. Fue justamente por conocer los impactos negativos de las grandes obras y la acción de las empresas, que la población del Tipnis se rebeló contra la construcción de la autopista que amenaza su modo de vida.

boletín solidario de información
Correspondencia de Prensa
12 de octubre 2011
Colectivo Militante - Agenda Radical
Montevideo - Uruguay
redacción y suscripciones: germain5@chasque.net


Construtoras brasileiras se expandem pela América Latina

Impulsionadas pelo Governo Federal, transnacionais da construção civil ampliam sua ação na América Latina causando conflitos e destruição ambiental por onde passam

 


Manuela Moraes, de Bauru (SP)


 

Ponte da Odebrecht na Venezuela

• As empresas brasileiras de construção civil tiveram um grande crescimento em sua atuação no exterior nos últimos dez anos. Graças ao financiamento público do BNDES e a ação do governo Lula, empresas como a OAS Ltda., Camargo Corrêa, Andrade Gutierrez e Odebrecht tiveram um crescimento de 544% em sua atuação na América Latina e na África.

O movimento de internacionalização destas empresas iniciou-se nos anos 1970 com a encomenda pela Ditadura Militar de obras de grande porte, como rodovias e usinas hidrelétricas, o que garantiu o aumento dos lucros e a formação de conglomerados. Agora, este movimento é acelerado pela atuação do BNDES, que entre 2001 e 2010 aumentou em 1.185% o financiamento das obras realizadas por empreiteiras brasileiras no exterior, passando de US$73 milhões para US$937 milhões. Para este ano a previsão é de que os desembolsos cheguem a US$1,3 bilhão.

A intervenção direta da diplomacia brasileira também foi central neste processo. Documentos revelados no último mês pela Folha Transparência mostram como o Itamaraty intercedeu em favor da Odebrecht e da Andrade Gutierrez na construção de hidrelétricas na Venezuela e na Colômbia. As negociações empenhadas pelos embaixadores foram classificadas como ‘promoção comercial’.

O ex-presidente Lula também se esforçou neste sentido, intervindo pessoalmente na negociação de contratos de grandes obras públicas como a do metrô de Caracas, na Venezuela, e de portos, rodovias, usinas hidrelétricas e petroquímicas na Bolívia, Cuba, Nicarágua e Peru. Todas elas financiadas pelo BNDES mediante a contrapartida de contratação de empresas brasileiras de engenharia para realização das obras.

Lula também atuou na proteção dos interesses destas empresas no exterior em casos de conflito com os governos locais, como no episódio em que a Odebrecht foi expulsa do Equador após irregularidades constatadas em uma rodovia e duas hidrelétricas construídas pela empreiteira. As atuais atividades do ex-presidente mostram o quão próximo é o seu relacionamento com empresários da construção civil. Recentemente Lula fez um tour pela América Latina a bordo do jatinho da Odebrecht, visitando obras em Cuba e na Venezuela.

Quem paga a banda, dá o tom da música
Não foi à toa todo o empenho de Lula para com os negócios da construção civil. Dados do Tribunal Superior Eleitoral (TSE) mostram que as empreiteiras são as maiores financiadoras das campanhas eleitorais do PT. Nas eleições de 2006 as doações chegaram a R$22,5 milhões. A Camargo Corrêa foi a maior doadora, com R$6,5 milhões.

A atuação do governo Dilma não deve ser diferente. De olho nas obras da Copa, do PAC e da ‘Iniciativa para Integração da Infraestrutura Regional Sul Americana (IIRSA)’, a doação das construtoras para a campanha da atual presidente chegou a R$37 milhões. E mais uma vez, a Camargo Corrêa foi a maior doadora, com R$8,5 milhões, o que representa apenas uma pequena contribuição frente aos bilhões recebidos do governo para realização de obras no Brasil e na América Latina.

Danos sociais e ambientais
Outro traço fundamental da expansão destas construtoras pelo continente são as graves denúncias de fraudes nos processos de licitação e construção das obras, além de conflitos com as populações locais devido aos impactos negativos das obras.

São recorrentes os casos de conflitos como os que ocorrem na região da reserva ecológica Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), na Bolívia, onde seria construída uma rodovia. Os indígenas da região afirmam que não foram consultados sobre a obra, o que é uma exigência legal, e que ela trará consequências negativas para o ecossistema.

Para além do questionamento aos governos locais, as populações atingidas pelas obras muitas vezes chocam-se contra as construtoras. Assim como ocorre no Brasil no caso da construção das hidrelétricas de Jirau e Belo Monte, as populações dos países vizinhos questionam a viabilidade das obras e a atuação das construtoras para com o meio ambiente e os povos tradicionais. Segundo organizações indígenas e ambientais destes países, os estudos de impactos ambientais muitas vezes não são realizados ou, quando o são, o plano de manejo para compensar a destruição não é concretizado.

Da mesma forma, a indenização das famílias atingidas ou as obras de compensação às populações não chegam a ocorrer, ou são feitas de forma precária. É justamente por conhecer os impactos das grandes obras e a ação das construtoras que a população de Tipnis se revolta contra a construção da rodovia que ameaça seu modo de vida.
Partido Socialista dos Trabalhadores Unificado

 

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