Antígona Oriental: Entre lo mejor del teatro uruguayo

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

POR Jorge Arias -  

image002No bien tenemos el programa en las manos, sabemos que la obra pertenece a Völker Losch.

Hemos leído programas de todo tipo, con raptos que quieren ser poéticos, con lugares comunes que sueñan con filosofía. Pero en este programa tenemos acción directa.  (COPETE)

Casi diríamos el espíritu redivivo de Piscator, de los “agitprop” (agitación y propaganda) de los años 20. Vergüenza para los orientales que estas pocas pero contundentes palabras claras nos vengan de Hamburgo, del Norte de Alemania; pero bienvenidas sean, por lo menos para cortar las insistentes demostraciones de conformismo de nuestra burocracia teatral. Dice Losch, con palabras que a la vez dicen la verdad y desnudan las mentiras y que compartimos en todo:

“El argumento de que es necesario dar por concluido el pasado para poder vivir el futuro, no existe…llego al teatro. Las mujeres están ensayando una escena en las que cuentan las torturas sufridas … Siento el alivio de las mujeres que pueden decirlo todo, públicamente, desde un escenario… En este momento sé exactamente por qué hago teatro. Después del ensayo entro a una librería ; hojeo un libro… el libro, escrito en la actualidad, sugiere que la dictadura militar sobrevino como un fenómeno natural. Una sola frase para hacer olvidar toda una época, para destruir la historia.”

Solo le faltó decir lo obvio, lo que nadie quiere oír: vivimos hoy el triunfo de la dictadura militar. No sólo porque el juicio de los criminales del ejército, la marina y la fuerza aérea se logró, a medias, mediante esfuerzos individuales de víctimas, algún fiscal y los familiares de los muertos y, sobre todo, contra los gobernantes, “progresistas” y no “progresistas”, que pusieron en el camino todas las piedras que tuvieron a mano; sino, más gravemente, porque hoy el cuadro es el mismo.

Escribe Losch que cuando vio la asunción de un nuevo comandante del ejército oyó como un mantra frases huecas sobre la concluida elaboración del pasado, y que “…con habilidosas frases retóricas se busca trasmitir una sensación de responsabilidad” ¡Atención Losch! No es tanta “palabra hueca”. Cuando nuestro presidente habló el 13 de abril de 2010, la víspera del llamado por la dictadura “Día de los caídos en defensa de las instituciones” en su espacio “Habla el presidente”, dijo:

“…todas las luchas del pueblo uruguayo, por mejorar, por distribuir mejor, se va a poner a prueba… cuando alguna crisis mundial nos traiga una crisis de reparto. Y en esa hora tendrá un inmenso valor que los cuerpos armados de nuestro país obliguen a respetar la democracia… ¿Cuál es la última garantía en una sociedad, del juego y de la existencia institucional de la democracia de derecho que conocemos?… La verdadera garantía para una nación es que sus cuerpos armados, en los grandes momentos de tensión, cuiden y respeten el funcionamiento institucional”. Moneda falsa, además, porque la idea y casi la frase pertenecen a Spengler.

Muchos reproches , en materia de datos, de estética y de técnica pueden hacerse a “Antígona oriental”. Pero Victoria Pereira recuerda la frase de Tabaré Vázquez de que sería un presidente para todos los orientales, agrega: “¡ahí comprendí que la quedamos!”. En ese momento un rayo de luz relumbró en el escenario. Se había oído, al fin una voz humana, con un mensaje humano y de hoy; grave, fuerte, verdadera. Eso fue suficiente.

Las descripciones de las torturas fueron demasiado suaves, por no decir edulcoradas, tal vez porque su mención tal cual sería intolerable para nuestro refinado público. Es verdad que en ”Antígona oriental” se simplifican la historia y el mito, se reduce a un formato de historieta; es un panfleto; no tiene hondura psicológica; pero es eso, un grito de verdad, y no más, lo que se necesita. Andrajosa, tímida, mal escrita, con penosos baches de mala literatura, “Antígona Oriental” está entre lo mejor que ha producido el teatro uruguayo en los últimos veinte años.

Ficha

ANTÍGONA ORIENTAL, a partir de Sófocles y testimonios de ex presas políticas, hijas y exiliadas, dramaturgia de Marianella Morena, con Sofía Espinosa. José Pedro Irisity, Sergio Mautone, Victoria Pereira, Bruno Pereyra, Fernando Vannet y la participación especial de: Anahit Aharonian, América García, Ana Demarco, Ana María Bereau, Cecilia Gil Blanchen, Carmen Maruri, Carmen Vernier, Graciela San Martín, Gloria Telechea, Irma Leites, Laura García-Arroyo, Lilian Hernández, Ethel Matilde Coirolo, Mirta Rebagliatte, Myriam Deus, Nelly Acosta, Nibia López, Tatiana Taroco y Violeta Mallet.Escenografía y vestuario de Paula Villalba, iluminación de Martín Blanchet, música de Rafael Antognazza, asistencia de dirección y entrenamiento del coro de Luciana Lagisquet, preparación corporal de Carolina Besuievsky, entrenamiento vocal de Silvia Uturbey, dirección de Volker Lösch. En el Teatro Solís.

 

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Néstor 02/12/2012 10:59


Excelente...sin palabras!!