Argentina: Muere el genocida General Bussi

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

|Pravda Liberation PARIS 1871|Redaccion Buenos Aires|

El general argentino Antonio Bussi, quien cumplía prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura (1976 -1983), falleció este jueves en el Instituto de Cardiología de Tucumán (noroeste) a causa de una decompensación, informaron fuentes médicas.

"Murió por una descompensación. Su salud se había complicado en las últimas semanas, a partir del agravamiento de su cuadro de afección cardíaca y pulmonar, a lo que se sumaron complicaciones en los riñones y en el hígado", indicó un médico del hospital.



Bussi se encontraba ingresado en el nocosomio desde el lunes pasado debido a fallas cardíacas y respiratorias.

El también exgobernador de facto de la provincia de Tucumán, era considerado uno de los más duros y crueles represores de la última dictadura militar argentina.

Luego del derrocamiento por la vía militar de la presidenta María Estela Perón el 24 de marzo de 1976, el represor argentino asumió el cargo de gobernador militar de la provincia de Tucumán, localizada a mil 200 kilómetros al noroeste de Buenos Aires y considerada una de las más pequeñas geográficamente y con mayor densidad poblacional con 1,5 millones de habitantes.

Su eficacia como represor en Tucumán convirtió a esta provincia en la única de Argentina que necesitó un informe especial de víctimas de la dictadura.

Tras el retorno de la democracia, Bussi formó un partido de derecha que restablecía el plan para aniquilar opositores.

En 1995 ganó las elecciones y se convirtió en gobernador de Tucumán, pero no llegó a culminar su mandato debido al juicio político al que fue sometido por corrupción.

En esta última década se sentó en el banquillo de los acusados por crímenes de lesa humanidad siendo definitivamente condenado en 2008.

Tribunales federales en Argentina estimaron que en 2011 se efectuarían un total de nueve juicios a represores de la dictadura militar por crímenes de lesa humanidad, que se suman a los nueve que estaban en curso.

La Procuración General de la Nación también había previsto que estos procesos se llevarían a cabo, en su gran mayoría, en las ciudades norteñas de Salta, Tucumán, Corrientes y en las centrales de Rosario, Mar del Plata y Buenos Aires.

Según un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) argentino, emitido a principios de 2010, unas mil 464 personas en Argentina están acusadas por crímenes de lesa humanidad, vinculados al último Golpe de Estado de la nación austral.

 

Pravda

 

Bussi, el siniestro

Por Osvaldo Bayer

Murió Domingo Bussi, el general. Una de las más siniestras figuras de nuestra historia. Sí, no se cometería ninguna exageración si cuando se haga referencia a él se diga: “El general Bussi, el siniestro”. Sólo basta recorrer su biografía para constatarlo. La perfidia de sus crímenes llega a lo inimaginable. Y ahí está la pregunta que todavía no nos hemos contestado: ¿dónde aprendió Bussi su oficio de matar con total impunidad? ¿En el Colegio Militar, en la Escuela Superior de Guerra o en sus estadías en Kansas con el ejército yanki o en Vietnam durante su gira? Sea como fuere, fue un criminal de la mayor cobardía y crueldad. Sus crímenes comprobados y por eso condenado son todos de lesa humanidad. Su hazaña máxima como criminal es el haber exhibido el cadáver congelado de Santucho en el Museo de la Represión, en Campo de Mayo. Se le caía la saliva de la boca de puro placer. Pero, además, los mil casos de torturas, de “desaparición”, de asesinatos. El mismo ejecutaba a los presos políticos de un solo tiro. Está declarado por testigos. ¡Ah, general! La degradación. La absoluta validez de la ley del más fuerte.

Y ese episodio tan perverso, donde la vileza ya no tiene palabras para describirlo: cuando ordenó apresar a los vagabundos y los pordioseros de la capital tucumana y los transportó en camiones que los arrojaron por las sierras catamarqueñas, donde murieron de hambre y de frío. Occidental y cristiano el general. Eso ocurrió en tierras tucumanas donde en 1816, en aquel increíble 9 de julio, se cantó nuestro Himno Nacional con aquello tan sabio de “Ved en trono a la noble Igualdad, Libertad, Libertad, Libertad”.

Pero uno, como argentino, sintió aún mucho más vergüenza cuando el pueblo tucumano, ya en democracia, votó a ese abyecto personaje como gobernador de Tucumán. ¿Qué hubieran pensado los congresales de 1816 al saber que en esa misma tierra libertaria se había votado al abyecto supremo? Ahora, esos que lo votaron de los barrios bien y de los barrios que exigían “más seguridad” tendrían que tener el coraje civil de marchar frente a la Casa de Tucumán y pedir perdón por tamaña acción de burlar para siempre a la democracia.

Lo mismo que tendrían que hacer los diputados del radicalismo y de otros partidos conservadores que votaron el “Punto Final” de Alfonsín por el cual quedó en total libertad la jauría uniformada de la desaparición como método.

El “general” Bussi. Cuando trasladó el centro clandestino de detención de Famaillá al Ingenio Nueva Baviera, ahí sí que se sintió dueño de la vida y de la muerte. Dueño y señor de la picana y el submarino y de toda clase de torturas aprendidas en el General Staff College de Fort Leavenworth, en Kansas. Claro, siguieron las huellas de aquel general Julio Argentino Roca cuando mandó comprar diez mil remington, el invento estadounidense con que se había eliminado a los pieles rojas y a los sioux. Y con ellos Roca demostró que los argentinos somos los mejores europeos y americanos del norte. Videla, Menéndez, Bussi... la lista es larga. Pero por fin muchos de ellos ya están en cárceles comunes y retratados para siempre en el diccionario de la infamia.

Murió Bussi. El espectro de la infamia. General de la Nación. ¿De qué Nación? No aquella del 25 de Mayo ni de 1813 y del 9 de julio tucumano. No, la fiera sanguinaria salida de claustros castrenses argentinos y entidades “educadoras” norteamericanas. En su entierro, los argentinos que salieron a la calle para gritar “dónde están los desaparecidos” gritarán: “Nunca más”. Nunca más un general Bussi. El siniestro.

Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos
CARTA AL GENOCIDA BUSSI

Hoy leí la noticia que usted está agonizando, va camino a su muerte y decidí escribirle desde mi tristeza.

Triste noticia, la de su espera en una clínica de la capital de Tucumán, cuando en realidad usted debería estar en una clínica de prisión.

Triste noticia la de su inminente muerte porque usted finalmente no pasó por la cárcel donde todo genocida debería estar.

Triste noticia que nos impide llevarlo a juicio por el secuestro, desaparición y tortura de nuestra madre Nelida Azucena Sosa de Forti.

Usted es el principal responsable y mientras se muere, nosotros seguimos buscando saber qué pasó con nuestra madre, dónde están sus restos para poder darle un entierro digno, como el que usted tendrá sin merecerlo.

Triste noticia que su crimen quede impune porque usted no solo es responsable de la desaparición de mi madre, a quien mandó a secuestrar el 18 de febrero de 1977 junto a mis 5 hermanos de 16 a 6 años, todos forzados a bajar de un avión de Aerolíneas Argentinas en Ezeiza, cuando viajaban a Venezuela para encontrarse con mi padre.

Usted es también responsable de numerosos crímenes, abusos y robos realizados a ciudadanos tucumanos que aun esperan, como nosotros, que la justicia se haga una realidad.

Y es también responsable de haber marcado traumáticamente nuestras vidas siendo muy jóvenes y de lanzarnos al exilio, experiencia difícil que se sumó al insoportable dolor de no saber nunca más nada de nuestra madre.

Triste noticia que usted muera sin el juicio ni el castigo necesario.

Pero sepa que no logró destruir el legado humanista de mi madre, ni su memoria, ni su afán solidario, ni su defensa de los derechos sociales ni su prédica contra toda injusticia, porque toda ella vive en nosotros, sus hijos, como práctica viva en todos los países que nos han acogido.

Triste noticia la de su inminente muerte, pues siempre esperamos verlo sentado frente a los jueces gozando de las garantías que usted siempre violó.

Y nos queda la duda de si algún día la justicia dejará de ser tan injustamente lenta.

Dra. Silvana Forti

Murió el represor Antonio Bussi

Llegó la hora

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24.11.2011

El ex general argentino Antonio Domingo Bussi, condenado a cadena perpetua por su participación en delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, falleció este jueves en Tucumán, luego de varios días de agonía. Bussi fue gobernador de esa provincia durante el régimen de facto, y, ya en democracia, fue elegido por la ciudadanía.

El ex general argentino Antonio Domingo Bussi, fallecido este jueves a los 85 años, fue uno de los integrantes del ala más dura de la dictadura militar (1976-1983), pero además logró varios cargos electivos ya en democracia, incluido el de gobernador de la provincia de Tucumán.

Bussi, nacido el 26 de enero de 1926, escaló en la vida política local mientras sorteaba las acusaciones por su participación en los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen militar.

En 2003, poco después de ser elegido intendente de la ciudad de Tucumán, capital de la provincia homónima, Bussi fue detenido por la desaparición del exsenador Vargas Aignasse, el mismo delito por el que fue condenado a prisión perpetua en 2008.

"Este caso no puede ser tratado fuera del contexto de la guerra en los setenta" contra "terroristas" de izquierda, afirmó Bussi durante su último intervención en el juicio antes de recibir la sentencia a cadena perpetua.

Durante aquel proceso, el ex gobernador interrumpió su discurso para pedir "más oxígeno" y estalló en llanto en más de una ocasión al hablar ante los miembros del tribunal que lo juzgó.

Pero su actitud no conmovió a las organizaciones humanitarias que acudieron a cada jornada del juicio y que montaron en cólera cuando el tribunal anunció que le concedería el beneficio de prisión domiciliaria por sus problemas de salud.

Casado con Josefina Bigolio y padre de cuatro hijos, Bussi ha muerto cuando era investigado además por violaciones sexuales cometidas en un centro de detención de Tucumán durante la dictadura, cargo por el que fue procesado en julio pasado como "partícipe necesario".

Antes de la dictadura, Bussi ya ocupaba posiciones de poder. En 1975 fue comandante del "Operativo Independencia", una campaña militar realizada en Tucumán contra la organización guerrillera trotskista Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

Un año más tarde asumió como gobernador de Tucumán, cargo en el que se mantuvo hasta 1981, y que volvió a ejercer en democracia, de 1995 a 1999, luego de ganar los comicios provinciales con el 44 por ciento de los votos.

Antes de su segundo mandato como gobernador, fue diputado y creó la derechista Fuerza Republicana, con la que se presentó más tarde a las elecciones.

Cuando ejercía como gobernador elegido democráticamente fue investigado por cuentas en bancos suizos, evasión de impuestos y enriquecimiento ilícito, lo que motivó su suspensión en el cargo durante 60 días, aunque logró evitar finalmente la destitución.

Bussi, que tampoco escapó a denuncias por malversación de fondos públicos, intentó continuar con su carrera política en 1999, cuando finalizó su mandato de gobernador y se presentó como candidato a diputado, pero el Parlamento rechazó su designación por considerarlo "moralmente inhabilitado" por su papel en la dictadura.

Se postuló para legislador poco después de que el juez español Baltasar Garzón pidiera su detención por violaciones de los derechos humanos, solicitud rechazada por las autoridades argentinas.

No obstante, afrontó en los últimos años en Argentina varios procesos judiciales, al mismo tiempo que se deterioraba su salud, lo que le llevó a múltiples ingresos hospitalarios.

De hecho, un perito forense de la Corte Suprema de Justicia había establecido a comienzos de noviembre que no estaba en condiciones físicas apropiadas para ser sometido a juicio, por lo que un tribunal de Tucumán decidió apartarlo de un proceso que afrontaba por crímenes de la dictadura.

Bussi, que en mayo pasado fue dado de baja de las filas del Ejército, ya había sido apartado en 2010 de un juicio en su contra por su debilitada salud, que finalmente derivó en una falla "multiorgánica" sin retorno.

(Fuente: EFE)

Murió el represor Antonio Bussi

Tenía 85 años; fue el jefe de más de 30 centros de tortura durante la dictadura militar de Argentina y estaba condenado a prisión perpetua

+ efe - 24.11.2011 Texto: Observador

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El ex general argentino Antonio Bussi, condenado a prisión perpetua por crímenes cometidos durante la última dictadura militar, murió este jueves a los 85 años en un hospital de Tucumán, informaron medios de esa ciudad del norte de Argentina.

Bussi estaba hospitalizado desde mediados de mes a causa de una insuficiencia cardíaca crónica, con problemas respiratorios y renales en etapa terminal, según dictaminaron los médicos.

Por tal motivo, quien fuera gobernador de Tucumán durante la dictadura militar (1976-1983) y luego en democracia (1995-1999), había sido apartado de un juicio en el que debía responder por el secuestro y asesinato de dos militantes de izquierdas.

Antonio Bussi es considerado uno de los símbolos de la represión desatada por el régimen militar y formaba parte del ala más dura del Ejército junto al exgeneral Luciano Menéndez, quien ya acumula seis condenas por crímenes de lesa humanidad.

En agosto de 2008, Bussi había sido condenado a prisión perpetua junto con Menéndez como responsables del secuestro, tortura y asesinato del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse, cometido en 1976 en Tucumán.

Durante el régimen militar, el exgeneral fue el jefe de 30 centros clandestinos de detención que funcionaron en Tucumán bajo la jurisdicción del III Cuerpo del Ejército por entonces bajo el mando de Menéndez.

Durante los procesos judiciales en su contra, Bussi se consideró "un perseguido político por los derrotados de ayer en una guerra justa y necesaria" contra "la agresión marxista y leninista".

Esta semana comenzó en Tucumán un juicio por el secuestro y asesinato en 1976 de Carlos Aguirre y Margarita Susana Azize Weiss, proceso en el que Bussi y Menéndez habían sido apartados a raíz de sus malas condiciones de salud.

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