Argentina y Uruguay: Identificaron restos de Alberto Mechoso y Roque Orlando Montenegro

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

La consigna de la Marcha por los Desaparecidos fué:

LOS VAMOS A ENCONTRAR !!

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Identificaron los restos de Alberto Mechoso en Buenos Aires


Así lo informó la prensa

Identificaron restos de Alberto Mechoso

Sangro, lucho, pervivo

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23.05.2012

Identificaron en Argentina los restos de Alberto Mechoso, desaparecido en ese país durante la dictadura. Mechoso, militante del PVP, fue secuestrado en Buenos Aires a fines de setiembre de 1976. Según informó a Montevideo Portal el dirigente Raúl Olivera sus restos fueron encontrados junto a los de Marcelo Gelman.

Los restos de Alberto Mechoso, "Pocho", fueron identificados en Buenos Aires, informó TNU, aunque, según pudo saber Montevideo Portal, fueron hallados junto a los de Marcelo Gelman, padre de Macarena, en octubre de 1976.

En conversación con Montevideo Portal, el dirigente del Partido Por la Victoria del Pueblo, Rául Olivera, dijo que se trata del primer detenido desaparecido identificado de la organización.

”Es un impacto muy grande”, señaló el dirigente del PVP, agregando que hay una treintena de militantes de la organización que están desaparecidos, entre Uruguay y Argentina.

Según informó Olivera los restos de Mechoso fueron encontrados junto a los de Marcelo Gelman, en octubre de 1976, en el canal de San Fernando, en un tanque relleno de hormigón.

Olivera señaló que recién fueron identificados ahora, debido a que se le dio prioridad a las comparaciones de ADN con ciudadanos argentinos.

Al ser consultado sobre si se esperaban que aquellos restos no identificados pertenecieran a Mechoso, Olivera señaló que el único elemento común que tenían era que ambos habían estado recluidos en el centro de torturas Automotoras Orletti.

Mechoso, militante del PVP, había sido secuestrado junto a Adalberto Soba a fines de setiembre de 1976, en Buenos Aires. Estuvo detenido en Orletti, y posteriormente fue desaparecido.

Por su caso, entre otros 28, fueron procesados los militares Gilberto Vázquez, José Ricardo Arab, Ernesto Ramas, José Gavazzo, Luis Maurente y Jorge Silveira y los policías José Sande Lima y Ricardo Medina, y condenados a penas de entre 20 y 25 años de prisión.

Comunicado de Presidencia de la República

La Secretaría para los Derechos Humanos de la Presidencia de la República informa que a partir de las muestras genéticas proporcionadas por esta Secretaría al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), éste comunicó en el día de la fecha la identificación - mediante exámenes de ADN - de restos óseos hallados oportunamente en la ciudad de Buenos Aires, como pertenecientes al ciudadano uruguayo Alberto Cecilio Mechoso Méndez, detenido en la República Argentina el 26 de setiembre de 1976 y que permaneciera desaparecido desde entonces.


Alberto Mechoso Mendez era nacido en el Departamento de Flores el 1° de noviembre de 1936 y era militante de la Federación Anarquista Uruguaya y luego de la Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales y en Argentina, del Partido por la Victoria del Pueblo. Fue asimismo militante gremial en la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y de la Convención Nacional de los Trabajadores.

La Secretaría para los Derechos Humanos de Presidencia de la República, en la que se desempeñan en distintas áreas 35 personas, y que mantiene contacto permanente con organismos similares de todos los países de la región, tiene entre sus cometidos prioritarios completar el Banco de muestras genéticas de familiares de detenidos desaparecidos, en el que se trabaja actualmente y que permitió en esta oportunidad la identificación de referencia, habiéndose alcanzado a cubrir el 80% del universo de los casos denunciados.

Oportunamente, esta Secretaría para los Derechos Humanos de Presidencia de la República ampliará esta información en función de los avances judiciales de la causa que se tramita en la República Argentina.

Lic. Graciela Jorge Pancera -Coordinadora Ejecutiva - Secretaría para los DD.HH. de la Presidencia de la República.


Montevideo Portal


Marcha del silencio, el domingo. Foto:

Marcha del silencio, el domingo. Foto: Nicolás Celaya

Otro más

Identificaron ayer restos de Alberto Mechoso en Argentina.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) comunicó ayer a la Secretaría de Seguimiento de la Comisión para la Paz que se habían identificado los restos de Alberto Cecilio Mechoso Méndez. Se encontraron en tanques de 200 litros cubiertos con cemento que fueron arrojados al canal San Fernando, en Buenos Aires. Mechoso fue detenido en Argentina el 26 de setiembre de 1976, junto a Adalberto Soba, y en octubre de ese mismo año sus restos fueron ocultados en el canal. Además del cuerpo de Mechoso, en ese lugar se encontraron restos de al menos otras seis personas, todas argentinas. Uno de los primeros cuerpos en identificar, en 1989, fue el de Marcelo Gelman.

Mechoso nació en Flores, el 1º de noviembre de 1936. Según la información difundida por la Secretaría de Seguimiento de la Comisión para la Paz, fue militante de la Federación Anarquista Uruguaya, luego de la Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales (OPR 33) y, ya en Buenos Aires, del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP). También fue integrante de la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y de la Convención Nacional de Trabajadores.

Por el caso Soba-Mechoso fueron condenados en 2009 los militares y policías José Sande Lima, Ricardo Medina, Gilberto Vázquez, José Gavazzo, Luis Maurente y Jorge Silveira, a 25 años de prisión por 28 delitos de homicidio muy especialmente agravado. En el marco de esa causa, Gavazzo admitió que trasladó de Buenos Aires a Montevideo a la familia de Mechoso, su esposa y dos hijos.

También ayer, en Buenos Aires, se conoció que uno de los ocho cuerpos encontrados en la costa de Colonia el 17 de mayo de 1976 y enterrados como NN en el cementerio de Colonia del Sacramento fueron identificados; pertenecen a Roque Orlando Montenegro, militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). En 2002 fueron exhumados los restos y luego reubicados, y el año pasado el intendente Walter Zimmer facilitó el traslado a Argentina, para estudio del EAAF. La noticia la dio su hija Victoria -que recuperó su identidad en 2000-, quien confirmó que sus padres fueron víctimas de los vuelos de la muerte. Sus padres y ella fueron secuestrados en febrero de 1976, y ella, de 13 días, fue apropiada por el coronel argentino Herman Tetzlaff, acusado de los asesinatos de los padres.

La Diaria

Identificaron los restos de Alberto Mechoso en Buenos Aires

El detenido desaparecido uruguayo había sido militante de la Federación Anarquista Uruguaya

+ El Observador - 23.05.2012 

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El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) comunicó este miércoles la identificación de restos óseos en la ciudad de buenos Aires del ciudadano uruguayo Alberto Cecilio Mechoso Méndez, detenido en Argentina el 26 de setiembre de 1976, y que permaneciera desaparecido desde esa fecha.

Mechoso Méndez, nacido en Flores el 1º de noviembre de 1936, era militante de la Federación Anarquista Uruguaya y luego fue miembro de la Organización Revolucionaria 33 Orientales y en Argentina, del Partido por la Victoria del Pueblo. TAmbién formó parte de la Convención Nacional de Trabajadores y militante gremial de la Federación de Obreros de la Industria de la Carne.

 

Secuestrado en Buenos Aires en 1976

Fueron identificados los restos del uruguayo Alberto Mechoso, “fundido” en cemento con Marcelo Gelman

La Secretaria para los Derechos Humanos de la Presidencia de la República comunica que los restos óseos hallados oportunamente en Buenos Aires pertenecen al ciudadano uruguayo Alberto Cecilio Mechoso Méndez, detenido en la República Argentina el 26 de setiembre de 1976.

Jueves 24 de mayo de 2012 | 2:28 La República

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Alberto Mechoso Méndez

La Secretaría para los Derechos Humanos de la Presidencia de la República informó que a partir de las muestras genéticas proporcionadas por esta Secretaría al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), éste comunicó en el día de la fecha la identificación – mediante exámenes de ADN – de restos óseos hallados oportunamente en la ciudad de Buenos Aires, como pertenecientes al ciudadano uruguayo Alberto Cecilio Mechoso Méndez, detenido en la República Argentina el 26 de setiembre de 1976 y que permaneciera desaparecido desde entonces.

Alberto Mechoso Mendez era nacido en el Departamento de Flores el 1° de noviembre de 1936 y era militante de la Federación Anarquista Uruguaya y luego de la Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales y en Argentina, del Partido por la Victoria del Pueblo. Fue asimismo militante gremial en la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y de la Convención Nacional de los Trabajadores.

La Secretaría para los Derechos Humanos de Presidencia de la República, en la que se desempeñan en distintas áreas 35 personas, y que mantiene contacto permanente con organismos similares de todos los países de la región, tiene entre sus cometidos prioritarios completar el Banco de muestras genéticas de familiares de detenidos desaparecidos, en el que se trabaja actualmente y que permitió en esta oportunidad la identificación de referencia, habiéndose alcanzado a cubrir el 80% del universo de los casos denunciados.

Una historia terrible

Alberto Mechoso y Adalberto Soba. Posteriormente secuestran a los integrantes de sus familias. Efectivos miitares uruguayos y argentinos allanaron su domicilio donde se encontraba el resto del núcleo familiar. Con picos y macetas, destrozaron todo, reunieron el dinero que había y se lo llevaron.

La familia de Mechoso estaba integrada por Beatriz Inés Castellonese Techera, y sus dos hijos Alberto José Mechoso Castellonese y Beatriz Elizabeth Mechoso Castellonese, de 6 y 8 años respectivamente.

Concluido el operativo dejaron dos guardias en la casa y llevaron a la esposa de Alberto Mechoso y a sus dos hijos, a una casa. “Luego de hacer un viaje de aproximadamente 40 minutos, llegamos a un lugar, era una casa particular. Mi esposo reconoció el lugar donde nos mantenían a mis hijos y a mí, como el domicilio de Mauricio Gatti y Sara Méndez, donde había estado él más de una vez. Mi esposo me dijo que el oficial que lo acompañaba, que estaba en la habitación con nosotros, era el Mayor Gavazzo del ejército uruguayo”.

El día 27 de setiembre por la mañana Beatriz Castellonese recibe la información de que ella y sus hijos iban a ser llevado para Uruguay. “El día lunes 27, de mañana, me dijeron que me iban a llevar para Uruguay; (…)cerca de las cuatro de la tarde nos dicen que vamos a tener una visita, y aparece mi marido. Me dice que la persona que lo detuvo fue el mayor Gavazzo, que fue el que realizó el procedimiento en mi casa”.

Una hora más tarde se llevaron a Alberto Mechoso y poco después son sacados el resto de los secuestrados de la casa y llevados hasta Aeroparque, para abordar un avión de pasajeros de línea comercial con destino a Montevideo. Gavazzo, simuló ser el esposo de Beatriz Castellonese y padre de los dos menores.

A la llegada al aeropuerto de Carrasco, en Montevideo, las familias Soba y Mechoso y sus custodias eran esperados por cuatro o cinco coches con hombres de particular armados. Las dos mujeres y los cinco menores son conducidos a un local clandestino de detención, conocido como Cárcel de “Punta Gorda”, donde se les informa que estarían allí hasta que terminaran los procedimientos que continuaban realizando en Buenos Aires.

El 5 de octubre Beatriz Castellonese es puesta en libertad, siendo conducida en un vehículo policial, hasta la casa de sus familiares en Montevideo.

El 14 de octubre en Argentina, Marcelo Gelman, hijo de Juan y padre de Macarena, es asesinado y su cuerpo, metido en un tanque con cemento, es arrojado a las aguas del canal de San Fernando, junto a otras siete personas, entre ellos Alberto Mechoso, cuyos restos se acaban de identificar. (Datos basados en texto de Raúl Olivera, dirigente del PVP)

 

Carta de Alberto “Pocho” Mechoso Méndez

Escrita escrita durante su estadía en el 5to. de Artillería, cuartel ubicado el costado del Cementerio Norte, del cual se fuga.

Compañeros:

Desde el 6 de agosto hasta ahora, me parece que he aprendido más, mucho más de lo que me enseñaron los 6 años que pasé en Punta Carretas, me parece que he aprendido mucho más que en los 35 años que llevo de vida. Por un lado está la experiencia de adentro del Cuartel, el enfrentamiento a los verdugos, la mano solidaria de los compañeros. Por el otro lo que pasó después, afuera. La noche siguiente a la fuga me vi. en la televisión.

Me requerían por ‘sabérsele vinculado a…’ y en ningún lado una sola línea de lo que realmente había pasado. Después leí nuevas listas de requeridos. Una de ellas la encabezaba mi compañera. Me enteré que la casa donde vivía con mi madre, con mi compañera y mis hijos, estaba sellada, custodiada por las Fuerzas Conjuntas. Me enteré que un militar con varios galones, dijo que esa casa sólo iba a ser devuelta si yo me entregaba.

Y todo esto que uno vive tan intensamente, lo están viviendo de un modo u otro, centenares de miles de orientales. Son muchos los chiquilines separados de sus padres, porque están presos o porque tienen que irse a otros lados a buscar el trabajo que aquí no encuentran. Son muchas las madres que no ven a sus hijos, porque están perseguidas o porque trabajan de sol a sol para ayudar a parar la olla. Son muchas las mujeres que al final de una vida de trabajo no tienen un techo donde guarecerse, porque no pueden pagar con jubilaciones miserables, o porque la mente podrida de los verdugos venga en ellos la rebeldía de los hijos que con inmenso cariño ellas supieron criar.

Y ante todo esto, ¿qué otro camino nos queda? Ante todo esto, ¿de qué manera vale la pena vivir la vida?

Hay un solo camino, hay una sola manera de vivir, sin vergüenza: peleando. Ayudando a que la rebeldía se extienda por todos lados, ayudando a que se junten el perseguido y el hombre sin trabajo, ayudando a que el ‘sedicioso’ y el obrero explotado se reconozcan como compañeros, aprendan luchando, que tienen por delante un mismo enemigo. Por todo eso, compañeros, quiero que me hagan un lugar… por todo eso no voy a tardar en volver. Libertad o Muerte.

“Pocho”.

Identificaron los restos de un desaparecido uruguayo

Este miércoles la Secretaría para los Derechos Humanos de la Presidencia de la República informó que los restos óseos hallados en Argentina pertenecen al uruguayo Alberto Cecilio Mechoso Méndez.

Identificaron los restos de un desaparecido uruguayo
Alberto Mechoso, fue detenido el 26 de setiembre de 1976, en la República Argentina.

Mechoso nació en el departamento de Flores el primero de noviembre de 1936 y era militante de la Federación Anarquista Uruguaya y luego de la Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales y en Argentina, del Partido por la Victoria del Pueblo. Fue también militante gremial en la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y de la Convención Nacional de los Trabajadores.

Según informa Presidencia la información será ampliada en función de los avances judiciales de la causa que se tramita en la República Argentina.

Foto: Presidencia

El Espectador



Ley de Caducidad

Carta abierta de los hijos de desaparecidos a los senadores de República Oriental del Uruguay

Montevideo, 25 de octubre de 2010

Sres. Senadores de la R.O.U.

c.c. a todos y todas los/as ciudadanos/as

Presente

Nos dirigimos a Uds. con la intención de puntualizar algunos aspectos de un tema que para nosotros, como para la sociedad toda, es altamente sensible, entendiendo, que el tratamiento del mismo, a nuestro juicio, no ha sido el apropiado.

El debate parlamentario respecto a la ley que dejaría sin efecto la inconstitucional Ley de caducidad se ha centrado en ejes que no son los sustanciales, equivocando tanto las formas como los contenidos del verdadero problema, a saber, permanencia de la impunidad durante más de 30 años de los delitos más graves jamás cometidos ni más ni menos que por el estado uruguayo.

Los abajo firmantes somos hijos de parte de aquella generación (a la cual la mayoría de Uds. también pertenece) que protagonizó los sucesos de los años 60 y 70. Generación que soñó con un mundo más justo y actuó en consecuencia, con errores y aciertos pero inequívocamente con una intención y sentido elevadamente digno y esperanzado.

Lamentablemente querer un mundo distinto los condenó a ser víctimas del terrorismo de estado, el que los persiguió dentro y fuera del país, los secuestró, torturó, asesinó y finalmente desapareció. Algunos de nosotros fuimos también secuestrados, se nos ocultó nuestra verdadera identidad y se nos privó de las figuras parentales que no tuvieron jamás un juicio justo donde se probara su culpabilidad o su inocencia.

Lo que aquí señalamos sucedió hace décadas, cuando la mayoría de nosotros éramos niños, pero la pregunta que nos surge al pensar en el largo tiempo transcurrido es ¿si esto lo convierte en un tema del pasado? ¿Puede considerarse un tema concluso el hecho de que los desaparecidos por el Estado permanezcan al día de hoy desaparecidos? ¿El tiempo, contrariamente a lo que se dice muchas veces no agrava, conforme a cada día que pasa, la ejecución del delito en lugar de atenuarlo?

La desaparición forzada de personas es un delito de compleja perversidad que necesita de ejecutores y de múltiples cómplices, y si en Uruguay existen desaparecidos es porque aún hoy continúan desapareciéndolos, para lo cual ha sido y es necesaria la anuencia, complacencia y aquiescencia del estado democrático.

Por esta razón la impunidad repudiada no es una cuenta con el pasado, ni un asunto que exclusivamente nos afecte como familiares, ni un tema que se resuelva con pragmatismo jurídico y/o político.

La construcción del NUNCA MAS es una imperiosa necesidad que tenemos como sociedad, y se hace con verdad y justicia. No habrá garantías de que no se repita la violación de los derechos humanos mientras exista una ley que ampare a los responsables de delitos de lesa humanidad. Esta sienta un precedente de horror tácitamente avalado, resiente y cuestiona los valores sobre los cuales pretendemos seguir avanzando y construyendo colectivamente, pauta códigos de convivencia social y cimienta una cultura que naturaliza la impunidad, con gran costo para las futuras generaciones.

Es en este contexto que nuestro derecho a saber qué fue lo que el Estado hizo con ellos y a la justicia que de estos hechos se derive, sigue siendo día tras día vulnerado, luego de 25 años de terminada la dictadura, el estado NO ha logrado develar la verdad en la gran mayoría de los casos, seguimos sin saber sus paraderos, la desaparición de nuestros padres sigue siendo una lamentable realidad.

Nuestro reclamo surge con la tranquilidad de conciencia y la certeza de que no se debiera tener que refrendar la validez y vigencia de los derechos humanos a través de iniciativas populares, sin embargo, sostenemos que el problema a discutir, no es que haya habido un referéndum y un plebiscito, sino que el parlamento haya promulgado una ley indigna que viola nuestros derechos fundamentales como afectados directos y como sociedad toda. Y es aún más sorprendente e indignante que cinco legislaturas hayan permanecido indiferentes a tamaña afrenta.

El error/horror original surge en el parlamento y éste es el que tiene el imperativo histórico de subsanarlo removiéndolo. Conminamos a los señores senadores a ser garantes de los derechos básicos e inalienables de todos y cada uno de los ciudadanos, erradicando del orden jurídico la oprobiosa y vergonzosa ley. Esta obligación no es sólo una deuda histórica, es una obligación ética que repercute en la posibilidad real de alcanzar una sociedad en donde la verdad y la justicia no sean utopías inalcanzables ni meras declaraciones de principios.

Por último decir que lo que ha nuestros padres se les quitó nada ni nadie puede enmendarlo pero sin duda alguna ellos sonreirían de saber que la búsqueda de la justicia no cesa ni cesará, que la justicia que buscamos es por ellos, pero no para ellos, sino fundamentalmente para los que vendrán. Nos despedimos con palabras de un personaje central de nuestra historia a quien en muchas oportunidades se lo ha invocado para actuar en flagrante contradicción con sus ideas.

¨Yo deseo que triunfe la justicia, que los delitos no queden impunes, seamos inflexibles con este deber y seremos felices” José Artigas

Por Verdad y Justicia

Adriana Cabrera hija de Ary Cabrera Prates

Martina Callaba hija de José Pedro Callaba Piriz

Celso Callaba hijo de José Pedro Callaba Piriz

Carlos D’Elía hijo de Yolanda Iris Casco Gelphi de D´Elía y de Julio César D’Elía

Sandra Pelua hija de Martín Isabelino Pelua Pereira, sobrina de José Luis Pelua Pereira y nieta de Renee Pereira Gasagoite

Valentina Chaves hija de Ubagesner Chaves Sosa

Elizabeth Varo hija de Juan Ángel Cendán Almada

Fernanda Michelena hija de Graciela Susana De Gouveia Gallo de Michelena y José Enrique Michelena Bastarrica

Alejo Michelena hijo de Graciela Susana De Gouveia Gallo de Michelena y José Enrique Michelena Bastarrica

Soledad Dossetti hija de Edmundo Sabino Dossetti Techeira y de Ileana Sara María García Ramos de Dossetti

Néstor Duarte hijo de León Gualberto Duarte Lujan

Soledad Fernández hija de Julio Cesar Fernández

Macarena Gelman hija de María Claudia García Irureta Goyena de Gelman

Carla Goncalvez hija de Jorge Felisberto Goncálvez Busconi

Victoria Julien hija de Victoria Lucía Grisonas Andrijauskaite de Julien y de Mario Roger Julien Cáceres

Anatole Julien hijo de Victoria Lucía Grisonas Andrijauskaite de Julien y de Mario Roger Julien Cáceres

Esteban Hobbas hijo de Lourdes Hobbas Bellusci de Hernández

Ana Knobel hija de Alejandro Vladimiro José Knobel

Beatriz López hija de Arazatí Ramón López López

Jacqueline López hija de Arazatí Ramón López López

Verónica Mato hija de Miguel Ángel Mato Fagían

Beatriz Mechoso hija de Alberto Cecilio Mechoso Méndez

Alberto Mechoso hijo de Alberto Cecilio Mechoso Méndez

Nadia Fernández hija de Antonio Omar Paitta Cardozo

Katia Fernández hija de Antonio Omar Paitta Cardozo

Tania Fernández hija de Antonio Omar Paitta Cardozo

Martin Castellini hijo de Eduardo Pérez Silveira

Mariana Zaffaroni hija de María Emilia Islas de Zaffaroni y Jorge Zaffaroni Castilla

Victoria Prieto hija de Rubén Prieto González

Nelson Santana sobrino de Nelson Santana Scotto

Sandro Soba hijo de Adalberto Waldemar Soba Fernández

Rosario Urtasun sobrina de José Luis Urtasun Terra

Natalia Urtasun sobrina de José Luis Urtasun Terra

Laura Ur
tasun sobrina de José Luis Urtasun Terra

Mariana Urtasun sobrina de José Luis Urtasun Terra

Sofia Miranda, nieta de Fernando Miranda

Valentin Enseñat hijo de Miguel Angel Río

Hijos Uruguay <hijosuruguay@gmail.com>



De Blog Capturavidas

Se encontraron los restos de Alberto Mechoso en un tanque de cemento en Argentina


Con Alberto Mechoso (H) y Sandro Sosa

'Éramos chicos para matarnos'


Escribe: JOSÉ LÓPEZ MERCAO
El próximo martes se cumplirán treinta años de la desaparición, en Buenos Aires, de Alberto 'Pocho' Mechoso y Adalberto 'Plomo' Soba, militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP). Para Alberto José Mechoso y Sandro Soba, sus hijos mayores, la fecha tiene un significado adicional: fue la última vez que vieron con vida a sus padres.
Por entonces, Alberto y Sandro tenían, respectivamente, seis y siete años. Hoy son hombres. Nos encontramos con ellos en la intersección de Soriano y Río Negro, en el bar de Violeta. Pensé que desde aquel sombrío 26 de setiembre la vida de los hijos había prolongado la amistad de sus padres. No era así, el horror los había juntado en un momento terrible para separarlos con una marca terrible. "Nos reencontramos a partir de esta apertura jurídica contra la impunidad. En realidad, ésta es la segunda reunión entre él y yo", aclara Sandro. Sandro es menudo como 'El Plomo', su padre. Alberto tiene la contextura corpulenta de los Mechoso. Las homologías entre ambos son más profundas, vienen de la historia, de las vivencias comunes y del dolor que ambos han procesado desde su interioridad.
"...IGUAL AL PADRE"

El mismo día en que es capturado su padre, el pequeño Alberto es secuestrado en su casa en Buenos Aires, junto a su madre, Beatriz, y su hermana del mismo nombre. "Nos llevaron a una casa, que después supimos que era la de Sara Méndez. Allí vi a mi padre por última vez. Estaba muy torturado y sabía que iba a morir. Le dijo a mi madre: 'Yo de ésta no salgo. Búscate un compañero que no le pegue los gurises'. Pensaba en nosotros y nos consolaba. Me pidió que cuidara a mi madre y a mi hermana. Me aconsejó como si fuera un hombre." Alberto recuerda a Gavazzo, que encabezó el operativo de secuestro de Beatriz y los niños: "Llevaba el reloj de mi viejo en la muñeca. Me acuerdo de que me preguntó cómo me llamaba: 'Alberto Guerrero', le dije. Era la identidad falsa que usaba. Con mis seis años ya estaba acostumbrado a cambiar de vivienda y ocultar mi identidad. 'Ah, mierda -respondió-, éste es igual al padre".

"Dos días después, de la casa de Sara nos trajeron directamente a Montevideo en un vuelo comercial de Pluna. Gavazzo se hizo pasar por nuestro padre y amenazó con matarnos si decíamos algo. A pesar de los años recuerdo que le dijo a mi madre: 'Con usted señora, yo sé que no voy a tener problemas, porque sé que no va a hablar. Pero con ellos no sé qué va a pasar el día de mañana'. Aquí seguimos encerrados durante seis días más, en un lugar que para mí era La Tablada. Con el tiempo me quedó claro que estaban decidiendo qué hacer con nosotros. Ya éramos muy grandes para entregarnos en adopción y muy chicos para matarnos. Después vendrían los años de colgarnos de la mano de mamá para ir por los cuarteles preguntando por el paradero de mi viejo. Nos decían que estaba requerido, en una palabra, nos tomaban el pelo".

LAS "FOTOS" DE LA MEMORIA

Sandro escucha en silencio. Tiene los dedos empercudidos y se lo hago notar. "Es la construcción", me dice. Tiene la última falange del meñique torcido. Nota que la observo, sonríe y me dice: "Se me fracturó y lo arreglé yo". "Así quedó", agrega. Comienza a contar la parte que le tocó en esta historia paralela: "A papá lo habían capturado en la calle, la mañana del 26 de setiembre. De tarde lo llevan a la casa nuestra, en Haedo. Lo que me queda de todo aquello son fotografías, que me marcaron mucho", silenciándose un momento como para revivirlas. "Cuando hacen el operativo, mi vieja va hacia el fondo y le dicen que había algo para ella. Corre hacia la camioneta y yo voy atrás de ella. Adentro del vehículo estaba mi viejo, casi desnudo, mojado y obligadamente torturado. En la casa había una imprenta, en la que estaban trabajando dos compañeros: uno era Errandonea y del otro no recuerdo el nombre. Mi vieja dijo que no los conocía, que no sabía nada. Fuimos trasladados a Orletti y una de las fotos que me queda de aquello es que cuando nos llevaban pasó un heladero y nos compraron helados para mí y mis hermanos. Nos obligaron a comerlos, como si con eso no nos diéramos cuenta de lo que pasaba. Me acuerdo del gusto del helado mezclado con el de las lágrimas. Yo era el mayor, Leonardo tema dos años menos que yo y Tama -que falleció hace dos meses- era la más chiquita, por entonces tenía cinco años". Sandro habla despacio y se refiere una y otra vez a "las fotos". La primera vez que las mencionó pensé en fotografías del lugar que había visto posteriormente. Pero no, son sus propias fotos. Cuando las vuelve a mencionar lo miro a los ojos y parece que la retina se fijara en algún lugar del espacio de la memoria. "De Orletti también tengo fotos", repite. "Nos llevaron a la parte de arriba -prosigue-, y desde allí se veía el tanque donde torturaban y gente sentada en el piso. Mi vieja dijo que no viajábamos si no veíamos a mi viejo. Recuerdo a mi vieja discutiendo como una gigante, jugándose la vida y la nuestra. Al final accedieron a que los viéramos. Fue la última foto que tengo de mi viejo. En esa entrevista pasarían cosas que me marcarían la vida. Obligadamente tenía marcas de tortura, pero no había en sus palabras llamados a la venganza, ni siquiera quejas, ni reproches a nadie. Sólo pedía agua cada pocas palabras y nos daba consejos. Se preocupó por mamá, por cómo iba a quedar, porque era muy nerviosa. Me decía que tenía que cuidarla a ella y a mis hermanitos, porque yo era el mayor. Esa serenidad del viejo, esa falta de deseos de venganza me guió en la vida y he procurado, a mi modo, transmitirle a la gente eso."

CICATRICES

La vida seguiría en el terror y el vacío de los años siguientes, creciendo ambos sin la presencia paterna. Alberto evoca al tío Polo: "El era el mayor de los hermanos de mi padre. 'Friyero' igual que él, tiene una historia particular. En realidad él no militaba, pero fue el que integró a la lucha a los hermanos. Cuando llegamos nos recogió como un padre, que lo fue realmente, poniéndole el pecho a todo. Primero nos llevó a vivir con él en Nuevo París y después al Paso Molino, a Emilio Romero y Juan Artigas. En este momento, esa actitud puede parecer normal, pero él supo ser hombre cuando se necesitaban los hombres y no había nadie a nuestro lado. Por lo demás, la vida continuó. Mi vieja siempre laburando, yendo a la plaza con la foto de mi viejo, pese a que habíamos asumido hace años que lo habían matado. Hubo un tiempo en que eso no se hablaba entre nosotros, pero estaba ahí, dando vueltas y hoy en día sigue luchando, pero está golpeada por la vida". Le pregunto si reconstruyó su mundo afectivo, si cumplió con el último consejo del esposo: "No, no le hizo caso al viejo -dice Alberto con una sonrisa entre admirativa y triste-. Siguió siempre con esa esperanza, siempre criándonos a nosotros, siempre con la foto de papá en la pared. Esperando, aunque sabía que no volvería. Cuando las cosas se pusieron bravas él le había dicho: 'Yo voy a seguir en la lucha, si vos me querés acompañar mejor que mejor, si no, te comprendo'. Y ella lo acompañó, sin saber en qué estaba mi viejo, pero acompañándolo siempre, hasta hoy" Le comento a Sandro esa palabra que reitera como tic: "obligadamente". "Luego de una excelente entrevista que te hizo Joel Rosemberg, una oyente comentó que ese 'obligadamente' es una definición de todo lo que te sucedió, de todos los horrores y las ausencias que te impusieron." Sandro ríe nerviosamente con un poco de pudor y admite con la cabeza. "Es así, pero ¿no es lo que obligadamente nos hicieron sentir a todos, no sólo a mí?¿No marcaron obligadamente a toda la sociedad, en lo económico, en lo social, en la cultura, en los afectos?" Le pregunto sobre los años posteriores, cómo elaboró su cabecita de niño la ausencia del padre, el trauma de lo vivido. "A nosotros también nos trajeron en el mismo vuelo que Alberto. Cuando llegamos nos acogimos en la casa de mi bisabuela. Para nosotros fue muy duro. Cada uno de los hermanitos lo asumió de manera distinta. Leonardo cuando sentía una sirena corría, siempre lo acompañaba el miedo. Tania no creía en nada, ni en las palabras ni en la gente y vivió muchos años descreída de las personas y de todo lo que le decían. Aunque le hablaras con el corazón ella no salía de su encierro." Le pregunto si tenía miedo de aquellos recuerdos y me mira como sin no entendiera nada. "Todo lo contrario -dice-, tenía miedo de olvidar. Me costaba dormir, porque tenía miedo de que llegara la mañana y perdiera las pocas fotos que me quedaban de mi padre, que se hubiera borroneado el recuerdo de cuando me sentó en sus rodillas y me puso en el volante del auto, en la Costanera, de sus últimas palabras. Tenía pánico a perder mis fotos, mis recuerdos, mi memoria, lo único que me quedaba de él." Prosigue narrando esos años duros: "Mi bisabuela era por parte de madre. Papá quedó huérfano de madre muy chico y su padre no estuvo con él. Lo criaron los padrinos y siempre tuvo una vida muy complicada. Yo desde muy chico empecé a estudiar de mañana en la UTU y de tarde trabajaba en una carpintería. Hasta que tuve que ayudar a mamá y optar definitivamente por el trabajo". Como Alberto, venera a su madre, María Elena: "Nosotros nos ponemos al lado de las viejas y no somos nada. Ellas estuvieron bajo lluvia, aguantando el sol, cuando las organizaciones sociales no existían y ellas eran la conciencia de todos. Cuando ellas estuvieron allí fueron muy pocos los que estaban y yo la miraba a la vieja con la bandera y hoy me doy cuenta de cuánto le debía pesar. Esto que estamos viviendo es el fruto de la lucha de esas viejas". "Cuando volvimos, para ella fue muy difícil: la paraban en la calle, la vigilaban. Tuvo que salir a laburar, comprender qué era lo bueno y lo malo, con un montón de temores arriba. Hoy tiene que seguir laburando, por los cuatro nietos, los hijos de Tania, de los cuales el mayor tiene parálisis cerebral. Ya no está en edad de laburar, pero así son las cosas y así son ellas."

CONSTRUCTORES DE VERDADES

Al llegar la dictadura a su fin, lo que para todos fue fiesta, para ellos tuvo un sabor agridulce. "Yo fui algunas veces a Libertad a ver a mi tío Juan Carlos", cuenta Alberto. Cuando salieron los presos lo fui a buscar y se me mezclaban los tantos. La alegría por su libertad y la de sus compañeros y la angustia de no ver salir a mi padre." Sandro corrobora lo dicho por su compañero: "Cuando salían los presos de Libertad, para nosotros era un abismo en el abismo. En el fondo siempre creíamos que en algún lugar podrían estar, pero se iban vaciando las cárceles y era la confirmación de que no estaban. Ni la alegría colectiva podíamos vivir sin la angustia de nuestro propia ausencia. Empezabas a comprender que aquella ilusión era eso, una ilusión. Querer no creer en lo que estabas viendo. ¿Cómo explicarle a los que festejaban ese dolor profundo? ¿Cómo explicabas que lo que para ellos era un final para vos era un principio?"

Les hablo de la verdad, que en el reclamo de los familiares se sobrepone al reclamo de justicia y castigo. Sandro asiente, pero con reparos. "Es así, pero la historia no me interesa que la digan ellos. Ellos han construido mentira tras mentira, no me interesan sus mentiras, por más que se disfracen de verdades. Es cosa de nosotros buscar la verdad. ¿Qué verdad me pueden contar ellos? Las verdades pueden desaparecerlas pero quedan en la historia. Nosotros somos constructores de verdades."
"¿Que le dirían a Gavazzo si pudieran hablar con él?", inquiero. Alberto responde: "Que es un cobarde. No es de hombre secuestrar niños ni torturar. Le ti iría que yo estoy orgulloso del padre que tuve. Me gustaría saber si sus hijas pueden decir lo mismo". Sandro menea la cabeza y dice: "Yo no le diría nada. No quiero contactos con esa gente. Si hicieron lo que hicieron ya es imposible decirles nada. Ellos no van a cambiar y contaminan. En el Juzgado lo único que quise demostrarles es que el miedo con que envenenaron mi vida y la de mi familia ya se había terminado. Es lo único que quiero que sepan, que se terminó el miedo".

DEMASIADAS COINCIDENCIAS

La tarde muere y salimos a fumar el cigarrillo de la despedida en la puerta de lo de Violeta. Me hablan de las coincidencias trágicas en sus vidas, pero también de otras casuales o buscadas, la similitud de los nombres de los viejos (Alberto y Adalberto), que dos de sus nietos se llamen Ezequiel, sin previo concierto entre los padres, que el segundo nombre del hijo de Alberto, Martín, sea el seudónimo de Pocho, que el hijito de la hermana de Alberto se llame Ana Clara, evocando una canción querida por el viejo. Me despido y al llegar a mi casa encuentro otra coincidencia que emerge del fondo de la historia: "1937. Setiembre 26. Ultima comunicación de Miguel Arcángel Roscig-no". Primer desaparecido en el Río de la Plata, maestro de la fuga, precursor ilustre de estos libertarios irreductibles. Demasiadas coincidencias.
CARAS Y CARETAS, 22/09/2006



De Blog El Muerto

miércoles, 23 de mayo de 2012

Identificado en un tanque con cemento: Alberto Mechoso

Alberto Mechoso Méndez (Pocho).
1936-1976.
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Identifican restos de detenido desaparecido 

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23.05.2012

Identificaron en Argentina los restos de Alberto Mechoso, desaparecido en ese país durante la dictadura. Mechoso, militante del PVP, fue secuestrado en Buenos Aires a fines de setiembre de 1976. Según informó a Montevideo Portal el dirigente Raúl Olivera sus restos fueron encontrados junto a los de Marcelo Gelman.
Los restos de Alberto Mechoso, "Pocho", fueron identificados en Buenos Aires, informó TNU, aunque, según pudo saber Montevideo Portal, fueron hallados junto a los de Marcelo Gelman, padre de Macarena, en octubre de 1976.
 
En conversación con Montevideo Portal, el dirigente del Partido Por la Victoria del Pueblo, Rául Olivera, dijo que se trata del primer detenido desaparecido identificado de la organización.
 
"Es un impacto muy grande", señaló el dirigente del PVP, agregando que hay una treintena de militantes de la organización que están desaparecidos, entre Uruguay y Argentina.
 
Según informó Olivera los restos de Mechoso fueron encontrados junto a los de Marcelo Gelman, en octubre de 1976, en el canal de San Fernando, en un tanque relleno de hormigón.
 
Olivera señaló que recién fueron identificados ahora, debido a que se le dio prioridad a las comparaciones de ADN con ciudadanos argentinos.
Al ser consultado sobre si se esperaban que aquellos restos no identificados pertenecieran a Mechoso, Olivera señaló que el único elemento común que tenían era que ambos habían estado recluidos en el centro de torturas Automotoras Orletti.
Mechoso, militante del PVP, había sido secuestrado junto a Adalberto Soba a fines de setiembre de 1976, en Buenos Aires. Estuvo detenido en Orletti, y posteriormente fue desaparecido.
Por su caso, entre otros 28, fueron procesados los militares Gilberto Vázquez, José Ricardo Arab, Ernesto Ramas, José Gavazzo, Luis Maurente y Jorge Silveira y los policías José Sande Lima y Ricardo Medina, y condenados a penas de entre 20 y 25 años de prisión.

Comunicado de Presidencia de la República

La Secretaría para los Derechos Humanos de la Presidencia de la República informa que a partir de las muestras genéticas proporcionadas por esta Secretaría al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), éste comunicó en el día de la fecha la identificación - mediante exámenes de ADN - de restos óseos hallados oportunamente en la ciudad de Buenos Aires, como pertenecientes al ciudadano uruguayo Alberto Cecilio Mechoso Méndez, detenido en la República Argentina el 26 de setiembre de 1976 y que permaneciera desaparecido desde entonces.

Alberto Mechoso Mendez era nacido en el Departamento de Flores el 1° de noviembre de 1936 y era militante de la Federación Anarquista Uruguaya y luego de la Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales y en Argentina, del Partido por la Victoria del Pueblo. Fue asimismo militante gremial en la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y de la Convención Nacional de los Trabajadores.

La Secretaría para los Derechos Humanos de Presidencia de la República, en la que se desempeñan en distintas áreas 35 personas, y que mantiene contacto permanente con organismos similares de todos los países de la región, tiene entre sus cometidos prioritarios completar el Banco de muestras genéticas de familiares de detenidos desaparecidos, en el que se trabaja actualmente y que permitió en esta oportunidad la identificación de referencia, habiéndose alcanzado a cubrir el 80% del universo de los casos denunciados.

Oportunamente, esta Secretaría para los Derechos Humanos de Presidencia de la República ampliará esta información en función de los avances judiciales de la causa que se tramita en la República Argentina.
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El coronel (r) Ernesto Ramas


El huevo de la serpiente

Ayer apareció Alberto el hermano del querido y admirado Juan y en Colonia identificaron a un argentino.De a poquito van apareciendo,de a uno,para reabrir la herida del horror del asco y de la indignación. ¡Que pena que se nos termina el tiempo!, justamente ahora que el camino está cada vez más claro;de ahí la alegría de conocer jóvenes que levantan las banderas y las hacen flamear de nuevo. Jóvenes de generaciones enriquecidas en el dolor de padres asesinados, que comienzan a comprender que su futuro está amenazado,que están condenados de antemano y que es mejor la lucha sin garantías de triunfo que la sumisión y la domesticación.Los muertos florecen en enseñanza e iluminan el camino a los que vienen.Su experiencia macabra advierte y educa para el inevitable 2° tiempo de ésta lucha que se viene arrastrando desde los primodios de la historia.-
Aquí en Rocha,dónde escribo ésto hay docenas de cadáveres sin identificar que fueron "blanqueados" por fascistas locales para dificultar su identificación,entreverando los huesos en el osario común.Todos los cadáveres que aparecieron habían sido torturados,a una mujer le habían cortado los pezones de los senos,aparecían con astillas debajo de las uñas.Es muy bueno que ésta historia macabra se siga desarrollando en capítulos,que siga viva,presente,enseñando que la bestia sigue agazapada; que la serpiente puede volver a morder en cualquier momento y que sólo nos libraremos de la amenaza cuando le aplástemos la cabeza.-
MAU-MAU

De Blog El Muerto

Identificado NN de Colonia: Roque Montenegro

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Las Abuelas de Plaza de Mayo confirmaron este mediodía el hallazgo de los restos de Roque Montenegro, papá de Victoria Montenegro, nieta recuperada el 5 de julio de 2000.

Roque Montenegro fue secuestrado cuando contaba tan solo con 20 años en un operativo realizado en julio de 1975, con anterioridad al golpe de estado que dio lugar a la dictadura cívico militar.

La investigación que llevó a la práctica el Equipo Argentino de Antropología Forense, determinó que Roque, quien fue hallado en las costas uruguayas del Río de la Plata, fue una de las centenares de víctimas de los denominados "vuelos de la muerte"


Fueron encontrados los restos de Roque Montenegro, papa de Victoria Montenegro

23 de Mayo -  

Victoria Montenegro consideró "milagrosa" la identificación de los restos de su padre en Colonia

El Equipo de Antropología Forense de Argentina identifico el cadáver de desaparecido víctima de vuelos de la muerte, enterrado como NN en Colonia, Uruguay

Victoria Montenegro, hija de desaparecidos y nieta recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo, calificó como “milagrosa” la identificación de los restos óseos pertenecientes a su padre, que se hallaban enterrados en carácter de NN en el cementerio de Colonia, Uruguay, desde mediados de 1976.

“La investigación del Equipo Argentino de Antropología Forense confirmó que mis padres estuvieron secuestrados durante varios meses y fueron víctimas de los vuelos de la muerte”, afirmó Montenegro en una conferencia de prensa realizada en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo, en la que estuvo acompañada por su titular, Estela de Carlotto.

“Creo que dejé pasar mucho tiempo, tal vez demasiado para hacerme cargo de mi historia y de la militancia que toda mi familia eligió. Creo también que nunca es tarde y creo que me gusta. Gracias a Abuelas por haberme esperado” dijo Victoria.

Carta completa de Victoria Montenegro agradeciendo a Abuelas de Plaza de Mayo y al Equipo Argentina de Antropología Forense.

“La verdad alumbra lo que perdura”

En primer lugar quiero agradecerles a todas y todos por acompañarnos en un día muy importante para los que buscamos la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Queremos compartir con ustedes, y con todos los argentinos y argentinas, que gracias al trabajo inclaudicable del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) hemos recuperado los restos de mi papá, Roque “Toti” Orlando Montenegro, que al momento de su desaparición tenía tan solo 20 años.

El 5 de julio de 2000 fui restituida por la búsqueda de Abuelas. Me costó varios años asumir mi identidad y tratar de acomodar mi historia.
Mi apropiador me había dicho, en relación a mis padres, que habían sido “abatidos” en un enfrentamiento que tuvo lugar en William Morris el 13 de febrero de 1976.
Sin embargo, la única verdad es la que aportó la investigación realizada por el EAAF que confirmó que estuvieron secuestrados durante varios meses y que mi papá fue víctima de los vuelos de la muerte. En otras palabras, el operativo que nos secuestró fue anterior al 24 de marzo, confirmando que hubo un plan sistemático anterior al golpe de Estado.

En lo personal siento que no existe una palabra para definir tantos sentimientos encontrados. Por un lado, el dolor de conocer el destino final de mi papá y saber que tuvo que pasar por situaciones que creía ajenas a él. Y por otro, tener este sentimiento de paz que únicamente da la verdad.
Y hay una idea que siempre está presente: la de milagro.
Quizás sea un milagro esto que se da en la búsqueda de las Abuelas. Fueron ellas las que con una muestra de sangre de mi familia lograron encontrarme a 2.000 kilómetros de mi verdadero hogar.
Y también es un milagro que el EAAF, con una gota de mi sangre, haya logrado identificar los restos de mi papá que estaban en Uruguay desde mayo del ´76.
Por todo esto pienso que antes que el espanto de lo que nos pasó, está la fuerza del milagro. Y todo cobra otro sentido.

Porque la lucha de las Abuelas y de los organismos; el trabajo del EAAF y el compromiso de tantas personas anónimas, permitieron devolverle la dignidad a mi papá, y que dejara de ser un NN en una tumba en las costas de Uruguay.

Porque 36 años atrás mi papá tenía solamente 20 años y fue un Estado genocida el que lo tiró al mar desde un avión. Y pienso en que mi hijo mayor tiene la misma edad que su abuelo, y estoy agradecida de que sea el mismo Estado argentino, pero esta vez conducido por personas comprometidas, el que tiene como uno de sus pilares la defensa y promoción irrestricta de los derechos humanos, el que permite que mis hijos, los nietos de Toti, puedan levantar con libertad la bandera de la militancia. Más aún, mientras algunos siguen insistiendo con el olvido o con que están “hartos de la dictadura”, nosotros nos hacemos cargo de la historia, por muy dolorosa que sea, y al desenterrar a nuestros seres queridos les devolvemos la dignidad.

Porque quiero trasmitir a aquellos que aun no dieron sangre para identificar a sus familiares, toda la paz que da saber la verdad y poder decidir el destino de los restos de nuestros seres queridos. Porque nos hace mejores, como argentinos, cada vez que podemos identificarlos y cantar con más fuerza “no nos han vencido”.

Mi papá es uno de los “cuerpos” que denuncia Rodolfo Walsh en su Carta Abierta a la Junta Militar y es la prueba cabal en sí mismo del macabro accionar de la última dictadura cívico-militar. Pero por sobre todas las cosas es mi papá. Es el abuelo de mis hijos. Es el hermano de mis tíos. Es al que hace un tiempo atrás empecé a extrañar y es quien de alguna forma, junto al acompañamiento de mi familia, me ayudó y me ayuda a acomodar la verdad, que es la que “alumbra lo que perdura”, lo que seguiremos construyendo.

Muchas gracias a todos por todo.

Victoria Montenegro
23 de mayo de 2012

Ver ademas:

El Muerto |||: Historia de unos huesos NN encontrados en Colonia

Fueron identificados los restos de Roque Orlando Montenegro

Durante una conferencia de prensa brindada en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo, Victoria Montenegro confirmó el hallazgo de los restos de su padre, quien se encontraba enterrado como NN en el cementerio uruguayo de Colonia desde mediados de 1976, y calificó la identificación de su cuerpo como "milagrosa". "No hace más que constatar que la represión comenzó previamente al golpe de Estado", sostuvo la titular de Abuelas, Estela de Carlotto.

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"La investigación del Equipo Argentino de Antropología Forense confirmó que mis padres estuvieron secuestrados durante varios meses y fueron víctimas de los vuelos de la muerte", afirmó Montenegro acompañada por Carlotto.

"En lo personal siento que no existe una palabra para definir tantos sentimientos. Por un lado, el dolor de conocer el destino final de mi papá y saber que tuvo que pasar por situaciones que creía ajenas a él, y por otro tener este sentimiento de paz que únicamente da la verdad", reconoció Montenegro con voz quebrada.

La nieta recuperada relató que sus padres y ella misma habían sido secuestrados en febrero de 1976 por un grupo de tareas, pero destacó que su apropiador, el coronel del Ejército Hernán Tetzlaff, le había contado que sus progenitores habían muerto en esa fecha durante un "enfrentamiento" en la localidad bonaerense de William Morris.

El hallazgo de los restos óseos de Roque Orlando Montenegro en el cementerio de Colonia dio por tierra con la versión relatada por el apropiador, quedando de manifiesto además que el aparato represivo fue organizado antes del 24 de marzo de 1976.

"Las Abuelas estamos buscando bebés robados en 1975, por ejemplo, durante el Operativo Independencia, y todos sabemos que la Triple A también retuvo prisioneros que fueron mantenidos en esa condición desde 1975", destacó la titular de Abuelas.

El cuerpo de Montenegro fue encontrado en las costas uruguayas el 17 de mayo de 1976, y estuvo enterrado como NN junto con los restos de otras siete personas halladas de la misma manera. Carlos Somigliana, integrante del EAAF, por su parte, relató que a partir de 2005 se hizo un primer intento y recién en marzo de 2011 se logró extraer el código genético necesario para ser comparado con el existente en el Banco Nacional de Datos Genéticos.

Montenegro, Carlotto y Somigliana coincidieron en destacar que aún quedan muchos cuerpos de desaparecidos sin identificar, como así también nietos apropiados y que no conocen su verdadera identidad. "Quiero poner énfasis en que aquellos que tengan familiares desaparecidos aporten su sangre, porque van a poder cerrar esta historia, no con el olvido", sostuvo Carlotto, quien también hizo una convocatoria a aquellos jóvenes que tienen dudas sobre su identidad.

Página 12


De Blog Capturavidas

miércoles, 23 de mayo de 2012

Fueron identificados los restos de Roque Orlando Montenegro

Ultimas Noticias | Miércoles, 23 de mayo de 2012
 Memoria, verdad y justicia
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Fueron identificados los restos de Roque Orlando Montenegro

Durante una conferencia de prensa brindada en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo, Victoria Montenegro confirmó el hallazgo de los restos de su padre, quien se encontraba enterrado como NN en el cementerio uruguayo de Colonia desde mediados de 1976, y calificó la identificación de su cuerpo como "milagrosa". "No hace más que constatar que la represión comenzó previamente al golpe de Estado", sostuvo la titular de Abuelas, Estela de Carlotto.

 
Publicado por Martha Helena en Blog Capturavidas
 

LA IDENTIFICACION DEL CUERPO DE ROQUE MONTENEGRO, PAPA DE LA NIETA RECUPERADA VICTORIA MONTENEGRO

Un nuevo pas

o en el camino de la verdad
Roque Orlando Montenegro desapareció el 13 de febrero de 1976. Su cuerpo fue encontrado en mayo de ese año en las costas uruguayas y enterrado como NN en Colonia. “Estamos todos en carne viva”, contó su hija. También dijo que siente “la paz que da la verdad”.


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Victoria Montenegro anunció el hallazgo del cuerpo de su papá junto a Estela de Carlotto y Carlos Somigliana.

Por Ailín Bullentini
Página 12

Victoria Montenegro toma aire, resuelve romper el silencio que hasta entonces reinaba en la pequeña sala de la sede de Abuelas de Plaza de Mayo y habla: “Quizá se trate de un milagro, de otro más”. Se refiere a la identificación de los restos de su papá, Roque Orlando Montenegro, que estaba desaparecido desde el 13 de febrero de 1976. “Como lo fue la búsqueda de Abuelas, que con una gota de sangre de mi familia me encontraron a más de dos mil kilómetros de mi verdadero hogar, el hecho de que con una gota de mi sangre, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) haya encontrado a mi papá, que estuvo tantos años enterrado en Uruguay, también es un milagro”, explicó ayer, cuando en compañía de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y el integrante del EAAF Carlos Somigliana, hizo pública la noticia. “Acá hay una mezcla de sensaciones: el dolor de saber que Victoria sólo puede abrazar los restos de su papá y la alegría de saber que finalmente lo tiene”, reflexionó Carlotto.

La sensación de la hija de “Toti”, como le decían a Roque, e Hilda Ramona Torres, aún desaparecida, también es una combinación “difícil de explicar”. Porque el dolor de conocer el destino final de su padre y de “saber que tuvo que atravesar situaciones que creía ajenas a él” está, claro. Pero también siente paz, “la paz que da la verdad”, expresó. “Es un proceso, todavía estamos todos en carne viva”, explicó a Página/12 (ver aparte).

Fue en agosto de 2011 cuando Victoria recibió la confirmación oficial de que los restos de un hombre que había permanecido casi 30 años enterrado como NN en el cementerio de la ciudad uruguaya de Colonia eran los de su padre. Poco menos de once años atrás, el 5 de julio de 2000, un análisis de ADN le había restituido su verdadera identidad. En el camino de asimilación de su nueva realidad, Victoria aceptó dar una muestra de su sangre al EAAF y comenzar así la búsqueda de su familia.

Según detalló Somigliana, Roque Montenegro apareció muerto el 17 de mayo de 1976 en la costa de Colonia. Allí fue enterrado junto a otros siete cuerpos que fueron hallados en condiciones similares, aunque en diferentes momentos. El de Roque fue exhumado en 2002. “A partir de 2005, mediante el mejoramiento y el avance de técnicas en genética, comenzamos a trabajar con los restos. Recién en marzo de 2011 se pudo extraer una muestra apta para ser utilizada, que coincidió exactamente con el ADN que había dado Vicky”, explicó el integrante del grupo de investigadores.
Victoria lo supo fehacientemente en agosto de ese año, con los resultados positivos de la pericia genética. La Cámara Federal de la Ciudad de Buenos Aires formalizó la identificación el 29 de diciembre pasado y, previo a la autorización de la Justicia de Uruguay –que actuaba en la causa por la aparición de cuerpos sin identidad en Colonia–, dispuso la entrega del cuerpo a la familia. El lunes, Victoria y sus hijos depositaron provisoriamente los restos de Roque en la iglesia de la Santa Cruz. En agosto lo llevarán a Metán, “su pueblo natal, ese que siempre amó”, en Salta, para que descanse cerca de sus seis hermanos.

Somigliana coincidió con la idea del “milagro” planteada por la nieta recuperada, sobre todo al considerar la “eficacia” de los vuelos de la muerte a la hora de “desaparecer personas”. “Entre 50 y 70 cuerpos aparecieron en circunstancias que permiten suponer que fueron víctimas de los vuelos, lo que sería cerca del uno por ciento del total de las víctimas que se calcula fueron sometidas a esa metodología. En el 99 por ciento de los casos fue eficiente y no hay rastros”, calculó. Del grupo de cuerpos enterrados sin identificación en Uruguay, el caso de Montenegro es el segundo que el EAAF cierra con éxito. El anterior fue el de Horacio Abeledo, que llegó a las costas del país vecino en septiembre de 1976. Los demás permanecen bajo la investigación del equipo de antropología.

“Todo esto me hace pensar que antes que el espanto que nos pasó está la fuerza del milagro con la que todo cobra sentido: la lucha de las Abuelas y de los organismos de derechos humanos, el trabajo del EAAF y el compromiso de tantas personas anónimas permitieron devolverle la dignidad a mi papá”, analizó la nieta recuperada que, a más de 35 años de haber perdido todo, sigue recuperando su historia. “Estamos hablando de la libertad de una nieta, de una hija”, consideró luego Carlotto, quien evaluó que “la verdad a veces provoca dolor, pero siempre suma fuerzas para seguir” y concluyó: “Victoria va a acompañar los restos de su papá hasta su provincia y junto con sus familiares van a poder hacer el duelo. Con lágrimas, pero con más fuerza. Eso es lo importante”.

La identificación del cuerpo de Roque no solo suma verdad a la historia de su única hija, sino también a la del país. El hecho de haber aparecido en las costas uruguayas en mayo de 1976, casi tres meses después de haber desaparecido, es una prueba más de que el plan sistemático de desaparición de personas aplicado por la última dictadura no comenzó el mismo 24 de marzo de 1976, cuando los uniformados se instalaron en el poder. “Mi papá es uno de los cuerpos que denuncia Rodolfo Walsh en su Carta Abierta a la Junta Militar y es la prueba cabal en sí misma del macabro accionar de la última dictadura –denunció Victoria–. Pero por sobre todas las cosas es mi papá, el abuelo de mis hijos, el hermano de mis tíos. El que hace un tiempo atrás empecé a extrañar y quien de alguna forma me ayudó y ayuda a acomodar la verdad, que es la que alumbra lo que perdura y lo que seguimos construyendo.”


Ricardo Luis Plaul
Red Paulo Freire - Perú


Argentina y Uruguay: La identificacion de Roque Montenegro (PRT)

Enviado por Julio Néstor Sosa Benia

Identificaron al padre de Montenegro

Víctima de los vuelos de la muerte, su cuerpo fue hallado en las costas uruguayas en mayo de 1976 y enterrado en Colonia como NN.

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Victoria Montenegro respiró profundo tres veces antes de comenzar a leer el texto que había preparado. Le llevó varios minutos anunciar que había recuperado los restos de su padre, Roque “Toti” Montenegro, quien permanecía desaparecido desde el 13 de febrero de 1976. Mientras leía, intentaba con todas sus fuerzas no quebrarse en llanto pero no todos los que estaban en la pequeña sala de conferencias de Abuelas de Plaza de Mayo lo lograron: a su lado Estela de Carlotto secaba sus lágrimas con un pañuelo de papel mientras sus “hermanos”, los nietos restituidos Alejandro Sandoval, Manuel Gonçalves, y el también diputado Horacio Pietragalla la miraban desde atrás emocionados.


“Siento que no existe una palabra para definir tantos sentimientos encontrados. Por un lado, el dolor de conocer el destino final de mi papá y saber que tuvo que pasar por situaciones que creía ajenas a él. Y por otro, tener este sentimiento de paz que únicamente da la verdad”, leyó Victoria del texto que tituló “La verdad alumbra lo que perdura”, parafraseando un poema del cubano José Martí al que Silvio Rodríguez puso música.


Victoria anunció el hallazgo de su padre en un cementerio de Colonia, Uruguay; que fue víctima de los vuelos de la muerte y que fue una mentira lo que su apropiador, el coronel Hernán Tetzlaff, le había contado no muchos años atrás. “Mi apropiador me había dicho que mis padres habían sido ‘abatidos’ en un enfrentamiento que tuvo lugar en William Morris el 13 de febrero de 1976”, contó quien con sólo 13 días de vida fue separada de sus padres y unos meses después apropiada por el coronel Tetzlaf.


“La única verdad es la que aportó la investigación realizada por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que confirmó que estuvieron secuestrados durante varios meses y que mi papá fue víctima de los vuelos de la muerte”, agregó. Carlos “Maco” Somigliana, investigador del EAAF, explicó que el cuerpo apareció junto a otros siete en las costas uruguayas el 17 de mayo de 1976, meses después de su secuestro, lo que indicaría que ese tiempo permaneció cautivo en algún centro clandestino de detención, una situación que se desconocía hasta el momento. Estuvo enterrado como NN en el cementerio de Colonia durante 26 años hasta que sus restos fueron inhumados en el año 2002 e identificado en agosto de 2011 a partir de la muestra de sangre aportada por Victoria.
“Hay una idea que siempre está presente: la del milagro. Quizás sea un milagro que las Abuelas con una muestra de sangre de mi familia lograron encontrarme a 2000 kilómetros de mi verdadero hogar. También que el EAAF, con una gota de mi sangre, haya logrado identificar los restos de mi papá que estaban en Uruguay desde mayo del ’76. Por todo esto pienso que antes que el espanto de lo que nos pasó, está la fuerza del milagro. Y todo cobra otro sentido”, consideró la nieta, quien recordó también que su padre tenía apenas 20 años cuando fue secuestrado y arrojado al mar. “Pienso en que mi hijo mayor tiene la misma edad que su abuelo, y estoy agradecida de que sea el mismo Estado argentino, pero esta vez conducido por personas comprometidas, el que tiene como uno de sus pilares la defensa y promoción irrestricta de los Derechos Humanos”, manifestó Victoria. <

Fuente; Tiempo Argentino

Pedido de captura.
Página 12


La Justicia dictó la orden de captura internacional del militar Eduardo Alfonso, ex secretario general del Ejército durante los gobiernos de Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, acusado de crímenes ocurridos en la última dictadura. 

Alfonso habría viajado hacia Uruguay el último domingo y por ello la jueza federal de San Martín Alicia Vence dispuso la captura del ex funcionario castrense.
Su situación cambió en las últimas horas, cuando la Cámara de Casación Penal revocó el sobreseimiento que había dictado la Cámara Federal de San Martín.
Las Abuelas reclamaron que “en forma expeditiva” la Justicia de San Martín “detenga” y “luego procese” al militar.
Casi al mismo tiempo, la jueza Vence dispuso su arresto y, al no encontrarlo, se enteró vía Migraciones de que el sospechoso había salido del país, a raíz de lo cual firmó la orden de captura.
Alfonso está imputado del secuestro de Beatriz Recchia, que desapareció tras dar a luz en cautiverio y cuya hija fue apropiada, y de la muerte de su marido, Antonio Domingo García, en un operativo realizado en 1977 en Villa Adelina.
La niña entonces secuestrada, Bárbara García Recchia, recuperó su identidad a los 32 años y conoció a su verdadera familia en 2009.

La Agencia de Noticias DH, es autonoma y es editada en la Capital Federal desde diciembre 2007



ARGENTINA: CARLOS “MACO” SOMIGLIANA, DEL EQUIPO ARGENTINO DE ANTROPOLOGIA FORENSE

“La incertidumbre no hace bien”

Hasta ahora hay 515 desaparecidos identificados. Otros 600 cuerpos que fueron recuperados deben ser entrecruzados con el Banco de Sangre de Familiares de Desaparecidos. Las particularidades del caso Montenegro.

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Maco Somigliana, miembro del EAAF y experimentado en acompañar a familiares de desaparecidos.
Imagen: Adrián Pérez

Por Victoria Ginzberg

Página 12

A fines de 2007, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) había logrado identificar 250 cuerpos de desaparecidos. Hoy, la cifra asciende a 515. En estos cuatro años se implementó la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas, que implicó la sistematización de un Banco de Sangre de Familiares y la posibilidad de usar un laboratorio de ADN para hacer entrecruzamientos masivos. Carlos Somigliana –Maco para todos los que lo conocen– es integrante de EAAF y explica aquí el avance del trabajo del grupo de antropólogos que desde 1984 intenta recuperar los cuerpos, los nombres y las historias de las víctimas de la última dictadura militar. Señala que la identificación de Roque Montenegro permite dar cuenta del vuelo de la muerte más próximo al 24 de marzo de 1976 del que se tiene registro hasta ahora y, por otro lado, involucra a una persona secuestrada antes del golpe de Estado, lo que también lo convierte en un caso único.

–¿Cuántos cuerpos de desaparecidos se identificaron hasta ahora?

–Identificados en total, desde el principio, hay 515. La mitad se hizo en los últimos cuatro años, por la Iniciativa. Y este caso es un buen ejemplo, porque Roque Montenegro no se hubiera identificado nunca sin el ADN masivo. No había elementos para tener una idea de quién era, como en casi todos los casos de la costa, salvo que hubiera huellas que permitieran arrimar el bochín un poco. Sin el ADN masivo nunca hubiéramos podido identificar al papá de Vicky.

–¿Cuántos familiares dejaron las muestras en el Banco del EAAF?

–Debemos tener representados, no bien representados, pero por lo menos representados, poco menos de la mitad de los desaparecidos.

–¿Hay familiares que todavía no saben que existe el Banco, que no tienen acceso, que no quieren dejar la muestra? ¿Puede también haber gente que confunda el Banco de Sangre de Familiares con el Banco de Sangre de las Abuelas?

–Debe haber muchas razones: gente que no tiene acceso, que no sabe, gente que está desilusionada...Creo que hay muchos que lo están pensando. En términos de “doy la muestra de sangre y después ¿qué cosa me viene encima?”. Pero la mitad es mucho. Hay familias que faltan, yo conozco varios casos, me acuerdo ahora de una persona que no está denunciada porque era hijo único, padre y madre murieron y nadie se hizo cargo de la denuncia. Hay casos en los que no quedó nadie.

–En la conferencia de prensa (de ayer) pidieron que los familiares de desaparecidos se acerquen al banco porque las identificaciones ayudan a cerrar un ciclo. Según su experiencia ¿eso es así?

–Esa es la idea. Es lo que tiene que pasar. También está el hecho de que esto es voluntario, tiene que ser voluntario. Puede llamar la atención, pero hay que aceptar que algunas personas no quieran dejar su sangre. Más que mi experiencia, está la creencia. Yo creo que esto le hace bien a la gente. Y lo compruebo con algunos casos. En general, las identificaciones les permiten a las personas destrabar otras cosas. Yo veo que a la gente –a los hijos, que son con los que más hablo ahora– le ha ayudado mucho. Para decirlo al revés: la desaparición le hace mal a la gente, todos nos hemos acostumbrado a manejarla, pero a los pocos que han podido elaborarla en los términos más conocidos para el ser humano, que es el de muerte conocida, básicamente les ha hecho bien. La inconsistencia, la incertidumbre no le hace bien a uno en general. Y este es un caso de libro de incertidumbre.

–¿Cuántos cuerpos tienen ustedes ubicados y recuperados pero todavía no fueron identificados?

–Muestras de ADN de esqueletos sin identificar hay alrededor de 600. La cifra se va reduciendo con las identificaciones, pero se va ampliando con nuevos hallazgos, que no son demasiados significativos, pero hay.

–¿Por qué no se identifican? ¿No dan con el Banco?

–Se están haciendo las comparaciones. Es probable que la mayoría se deba a que no tenemos las muestras de sus familiares.

–¿Cuándo comenzó la iniciativa había más de mil cuerpos sin identificar?

–Teníamos 250 identificaciones y más de 800 cuerpos sin identificar.

–Decía en la conferencia que sólo el uno por ciento de los cuerpos de personas asesinadas en vuelos de la muerte se recuperaron. ¿Los cuerpos enterrados en cementerios como NN se recuperaron todos? ¿O la mayoría?

–La mayoría de los cuerpos que estaban en cementerios como NN y que no habían pasado a osario están recuperados. Creemos que en La Perla – pero no se trata de un cementerio– debe haber una fosa grande, pero no apareció. En Córdoba no hubo vuelos. Tampoco en Tucumán y allí se están encontrado algunas cosas. En Capital y Gran Buenos Aires se puede encontrar, como se encontró en Arana, una fosa. Tal vez se podría encontrar en la zona del campo de deportes de la ESMA, pero hay que tener en cuenta que es un terreno que se movió mucho. Y no sería un hallazgo masivo.

–¿Cómo llega Roque Montenegro a la costa? ¿Se sabe dónde lo tuvieron secuestrado?

–No se sabe. Se sabe que en esos tres o cuatro días de mayo de 1976 aparecen tres personas, los tres hombres. Es posible que los tres sean del mismo vuelo. Hasta ahora el único identificado de este vuelo es Roque. Teniendo en cuenta dónde estaba (Herman) Tetzlaff (el apropiador de Victoria) en ese momento, lo más probable es que Roque haya estado en Campo de Mayo. Por ahí las otras dos identificaciones, cuando se hagan, den una pauta mejor. Pero de Campo de Mayo hay pocos testimonios y mucho menos anteriores al 24 de marzo.

–¿Es la primera vez que se sabe de alguien secuestrado antes del golpe de Estado que fue asesinado en un vuelo?

–Sin duda. Hay un caso anterior, del que ya mandamos la pericia, pero todavía lo tiene para resolver el juez de Rocha, que es de abril de 1976, pero es de una persona secuestrada en abril también. A la fecha este es el caso de vuelo más cercano al 24 de marzo de 1976. El vuelo sería de mediados de mayo, 14 o 15 de mayo.

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