Aysén: Continuaremos en la lucha por las reivindicaciones de la Patagonia dentro del marco de la ley

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Uno de los cerebros de la UDI, Rodrigo Álvarez, era el encargado del momento,  de  las negociaciones del Gobierno con el Movimiento Social por Aysén, pero ahora ha abandonado la importante “misión armonizadora de posiciones”, para justificar la  posible aplicación de Ley de Seguridad interior del Estado, en Aysén .

Álvarez junto a Hiznpeter y otros tratan de poner como ilegal las legítimas medidas de presión ayseninas,  para evitar el diálogo con la organización social de la Patagonia.  Álvarez  tiene antecedentes matonescos. Uno es el  proceso en contra de un grupo de sus brigadistas, cuando competía para ser diputado en Santiago, tras abandonar su austral circunscripción. La acusación es por quemar la sede política de la actual diputada de RN Marcela Sabat.

Dejamos a ustedes la declaración emitida por el  Movimiento Social por la Región de Aysén.

El Ciudadano

 

El Movimiento Social por la Región de Aysén, declara lo siguiente:

  • En el día de ayer, la mesa del Movimiento Social por la Región de Aysén emitió una declaración pública donde planteamos el malestar de los patagones frente a la falta de sintonía con los ciudadanos de la Patagonia, de parte  del gobierno, en el que establecimos además un plazo para reiniciar el dialogo.
  • En respuesta  el Sr Ministro de Energía, don Rodrigo Álvarez  comunicó anoche que lo expresado era una medida de presión, por el bloqueo de caminos que evitan el libre paso de las personas, y que por ellos estaríamos al margen de la legalidad.
  • Analizado el punto, hemos determinado como movimiento que lamentablemente el gobierno interpretó nuestro planteamiento como un ultimatum.  No somos nosotros, esta Patagonia humilde, quienes le pondremos un ultimatum a un gobierno democráticamente elegido. En este sentido, no comprendemos que el ministro Álvarez y la intendenta regional se retiraran hoy de la región, cuando sólo solicitamos que a las 12 de este domingo el gobierno nos dijera cuándo nos sentaríamos a dialogar, en pro de nuestra gente, porque los patagones, no pueden seguir esperando.
  • Ante esto, hemos considerado como movimiento solicitar a todos los patagones, con mucho cariño, respeto y amor por nuestra tierra, en un acto de grandeza dirigido hacia nuestra propia gente, que todos los piquetes sigan movilizados, pero dando señales de voluntad para permitir este ansiado diálogo, que nos lleve a la solución de nuestras demandas.
  • En este sentido, debemos señalar que en la medida que el gobierno dé señales de acoger positivamente nuestra demanda en el primer punto, de los combustibles, el cual es muy importante, como movimiento estamos disponibles para generar las condiciones efectivas que permitan restablecer la mesa de trabajo.
  • Esperamos que el Sr. Presidente de la República, reconozca  este esfuerzo, por lo que confiamos no tendrá problema en que alguna autoridad nacional con plenos poderes resolutivos se reúna con la mesa directiva del movimiento social para avanzar como todos lo deseamos.
  • Esperamos la comprensión de los ciudadanos de la Patagonia, que no se humilla quien actúa en conciencia pensando en lo mejor para su pueblo.  Sólo queremos obrar desde  la sensatez, en pro de la seguridad  de nuestros hermanos patagones, una muestra de grandeza de alma, la misma que esperamos recibir de parte del gobierno para avanzar en el cumplimiento a nuestras demandas.
  • Continuaremos en la lucha por las reivindicaciones de la Patagonia dentro del marco de la ley.
  • Vivan los corazones encendidos de esperanza, ansiosos de soluciones, viva la Patagonia, vivan los Patagones, y vivan todos los chilenos que solidarizan con nuestra justa causa.

 

La lucha de Aysén: una radiografía del sistema de dominación

En tiempos de democracia representativa legítima las gestiones de los diputados de la región de Aysén –el DC Patricio Walker, el UDI David Sandoval y el Indep. Rene Alinco– con el Comité Político de la Moneda y con el mismo Piñera hubieran sido interpretadas como siendo de lo más normal. Pero en tiempo de instituciones inoperantes y cuando el movimiento social aysenino desautoriza a los políticos por no estar de acuerdo con lo pactado sin su consentimiento, el espectáculo protagonizado por los parlamentarios tiene mucho de patético. Lo peor es que los políticos del binominal no se dan por aludidos.

El resultado de las tratativas entre los políticos binominales y el Gobierno fue en el sentido contrario de lo esperado. Los representantes del movimiento social de Aysén acordaron intensificar las movilizaciones y restringir el flujo vehicular en respuesta a la nula voluntad de negociación del gobierno y a la nueva doctrina del enemigo interno. Nosotros, desde el territorio social somos quienes decidimos, fue el mensaje del movimiento social aysenino. La respuesta del Estado fue que si no se negocia según las condiciones por él impuestas, se los aplasta.

La Doctrina Piñera para enfrentar los movimientos sociales venideros se nutre de la noción extraída de la doctrina de la contrainsurgencia que caracteriza a opositores como enemigos internos. La negación de la realidad social precaria en la que viven los ayseninos lleva a la derecha neoliberal a desconocer que los conflictos surgen de la toma de consciencia de esa misma realidad y del paso a la acción colectiva para vivir mejor. De ahí que el camino más fácil elegido por las derechas es el señalado por el ministro Hinzpeter en La Tercera R del sábado pasado. La mano dura y las amenazas con aplicar la Ley de seguridad Interior del Estado a algunos dirigentes. Sin olvidar que ya el concertacionismo había utilizado la represión para aplastar los movimientos sociales. Lo que explica la inacción de los parlamentarios concertacionistas, más interesados en designar a sus favoritos para las municipales que en defender el juego democrático.

Al mismo tiempo pudimos ver con claridad en este episodio cual es la función política de los medios tradicionales (TV y prensa) en tiempos de crisis. Esta consiste en salvar las apariencias del poder, ocultar las grietas en las instituciones e intentar darle un cariz de seriedad a lo que no tiene sustento político real. Cuando los representados ya no creen en los diputados del binominal y se rompe el vínculo de legitimidad que supuestamente debe existir en toda democracia llamada representativa, estamos frente  a una crisis política profunda. Este factor no se menciona en los medios.

Además, al personalizar el movimiento en las figuras de Ivan Fuentes, presidente del Movimiento Social de Aysén y en Nelson Ramírez, “líder de los camioneros”, la prensa tradicional intenta opacar y vaciar de contenido la dimensión social masiva y de raigambre popular de un movimiento donde el factor de clase, es decir, la consciencia de la realidad de un dispositivo amplio y eficaz de opresión y explotación de trabajadores, pescadores artesanales, jóvenes, mujeres y campesinos, es fundamental para comprenderlo.

En otros términos, la subjetividad específica que surge en hombres y mujeres que viven de manera cotidiana las carencias de servicios en salud y educación, viviendas inadaptadas a los rigores del clima frío, carestía de la vida, precios altísimos de los combustibles y bajísimos salarios, apunta a responsabilizar directamente al capitalismo neoliberal de la situación de precariedad en la que se encuentra la comunidad aysenina en el aparentemente paradisíaco territorio austral.

Imposible ignorarlo. El conflicto de  Aysén es una lucha social y política contra las taras de un sistema económico que beneficia al gran capital nacional y transnacional, causante de un tipo de desarrollo extremadamente desigual y al mismo tiempo combinado para concentrar la riqueza en en una minoría social y en algunos polos territoriales.

Por lo mismo, esta lucha no puede quedar aislada ni a la merced de la información dominante que acalla por omisión las consignas coreadas en las masivas manifestaciones ayseninas como “el pueblo unido jamás será vencido”, “a ver, a ver quién tiene la batuta  … “. O las declaraciones de mujeres que hablan de la batalla por “liberar el puente”; de jóvenes trabajadores y que comienzan a exigir incluso que “las empresas no lucren con el trabajo del pueblo”. Y como si fuera poco, que en Aysén, ante la desidia del Gobierno, de los poderosos y de los partidos políticos tradicionales, sea el pueblo organizado democráticamente el que “mande”.

Y es cuando los poderosos no responden satisfactoriamente a las demandas ciudadanas que el pueblo radicaliza sus luchas y exigencias, acumula experiencia y aumenta sus grados de organización.

El movimiento social de Aysén tiene sus raíces en nuestra historia. Sus problemas se arrastran desde la Dictadura y son los mismos que los nuestros. Es una comunidad territorial solidaria que concentra todas las desigualdades y contradicciones del resto del país la que nos interpela. Y es con nuestra solidaridad y movilización que podemos impedir que el movimiento sea aislado y aplastado en medio de la apatía, el conformismo y la indiferencia.

Por Lepoldo Lavín Mujica

El Ciudadano

 

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