Becerra, la crítica… el silencio

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

escrito por Gabriela Gurvich   

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En Venezuela sigue abierto el debate sobre la deportación a Colombia del periodista de nacionalidad sueca Joaquín Pérez Becerra

 

Resumen Latinoamericano -  

Ya es de público conocimiento el caso de la deportación a Colombia desde Venezuela del director de la agencia ANNCOL, Joaquín Pérez Becerra. No me extenderé aquí en los detalles del caso. Sólo impresiones y decepciones de acontecimientos que van dejando de ser tristes para ser peligrosos. Algo me hace ruido. Llevo más de dos años en Venezuela, maravillada de trabajar en un país donde la libertad de expresión es real, donde desde mi puesto de trabajo resalto el pensamiento político de los grandes revolucionarios de la historia, desde donde le abro los micrófonos a los militantes sociales de todos los países, allí donde ellos son silenciados nosotros podemos amplificar su voz. ¿Cómo no sentir orgullo cuando un miembro de la resistencia de Honduras llama a las radios porque quiere anunciar a través de un medio venezolano que están liberando a sus compañeros presos? No llama a las radios de Honduras, llama a Venezuela porque sabe que aquí tiene un aliado incondicional.

 

¿Incondicional?

 

En 2008 llegué a Venezuela. Las tierras bolivarianas que tanto y tan bien me han acogido. Tierra prometida de revolucionarios y revolucionarias de todo el mundo, que llegan a aprender de esta revolución y a aportar en lo que se pueda. Tierra sedienta de conocimientos nuevos, hambrienta de experiencias diferentes. Todos y todas fuimos recibidos con los brazos abiertos. A todos y todas se nos dio oportunidades que ni en nuestros propios países teníamos. Esta tierra nos necesitaba, así como nosotros necesitamos de ella. También son muchos los perseguidos políticos, especialmente colombianos, que han encontrado refugio o asilo en Venezuela. Enseguida uno se sumerge en la política cotidiana de Venezuela, política que emerge en cada esquina, que se oye en la camioneta, que se discute en cualquier bar, en cada puesto de trabajo. La política al alcance de las manos.

 

Una vez adentro uno conoce muchos pormenores. Muchos de ellos no son agradables: las tan mentadas burocracia e ineficiencia no son invento. Como no lo es la derecha endógena que tanto daño hace, tanto más que la derecha que chilla desde afuera. Los revolucionarios no nos acostumbramos a estos males. Los combatimos día a día desde adentro. Pensamos que se pueden cambiar y creemos en este proceso. Suele decirse, y realmente lo creo, que existe una capa entre Chávez y el pueblo. Una capa constituida por ministros, gobernadores, alcaldes. No todos. Es una capa con grietas. Esa capa constituida por tantas “manzanas” (roja por fuera, blanca por dentro). Y así los revolucionarios nos tragamos muchos disgustos.  

 

Con dolor aguantamos cuando sacan y dejan guindando a un ministro revolucionario como Eduardo Samán. Con dolor aguantamos cuando mantienen preso al cacique Sabino. Con dolor aguantamos muchas cosas. Muchas cosas que no siempre logro entender, pero tenemos certeza de que gobernar un Estado obliga a muchas concesiones.  

 

A veces creemos que se trata de concesiones innecesarias, pero pensamos que no conocemos los detalles que llevan a tomar esas medidas.

 

Basta para mí, basta para todos

 

Pero hay cosas que no se callan. La entrega de un camarada revolucionario a las fauces del lobo asesino es un quiebre. Algo se rompió. Hace un tiempo que el asesino Juan Manuel Santos es el “mejor amigo” de Venezuela, y sale en entrevistas diciendo que ya no hay campamentos de las FARC en tierras bolivarianas, y todos lo aplauden. Al creerle cuando dice que ya no existen estamos afirmando que entonces tenían razón cuando decían que sí existían.

 

Desde ese momento las noticias de deportaciones de colombianos desde Venezuela se hicieron algo común, común y buscado. Lastimosamente como si fueran de una misma bolsa, se deportaron guerrilleros, narcotraficantes y paramilitares. Siempre con bombos y platillos. Las cámaras bien dispuestas en el aeropuerto de Maiquetía. En un estrado especialmente dispuesto, el ministro para Interior y Justicia, Tareck El Aissami, dando la información a los medios de comunicación. Se suceden las imágenes de deportados, con la cabeza gacha o no, subiendo al avión que lo depositará ante la ¿justicia? colombiana.

 

¿Qué pasó el 25 de abril? Otra deportación, pero distinta. Desde el domingo temprano los revolucionarios estábamos desconcertados. Pero pensábamos que Chávez, una vez enterado del engaño de Santos, daría marcha atrás con la decisión de deportar al camarada Becerra. El lunes,  inquietos, esperamos. La información era confusa. Algunos medios del Estado prohibieron a sus trabajadores darle cobertura al tema. Nos avisan que Chávez hará consejo de ministros. Ansiosos esperamos. Cerca de las 5.30 pm empieza. Cadena Nacional. Esas cadenas tan criticada por la oposición y tan amadas por quienes amamos esta revolución. Escuchar a Chávez es uno de los momentos más esperados y disfrutados por los revolucionarios. La cadena duró unas 3 horas. Y el presidente ni pío sobre el caso Becerra.

 

¿Qué pasaba mientras Chávez anunciaba el aumento del salario mínimo? Era deportado el camarada Becerra. ¿Por qué esta deportación se hace a escondidas? ¿Por qué son los medios colombianos los que confirmaron -en vivo en el aeropuerto de Bogotá- la deportación? ¿Por qué Chávez no menciona nada, nadita, del caso? Ni durante la cadena, ni luego en sucesivas apariciones. Acá reside otra de las decepciones que embarga a la izquierda latinoamericana. El silencio del gobierno genera más suspicacia que otra cosa. Otra política comunicacional contraproducente.

 

A ver, si el gobierno tomó la decisión de deportarlo, que se haga cargo, simple y llanamente QUE SE HAGA CARGO. Al esconder, lo inocultable, lo único que hace es reconocer que hay algo malo en lo que está haciendo. Por otro lado es contraproducente, porque obviamente sí sale a la luz lo que pasó y el hecho de enterarnos por medios de comunicación colombianos, y luego el medio silencio de los medios estatales venezolanos no hacen más que generar un escenario de especulaciones.

 

Hay quienes dicen que Chávez debe tener sus razones. Por supuesto las tiene, y estoy segura que la razón no es que piense realmente que Becerra sea terrorista (si Chávez ha dicho que Marulanda es un revolucionario, Becerra no puede ser terrorista).

Estoy segura que existen razones de Estado para hacerlo (también estoy segura que en este caso no acuerdo con esas razones de Estado, sean cuales fueran. Excelente artículo sobre el tema de Néstor Kohan:   La Razón del Estado, un pragmatismo absolutamente equivocado

 

De cualquier forma, lo que sí está claro, es que estas razones deben ser públicas. Está claro que el círculo que está pidiendo explicaciones no es el pueblo en su conjunto, que es sólo el círculo más radical y militante. ¿Pero acaso no somos nosotros importantes para el desarrollo de la revolución? Los intelectuales, organizaciones y militantes internacionales que están pidiendo a Chávez una explicación. ¿No son los mismos que Venezuela invita constantemente al país para involucrarlos en el proceso de cambio? ¿No son los mismos que se encargan de defender la revolución bolivariana en sus países? Entonces, ¿cómo es? Es egocentrismo y egoísmo si a los intelectuales y militantes que vienen a defender la revolución solo los queremos cuando pensamos nos conviene.

 

A propósito del artículo de Iván Maiza

 

Además de los artículos que cuestionan la decisión, han existido algunos -menos- que lo justifican. Uno de los más polémicos es el de Iván Maiza: “¿Quién invitó a Joaquín Pérez Becerra?”. Como dijo @lubrio en twitter: Las excusas de los que justifican la entrega, dan más argumentos a los que la repudiamos. Se trata de un artículo cínico y macartista. Por lo tanto altamente peligroso.

 

Primer punto: Es cínico desde el momento que dice “Joaquín no estaba en Maicao perseguido por una jauría de las AUC y tuvo que cruzar la frontera, ni estaba clandestino, ni siquiera pasando roncha, estaba en Suecia montando su periódico, tranquilito. Y bueno, se vino a Venezuela, agarro un avión y chupulún, cae en Maiquetía”. Maiza olvida remarcar algo importante: ¿por qué vivía Joaquín Pérez Becerra en Suecia?

 

Estaba refugiado, porque sobrevivió al baile rojo. La pasó bien mal en Colombia. Fue alcalde por la Unión Patriótica, sabiendo el riesgo que eso conllevaba. Le mataron a la esposa y a 5000 compañeros.

 

Las crónicas de exilados no son muy felices que digamos. No se sienten de paseo por Europa. Pérez Becerra no vivía en Suecia porque quería un Volkswagen, un perro labrador y 4 niños rubios. Es muy fácil culpar a Joaquín desde un escritorio, mientras él aún en el exilio decidió seguir jugándosela. A pesar de lo vivido no se quebró, siguió arriesgando su vida. Yo no sé que pensará Becerra de la decisión de Chávez, imagino que debe estar anonadado con lo sucedido, pero también creo que no debe estar culpando a Chávez.

 

Joaquín más que ninguno de nosotros sabe que la culpa es de Santos y todo el gobierno terrorista de Colombia. Becerra no vino a pasar una temporada en las paradisíacas playas venezolanas para escapar del frío sueco. Desde el exilio, doblemente lejos de su tierra, siguió eligiendo un camino de lucha que sabía lo seguía poniendo en peligro, y el que toma esa decisión sabe que la cárcel colombiana era uno de sus posibles destinos finales.

 

Y bueno, le llegó y lo asume... corrió el riesgo al salir del país que lo refugiaba, porque seguía en la lucha. Estoy segura que él asume su propia responsabilidad en el caso. Su cabeza en alto durante la extradición lo confirma. No necesita que nadie desde un blog se lo recuerde.

 

Segundo punto: según Maiza desde el momento en que Becerra comienza su vuelo Frankfurt - Caracas, estaba poniendo a Venezuela en una encrucijada en la que sólo se podía perder. Venezuela perdía tanto si lo entregaba a Colombia como si lo devolvía a Suecia o lo dejaba en Venezuela. Colombia ganaba en todas las variantes.

 

Ahí es donde no entiendo. Si Venezuela ya había perdido, entonces la elección de Chávez era defraudar a la derecha o defraudar a la izquierda. Lamentablemente eligió la segunda opción, en vez de elegir según un básico principio de solidaridad revolucionaria.

 

Tercer punto: Maiza es capaz de culpar a Becerra de "poner preso a Chávez". Puede ser verdad que Becerra puso en riesgo la "estrategia electoral" hacia el 2012, obviamente no adrede, si hubiera sabido que estaba poniendo en aprietos al gobierno bolivariano, imagino jamás hubiera montado a ese avión. Pero eso pasó y estas situaciones son las que ponen a prueba las revoluciones. Pruebas que no son las elegidas por las revoluciones, pero son las pruebas que se les ponen enfrente. Y muchas veces, y la propia revolución bolivariana es prueba fehaciente de ello, esas disyuntivas son oportunidades de radicalizar los procesos. Nadie festeja que hayan intentado dar un golpe de Estado en el 2002, sin embargo fue un hecho que marcó una profundización de la revolución. Los que combatimos la derecha endógena, supimos sacar provecho de situaciones como aquella, incómodas y no deseables, para radicalizar la revolución bolivariana.

 

No siempre es bueno comparar revoluciones, pero es imposible no pensar que Cuba jamás entregó a nadie, no solo no entregó, sino que recibió perseguidos.

 

Y sí, capaz no era el mejor escenario tensar la relación con Santos, pero ¿es qué alguien realmente cree que esa buena relación llevará a algo bueno? Que no duden que EEUU y su amiga Colombia están siempre preparando algo contra Venezuela. ¡Por Dios! ¡Si ni siquiera han entregado todavía a Makled!

 

Y no creo que esta revolución depende sólo de mantener ese equilibrio inestable con la vecina Colombia. Volvamos a Cuba, que pudo mantenerse en pie con los mismos vecinos peligrosos y más, con Estados Unidos a 90 millas.

 

La relación con Colombia siempre fue mala e igual Venezuela se mantuvo en pie. ¿Cuántas veces rompió Chávez relaciones con Colombia? La última vez lo hizo con Maradona al lado. Además, en este caso, Chávez podía perfectamente argumentar cuestiones legales, de arranque la condición de ciudadano sueco de Becerra. Esa es la misma situación que ahora lo complica. Suecia -aunque sólo sea por guardar las formas o por incordiar- ya se quejó ante la Cancillería venezolana.

 

Cuarto: cuando Maiza habla de la necesidad de ganar las elecciones sin la frontera cerrada, porque sería imposible ganar sin pañales ni toallitas sanitarias, no se detiene un segundo a analizar, pensar o criticar por qué no se consiguen los pañales Guayuco, de industria estatal venezolana, empresa que fue inaugurada en un Aló Presidente en junio de 2009. En todo caso eso muestra una debilidad muy fuerte, quizás la debilidad más cara a la revolución. Si ganar las elecciones depende de tener productos sanitarios, significa que la conciencia del pueblo está bajo cero. Aunque en mi opinión eso no sea así, la conciencia que está bajo cero es la de Maiza. Otra vez Cuba. La revolución cubana sobrevivió al período especial, ojala sólo les hubiera faltado pañales y toallitas sanitarias.

 

Por otro lado, cuando Maiza dice que el gobierno debe detener el asesinato de campesinos, olvida nombrar que el gobierno de Barinas se ha referido a los últimos campesinos asesinados como delincuentes, asegurando que se trató de un “ajuste de cuentas”. Así es difícil detener nuevos asesinatos.

 

Por último viene lo más grave. Acusar a la izquierda de entregar a Becerra. El colmo del cinismo y el macartismo. Acá no cabe duda que el culpable de todo el conjunto es el gobierno colombiano. Y aun cuando la izquierda pueda dar un paso en falso, no se puede acusar tan livianamente, sin pruebas, sólo con conjeturas. Me parece que ahí Maiza terminó de perder la brújula.

 

Becerra vino otras veces a Venezuela y fue público. Vino cuando se fundó el Movimiento Continental Bolivariano en el 2009 y en diciembre de 2010 cuando se constituyó la Asociación Bolivariana de Comunicadores.

 

ANNCOL siempre defendió la revolución bolivariana, y siempre la revolución se benefició sanamente de eso. Si uno revisa los archivos, en la época en que Santos era ministro de defensa de Colombia, para muchos medios estatales venezolanos, ANNCOL era una de las primeras fuentes para informar sobre acciones del gobierno colombiano. El martes 26 de abril el sitio de ANNCOL estaba suspendido, obviamente tiene que ver con la entrega de Becerra. Esta es también una guerra mediática ¡y ahora tenemos un medio de comunicación menos que nos defienda!

 

La izquierda nacional e internacional, los que repudiamos la entrega de Becerra, no dejaremos de apoyar a Chávez y la revolución cuando ésta sea atacada (y no duden que los ataques serán desde Colombia y Estados Unidos). Ahora la arrechera es mucha, pero a esta revolución no la tocan. La izquierda militante internacional y el pueblo venezolano no dudaremos un minuto en poner el cuerpo donde haya que ponerlo.

 

Y mucho más sano es para la revolución marcar sus errores y seguir luchando, que tratar de justificar lo que el gobierno aún no ha considerado necesario justificar.

 

Para el final, la autocrítica

 

La izquierda militante venezolana que ha salido a reclamar, a pedir respuestas, a rechazar la entrega de Becerra, adolece de algo que es necesario marcar: poder de convocatoria, de movilización.

 

Esto abre otro debate que sin embargo tenemos que asumir. Porque nuestra debilidad está en no poder terminar de generar el contrapeso necesario para que la entrega no se hubiera materializado. Sabemos que es una construcción lenta, de hormiguita, pero debemos poder asumir también nuestra debilidad. Espero que esto sirva para volver a la carga en la construcción de una izquierda radical y fuerte dentro del proceso revolucionario venezolano y continental.

 

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roberto dante 05/01/2011 23:57



roberto dante


Lanús, Argentina


Punto 1: Y Chávez rompió el silencio.


Dicen que “el que calla otorga”, pero, como en este caso, hablar puede hundirnos más en el estiércol-


Hace 7 hs. Leo (+ Video) en Noticias24 las declaraciones donde  Hugo Chávez ha asumido esta noche “toda
la responsabilidad” por la detención y extradición a Colombia del Director de ANNCOL Pérez Becerra.


Además, sin enrojecerse, afirma “No tengo ninguna duda de que lo sembraron aquí…. Si yo lo agarro soy malo y si no lo agarro también…. Así
que quienes me quieren atacar por eso y llamarme traidor y contrarrevolucionario... Que lo digan”. Y culpa a los neoliberales gobiernos europeos cuando pregunta, “¿Cómo es
posible además que sabiendo que tenía Código Rojo el viajara hasta aquí?”


Pte. Chávez: ¿Esperaba que la Unión Europea protegiera los intereses  Bolivarianos? Es demasiado inteligente para creerse esa “carne podrida”. A
los procesos revolucionarios populares nada puede importarles “Los códigos rojos”  de la seguridad Capitalista. Tampoco importa si “lo sembraron aquí”. Las revoluciones
populares NO tienen que problematizarse  por  si son cuestionados por la “derecha fascista” o “la izquierda delirante”. Su único referente debe ser, siempre,
interpretar las necesidades de los pueblos.  No puedo creer que la mayoría de los venezolanos puedan pensar  que es ética Bolivariana, cito a Gabriela Gurvich,
“la entrega de un compañero revolucionario a las fauces de un lobo asesino…” Y sigue: “…es un quiebre. Algo se rompió” (Negritas mías).


Pte Chávez, por ahora, no soy de los que piensan que “es un traidor y contrarrevolucionario”. Pero insisto (Como en el comentario a ASI NO, COMPAÑERO CHAVEZ en Atea
y sublevada, 27 4 11), como dijo Simón Bolívar: “Un paso imprudente puede sepultarnos para siempre”.


Asumir “toda la responsabilidad” y el “Que lo digan” (desafiante) lo aproximan
más a la lectura política de un caudillo personalista que a la Primera Figura de la Revolución Bolivariana.


Punto 2: Sobre la autocrítica


Graciela Gurvich , comparto totalmente tu visión – también es un problema en Argentina- de que “la izquierda
militante…, adolece de algo que es necesario marcar: poder de convocatoria, de movilización”.


Por el Cono Sur sumamos panfletos + panfletos. Declaraciones “muy críticas”. Pero las ACCIONES políticas sufren de raquitismo, o de un infantil “No se lo que
quiero, pero lo quiero YA” (tema se Sumo, Luca Prodan).


Acertás cuando pedís El Debate, sobre todo, para trabajar “nuestras debilidades”. Desde mi punto de vista la ausencia de “múltiples” pensamientos críticos que
superen el viejo academicismo marxista (siempre eurocentrista), incapaz para interpretar los procesos milenarios de los pueblos Indoamericanos.