Camila Vallejo: “Necesitamos un cambio constitucional”

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

De educación, de la Izquierda, de los pinochetistas, habló la líder universitaria.

“La lucha de este movimiento estudiantil es política”, dice Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling (23), presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech) y principal vocera de las protestas que buscan cambiar por completo el panorama educacional chileno. En conversación con El Ciudadano, la dirigenta habla sobre el conflicto, pero también aborda el papel de la Izquierda en su conducción y cómo hacer para que desemboque en cambios constitucionales.

-¿Qué respuesta concreta esperan del Gobierno para sentirse satisfechos con las movilizaciones?

-Creo que lo primero es demostrar una voluntad por cambiar el paradigma que constituye a la Educación como una inversión individual y no como una inversión social. Con base en eso, necesitamos un cambio constitucional, que el Estado no sea garante, sino que sea responsable y se dedique a proveer educación pública para todos. Entre los principales puntos de nuestras demandas, está el cómo avanzamos en un financiamiento para que las familias no sean las que costeen la educación. Pero entendemos que debe ser parte de un proceso.

-¿Buscan un sistema de financiamiento estudiantil como el arancel diferenciado?

-Ahí hay una discusión de fondo, porque el objetivo político es la gratuidad y el arancel diferenciado es un paso para llegar a ella. Esa fue una propuesta que se barajó cuando no estaba la demanda de reforma tributaria, pero ahora es distinto porque el movimiento alcanzó un nivel de masividad y complejidad importante que nos permite pedir cambios más estructurales para que esto se pueda financiar adecuadamente. Los recursos están y dependen de cómo se distribuyan para garantizar en una primera instancia, por ejemplo, la gratuidad para los siete primeros deciles de la población.

-¿Esa búsqueda de gratuidad pretende abarcar toda la educación superior o sólo la pública?

-Si utilizáramos las ganancias que tiene una sola gran minera, lograríamos financiar toda la educación superior. Todo podría ser gratuito, porque tiene un costo de 2,2 billones de pesos ($2.200 millones), que es la utilidad que tiene una gran minera. “Escondida” logró utilidades de 4,3 billones de pesos en 2010. Entonces, evidentemente los recursos están, pero con el Gobierno que tenemos eso no va a pasar. Lo que queremos es asegurar la gratuidad para las universidades que pertenecen al Consejo de Rectores -24 instituciones-. Para las universidades privadas, buscamos un sistema de financiamiento más amigable, como un Fondo Solidario, eliminando completamente a la banca privada porque el Estado también debe hacerse cargo de los estudiantes que no optaron por el sistema público.

-¿Te parece prudente que un estudiante de los estratos más altos cuente con educación gratis también?

-Si hay una reforma tributaria previa, a mí no me importa, porque finalmente son los más ricos los que estarían pagando esto. Creo que es lo mejor, finalmente se asumiría a la Educación como un derecho, más allá de la situación socioeconómica de una persona.

EDUCACIÓN, EL SÍNTOMA DE UN SISTEMA ENFERMO

-¿Cómo convertir estas demandas estudiantiles, que en un inicio se plantearon sólo como económicas, en la punta de lanza de un movimiento político más amplio?

-Yo creo que el movimiento ha sido bastante político, más allá de que efectivamente hay gente que tiene una demanda netamente económica. También hay quienes están por una lucha más política en el tema Educación y otros que van por algo más largo, por la disputa del poder. Con todas estas personas, nuestro reto es impedir que este movimiento se vuelva algo testimonial, evitar también el aprovechamiento político de la Concertación para que luego salgan como los victoriosos, y por último, lograr efectivamente un nivel de organización y articulación que permita configurar un programa político, es decir, que la gente dispute el poder.

-¿Cómo el movimiento estudiantil puede contagiar a otros sectores de la sociedad que viven problemas similares derivados del modelo?

-Eso está sucediendo, es parte de nuestros objetivos, pero es un desafío muy grande porque hoy no existe la masa crítica, ni un pueblo suficientemente consciente. Sin embargo, hay demandas que a primera vista parecieran ser gremiales, pero finalmente hacen a la gente palpar lo malo del modelo. Entonces, se está entendiendo que la Educación es un problema social, pero como parte de una crisis mayor que tiene que ver con un modelo de mercado que nos rige.

-¿Atribuyes la masividad de las actuales manifestaciones a una pérdida del miedo de esta generación o al colapso del sistema económico?

-Yo creo que son muchos factores, pero el más fuerte tiene que ver con el agotamiento del modelo. Ya nadie cree en las falsas promesas y la gente siente ese abuso. El caso La Polar fue un claro ejemplo. ¿Qué va a pasar con esos ejecutivos? Impunes van a quedar o sólo pagarán un bajo costo. Entonces, la gente sabe que en otras áreas también, en buen chileno, se los están cagando. Se aguantó por mucho tiempo esta situación, pero ya no más, y eso se mezcla con una generación que efectivamente no le tiene miedo a protestar ni a la dictadura. Estamos cansados de un modelo que oprime y roba a la gente.

LA IZQUIERDA AÚN ESTÁ LLENA DE DESCONFIANZA

-¿La izquierda está a la altura de conducir un descontento social como este?

-No todavía. En particular, el Partido Comunista (PC) se ha mantenido muy al margen y no ha tratado de mostrarse como el conductor de este proceso, porque tampoco lo es. En general, pienso que en la Izquierda aún hay muchas desconfianzas, aunque no divisiones, pues sabemos que nos encontramos siempre y vamos unidos. Lo que nos falta como Izquierda es la capacidad de generar alianzas y construir bases programáticas en conjunto.

-¿Y eso a qué responde?

-Veo a una parte de la Izquierda aún muy prematura, que le falta construir más base social, más alternativa programática, una Izquierda que se ha construido mucho sobre la negación no sólo de la clase política, sino también del mismo Partido Comunista. Ahí el desafío es construir confianza, hacer alianza y construir programa entre todos.

-¿Crees que esa desconfianza de parte de la Izquierda con el PC no radica, por ejemplo, en acuerdos como el pacto instrumental con la Concertación?

-Eso fue determinante, incluso dentro del PC. Pero creo que el Partido ha asumido esos costos políticos, que son característicos de un periodo, y no creo que aquello haya sido perjudicial. Es decir, no hemos logrado grandes cosas teniendo tres disputados, pero sí se están discutiendo proyectos de ley que benefician al pueblo.

-¿Ese es el camino que debería seguir la Izquierda y el PC en particular?

-Es que el PC no lo puede hacer sólo. Nosotros tenemos dirigencia en todos los sectores, pero falta comenzar a articular más base social a partir de esa dirigencia y eso necesariamente requiere el trabajo de los otros sectores de izquierda.

-¿Crees que la desconfianza de algunos sectores de la Izquierda con el PC es justificada?

-Creo que sí tiene justificación. De alguna manera se ve desde afuera que el acercamiento a la Concertación -que todos sabemos que fueron los cómplices que administraron este modelo- es como una traición a la Izquierda. Pero el PC jamás ha tenido esa disposición ni ha traicionado al pueblo ni a la Izquierda por ese acercamiento. El proyecto del PC no es ser parte de la Concertación, sino tensionar para el otro lado y evidentemente ahí no van a poder estar todos esos sectores más reaccionarios de la Concertación.

LAS ELECCIONES Y LO QUE VIENE A FUTURO

-¿Cómo ves una candidatura de Michelle Bachelet para las próximas presidenciales?

-No me gustaría volver atrás, sería como un retroceso con ella, volver a cosas como la LGE en el ámbito estudiantil. Para ser realmente un avance, tendría que demostrarse a través de un programa político distinto, radicalmente distinto, donde se vean voluntades más allá del oportunismo que caracteriza a muchos dirigentes de la Concertación.

-¿Con quién crees que estarán los comunistas en las próximas elecciones?

-No he llegado a esa discusión aún, pero hay nuevos referentes que están naciendo y se ven interesantes. Por otro lado, hay que esperar qué pasa con la Concertación, que como alianza política ya no existe y debe asumirlo. Tienen que definir si van a seguir avalando el modelo o van a iniciar un proceso de alianza con otros sectores para crear una alternativa real.

-¿Apuestas a que la Concertación decante y a que la Izquierda se organice desde esa base?

-No, yo creo que la Izquierda debe formar su propia base. Pero a nivel de clase política, hay que ver qué pasa porque la Izquierda aún no es capaz de tener figuras para disputar el poder.

EL PINOCHETISMO

-A propósito de todo lo ocurrido con estas movilizaciones, ¿crees que hay un núcleo duro de pinochetismo en el país?

-Sí, claro. Cuando murió Pinochet todos los vimos. Me caí de poto al ver toda esa gente romántica por el pinochetismo. Y hoy día se ve también en ciertos sectores, y hablo precisamente de la gente que está en el poder, en el Gobierno. En la calle, por suerte, me he pillado a pocos, pero cuando uno ve en el Twitter, se encuentra con comentarios de corte fascista.

-Cuando revisas tu cuenta de Twitter ¿con qué tipo de mensajes opositores te encuentras?

-La mayoría son fascistas y machistas, sin mucho argumento, sin altura de miras, sin discusión, sólo discriminación y un odio que me sorprende. Es gente capaz de hacer cualquier cosa. Igualmente, en el Gobierno te encuentras pronunciamientos similares, de corte fascista, de invocar a la dictadura…

-Como cuando una funcionaria dijo ‘matando la perra se acaba la leva’…

-Ese fue uno, pero te encuentras con otros como: ‘Si siguen así, vamos a tener una nueva detenida desaparecida’. Hasta se planteó sacar al Ejército a las calles…

-En 2010 estábamos hablando de la lucha mapuche y ahora nadie la menciona ¿Chile es un país de corta memoria? ¿Temes que el tema de la Educación sufra algo similar?

-Todos tenemos el temor de que esto sea una gran explosión y luego se olvide, aunque creo que hay un nivel de apertura de la gente y del movimiento, de tener mucha fe y que a partir de esto no sólo se geste un cambio en Educación, sino también un país distinto. La gente siente ese espíritu y esas cosas no mueren tan fácilmente.

-¿Consideras que la prensa está reflejando eso?

-Yo sé donde estoy parada. Sé que es una sociedad machista, que los medios de comunicación son un poder fáctico muy importante, que disponen según lo que se determine en el poder por detrás. Es un escenario donde muchos medios como La Tercera, La Segunda y El Mercurio, tergiversan todo, se enfocan sólo en la violencia, en las divisiones internas de la Confech y tratan de manejar la opinión pública. Yo no doy más entrevistas a La Tercera, es una cuestión espantosa cómo ha manejado la información. Ese diario miente, no como El Mercurio, que creo da la opinión de la derecha simplemente.

-¿Y en el caso de Las Últimas Noticias (LUN)?

-LUN utiliza la estrategia de la superficialidad, no ir al fondo. Hoy me utilizan a mí, después puede ser otra persona. Ellos banalizan la información para que la gente vea lo superficial solamente y no lo que sucede realmente en los movimientos. Por ejemplo, cuando pusieron ‘Camila Vallejo no quiso mover la colita’ ¿Qué nivel periodístico hay ahí?

LA CONSTITUYENTE DEBE SER UN PROCESO

-¿Cómo te planteas ante reformas políticas como una asamblea constituyente?

-La asamblea constituyente es una proyección, no es una demanda en estos momentos. Instalarlo como demanda es una cuestión política, y sabemos que si la exigimos ahora, serán los mismos de siempre los que participen de ella y la redacten. Eso pasa porque la gente de las poblaciones, la base social, aún no está empoderada de ese tema. En cuanto a proyección política, ahí hay un desafío muy importante: generar poder constituyente.

-¿A mediano plazo dices?

-Sí, creo que es algo a mediano plazo. Por ejemplo, hoy se está hablando mucho de asambleas territoriales o populares. A partir de esas instancias que se están creando y le permiten a la gente que no está en política participar, debe instalarse la idea de una nueva Constitución. Si todos nos ponemos a trabajar en esa dirección, tanto comunistas como la Izquierda en general y las bases de la Concertación, se puede dar algo muy potente.

RECUADRO

Al cierre de esta edición se estudiaba el escenario para la reunión con Sebastián Piñera:

-¿Cómo esperan que sea la reunión con Piñera esta semana?

-Queremos enmarcarla como la instancia en la que él nos va a responder en cuanto a la voluntad política que tiene de avanzar en los puntos que demandamos. Consideramos este espacio como un primer cara a cara con el Presidente. Vamos a ver si es posible o no avanzar en una mesa de diálogo.

-¿Cuáles son las condiciones para que esa mesa de diálogo prospere?

-Principalmente señalar la represión que hemos vivido, con compañeros detenidos ilegalmente y que han sido golpeados. También el asesinato de Manuel Gutiérrez, del cual no se hace justicia sólo con la baja del carabinero; acá hay que judicializar el caso.

No queremos dialogar con alguien que nos está reprimiendo.

-¿Pidieron la renuncia de Hinzpeter a propósito de la muerte Manuel Gutiérrez?

-Venimos pidiendo la renuncia del ministro Rodrigo Hinzpeter desde el 4 de agosto. El problema de pedirla como condición para el diálogo de ahora, es que seguramente el Gobierno la negará y caeremos en un escenario de no diálogo. Esperamos un viraje de la política del Ministerio del Interior ante las movilizaciones sociales.

-¿Cuál es el piso mínimo de los estudiantes en este diálogo?

-Lo políticamente más relevante es la respuesta a nuestros puntos. Si nos van a poner sobre la mesa lo mismo de siempre, no lo vamos a acoger. Si hay avances, lo bajaremos a las bases para que discutan las asambleas y en el Confech de este sábado -3 de septiembre- se decida si es posible o no comenzar a trabajar con el Ejecutivo.

-¿Será un proceso de diálogo con movilizaciones o van a bajarlas si es condición del Gobierno?

-No tenemos poder de negociación si no estamos movilizados.

-¿Qué harán si Piñera sólo presenta la reunión y luego los deja conversando con Bulnes?

-Queremos que esté hasta el final. Si no es así, no nos sirve.

-¿Te vas a presentar a un nuevo período en la Fech?

-Lo estamos discutiendo. Podría presentarme nuevamente, estoy dispuesta. Pero debo resolver mi situación académica. Es algo que no descarto, dependerá de las necesidades del movimiento estudiantil.

-En términos de país, ¿estás viendo alguna candidatura?

-No estoy pensando en eso. Me lo han pedido en la calle, pero no.

Por Sergio Jara Román

El Ciudadano Nº109, primera quincena septiembre 2011

Fuente Fotografía: www.eldiario24.com

 

Caminaron 515 kilómetros para entregar carta por la educación en La Moneda

Caminata de Concepción a Santiago.

La travesía comenzó en Concepción, con una caminata que se alargaría por 515 kilómetros, en la cual, estudiantes secundarios marcharon hasta Santiago, encontró su momento cúlmine esta mañana -11 de octubre- cuando los alumnos hicieron llegar su carta petitorio al palacio de La Moneda.

El 25 de septiembre eran 60 jóvenes quienes comenzaron a caminar por la carretera con la convicción de llegar a la capital para hacerse escuchar. El viernes 7, día que llegaron a la Región Metropolitana, alcanzaron a reunir a unas 150 personas. Hoy 11, después de 16 días del viaje, entregaron una misiva dirigida al Gobierno con sus demandas, las cuales son acordes al movimiento social por la educación.

La estudiante del Liceo Juan Martínez de Rosas, de Concepción, y vocera de la marcha, Daniela Colombo, conversó con El Ciudadano, y explicó que entre los puntos de la carta se encuentra el rechazo al lucro en la educación, la exigencia por la estatización de los colegios, el fortalecimiento por la educación secundaria, gratuidad en la educación superior, que las becas de alimentación de básica a la universidad sean más fiscalizadas, fin a la PSU (Prueba de Selección Universitaria).

La estudiante comentó que no son sólo ellos quienes llegaron a Santiago, sino que toda la gente que les ayudó cuando estaban cansados, con fatiga, con dolores en los pies. “Sin la gente no hubiéramos terminado el viaje, la ciudadanía entera estuvo con nosotros”, expresó.

En esta marcha estuvieron presentes estudiantes secundarios de diversas localidades como Concepción, Talcahuano, Coronel, Lota y Tomé, entre otras.

Colombo cree que la ciudadanía se está aburriendo por tanto tiempo de movilizaciones sin parte de respuestas del Gobierno. “Por lo mismo viajamos, no podíamos esperar una vida entera –las- soluciones, tampoco queremos crear una sociedad que tenga miedo a luchar, no estaríamos ganando nada”, indicó la escolar.

La respuesta que les dieron en el edificio del Ejecutivo, fue que deberían esperar entre 15 a 30 días hábiles. De las 150 personas que llegaron, en estos momentos quedan alrededor de 30, quienes esperan realizar actos culturales y hacerse notar en Santiago. Para eso tienen pensado esta tarde acampar en el parque Almagro a las siete de la tarde.

Por Estefani Carrasco Rivera

Fotos: Eduardo Hernández

-Página de Facebook de la iniciativa

El Ciudadano

El Ciudadano


Estudiantes chilenos ponen en jaque al Gobierno de Piñera


 
[11-10-2011]

La lucha que iniciaron los estudiantes chilenos y que se ha difundido por toda América Latina por una Educación Pública, Gratuita y de Calidad sigue en pie. El gobierno de Sebastián Piñera no concibe la idea de que sea el Estado quien garantice la educación a sus ciudadanos, mientras que los jóvenes chilenos y con ellos distintas organizaciones sociales creen firmemente en que el Estado chileno está en capacidad de asegurarles una educación de calidad.

Desde la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica, ALER, nos ofrecen la entrevista a Francis Valverde, del Foro Chileno por una Educación de Calidad.

 

Audio publicado en Más Voces : www.masvoces.org
Mas voces

Fue masivo el plebiscito en Chile

10 Octubre 2011
Una joven chilena herida por una bala de goma de Carabineros.

Una joven chilena herida por una bala de goma de Carabineros.

Por Christian Palma

El ministro vocero de La Moneda, Andrés Chadwick, dejó claro ayer en una entrevista radial que al gobierno de Sebastián Piñera el “Plebiscito Nacional por la Educación” organizado por el Colegio de Profesores y la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) le importa poco. Muy poco. Para Chadwick, la consulta no vinculante que constituyó miles de mesas de votación a lo largo del país y en la cual participaron más de un millón de personas “ni siquiera alcanza a constituir una presión” para el gobierno. “Es sólo una acción de un grupo gremial que ha decidido consultar a las personas en términos informales”, agregó. Desde la otra vereda, Jaime Gajardo, presidente del Colegio de Profesores, valoró la participación ciudadana al entregar un balance preliminar del resultado de las votaciones, donde aseguró que a media tarde de ayer 1.246.528 personas participaron de vía presencial.

En ese sentido, precisó que la tendencia es aprobatoria en relación con los cambios estructurales que necesita la educación chilena. Esto porque un 90 por ciento aproximadamente votó a favor de la alternativa Sí, en las cuatro preguntas que se formularon en el plebiscito y que hacían referencia a la gratuidad y calidad de la educación, la desmunicipalización y el fin del lucro en la educación. Respecto de la pregunta sobre un cambio en la Constitución para incluir la instancia de plebiscitos vinculantes en Chile, los votantes aprobaron esa idea con otro 90 por ciento. A juicio de Gajardo, con los resultados finales se entregará un informe descriptivo a Piñera, al Ministerio de Educación, el Congreso, representantes del Servicio Electoral y al presidente de la Corte Suprema. Los resultados definitivos se conocerían hoy al mediodía.

“Para los organizadores el viernes y sábado son jornadas de pleno y total éxito. Estimamos que habrá una votación de un millón y medio de votantes, además, tenemos un listado de la votación que se efectuó en Bélgica, Suiza, Italia, Australia, Francia, Estados Unidos, México, Canadá, Colombia, Argentina”, sostuvo el dirigente.

Respecto de las declaraciones del gobierno, que bajó el perfil al plebiscito, Gajardo sostuvo que “cuando un gobierno no es capaz de solucionar los problemas, un plebiscito es una herramienta para ir en solución de ello. Llevamos cinco meses y el conflicto estudiantil permanece y no se ha podido destrabar. Cuando hay situaciones de esta envergadura los plebiscitos no contradicen en nada a la democracia, y que ése sea, a través de este mecanismo, que los pueblos resuelvan sus problemas”.

A su vez, el presidente del Movimiento por la Consulta y los Derechos Ciudadanos, Edgardo Condeza, destacó que “es la primera vez en la historia de Chile que se organiza un plebiscito nacional por los mismos ciudadanos; es la primera vez en la historia de Chile que se realiza una consulta en 30 ciudades por los ciudadanos; es la primera vez que votan los chilenos en el exterior, y nunca en Chile se había implementado un sistema de votación por Internet”.

Siempre en este tema, el pleno de la Confech cerró definitivamente la puerta a mesa de diálogo con el gobierno al confirmar la noche del sábado que no continuará en esa instancia. La vocera de los estudiantes, Camila Vallejo, responsabilizó directamente al Ejecutivo del quiebre del diálogo y acusó que “hubo un diseño concertado por parte del gobierno para que esta mesa de trabajo no prosperara”. “Se nos cerraron las puertas y eso hay que recalcarlo aquí. No fuimos nosotros los estudiantes los que quisimos romper con esta mesa, sino que fue el mismo gobierno porque no tenía la capacidad política ni la voluntad de atender las demandas de la gran mayoría del país”, enfatizó.

Agregó que se vieron enfrentados a diversas “señales negativas”, como la negativa de Piñera a la gratuidad “antes de que se constituyera la mesa, cerrándonos absolutamente las puertas para iniciar un diálogo fluido”. A esto se suman “mecanismos de provocación, como el proyecto de ley que sanciona las tomas violentas, donde se criminalizan los movimientos sociales”.

Tras conocerse la postura de los dirigentes estudiantiles de no reanudar la mesa de conversaciones con el Ejecutivo, el presidente Sebastián Piñera manifestó su deseo de que la Confech desista de marginarse del diálogo.

(Tomado de Pagina 12, Argentina)

Cubadebate

 


La crisis chilena y la represión de Piñera

Quieren a los estudiantes en la cárcel

El presidente impulsa una reforma del Código Penal para privar de la liberta a los jóvenes que ocupen establecimientos. Para el Ejecutivo se trata de “una batalla sin cuartel”.
La criminalización de la protesta estudiantil.
Foto: Archivo
Por Emilio Meynet | Desde la redacción de APAS
11|10|2011
En los últimos cinco meses el mundo entero fue testigo de la capacidad de movilización de los estudiantes chilenos en su lucha por una educación más popular e inclusiva.

Como en todo reclamo por conquistas sociales de semejante envergadura, los manifestantes contemplaron varios cursos de acción. Uno de los más utilizados por los estudiantes fue la toma de establecimientos educativos, con el fin de paralizar el sistema en su conjunto. Esta modalidad representa una manera efectiva de incluir a toda la comunidad universitaria o escolar, en la problemática que afecta a todos, aunque no siempre de manera tan directa.

En consecuencia, el presidente chile Sebastián Piñera -que las últimas semanas abogara por el diálogo y el consenso- adoptó un giro repentino –aunque esperable- en su formal manera de proceder.

En efecto, el mandatario anunció que impulsará una reforma del Código Penal cuya intención de fondo fue leída como una búsqueda por transformar en delito la "ocupación o invasión ilegal de inmuebles", como viviendas y recintos comerciales, industriales, religiosos o educacionales; ya sean fiscales, municipales o privados.

" El que pretende atentar contra la tranquilidad y la vida normal de los ciudadanos o contra la propiedad pública o privada se va a encontrar con una legislación dura y firme que va a establecer los castigos que correspondan a actos criminales", advirtió el presidente.

Al detallar el proyecto que apunta a endurecer las penas contra los “encapuchados” y establece la figura de saqueo el mandatario explicó que “ya no será gratis atentar contra la propiedad pública y privada ni un simple control de identidad y al día siguiente todo igual”.

El anuncio se produjo a sólo tres días de instalarse formalmente la primera mesa de diálogo entre el gobierno y los estudiantes para debatir, básicamente, sobre la demanda de gratuidad de la educación pública.

Tampoco se debe olvidar que las movilizaciones derribaron a un 22 por ciento la popularidad de Piñera, mientras que los estudiantes aumentaron a un 89 por ciento el apoyo ciudadano a sus demandas.

El proyecto del presidente Sebastián Piñera incorpora nuevas figuras delictuales como el saqueo, el impedimento al libre tránsito y la interrupción de servicios públicos: transportes, salud o agua potable. También regula sanciones por bombas incendiarias, facilita la obtención de medios de prueba y establece como agravante el actuar encapuchado.

¿Qué opinan los dirigentes estudiantiles sobre el tema?

Giorgio Jackson, uno de los voceros del movimiento estudiantil y presidente de los estudiantes de la Universidad Católica sostuvo que las ocupaciones de los institutos han sido pacíficas, por lo que “no se ve por qué las tomas tengan que ser penalizadas con sanciones que oscilan desde 541 días a los tres años de cárcel”, como lo propone el proyecto presidencial.

Camila Vallejo, la presidenta de la Confederación Chilena de Estudiantes (Confech) no pudo evitar comparar estas medidas con la época de Pinochet: “De alguna forma nos volvemos a acercar a este terrorismo de Estado, que ya se ha venido evidenciando con secuestros, torturas, represión, infiltraciones en las manifestaciones. Y no puede ser que una toma de un colegio o de una institución pública sea entendida como un acto de vandalismo que es condenable"

¿Cómo se justifica Piñera?

“Es un paso importante en el compromiso que adquirimos: tipifica en forma clara y precisa los delitos contra el orden público, que ‘desgraciadamente no estaban bien definidos’”, señaló el mandatario.

Recordó luego, que esos delitos “venían de 1874 con una descripción vaga e imprecisa que muchas veces lograba que los criminales salieran con total impunidad”, y asegurando de paso que las penas ahora serán “más duras y rigurosas”.

Y su declaración más tajante sin dudas fue cuando admitió que para él se trata de una “batalla” que tiene que darse “todos los días y noches, sin cuartel, sin contemplaciones, sin dudas, porque estamos haciendo lo correcto: defender a los inocentes y castigar a los delincuentes”.

No obstante, es válido recalcar la existencia de muchas voces que se oponen al proyecto oficial, que desbordan al movimiento estudiantil. Y aquí también se materializa ese apoyo en aumento que fueron cosechando tras largos meses de movilización.

Piñera critica insistentemente a los jueces por dejar en libertad a los manifestantes detenidos en el marco de las protestas estudiantiles, y a los fiscales, por “la ineficacia con la que persiguen a los delincuentes”.

José Delgado, el dirigente regional de los jueces, respondió señalando que será el Congreso el que debe decidir sobre el proyecto del presidente, pero advirtió que “seguir aumentando los tipos penales no tiene ningún sentido”.

Luego remarcó que la legislación procesal chilena “es un ejemplo a nivel latinoamericano (...) por lo que me parece que hacer más cambios es apuntar mal al problema, hay que centrarse en la prevención del delito y no en la reacción penal o la modificación de las leyes procesales”.

El propio alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett, un crítico acérrimo de la ocupación de colegios, advirtió que “es muy complejo aplicarles penas de cárcel a los niños que toman los colegios”.

Hugo Llanos, nada más y nada menos que el presidente nacional de los magistrados, fue más duro y calificó las críticas como “improcedentes, por inmiscuirse en las facultades de otro poder del Estado”.

“Son infundadas, porque la persecución penal de los delitos corresponde a otros órganos del Estado”, en alusión a los fiscales, señaló Llanos.

Es válido retomar dos ideas: primero que siempre se evita hablar de intervención estatal o de violación de la independencia de poderes republicanos, cuando se trata de una medida que implica la quita de garantías civiles.

Solamente vale la pena denunciarlo cuando se trata de medidas populares tomadas por los gobiernos partidarios de la unidad continental, como fue el caso de la reforma de la Corte Suprema de Justicia durante el gobierno de Néstor Kirchner, que fue blanco de innumerables críticas por violar supuestamente la independencia de poderes.

Segundo, que otra vez se confunde causa con consecuencia. Se apunta a fulminar la toma de establecimientos educativos como si fueran hechos aislados, que no poseen correlato con ninguna problemática social que le de origen.

El economista chileno Hugo Fazio mencionaba que la primera acción para resolver la problemática era comenzar por aumentar el presupuesto en educación. Entendiendo que el conjunto de problemas estructurales de Chile, no se resolverán de un día para el otro, si es necesario mostrar avances en cuanto a expandir el abanico de posibilidades de acceder al sistema educativo.

Sin embargo, Piñera parece hacer una lectura totalmente al revés, y decide comenzar por la desembocadura del problema, el modo de protesta, en lugar de atacar al corazón, el desmantelamiento del sistema educativo.

Para acceder a las universidades, los estudiantes deben solicitar créditos internos o en bancos privados. A nivel secundario, más de la mitad de la matrícula está en manos de colegios que reciben subvención estatal y el aporte de los padres.

Sólo el 40 por ciento de los escolares chilenos recibe educación en colegios públicos gratuitos, mientras que a nivel universitario directamente no se contempla la gratuidad.

Y para aumentar los pesares de Sebastián Piñera, del otro lado de la Cordillera existe un país dónde –en materia educativa- todo funciona a la inversa de su pensamiento y nutre de ejemplo a la protesta estudiantil chilena.
Apas

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