Chile: Continúan los paros estudiantiles y los desalojos violentos en Santiago

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Hoy siguió el movimiento en contra de la reforma educacional que quiere llevar a cabo el Gobierno y el ministro de Educación, Joaquín Lavín. Entre otros, la toma del Liceo de Aplicación continúa, mientras que se hizo una conferencia de prensa en el Liceo Manuel Barros Borgoño sobre lo que ocurrió ayer, cuando 65 estudiantes fueron detenidos en un desalojo ordenado por el alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett.

Los estudiantes en toma del Liceo de Aplicación nos dejaron entrar, aunque otros periodistas no tuvieron acceso.

Adentro, los alumnos siguen estudiando, hacen clases autogestionadas en pequeños grupos, discuten con los profesores. También, se realizaron proyecciones de documentales en una sala del liceo. En los patios superiores se organizaron grupos de música (batucada) y de deporte.

LOS ESTUDIANTES DENUNCIAN Y RECLAMAN

 

El secretario de los estudiantes del Liceo de Aplicación, dijo que están en una movilización indefinida. Los estudiantes dicen que “el problema viene de la raíz, hay un problema sistemático estructural de la educación, las leyes están completamente mal planteadas”.

Partiendo de estas conclusiones, el discurso estudiantil se centró en el cambio del mecanismo mercantil de la educación. Plantearon ideas como “cambio constitucional de los artículos educacionales”.

Las denuncias se enfocaron también en las falencias basadas en la injusta condición socio-económica de la población. Reclamaron una “educación pública, libre, gratuita y de calidad”.

Además, expresaron su apoyo a las otras movilizaciones que se producen en los otros liceos del país.

RECHAZO A LOS DISCURSOS DE LAVÍN Y ZALAQUETT

El ministro Joaquín Lavín dijo en Linares: “Quiero decirle a los estudiantes derechamente: Conversemos, hagamos la reforma de la Educación Superior, pero en la calle, a gritos y a piedrazos, es imposible”.

En rechazo a estas declaraciones, el discurso llevado a cabo durante la conferencia de prensa se enfocó en la denuncia de la grave situación provocada por la acción de la fuerza pública en el liceo, ayer, lunes 6 de junio. Alcanzó a 75 el número de estudiantes agredidos y detenidos, dos de ellos con graves lesiones, y dos profesoras detenidas por defender a sus estudiantes.

Los estudiantes que participaron a la conferencia de prensa en el Liceo Manuel Barros Borgoño, denunciaron la violencia empleada por los Carabineros, ayer. A eso se sumaron los profesores del liceo, quienes denunciaron el violento desalojo del liceo por parte de Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile, quienes hicieron uso desmedido de la fuerza en contra de menores de edad. Destacaron la violencia del accionar policial, mientras que se realizó la toma de las dependencias del establecimiento de manera pacífica.

Destacaron el hecho de que las Fuerzas Especiales trataron jóvenes desarmados (adolescentes en proceso de formación) como delincuentes. También, dejaron constancia que Carabineros no le permitió al director del liceo ingresar al establecimiento por la puerta principal.

Respecto al desalojo, Pablo Zalaquett dijo: “Acá podemos analizar todo lo que ustedes quieran, pero en estos hechos hay causas y consecuencias, ustedes en forma libre decidieron hacer esto y tienen que asumir sus responsabilidades, Chile tiene responsabilidad y libertad”. Además, el mandatario local agregó: “Estoy dispuesto a conversar, pero no contra esto, esto está hecho y tiene sus consecuencias”.

Luis Vicencio Ortiz, presidente comunal de Santiago del Colegio de Profesores, declaró “La violencia extrema empleada por la fuerza pública, sumada a la agresión verbal por el Sr. Zalaquett, quien califica a los estudiantes de vándalos y delincuentes”.

Por su parte, el Departamento de Derechos Humanos de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) interpuso un recurso de amparo, del Artículo 95, del Código Procesal Penal, en favor de los estudiantes detenidos por carabineros no identificados, de Fuerzas Especiales, que omitieron leerles sus derechos, indicar la causa de la aprehensión e informar al letrado de la Defensoría Penal o al de confianza del afectado. Además, fueron interrogados sin la presencia de abogado alguno.

CRIMINALIZACIÓN MEDIÁTICA DEL MOVIMIENTO

Durante la conferencia de prensa que se realizó en el Liceo Manuel Barros Borgoño, el periodista de Canal 13, Alfonso Concha (en la foto), se concentró en preguntar a los representantes sobre los “encupuchados” y las “molotov” y no sobre las razones de los estudiantes por la toma del liceo e hizo caso omiso de lo que denunciaban.

Ni siquiera el periodista se interesó en las declaraciones hechas por los profesores o los estudiantes, su idea era encontrar pruebas de que los estudiantes son criminales y que fueron ellos quienes atacaron ayer a las Fuerzas Especiales, rompiendo el mobiliario del colegio municipalizado. De hecho, el mobiliario no fue dañado por el alumnado, según los estudiantes, quienes argumentan que se usó material de desecho para los bloqueos en la toma.

Los periodistas enfatizaron la criminalización de los estudiantes, hasta que la concejal Claudia Pascual cortó el debate, explicando que no era el tema de la conferencia.

Por Nicolás Loonis

El Ciudadano

Fotos de Mauricio Díaz Buccioni

 

Lavín sale arrancando de estudiantes de universidad que prometió no acreditar

El hecho tiene algo de simbólico: Cuando los dueños de las universidades privadas festejan 30 años del negocio que han hecho con la educación, los estudiantes de una de las universidades tradicionales más pobres irrumpen en el cóctel y el ministro de Educación que apuesta por profundizar la privatización de la educación superior debe salir arrancando.

Estaba toda la gerontocracia del sistema de educación privada chileno celebrando los 30 años de las universidades cuya vía de ingreso es un cheque bajo el brazo. Se iba a lanzar el libro “El aporte de las universidades privadas al país”, producido por el neoliberal centro de estudios Libertad y Desarrollo (LyD).

Estaban el ministro Joaquín Lavín, dueño de la Universidad del Desarrollo, los rectores José Pedro Undurraga (Universidad de Las Américas), Rolando Kelly (Universidad Andrés Bello), Ernesto Silva (Universidad del Desarrollo), Rubén Covarrubias (Universidad Mayor), Andrés Benítez (Universidad Adolfo Ibáñez), Orlando Poblete (Universidad de los Andes) y Fernando Montes S.J. (Universidad Alberto Hurtado). “Acá están los actores más relevantes que han modificado el panorama de la educación superior chilena” -dijo el ministro en su discurso ante tan empingorotada concurrencia.

También estaba la ministra de Educación de Bachelet, Mónica Jiménez, quien recibió un jarrazo de agua hace algunos años luego de hacerse la lesa ante las demandas de una estudiante secundaria.

Luis Larraín, director ejecutivo de LyD, dijo complaciente que el sistema educativo privado pasa hoy por su mejor momento y que dichas casas de estudio son uno de los principales vehículos de movilización social.

El libro lo prólogo Alfredo Prieto, ministro de Educación de Pinochet entre 1979 y 1982. Lavín, en su discurso, festinaba con el sistema que le permitió montar su negocio educativo. Dijo que las universidades privadas están llenas de innovaciones en la forma de enseñar y aplaudió su rol en la elaboración de las políticas públicas. Donde los estudiantes ven una crisis de la educación superior, Lavín observa la necesidad de “una vuelta de tuerca”.

Pero a la ceremonia, realizada en el Centro Cultural Gabriela Mistral, llegaron los no invitados ni a las universidades ni al festejo: Los estudiantes de la Universidad Tecnológica Metropolitana (Utem), de cuya casa de estudios el ministro hace pocas semanas había dicho que no metería a algún hijo a estudiar allí y que se preocuparía de no certificarla en el próximo proceso de acreditación.

La Utem es una de las universidades que reciben a los estudiantes de más bajos ingresos, quienes no pagan los aranceles que superan los 3 millones de pesos anuales que llegan a cobrar los centros de estudio que hoy festejaban la treintena. La misma Utem que fue protagonista del programa de TVN, “Esto no tiene nombre”, y que recibe sólo un 4 por ciento del Estado de su presupuesto. Pero eso jamás lo dijo el programa de la televisora estatal.

Los estudiantes increparon al ministro y lo empujaron de la sala. Más de alguno le pegó un cacha mal, se dice que recibió un escupo y que casi cae al suelo. El ministro bajó su habitual sonrisa, se escabulló y ni Kelly ni Silva ni Covarrubias ni Poblete le prestaron ropa.

Los estudiantes simplemente le pedían la renuncia. “Voy a hacer todo lo posible para que no obtengan la acreditación a fines del 2011″ -dijo Lavín a TVN, frase que en cualquier lugar del mundo le costaría el puesto. Incluso, consultado por Canal 13 si acaso dichas palabras no cabía interpretarlas como una provocación a esa comunidad universitaria, se corrió diciendo que “las ideas o las afirmaciones no son provocaciones”.

En horas de la tarde Lavín, ya alejado de la ‘horda estudiantil’ y protegido en los reductos de La Moneda, dijo que “si piensan que con esto me van a asustar… en absoluto. Yo tengo que cumplir una misión como ministro de Educación que es mejorar la calidad (…) tenemos que hacer la reforma de la educación superior”.


Por Mauricio Becerra R.
El Ciudadano

El Ciudadano


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