Chile: Yo aborto, tu abortas, tod@s callamos

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.


Ocupamos este espacio para dirigirnos a ustedes a invitarles a mirar el actual contexto
político-valórico en Chile y la obligatoriedad ciudadana –consecuente- de abrir espacios
de debate respecto al tema del aborto y de los derechos sexuales y reproductivos. Es por
esto que decidimos compartir nuestra posición al respecto, dejando una invitación abierta
a que más personas u organizaciones tomen el espacio y demos los pasos para relevar un
debate ciudadano al respecto.

Cuando hablamos de sexualidad nos estamos refiriendo a una construcción social que
depende de los modelos políticos, económicos y simbólicos, que imperan (o se imponen)
en cada sociedad en distintos momentos históricos. Esta “sexualidad”, construida social
y culturalmente, se expresa en discursos dominantes que establecen lo que se acepta
y lo que se prohíbe. En esta sociedad, desde hace siglos se ha instalado un discurso
que muestra como mandato lógico la relación entre sexualidad y reproducción, este
mandato nos explica cómo el hecho biológico de la reproducción se ha convertido en el
fundamento de la dominación de las mujeres.

Consideramos que el status de ilegalidad y criminalización que hoy tiene el aborto en
Chile, es una forma más de violencia hacia las mujeres, desde el Estado en su conjunto,
es decir, la institucionalidad y la sociedad SOBRE las mujeres, en tanto se nos niega el
derecho a decidir sobre nuestra reproducción, nuestra sexualidad, nuestros cuerpos y
nuestras vidas, poniendo por sobre los derechos de las mujeres “vivas” el derecho a la
vida del “no nacido”, concepto que es entendido de diversas maneras dependiendo de
cada creencia y los sistemas valóricos que la sustentan.

En este sentido, creemos que la negación del derecho a decidir sobre el aborto es
una violación a los derechos humanos de las mujeres. En otro sentido, es también un
problema de salud pública en tanto el status de ilegalidad no impide que las mujeres
no abortemos, sino que lo hacemos en condiciones de clandestinidad, inseguridad e
insalubridad.

En Chile, esto se ha expresado en que uno de los últimos legados el dictador Pinochet fue
derogar el derecho legal del aborto terapéutico. Posteriormente, ni la Concertación ni la
derecha se han comprometido con los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres,
ni siquiera ha formado parte de sus agendas de gobierno.

Hacemos un llamado a la reflexión, en tanto, la sociedad y los gobiernos de turno, han
operado sobre la base de un conjunto de creencias y valores que no tienen cabida
constitucional en un Estado que se define LAICO y que -por tanto- debiera contar con una

legislación de “espíritu” también laico que considere la posibilidad que cada mujer decida
a partir de sus propias creencias, y asegure las condiciones sanitarias adecuadas para
ejercer este derecho.

Un Estado laico tiene la obligación de separar las creencias de las leyes, las creencias
son asuntos de cada quien y las leyes son asuntos de tod@s. Es por esto que exigimos a
quienes se elige para diseñar las leyes de nuestro país y a quienes están en el gobierno,
que hagan su trabajo de acuerdo a la constitución y legislen para tod@s y no imponiendo
sus creencias personales.

Si al leer esto consideran que es iluso, entonces necesariamente debemos modificar el
actual sistema binominal para poder escuchar otras voces que realmente nos representen
a tod@s.


Colectiva Para-noiKas, Valdivia, territorio de los ríos.

Texto subido por (no es el autor)

Sebastian Larrain Saa

El Ciudadano

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