Colombia: Más de ochenta mil personas desbordaron la Plaza Bolívar en una jornada histórica

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Broche de oro para el nacimiento del Consejo Patriótico Nacional

Más de ochenta mil personas desbordaron la Plaza Bolívar en una jornada histórica

 

Notimundo / Marcha Patriótica




En histórica jornada más de 80 mil personas marcharon hasta la Plaza de Bolívar de Bogotá, para cerrar con broche de oro el nacimiento del nuevo movimiento político Marcha Patriótica.

La gran mayoría de los participantes provenía de todas las regiones del país y de manera organizada emprendieron la caminata desde tres puntos diferentes de la ciudad: el Parque Nacional, Coliseo El Campin y el Parque Olaya Herrera.



Contrario a la propaganda sucia desplegada por los medios, las cúpulas castrenses, policiales y de otros sectores de la ultraderecha cercana al paramilitarismo, no se presentó ni siquiera un vidrio roto a pesar de la gran cantidad de participantes.

Aunque “la gran prensa” minimiza el magno acontecimiento y solo se refiere a él para estigmatizarlo y calumniarlo, lo cierto es que el número de manifestantes desbordó con creces la cifra de los 80 mil.

Los medios de la oligarquía dicen que fueron 35 mil y los más honestos admiten una asistencia de 50 mil personas, ocultándole la realidad al país.



Unas 20 mil personas que no lograron llegar a la Plaza de Bolívar porque la capacidad de esta había sido desbordada, tuvieron que resignarse a ver lo que allí sucedía, a través de las gigantescas pantallas dispuestas en diferentes puntos sobre la Carrera Séptima.
El movimiento Marcha Patriótica es la confluencia de más de 1.700 organizaciones sociales de las diferentes regiones del territorio nacional, que busca la unidad de todos los sectores democráticos y ser protagonista en la vida política del país.

Entre los principales objetivos de la Marcha Patriótica se encuentran, la salida política al conflicto social y armado, la realización de una reforma agraria justa con el campesinado, garantía al acceso a la salud para todos los colombianos, empleo digno y educación gratuita y de alta calidad para niños y jóvenes, entre otras.



Este movimiento político se constituyó el fin de semana con la presencia de mas de 4.000 delegados y cerca de 1700 organizaciones nacionales y el acompañamiento de una nutrida delegación internacional.

Integrarán la Junta Patriótica Nacional:

Piedad Córdoba, Jairo Rivera,  Carlos Lozano,  Andrés Gil, David Flórez, Carlos García, Javier Cuadros,  Gloria Cuartas, Gustavo Gallardo, Mauricio Ramos, Hubert Ballesteros, Jairo Estrada, Jael Quiroga, Joaquín Romero, Ángel Torres, Heriberto Flor, Diego Angulo, Carolina Bautista, William Monsalve, Patricia Ariza, Francisco Tolosa, Nidia Quintero, Gloria Cuartas  entre otros,  en representación de las mas diversas organizaciones y sectores sociales de todo el territorio nacional.

Tal como lo expone la declaración Política: “En Marcha hemos llegado a Bogotá las y los patriotas de Colombia para afirmar la existencia de sueños colectivos; para trazar rutas de dignidad, para abrir puertas de esperanza siguiendo el legado de las y los libertadores de la Primera Independencia. Somos partícipes de este nuevo capítulo en la historia que habrá de forjarse en la más amplia unidad popular”.   La Marcha Patriótica se constituye como la opción para miles de colombianos y colombianas que han sido marginados durante décadas por quienes ostentan el poder. Un movimiento amplio, donde caben todas las personas y organizaciones que creen en la necesidad de transformación del país.

La Junta Patriótica Nacional estuvo acompañada por más de 100 invitados internacionales, quienes dieron a conocer su declaración política internacional de apoyo al Movimiento Político Marcha Patriótica, fortaleciendo los lazos latinoamericanos en la construcción de una verdadera soberanía continental.

Fuente: http://notimundo2.blogspot.com.es/2012/04/marcha-patriotica-en-historica-jornada.html
http://www.pacocol.org/index.php?option=com_content&task=view&id=12627

 

Rebelion

 

Marcha Patriótica, una nueva esperanza

Estamos en presencia de la construcción de una nueva izquierda, valiente, radical en cuanto a que lucha por transformaciones estructurales, por un modelo de sociedad diferente al capitalismo, y que se hace desde abajo, en tanto se apoya en los movimientos sociales irrigados a lo largo del país. Una izquierda en plena marcha.

Por Luis Alfonso Mena S. (*)

Una nueva esperanza surgió el lunes 23 de abril en Colombia. Se llama Marcha Patriótica.

Las imágenes de miles y miles de hombres y mujeres venidos de abajo, trabajadores del agro, obreros, desempleados, estudiantes, intelectuales, negros, mulatos, indígenas… copando las avenidas de Bogotá hasta la plaza de Bolívar en una extraordinaria marcha por la patria hicieron que la esperanza retornara, ojalá para permanecer.

De nada sirvió la maledicencia de los de siempre, las élites oligopólicas, contra los de abajo cuando éstos decidieron marchar sin pedir permiso para propugnar por transformaciones estructurales, no por meras reformas, como muchos adocenados se acostumbraron a pedir.

De nada valieron las intimidaciones que el establecimiento político-militar lanzó contra los colombianos movilizados desde todos los puntos cardinales del país para decir “presentes” con sus luchas regionales contra las transnacionales que quieren acabar con el río Magdalena en El Quimbo o con la pequeña minería o con el agro a través del TLC…

Los marchantes, líderes sociales de verdad, voceros curtidos de comunidades de veredas, barriadas, colegios, universidades, no le hicieron caso al vociferante Ministro del Interior, ni a los comandantes de las Fuerzas Militares, ni a los directores amenazantes de la Policía y llenaron las avenidas con banderas blancas, rojas, amarillas, verdes, azules representativas de una nueva pluralidad en la izquierda colombiana surgida de las luchas sociales.

Tampoco sucumbieron ante la retahíla de los medios de las clases dominantes que no cesaban en su afán de buscar los supuestos nexos de los organizadores de la marcha con la insurgencia, y que con una ignorancia grosera de nuestra historia reclamaban porque la Marcha contiene el adjetivo Patriótica, como si ser patriota fuera propiedad privativa de alguien o, peor aún, constituyera un delito.

Muchos de los que estigmatizaron la movilización pensando que los marchantes se arredrarían se equivocaron: aunque el paramilitarismo sigue actuando de la mano de no pocos agentes del Estado, la sociedad hoy está atenta para evitar, en la calle, que ocurra lo mismo que sucedió hace 28 años contra la Unión Patriota, barriada a punta de masacres, en un holocausto infame protagonizado por la extrema derecha colombiana que siempre se opondrá a los cambios de fondo que necesita el país.

Sacar el país de la guerra

Los marchantes tenían claro que lo primero que debemos hacer los colombianos es sacar a la patria de la guerra, acabar el conflicto y que ello sólo se logra con una negociación política acompañada de cambios estructurales, no de remiendos ni prebendas.

“Marcha Patriótica manifiesta su compromiso ético y político con la búsqueda de una solución política al conflicto social y armado”, recalca la Declaración Política aprobada el domingo 22 de abril.

Muchos de quienes marcharon provienen de las zonas de conflicto donde padecen la guerra y por eso quieren que ésta cese, como punto de partida para la construcción de una sociedad nueva, pues creen que otro mundo es posible.

“En Marcha Patriótica manifestamos la decisión política de luchar por un nuevo modelo económico, de Estado y de sociedad, que posibilite la transformación estructural del modo de vida y de producción”, sostiene la Declaración Política.

Los que llenaron la Plaza de Bolívar y estuvieron hasta entrada la noche, desde el mediodía del lunes, entienden que el parlamentarismo no es el fin de las luchas de la izquierda, que esta filosofía es, en su esencia, transformadora y se realiza en la cotidianidad, en las luchas diarias, bajo el cielo abierto de la inmensidad del país, no en los recintos cerrados de los hacedores de las leyes.

“Todo ello, en dirección a la construcción de un proyecto alternativo que supere la prevaleciente organización capitalista de la sociedad”, agrega la Declaración Política.

Saben que solo las luchas pacíficas, pero portentosas, podrán logar en el futuro leyes justas que institucionalicen un nuevo poder, el poder popular al que tanto le temen los de arriba.

Por eso se proponen “impulsar procesos constituyentes regionales y locales por la solución política y la paz con justicia social, tendientes hacia la realización de una Asamblea Nacional”.

En fin, el movimiento político y social nacido ayer no teme inscribirse en la nueva dinámica continental, no le teme a hacer parte de las transformaciones que muchos no quieren ver en los pueblos vecinos, por ceguera política o por decisión de clase excluyente.

Marcha Patriótica no duda que Colombia debe entrar en la senda de “un nuevo orden internacional basado en los principios de la soberanía, la no intervención, la autodeterminación y el internacionalismo de los pueblos, y contribuir a la integración de Nuestra América”.

En suma, se propone la lucha por la Segunda independencia, económica, política, social y cultural, de la patria.

Estamos en presencia de la construcción de una nueva izquierda, valiente y radical en cuanto a que lucha por transformaciones estructurales, por un modelo de sociedad diferente al capitalismo, y que se hace desde abajo, en tanto se apoya en los movimientos sociales irrigados a lo largo del país.

Es una izquierda social y política en plena marcha. Por todo eso caminaron ayer miles y miles de colombianos. Y abrieron una senda de esperanza.

(*) Director del periódico PARÉNTESIS, de Cali, Colombia.

Fuente: www.parentesiscali.blogspot.com

Movimiento Político Marcha Patriótica

Declaración política

 

1.     Con convicción y firmeza, partiendo de los más distantes puntos de la geografía nacional ha confluido en la ciudad de Bogotá la Marcha de la Esperanza, la Alegría y la Dignidad. Desde las sierras, los llanos, el piedemonte y la costa, nos hemos dado cita más 1700 organizaciones que con espíritu deliberativo y constructivo hoy avanzamos un paso más en la edificación de la Segunda y Definitiva Independencia. En la más profunda hermandad y solidaridad de los pueblos que luchan por soberanía y autodeterminación, delegados y delegadas de América Latina, Europa, Australia y Norte América, han acompañado solidariamente la realización del Consejo Patriótico Nacional, que de manera decidida declara:

2.     Anunciamos a las gentes del común y al pueblo colombiano, en general, así como a la comunidad internacional, que durante los días 21 y 22 de abril de 2012  nos hemos encontrado para constituir el Movimiento político y social Marcha Patriótica, con el propósito de contribuir a producir el cambio político que requiere nuestro país, superando la hegemonía impuesta por las clases dominantes, avanzar en la construcción de un proyecto alternativo de sociedad y al logro de la segunda y definitiva independencia. Precisamente en momentos en los que el capitalismo se encuentra en una de sus más grandes crisis, mostrando sus cada vez más evidentes límites históricos.

3.     Marcha es el lugar de encuentro de múltiples procesos de organización, resistencia y lucha que han decidido hacer suyo el ejercicio de la política y aspira a ser una expresión organizada del movimiento real de las resistencias y luchas de las gentes del común y de los sectores sociales y populares que cotidianamente en todos los rincones del país, en forma heroica y pese a las adversidades, actúan por una patria grande, digna y soberana.

4.     Pese a que el gobierno de Santos se ha empeñado en aparecer como renovador y modernizante, en Marcha consideramos que éste es representativo de una continuidad en el proyecto hegemónico y de intentos de reacomodos en el bloque en el poder precisamente para garantizar esa continuidad. Sin dejar de percibir conflictos y diferencias entre las facciones que conforman dicho bloque, promovidos por los sectores más guerreristas y ultraderechistas, ligados al narcoparamilitarismo, no se aprecia –más allá de la retórica- el surgimiento de nuevas condiciones que permitan afirmar que se está en camino de superar las estructuras autoritarias, criminales, mafiosas y corruptas que caracterizan el régimen político colombiano. Tendencias recientes de los desarrollos legislativos en diversos campos parecen más bien reforzar el manto de impunidad que ha prevalecido en el país, buscan institucionalizar el ejercicio de la violencia contra la población, al tiempo que pretenden perseguir y criminalizar la protesta y la movilización social.   

5.     El gobierno de Santos ha venido profundizando el proceso de neoliberalización de la economía y de la sociedad iniciado hace más de dos décadas. Ese continuismo favorece esencialmente al capital financiero transnacional y a los grandes grupos económicos que, pensando exclusivamente en su afán de lucro, han impuesto un modelo económico empobrecedor. Tal modelo ha desindustrializado el país, sumido la producción agrícola y, en especial, la producción de alimentos en una profunda crisis, propiciado una terciarización precaria, estimulado al extremo la especulación financiera, y promovido -sobre todo durante la última década- la explotación intensiva de nuestra riqueza en hidrocarburos, minerales y fuentes de agua, acompañándola de la producción de agrocombustibles, de explotación forestal y de megaproyectos infraestructurales. En desarrollo de este modelo, se ha diseñado todo un andamiaje jurídico-institucional y militar para proteger los intereses del gran capital, el cual se ha venido perfeccionando durante el actual gobierno a través de múltiples reformas de alcance constitucional y legal. La entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, y de otros tratados de similar contenido es una buena manifestación de ello.

6.     Este modelo económico ha conducido a una creciente degradación de la soberanía, a una mayor concentración y centralización de la riqueza, a la desigualdad social en aumento, a la precarización y pauperización del trabajo, a la depredación socioambiental, así como a la continua apropiación de riqueza social y de los frutos del trabajo mediante el despojo y el desplazamiento forzado de la población. También ha propiciado una mercantilización extrema y profunda de toda la vida social. Asimismo, se ha constituido en fuente de apropiación de dineros públicos, mediante el despliegue generalizado de estructuras corruptas.

7.     En Marcha Patriótica señalamos la necesidad de producir un cambio político en el país que siente las bases para la derrota del actual bloque hegemónico de poder y genere las condiciones para las transformaciones estructurales económicas, políticas,  sociales y culturales que demandan las gentes del común y el pueblo colombiano en general. Marcha pone su acumulado y sus proyecciones al servicio de ese propósito, llama a la más amplia unidad del pueblo colombiano y, en especial, a los diferentes procesos sociales y populares existentes tales como el Polo Democrático Alternativo y otros partidos y organizaciones políticas de la izquierda, el Congreso de los Pueblos, la Minga Social e Indígena, la Coordinadora Nacional de Movimientos y Organizaciones Sociales y Políticas, el COMOSOC, la MANE,  así como a las demás fuerzas políticas, económicas y sociales que así lo consideren, a la construcción de acuerdos programáticos que permitan avanzar hacia la superación del modo de vida y de producción imperante en el país, a la transformación estructural del Estado, de la economía y de la cultura.

8.     En Marcha Patriótica manifestamos la decisión política de luchar por un nuevo modelo económico, de Estado y de sociedad, que posibilite la transformación estructural del modo de vida y de producción, permita garantizar y materializar los derechos humanos integrales, dignificar y humanizar el trabajo, reparar integralmente a las víctimas de la violencia  y terror estatal y paramilitar,  organizar democráticamente el territorio, realizar reformas agraria y urbana integrales, emprender las correspondientes transformaciones socioculturales, dignificar el arte y la cultura, luchar por un nuevo orden internacional basado en los principios de la soberanía, la no intervención, la autodeterminación y el internacionalismo de los pueblos, y contribuir a la integración de Nuestra América. Todo ello, en dirección a la construcción de un proyecto alternativo que supere la prevaleciente organización capitalista de la sociedad. Marcha Patriótica se compromete al desarrollo de su plataforma programática con la más amplia participación de las gentes del común y, en general, de los sectores sociales y populares. Para lograr ello, llevará a cabo los Cabildos abiertos.

9.     En la coyuntura actual, en atención a las dinámicas de las luchas, así como a las tendencias de política gubernamental en curso, Marcha Patriótica considera de vital importancia y de suma urgencia lograr acuerdos entre los diferentes procesos políticos y organizativos del campo popular, así como con las demás fuerzas políticas económicas y sociales interesadas, para enfrentar en lo inmediato y construir alternativas relacionadas con la política de tierras, la defensa del territorio, la reivindicación del trabajo, la educación superior, la salud y la seguridad social, y los tratados de libre comercio, entre otros. En todos los casos se trata de juntar esfuerzos y de avanzar en la construcción de acumulados hacia la movilización como principal vía del accionar colectivo y tendientes a la realización de un gran Paro Cívico Nacional.

10.Pese a una retórica gubernamental que con alguna intermitencia señala considerar la necesidad de la paz para nuestro país, todo indica que tal propósito es concebido en términos de una solución militar, a la que presionan, además, en forma continua y con persistencia, los sectores militaristas y de ultraderecha. La actual política contrainsurgente se fundamenta en un creciente intervencionismo militar extranjero con el que, además de pretender inducir un cambio en el balance estratégico de la guerra, se responde a los intereses geopolíticos y económicos del imperialismo estadounidense para garantizar el acceso a recursos estratégicos, proteger las inversiones trasnacionales y contener cualquier amenaza frente a esos propósitos, sea ésta de movimientos sociales o insurgentes, o de Estados soberanos en la región. 

11. La política de la solución militar encuentra su actual expresión en la Plan Espada de Honor, que se une a otras experiencias del pasado reciente, inscritas todas ellas dentro del Plan Colombia y sus diferentes fases de ejecución. Con ella se busca la rendición y la desmovilización de la insurgencia. La experiencia de nuestro país durante los últimos cincuenta años enseña, no obstante, que propósitos similares no han sido más que empresas fallidas, que le han terminado imprimiendo nuevas dinámicas y formas de expresión a la confrontación. Y no puede ser de otra manera, dadas las  raíces históricas y la naturaleza política, económica y social del conflicto colombiano, así como la dinámica específica de una guerra irregular y asimétrica.

12.Una prolongación indefinida del conflicto social y armado, además de lo que ello representa en términos del sufrimiento de la población y del continuo aumento de los gastos para la guerra que bien pudieran ser destinados para atender las necesidades de las gentes del común, conduce a la peligrosa militarización de la vida política, económica, social y cultural. Marcha Patriótica manifiesta su compromiso ético y político con la búsqueda de una solución política al conflicto social y armado. En consideración a que ésta debe ser apropiada socialmente, Marcha manifiesta su decisión de impulsar procesos constituyentes regionales y locales por la solución política y la paz con justicia social, tendientes hacia la realización de una Asamblea Nacional. Asimismo, propone a todas las fuerzas políticas, económicas y sociales aunar esfuerzos para transitar caminos que permitan hacer realidad los anhelos de paz de las gentes del común y del pueblo colombiano en general. Ello podría tener una expresión inicial en la realización de un encuentro nacional por la solución política y la paz con justicia social.

13.  Marcha presenta su saludo solidario a todas las movilizaciones, resistencias, y luchas populares; manifiesta su compromiso de acompañarlas, hacerlas suyas y participar activamente en ellas. Saluda igualmente a todos los hombres y mujeres que, en campos y ciudades, entregan lo mejor de sus vidas para contribuir al buen vivir de las clases subalternas, oprimidas y explotadas. Llama la atención sobre la situación de los prisioneros de guerra, y manifiesta su solidaridad con los prisioneros políticos y de conciencia. Asimismo, declara su vocación internacionalista y su irrestricto apoyo a todos los luchadores y luchadoras que en el mundo y en Nuestra América buscan la superación del modo de vida y de producción impuesto por el capitalismo.

    En Marcha hemos llegado las y los patriotas para afirmar la existencia de sueños colectivos; para trazar rutas de dignidad; para abrir puertas de esperanzas realizables. Siguiendo el legado de las y los libertadores de la Primera Independencia y de los luchadores populares de las resistencias en nuestra nación, somos participes de este nuevo capítulo en la historia que habrá de forjarse en la más amplia unidad popular. Salimos convencidos y convencías que el sueño no solamente existe, sino que se hace realizable en el trabajo colectivo de cada organización y en la propuesta colectiva que seguimos construyendo. Entregamos al país este aporte de esperanza decidida, invitando a marchar, a caminar, a luchar y a construir.

¡A marchar por la solución política!
¡A marchar por la soberanía y la integración de los pueblos!
¡A marchar por la unidad popular por la Segunda y definitiva independencia!
el salmon urbano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre la Marcha Patriótica y el “bochinche inteligente”

Por: Alexander Escobar

alexanderinquieto@gmail.com

La estigmatización tiene una particularidad: si fracasa, no se rinde. La Marcha Patriótica lo vive desde sus inicios. El estado colombiano le teme, y trata de mostrarla como un movimiento impulsado por las Farc. No lo consigue; y para su desconcierto, la Marcha Patriótica se fortalece y da golpes contundentes al gobierno.

El 23 de abril propinó su tanganazo más duro. Las más de 80 mil personas que movilizó la Marcha Patriótica en la ciudad de Bogotá, no solo fue un golpe, fue la derrota política más grande sufrida por el estado colombiano en los últimos años. Lo es; no hay duda de ello. El gobierno fracasó al emplear todo lo que estuvo a su alcance para estigmatizarla, como los supuestos informes de inteligencia militar, tan inteligentes, que se hicieron públicos en forma desesperada… un nuevo tipo de inteligencia que hoy posa de “bochinche inteligente” para sembrar terror.

Y por supuesto que también el artículo de El País, MarchaPatriótica, ¿el brazo político de las Farc?, y publicado el 25 de abril, no pasa de ser un mero bochinche que toma como base los testimonios del bochinchero y analista político Alfredo Rangel. Porque para cualquier persona sensata, que no le agrade el bochinche ni los bochincheros, es claro que un informe de inteligencia es secreto, y solo es revelado cuando obtiene resultados concretos, como la captura de algún “sospechoso”, por ejemplo.

Ahora hablemos de los análisis, o de uno en particular: el que compara a la Unión Patriótica con la Marcha. Lo cual constituye un desatino intelectual –en el caso que provenga de la academia–. Porque lo que hoy estamos viviendo no es un partido político definido en la participación electoral y con una visión centrada en alcanzar la paz negociada entre el gobierno y la insurgencia. La Marcha Patriótica es un proceso mucho más amplio, que también quiere la paz con justicia social, pero que sobre todo busca construir una nueva sociedad con formas de participación incluyentes, más allá de lo representativo y parlamentario. Prueba de ello es el trabajo en cabildos y la inclusión de nuevos sectores como el de comunicaciones y artistas, incluidos ya no como mero adorno o instrumento, sino como una voz importante en las decisiones para la transformación del país.

Por tanto, Marcha Patriótica y Unión Patriótica no “suenan a lo mismo”, como asegura el exsecretario de Gobierno de Bogotá, Antonio Navarro Wolf. Y no suena igual porque debamos sentir vergüenza de la UP. Todo lo contrario. Es porque sentimos la dignidad de éste y otros procesos que han entregado su vida para derrotar a los tiranos. Gracias a todas estas experiencias es que Marcha Patriótica no es copia o repetición de algo que haya existido en Colombia. Marcha Patriótica es la maduración y el avance de los movimientos políticos y sociales que se reinventan a diario y construyen país en medio de la persecución y la estigmatización del terrorismo de Estado. Y es un movimiento político, no un partido, es la Marcha Patriótica que cabalga por la Segunda y Definitiva Independencia.

Desde las calles del suroccidente colombiano, 26 de abril de 2012

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