Colombia: Otra vez el Palacio

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.



1276204580119bogotadn.jpgLa condena del honorable Coronel Alfonso Plazas Vega, ratificada recientemente por un alto tribunal ha desatado toda una serie de reacciones jocosas, por no decir lamentables, dentro de esa estirpe de manzanillos que llena hasta el cansancio los noticieros y las páginas de los periódicos.

Cómo es común en nuestro país, los grandes medios hacen uso de numerosas falacias y encubrimientos para mentir descaradamente sobre los hechos, deformando de tal manera la realidad que llegan a re-escribir la historia. Veamos algunas de estas falacias:

1. Se persigue injustamente a los militares mientras que a los guerrilleros que fueron quienes se tomaron el Palacio de Justicia no se les hace nada.

A los guerrilleros responsables no podrá hacérseles nunca nada porque murieron ejecutados dentro de la misma edificación a manos del Ejército Nacional. Los que no murieron en la edificación –se presume que Andrés Almarales y el Negro Jacquin salieron con vida del Palacio- murieron después de varios días de torturas en guarniciones militares. La única guerrillera sobreviviente, Clara Helena Enciso, falleció de muerte natural hace poco en el exilio. Lo único legalmente posible (aunque incoherente a todas luces) es abrir procesos, como hizo el procurador Alejandro Ordóñez el año pasado, contra un comando guerrillero desaparecido en su totalidad. Por otra parte, toda la plana mayor del M-19 de ese entonces, quienes consideraríamos como “determinadores”, fue exterminada: Iván Marino Ospina murió en combates meses antes del Holocausto, Álvaro Fayad fue asesinado por el ejército pocos meses después de los sucesos del Palacio, y Carlos Pizarro fue asesinado por órdenes del paramilitar Carlos Castaño luego que se había reintegrado a la vida civil empezando los 90. Los militares y políticos responsables por el contrario, siguen vivos gozando de cómodo retiro.

2. El Coronel Plazas Vega cumplía con su deber y ahora es víctima de una persecución política.

Bueno, hay dos versiones al respecto: no cumplía con su deber y violó los ordenamientos jurídicos al bombardear un recinto colmado de civiles, ejecutar a sangre fría combatientes y magistrados, desaparecer personas inocentes. O la versión que yo prefiero: si cumplía con su deber, porque los militares mantienen un orden criminal a costa de la represión. El problema es que es su deber es odioso e injusto.

3. El Coronel Plazas Vega no es responsable de las desapariciones.

Éste Coronel ha dicho varias veces que “no hay desaparecidos” en el caso del Palacio. Pero como todavía no aparecen ni vivos ni muertos varios de los guerrilleros, ni de los trabajadores de la cafetería, ni de los visitantes ocasionales, ni de los auxiliares que trabajaban en las Cortes, entonces asumimos que cuando alguien no aparece se le considera desaparecido. Al administrador de la cafetería lo filmaron las cámaras saliendo de la edificación escoltado por los militares. A la cajera, Cristina del Pilar Guarín también. A la guerrillera Irma Franco la vieron numerosos testigos en la Casa del Florero durante los interrogatorios. A otro presunto guerrillero apodado “el negro” también, según declaraciones recientes de un testigo. ¿Dónde están? El Coronel Plazas Vega era el responsable de las operaciones en el terreno: él es responsable de que estas personas a las que sus hombres sacaron vivas del Palacio, hoy no aparezcan.

4. Los culpables del Holocausto fueron los guerrilleros.

Los guerrilleros fueron culpables de tomarse la edificación, acto descabellado e irresponsable. Pero la Comisión de la Verdad ha esclarecido que el Ejército fue por acción y omisión responsable del incendio que destruyó totalmente el edificio así como del asesinato de la mayoría de los magistrados, de acuerdo con las pruebas de balística (esto nunca lo dirá la prensa colombiana, recomiendo leer el informe de la Comisión de la Verdad disponible en internet: http://editorial.urosario.edu.co/userfiles/file/Informe_comision_web.pdf). Igualmente el informe deja claro que las Fuerzas Armadas son responsables de la totalidad de las desapariciones y torturas. Algunos objetos personales de los desaparecidos y ejecutados, como la billetera del Magistrado Horacio Urán, fueron encontrados en sótanos de guarniciones militares de Bogotá.

5. La responsabilidad de Belisario Betancur.

Belisario Betancur, del Partido Conservador y además dizque escritor de versos, era el Presidente en funciones en aquel entonces (¿En verdad? ¿Lo era?). Ahora que el Presidente Santos ha salido a solidarizarse con él porque la Corte Penal Internacional lo puede investigar debido a su implicación en los hechos, recordemos algo: no es necesario inculpar al Belisario, el mismo salió días después del lamentable suceso a dar una alocución pública donde asumió toda la responsabilidad por lo sucedido. Si la justicia ha cojeado un cuarto de siglo para determinar que lo sucedido fueron crímenes de lesa humanidad, eso no cambia para nada las responsabilidades. Belisario es el responsable directo de que el Ejército, que depende entero de la autoridad presidencial, haya hecho una orgía de sangre durante dos días a una cuadra de su casa en Bogotá.

6. ¿Y los otros?

El Coronel Plazas Vega merece podrirse en una cárcel por genocida. Pero algo hay de cierto en todas las babosadas que dice la verdad oficial: no es el único responsable, ni mucho menos el principal. Además de la gigante culpa presidencial, se encuentran debajo toda una sarta de generales, coroneles, capitanes y hienas con charreteras que estuvieron implicados en la “Operación Rastrillo”, el montaje que los militares habían diseñado semanas antes de la toma para “retomar” el Palacio. Si la operación de retoma estaba diseñada desde semanas antes, ¿Por qué nadie sospecha o afirma que esta tragedia era evitable? ¿Por qué el Ejército prefirió esperar a tener los guerrilleros adentro para “acabar con todo” según decían en sus conversaciones radiofónicas, en lugar de impedir la acción subversiva desde el comienzo? Miguel Vega Uribe, Rafael Samudio, Armando Arias Cabrales, Iván Ramírez Quintero, Edilberto Sánchez Rubiano, todos tienen sangre colgando de sus uniformes porque participaron en la operación de retoma y tenían responsabilidades dentro de las maniobras, incluso mayores que las del Coronel Plazas Vega.

Igualmente, varios miembros del poder civil estuvieron implicados: la ministra Nohemi Sanín censuró la prensa para que el país no se enterara de la barbarie; el ministro Jaime Castro, ese ilustre estadista, jugó un papel clave al encubrir el accionar brutal de los militares, todo el consejo de ministros calló al lado del Presidente.

7. Volver sobre el asunto del Palacio socava la democracia.

Así pues, ahora que vuelve a doler la herida abierta del Palacio de Justicia es bueno tener presente algo: éste es el único país del mundo donde una rama completa del poder -la rama ejecutiva en cabeza de su glorioso Ejército- erradica la cabeza de la otra –la rama judicial representada en las Altas Cortes- la bombardea, la incendia y ejecuta a más del 80% de sus miembros, y todo eso se hace para preservar, fortalecer, defender y mantener la democracia… Maestro.

Camilo de los Milagrios.

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