Comisión especial preparará plan para restablecer Ejército haitiano

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Michel MartellyPuerto Príncipe, 19 nov (PL)

Una comisión especial, creada por el presidente haitiano, Michel Martelly, comenzará a funcionar el próximo lunes con vistas a preparar un plan para restablecer las Fuerzas Armadas Nacionales, disueltas en 1994 por acusaciones de violación de los derechos humanos.

Martelly anunció la controvertida medida el pasado viernes, pese a la oposición y presiones de varios gobiernos extranjeros, que amenazaron con retirar parte de su ayuda al país caribeño si tomaba esa decisión.

El grupo de trabajo tendrá 40 días para elaborar el plan, que debe ser presentado el venidero 1 de enero, dijo Martelly durante un discurso.

Actualmente los trabajos de seguridad en la nación están a cargo de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah), acusada por varios sectores de violaciones sexuales y de difundir la epidemia de cólera, que contagió a casi 500 mil personas desde octubre de 2010.

De acuerdo con Martelly, una vez restablecidas las Fuerzas Armadas, podrían "pensar en el retiro de las tropas de la ONU".

Aseguró además que el Ejército "tendrá la obligación de apoyar la democracia", ante los temores de que esas fuerzas protagonicen golpes de Estado, como pasó históricamente.

El objetivo de concebir una Armada es reconciliarla con la gente, adaptarla a nuestras necesidades reales y orientarla al desarrollo nacional, desprovista de todas las atribuciones y funciones represivas, afirmó.

Las Fuerzas Armadas haitianas estuvieron formadas por unos ocho mil hombres y fueron disueltas hace 17 años por el exmandatario Jean Bertrand Aristide, uno de los presidentes derrocados por esas milicias.

msl/lio

Haití-ONU: Misión de ¿estabilización?
  

Por Víctor M. Carriba*

Imagen activaNaciones Unidas (PL)

Negligencia, imprudencia e indiferencia deliberada ante la salud y vida de los habitantes de Haití marcan la responsabilidad de Naciones Unidas por la epidemia de cólera que ha provocado unas seis mil 500 muertes.

  En esos duros términos se expresa una reclamación presentada a la ONU por un grupo de abogados del Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití y el Buró de Abogados Internacionales en nombre de más de cinco mil haitianos afectados por el mal.

El cólera apareció en ese país a finales de octubre del año pasado y desde los primeros momentos todas las miradas se concentraron en un campamento de militares de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah) como causa del origen del brote.

Ese reducto, localizado en Mirebalais, albergaba a un grupo de soldados procedentes de Nepal, nación asiática incluida en la lista de países en que el cólera es endémico.

Según se comprobó, esos uniformados contaminaron las aguas del río Meille, tributario del Artibonite, este último el más largo e importante de Haití y fuente de agua de buena parte de la población.

Todos esos detalles sostienen la argumentación de la demanda de indemnización lanzada contra la ONU como causante de la epidemia por no examinar y tratar a sus efectivos que reclutó en Nepal.

Ira Kurzban, uno de los abogados a cargo de la reclamación, explicó a Prensa Latina en la sede de la ONU que esperarán un tiempo prudencial por la respuesta de la organización para iniciar alguna negociación.

Si eso no se produce o es rechazada la solicitud, entonces se presentará una demanda ante una corte judicial, en Estados Unidos (asiento de la ONU) o en Haití, donde opera la Minustah y escenario de la epidemia.

La petición de compensación denuncia que tras el estallido del cólera, Naciones Unidas bloqueó el acceso a información que permitía a la opinión pública identificar a la Minustah como la fuente del brote que luego se esparció por el país.

También omitió la creación de una comisión contemplada por sus reglamentos relacionados con las misiones en el extranjero para recibir quejas de las poblaciones locales contra acciones de los contingentes de la ONU.

Los peticionarios exigen una compensación individual a las víctimas y una apología pública de la organización mundial como responsable de la tragedia.

Asimismo, piden una acción adecuada de la ONU para el tratamiento médico de los infectados actuales y futuros, y la instalación de la infraestructura necesaria en materia sanitaria y para el suministro de agua potable a la población.

La crisis del cólera en Haití surgió nueve meses después de la tragedia provocada por el terremoto del 12 de enero de 2010, que dejó más de 300 mil muertos y un millón 300 mil personas sin vivienda.

En medio de las críticas contra la Minustah como culpable del brote, la ONU creó una comisión investigadora, la cual confirmó en mayo pasado que la contaminación del río Mielle fue provocada por una cepa del virus del cólera existente en el sureste de Asia y como resultado de la actividad humana.

Hace tres meses, los cascos azules fueron el centro de otro escándalo en Haití, cuando efectivos uruguayos de esa fuerza abusaron sexualmente de un joven haitiano.

Poco después, los Premios Nobel Adolfo Pérez Esquivel (Argentina) y Betty Williams (Irlanda) reclamaron en una carta dirigida a Ban Ki-moon el retiro de los militares de la ONU de Haití.

Para esas personalidades, la continuación de esa fuerza en el país antillano atenta contra la soberanía y dignidad de ese pueblo y propicia un proceso de recolonización económica.

La misiva también la firmaron cientos de organizaciones y personalidades de todo el mundo, entre estas últimas el escritor uruguayo Eduardo Galeano y los teólogos brasileños Leonardo Boff y Frei Betto.

El texto afirma que Haití no puede ser considerado una amenaza para la paz y la seguridad internacionales y que sus problemas no se solucionan con medidas coyunturales y asistenciales que agudizan la dependencia.

Williams, Pérez Esquivel y el resto de los firmantes destacaron el fracaso de los objetivos trazados para la Minustah desde su creación en 2004 y denunciaron "la continua violación a los derechos humanos de la población por parte de militares que la integran".

Asimismo, pidieron al Consejo de Seguridad que no renovara el mandato de la misión y advirtieron contra "cualquier intervención militar o policial por parte de tropas extranjeras, especialmente de Estados Unidos".

Sin embargo, el mes pasado ese órgano prorrogó esa estancia por otro año, "con la intención de renovarla posteriormente", y redujo sus destacamentos militar y policial en mil 600 y mil 150 elementos, respectivamente.

Luego de ese recorte, la misión quedará integrada por siete mil 340 oficiales y soldados, mientras que el cuerpo policial sumará tres mil 241 agentes.

Aunque sin mencionar el caso de abuso sexual contra el joven haitiano, el Consejo de Seguridad exigió medidas que garanticen el cumplimiento de la política de tolerancia cero frente a ese tipo de actos por parte de los miembros del contingente de la ONU.

La Minustah está en Haití desde 2004 y ahora está formada por personal procedente de Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Ecuador, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Guatemala, Japón, Jordania, Nepal, Paraguay, Perú, Surcorea, Sri Lanka y Uruguay.

*Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en Naciones Unidas.

arb/vc

  Prensa Latina

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