Conversación con Mirtha Viamonte sobre la lucha de la carrera psicología comunitaria en el Paraguay.

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

«Los sistemas de poder no están para fortalecer a las bases de toda organización social»

Conversación con Mirtha Viamonte sobre la lucha de la carrera en el Paraguay.

Mural en el de Asunción.

Hace unos pocos días se realizó una fiesta en la Facultad de Filosofía de la UNA. Un grupo de estudiantes y egresados festejaba la continuidad de la carrera de comunitaria. No fue fácil llegar a ese resultado. La carrera fue habilitada a regañadientes por las autoridades universitarias, las mismas autoridades que semanas atrás plantearon el cierre de la carrera. Estas autoridades no se esperaron la rápida movilización de egresados, estudiantes y organizaciones en defensa de la carrera de Comunitaria. Tanto barullo no es para menos, pues los objetivos de dicha carrera son los de formar profesionales que trabajen en comunidades para el desarrollo de las mismas.

Esta situación nos llevó a un breve diálogo con Mirtha Viamonte, la psicóloga social argentina que desde hace décadas trabaja promoviendo la psicología para todos y todas en el vecino país. Preguntamos a la psicóloga de barricada sobre la naturaleza de esta intentona de la las autoridades universitarias.

Para Mirtha esto no es algo que ocurre sólo en Paraguay. La academia, como ella  explica, ha sido formada en la gran mayoría de los países de nuestra región por sectores elitistas para sostener a grupos económicos, políticos y sociales conservadores.

En general –cuenta Mirtha–, los sistemas de poder no están para fortalecer a las bases de toda organización social, sino todo lo contrario: están para debilitarla de todas las maneras posibles. En ese sentido, esas autoridades son coherentes; de esa manera la educación deviene elitista y de eso se trata. Es una cuestión política y para nada inocente.

Ante esta afirmación preguntamos a Mirtha si considera como una casualidad que la academia genere trabas a carreras como la de psicología comunitaria. Su respuesta no se hizo esperar:

En la mayoría de los casos ocurre que si las carreras no son funcionales al sistema de poder, a sus propósitos, buscan cualquier excusa, cuando seguramente el trasfondo es la negación de una realidad, que no quieren ver y mucho menos ocuparse. Es difícil de creer que si no existe la carrera de psicología comunitaria dejara de existir la comunidad marginada…

Mirtha,  a nivel regional se viene varios cambios políticos y sociales. ¿Vos creés que la academia es reaccionaria ante estos cambios?

Las instituciones, cuando se burocratizan, son reaccionarias porque defienden intereses económicos, intereses sectoriales.

No queremos dejar pasar esta oportunidad, sin preguntarte qué pensás de la psicología de diván, y la psicología que debería de aplicarse en comunidades como las del Bañado Sur en Paraguay, o las villas en Argentina.

La piscología de diván sirve para cuestiones individuales, por que mantiene dentro de las cuatro paredes del consultorio los conflictos del analizado. Niega o no se ocupa de los conflictos grupales, sociales, que son parte del conflicto individual, porque están formadas por y para ese fin. Son muchas veces cómplices, y queda bien claro las cuestiones de clase: quiénes pueden acceder a salud mental, educación, y quiénes no, más allá del Bañado, o de las villas de emergencia  que hay. Las personas pobres son más pobres. Cuando se instala la marginación, la violencia se difunde como por contagio. Yo, fiel al maestro, creo en los grupos. Sería bueno  aprovechar las fuerzas sociales. Es Pichon-Rivière quien, trabajando con grupos pequeños llamados “operativos”, pone en evidencia esas fuerzas, las cataloga como genuinas y propias del grupo, y descubre su carácter instituyente, su potencial modificador, su capacidad de crítica sobre la vida cotidiana.

Mirtha cierra esta entrevista con el siguiente mensaje a los estudiantes que han defendido la continuidad de esta carrera en la universidad nacional de Asunción.

La sociedad, los grupos de poder económico, crean estos males, pero… también los anticuerpos, que son los que luchan por el cambio, la inclusión y para calmar el dolor de los marginados del sistema. Sigan su obra. Siéntanse dignos, porque a muchos libran del dolor. Siempre en grupo, siempre en red.

Sobre Mirtha Viamonte

Estudió psicología social en el Instituto de Psicología Social Dr. Enrique Pichón Riviere, desde marzo de 1989 hasta diciembre de 1994. Luego, a partir de 1995 continuó sus trabajos en la Escuela de Psicología Nacional coordinada por Alfredo Moffatt. Actualmente es Vicedirectora de la Escuela de  Psicología Nacional Sede Central. Y Directora de la Escuela de Psicología Social de La Plata. Resaltamos que es Cofundadora del Instituto Superior de Estudios Humanos y Sociales, Directora del comedor autogestivo infantil “OYITAS” en la localidad de Ensenada, Provincia de Buenos Aires. Es presidente de la ONG HACER EN CRISIS, dedicada a la capacitación y la prevención en primeros auxilios psicológicos. 

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