Costa Rica: Mensaje en cadena televisiva de Laura Chinchilla con su correspondiente traducción

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Traducción del idioma político al español neutro de una cadena televisiva de la presidente de Costa Rica Laura Chinchilla

 

 

Escándalos en Hacienda ¡cuidado!


Escándalos en Hacienda:
una necesaria dosis de profilaxis ideológica
Luis Paulino Vargas Solís
Estos escándalos destapados por el diario La Nación (LN) tienen múltiples rostros. Antes de sacar conclusiones apresuradas, convendría repensarlos un poquito.
La faceta obvia es la que se expresa en la indignación y la condenatoria, prácticamente unánimes y sin duda justificadas. Varios factores se combinaron para agudizar esa reacción popular: en particular, el cinismo de las respuestas de Herrero y el hecho de que la empresa de su esposa apareciera contratada por varias instituciones públicas. Esto último, aún si es legal, resulta harto dudoso, lo suficiente como para pensar que esa ley debería ser revisada. De plano debería estar prohibido que empresas vinculados a funcionarios de muy alto rango puedan vender bienes o servicios al sector público.
(Creo que, en justicia, cabe reconocer que el caso del Director de Tributación, señor Villalobos, es distinto. Hubo de su parte un “error inexcusable” –como el mismo lo definió- pero no un comportamiento que pueda identificarse como doloso. La forma como presentó su renuncia marcó asimismo un contraste notable respecto de lo actuado por Herrero).
Hay una segunda faceta que casi nadie ha advertido, pero que no por ello carece de importancia: la violación de los principios de confidencialidad en materia tributaria.  Para que esto se hiciera público fue necesario que desde el interior del propio Ministerio de Hacienda alguien proporcionara la información. Se dirá que en buena hora, en cuanto ello puso al descubierto algunos casos irregulares que involucran a personajes públicos de mucha jerarquía. Y, sin embargo, las implicaciones no se agotan ahí. Por ejemplo, ello da pretextos adicionales a quienes se oponen al levantamiento del secreto bancario para fines de tributación, lo que será bien recibido por los ricos-ricos y por quienes obtienen ingresos de dudosa procedencia.
Aún hay una tercera faceta que me ha resultado especialmente llamativa: la puntería de francotirador con que LN montó el escándalo. Tiró a matar justo sobre el Ministro de Hacienda y, en segundo lugar, sobre el Director de Tributación.
Para ilustrar el punto quiero traer a colación lo siguiente: a propósito de la crisis financiera de la Caja, y no obstante que LN ha reconocido que hay evasión en el pago de las cuotas por parte de empresas privadas, el grueso de su cuestionamiento ha estado dirigido contra las dirigencias políticas, la Junta Directiva de la Caja y, en especial, los sindicatos de empleados de la institución. Tratándose de las cuotas que se han dejado de pagar, su planteamiento no solo es tibio sino más bien cómplice. Con notable claridad lo ilustra su editorial del 16 de agosto de 2011 (“Mitos de la Caja”), en el cual se comentaba: “Las elevadas cifras [de morosidad] no representan el monto originalmente evadido, porque incorporan el perpetuo crecimiento de las multas e intereses. Tampoco representan un verdadero activo, porque jamás será posible cobrarlas”. O sea: las empresas que no han pagado pueden quedarse tranquilas: no hay como cobrarles, lo cual para LN resulta la cosa más natural del mundo. Por cierto, tal irresponsabilidad empresarial jamás ha dado lugar a alguna acuciosa investigación periodística, del tipo “cacería a matar”, que se desató en contra de Herrero.
Con lo anterior quiero decir: el apasionado celo por la evasión tributaria que aquí LN puso de manifiesto, no se muestra en otros casos no obstante que estos incorporan cifras inmensamente más grandes.
Nada de esto es inocente.
Hagamos ahora un breve recuento de antecedentes en relación con el proyecto tributario que ha estado en discusión. Dos argumentos en su contra que con especial énfasis han sido presentados son los siguientes:
a) Existe una gran evasión tributaria, que debería controlarse previo a la aprobación de cualquier paquete de impuestos.
b) En el sector público costarricense prima la ineficiencia y la corrupción, por lo que resulta inaceptable aprobar nuevos impuestos.
Ambas observaciones son reiteradas por representantes tanto de las derechas como de las izquierdas. Pero agreguemos algo más: ambas configuran un discurso con fuertes tintes anti-estatistas, el cual construye una imagen de la institucionalidad pública de Costa Rica como un nido de corrupción, despilfarro y negligencia. Nada de lo cual me sorprende cuando viene de representantes del neoliberalismo, pero sí causa perplejidad cuando se pronuncia desde las otras tiendas.
No quiero generalizar injustamente, pero si advertir acerca del considerable alcance que estos planteamientos han adquirido entre sectores del progresismo y la izquierda. No discuto la relevancia y necesidad de un planteamiento crítico frente al Estado social, desde el cual recuperarlo, fortalecerlo y renovarlo. Pero lo que a veces se ha dejado oír es muy de otra naturaleza, y habla de un Estado social que dilapida -cuando no literalmente se lo roba- cada colón de impuestos que se paga.
Me parece que es en este tan ampliamente extendido clima sicológico, donde debe situarse el ataque quirúrgicamente lanzado por LN en contra de estas presas tan propicias. Cuando nada menos que el Ministro de Hacienda es públicamente exhibido como evasor ¿no se está acaso fortaleciendo así el argumento –de raíz neoliberal- que habla del Estado como un aparato irremediablemente condenado a ser presa de la ineficiencia y la corrupción? ¿Podría haber una forma más eficaz de fortalecer el argumento neoliberal opuesto a toda forma de impuesto que exhibir al propio Ministerio de Hacienda como un nido de evasores?
Que Herrero haya hecho lo que hizo (y que el señor Villolobos haya cometido el “error inexcusable” que le conocemos) es un problema real del cual estos señores son responsables, aún más delicado en vista de la posición que ocupaban. Pero si fuera que alguna vez LN hubiese mostrado similar entusiasmo para desnudar a los verdaderos grandes evasores, se podría creer que su finalidad en este caso ha sido sincera y moralmente correcta.
No estoy proponiendo una hipótesis conspirativa. La cuestión es seguramente más compleja y posiblemente es producto de la posición político-ideológica que históricamente ha movido a este medio de prensa, proclive a un sistema tributario regresivo y a un aparato estatal empequeñecido y débil. Véase su editorial del 9 de abril de 2012, cuyas propuestas fundamentales son dos: “avanzar a paso firme en la reforma del Estado” (recorte y restricción) y, de ser necesario, impulsar un nuevo proyecto tributario que “no contemple las exenciones…del proyecto actual”. Aunque no todas, la mayoría de tales exenciones se aplicarían al IVA según criterios de equidad social.
Concluyo diciendo: convendría no entusiasmarse en exceso con las denuncias de LN. Leer entre líneas y tratar de separar la paja del grano son aconsejables ejercicios de profilaxis ideológica.

Plan fiscal: costos de una obsesión fatal

Fuente: José Luis Vega Carballo | Diario Digital NUESTRO PAÍS, 2012-04-18
Columna “Pensamiento Crítico”

Da pena ver la manera cómo la presidenta Chinchilla y su gobierno, al igual que Ottón Solís y su facción dentro del PAC, buscan por fuera de sí mismos responsables a quienes achacar el descalabro del Plan Fiscal (PF). Cuando la verdad es que, una oposición harto leal y extrañamente complaciente con quienes se comportan a cada momento como sus implacables enemigos y verdugos, fue señalando paso a paso lo que sin duda se perfilaba: la historia de una muerte anunciada. Veamos los resultados de quebrantado proceso.
I
Lo que cosecharon merecidamente fue un gran revés que debe hacer recapacitar a quienes insisten en aplicar a legislación compleja el fatídico artículo 208bis de la “vía rápida” (una burda imitación gringa, la del “fast track”). A cambio cosecharon la pérdida de todo un año de trabajo legislativo y un inmenso deterioro político para los principales propulsores del proyecto: el PLN, el poder ejecutivo y Ottón Solís, además de los neoliberales y en especial los Arias, quienes creyeron que con el PF le “servían la mesa” que le dejaron vacía a Chinchilla al generar entre 2008 y 2010 un bache o déficit fiscal del 5% del PB; entiéndase bien como el costo del “ciclo electoral” que usaron para ponerla en la silla de Zapote como su delfina.
Provocado ese estrepitoso fiasco por graves violaciones al reglamento legislativo, unido a torpes salidas y maniobras políticas y graves denuncias de corrupción en el equipo gubernamental (como aquellas sobre impagos de impuestos y otras irregularidades), al final presenciamos cómo todos los factores adversos se sumaron para restarle credibilidad, legitimidad y respaldo popular al PF, a la presidenta, su gabinete y demás acólitos. Tampoco surtieron efecto positivo los retorcidos argumentos de Solís y sus diputados. Así, el PF se tornó en una pésima apuesta al poner sus defensores todas las cartas en un solo canasto, subestimando o dejando de lado otras opciones (Planes B o C, etc.) en una conducta política irreflexiva empujada con poca cabeza y mucha metida de pata.
Tanto el presidente legislativo Juan Carlos Mendoza, como Luis Fishman y algunos libertarios se cansaron de advertir que las prisas, burdas imposiciones y abusos reglamentarios y de ley del PLN y su aliado principal, el ottonismo ultramontano, eran terreno propicio para que los magistrados de la Sala IV se armaran de argumentos contundentes para traerse abajo jurídicamente el PAC-quetazo de impuestos. Lo hicieron por haberse tramitado conforme a procedimientos espurios, antidemocráticos e inconstitucionales; es decir, con el mejor estilo autoritario y arbitrario de la “dictadura en democracia”, o democradura, de los Arias.
Sin embargo, tengamos en cuenta que en política no hay cadáveres. Por lo cual hay que permanecer alerta y hasta movilizarse (como bien lo hará APSE mañana 19 de abril) para darle cabal sepultura al PF. No se ve cómo, necesitando ahora 38 votos para volver a comisión legislativa y al plenario, pueda revivirse este plan, salvo quizás un milagro, pero en política no los hay, y menos como el bíblico de Lázaro donde revivió un muerto. Como decía hace unos días el expresidente Monge, la política es “ciencia de realidades”; algo que los improvisados aprendices de político y estadista que abundan en la cúpula gubernamental parecen no saberlo, ni entenderlo. De ahí su proclividad a enredarse en sus vanas ilusiones, a tropezarse a cada paso con la misma piedra y a chocar contra sus mismos propósitos. No nos sorprende, pues, que hasta terminen suicidándose, autoliquidándose por sus propios yerros y bumeranes. Dan lástima por su ineptitud y sus obcecaciones, así como por utilizar métodos espurios en el manejo de sus relaciones con la oposición, aparte de los excesos que cometen a diario en materia de corrupción. Ahora enfrentan todo un acumulado negativo, traducido en un enorme rechazo ciudadano reflejado en las encuestas de opinión.
II
Concluimos en que el escabroso y fatal desenlace del PF es de resorte único de la élite gubernamental, de un aturdido y decadente PLN, así como de la falange ottonista del PAC interesada en darle aire a Chinchilla y destruir la Alianza por Costa Rica antes de 1 de mayo. Si estos dirigentes no oyen las señales que provienen de la sociedad civil y la opinión pública, si se empeñan en seguir aferrados nutriendo con más recursos al Supra-Sistema de la Corrupción Planificada (el SSCP, que hemos aquí develado y denunciado en varias ocasiones), se expondrán más y más a recibir el impacto de un estallido social de descontento y repudio en su contra en algún momento por venir el que, según el signo de los tiempos que corren, no estaría muy lejos. Ya están surgiendo las voces que dicen ¡basta! y trazan una línea Maginot (dura línea de fortificación y defensa levantada por Francia en sus fronteras con Alemania e Italia al finalizar la Primera Guerra Mundial) frente a la corrupta y aturdida clase política. Se están aproximando ya, con justa razón, a la “cero tolerancia” y a pedir al estilo de los argentinos que tumbaron el gobierno de De la Rúa: “…que se vayan todos!” Es preferible, entonces, que la clase política ponga barbas en remojo y corrija malos rumbos antes de que sea muy tarde.
III
Otro error del chinchillismo-ottonismo, aparte de insistir en la vía rápida y las imposiciones, fue tratar de meterle al país la falsa idea de que el principal problema nacional era un déficit fiscal cercano a un 5% del PB (más o menos US$2.000) al cual calificaron insistentemente como de algo catastrófico; cuando era y lo es perfectamente manejable (el año pasado bajó a un 4,5%) por medio de otras políticas e instrumentos más atinados que aumentos forzados de viejos impuestos y la creación de nuevos. Medidas éstas harto inconvenientes debido a que se vuelvan punitivas al recaer sobre la misma masa actual de contribuyentes puntuales, que se ven así doblemente castigados. Mientras tanto, quienes eluden y evaden tributar usando trucos y maniobras legales o ilegales quedan muy mondos y lirondos.
Al igual sucede con aquellos beneficiados por rebajas y exoneraciones de dudosa validez, cuyo monto supera al del déficit fiscal: US$2.000 millones de éste versus $3.000 millones por cuestionables exenciones, según dato de un estudio de la Universidad Nacional, del cual informó Radio Reloj el lunes recién pasado (Ver: “Estudio UNA: Costa Rica deja de percibir $3 mil millones por exoneraciones de impuestos” / Noticia del 15-04-2012. En: http:// www.radioreloj.co.cr/noticia/costa-rica-deja-de-percibir-3-mil-millones-por-exoneraciones-de-impuestos )
Lo esperable y deseable con relación a esa brecha entre ingresos y gastos del erario, era primeramente apretar a los evasores, atacar las maniobras y portillos de ley para eludir la obligación de pagar, y recolectar mejor los impuestos existentes, ampliando quizás algunas de sus bases. Ante todo, limpiar el corrupto, ineficaz e ineficiente sistema de la administración tributaria y el ministerio de Hacienda, pensando en un cambio cualitativo de sistema y olvidándose de pegarle parches o inyectar el caballo muerto. Un tema importante que seguiremos tratando aquí.
Sobre políticas y medidas alternativas hablaremos entonces más la próxima semana, porque si bien el PF puede estar enterrado, no así el tema de la reforma fiscal y tributaria del Estado.

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