Costa Rica: Una Breve Reflexión sobre la Patria

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

¿Qué es la Patria? La pregunta podría parecer sacada de los viejos manuales de estudio de principios de siglo XX, cuando la misma se empezaba a conformar en nuestro país, en medio de la novedosa idea de la nación, un rezago de los sueños iniciados por Napoleón tras la Revolución Francesa y que tomará fuerza dentro del proyecto liberal de los siglos XIX y XX.

 

La patria se concebía como hasta hoy se sigue entreviendo. El acto cívico fue el punto de encuentro de los ideales patrióticos de la burguesía, aquella Costa Rica blanca, igualitica, pacífica, democrática y campesina. Una serie de farsas que se nos vendían como pan caliente en los himnos, las banderas con sus escudos, las marchas en los desfiles, la posición de firmes como militares, la mano en el pecho y cuantos más simbolismos se les ocurrían a los domesticadores liberales burgueses.

 

Curiosamente seguimos cargados de esos falsos patriotismos. Los actos cívicos siguen siendo una fanfarria de mitos sobre un país que jamás hemos tenido, un país donde no descansa la paz. Hoy nos hemos convertido en la tierra de la represión, del miedo, del olvido, de la opresión, del consumismo, de la aberración y del lucro del yo por encima del nosotros.

 

¿Cuántos hoy en día estarán dispuestos a defender la Patria? ¿Cuántos la defienden en estos momentos? Muy pocos están dispuestos a borrarle una estúpida sonrisa a un payaso infeliz, o a patearle el bastón a un obeso coronel. Otros muchos ni se atreverían a cuestionarse como explotan lo mucho que tenemos cuando lagartos mecánicos se comen nuestras montañas o falos de acero perforan nuestra Madre Patria para desangrarla. Otros se jactan a vista y paciencia en seguir embotellando la vida, mientras pronto esperan hacer lo mismo con el aire. Y es que vender la Patria es tan fácil, pero cuanto nos cuesta protegerla. Así de fácil es escribir en algunas líneas que hay vagos y revoltosos gritando y exigiendo un mejor futuro o ir al centro comercial a llenarse las barrigas, las arterias y el ego, pero cuántos de esos se toman el tiempo para acampar bajo el sol y la lluvia, bajo la represión policial, con las ampollas en los pies o con el dolor del sufrimiento humano.

 

La Patria no es cantar un himno en los estadios, en los parques o en las escuelas. No es levantarse a saludar la bandera como en los mejores tiempos del fascismo genocida. El patriotismo se lleva en el alma, en la defensa de los recursos, de la tierra, de los campesinos y obreros humillados, en la ira de los explotados y aplastados por los imperios, pero también en la sonrisa esperanzadora de los niños, hombres, mujeres y ancianos. Como diría un héroe sin tiempo de Nuestra América Latina: el patriotismo es ser capaz ‎de entregar la vida por la liberación de cualquiera, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie.

 

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