Crisis en Costa Rica

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Asamblea Legislativa de Costa Rica está rota, aún sin acuerdo para elegir Directorio

CRISIS EN COSTA RICA

Fuente: Elpais.cr  | 01/05/2011

San José (elpais.cr) - La "Alianza por Costa Rica", que aglutina a la coalición de partidos opositores en la Asamblea Legislativa, aseguró que no hay un acuerdo para repetir la votación del nuevo Directorio.

José María Villalta, del grupo de parlamentarios de oposición, dijo que "Villanueva desiste para no pasar a la historia como golpista. No hay renuncia porque no fue elegido por mayoría".

El ex presidente de la Asamblea, el oficialista Luís Gerardo Villanueva dijo que a petición de la Presidente Laura Chinchilla renunciaba al puesto, para el que fue elegido por una minoría, sin quórum, de 26 diputados en momentos en que 30 legisladores de oposición estaban fuera del recinto legislativo.

"Volveremos al plenario hasta que acepten cumplir con todas condiciones, con las negociaciones previas sobre el tema de la votación", dijo el legislador del Partido Frente Amplio a este medio.

"La Asamblea está rota, no hay Asamblea, no habrá sesión esta tarde; y mientras persista el irrespeto a las reglas no vamos a volver", reiteró Villalta al explicar que esa es la posición de todos los legisladores de oposición.

Juan Carlos Mendoza, del Partido Acción Ciudadana (PAC), coincidió con Villalta al acusar al oficialismo de violar las normas históricas para imponer un directorio.

En la Asamblea Legislativa se desarrolla un intenso cabildeo entre representantes del oficialismo y las cinco bancadas unidas en la "Alianza por Costa Rica" con el fin de llegar a un entendimiento.

Villanueva anunció que renunciará a la presidencia y que se registre una nueva votación, pero declinó referirse al método que será utilizado para la votación.

Walter Céspedes, Jefe de Fracción del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), reiteró que su fracción y todos los grupos legislativos opositores mantienen el mismo criterio, y no volverán hasta que se respete el sistema histórico de votación.

Echar la democracia por la borda

Columnista huésped | 1 de Mayo 2011

Por Manuel Rojas Bolaños

Lo sucedido el 1° de mayo en la Asamblea Legislativa no es un hecho aislado; forma parte de un conjunto de golpes que ha sufrido la democracia costarricense, sobre todo en la última década. Golpes que amenazan con colocarla en situación difícil si los diversos actores no toman conciencia sobre lo que se está jugando. Golpes que no provienen precisamente de grupos subversivos sino de políticos y autoridades que un día sí y otro también, afirman ser acérrimos defensores de la democracia.

Los acontecimientos de los que hablamos muestran con claridad que es muy fácil afirmar la creencia en los valores democráticos, pero que es muy difícil ser consecuente con ellos, sobre todo cuando entra en juego el control del poder y cuando intereses individuales o de grupo se sienten amenazados. Intereses que muchas veces se hacen pasar como los reales “intereses nacionales”, cuya defensa justifica el uso de cualquier medio, aunque se quebranten los principios democráticos.

Se golpea a la democracia cuando se usan triquiñuelas para pasar por encima de la Constitución y forzar una reelección, o cuando se recurre a medias verdades y mentiras para asustar a sectores sociales vulnerables, que se sienten obligados a votar de una determinada manera, para supuestamente defender los puestos de trabajo de los cuales dependen, como sucedió durante el referéndum de 2007. Y mejor no hablamos sobre el llamado “memorando del miedo.”

El juego democrático implica, entre otras cosas, incertidumbre sobre el resultado de los procesos, incluyendo por supuesto elecciones y votaciones. Pretender tener todo amarrado antes de aventurarse a una consulta determinada, no es precisamente ser democrático, sobre todo cuando se recurre a mecanismos como el chantaje o a la compra de votos, aprovechando las debilidades o las ambiciones de personas o grupos sociales determinados.

El voto secreto es una prerrogativa ciudadana, pero no debe cobijar también a las y los representantes legislativos, que deben ser responsables de sus actos y deben rendir cuentas a sus electores sobre su gestión, incluyendo su voto en la elección de autoridades legislativas. El voto secreto en este caso atenta contra los principios de transparencia y responsabilidad en la gestión pública y constituye un elemento que propicia el chantaje y la corrupción.

Por esa razón no es válido el argumento esgrimido por la fracción del PLN para cambiar las reglas del juego en lo que se refiere a la forma de votación de las y los diputados en la sesión del 1 de mayo. Con la supuesta defensa del voto secreto, lo que dicha fracción pretendía era lograr que algunos diputados palabreados rompieran, sin dar la cara, el acuerdo logrado por la Alianza opositora. ¿Así se defiende la democracia?

Admitamos que la oposición se excedió en sus controles, pero admitamos también que estaban enfrentando al poder y sus posibilidades de persuasión y compra de votos a ciertos diputados. Por supuesto que eso dice mucho también de lo que sucede dentro de algunas de las fracciones de oposición, de la congruencia de sus líneas de trabajo y de su disciplina interna.

Hay que aceptar que la democracia implica que a veces se gana pero que también muchas veces se pierde, y que aferrarse al poder a toda costa es echar la democracia por la borda. ¿Vale la pena enfrentar tal riesgo para mantener el control del directorio legislativo a como haya lugar? Lo que sucedió el 1° de mayo muestra claramente hasta donde algunos grupos políticos están dispuestos a llegar.
http://www.tribunademocratica.com/2011/05/echar_la_democracia_por_la_borda.html

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