Crisis Griega obliga a miles de atenienses a migrar al campo

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Crisis Griega obliga a miles de atenienses a migrar al campo

 Greek crisis forces thousands of Athenians into rural migration. 

 

La deuda, el desempleo y la pobreza está causando masivos disturbios, miles de personas buscan un estilo de vida más barato fuera de la capital.

 

Helena Smith in Andritsaina, Arcadia.

guardian.co.uk, 13 May 2011

 

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En lo alto de las colinas de Arcadia, en una gran casa de piedra en las afueras de este pueblo con vistas a verdes praderas y al valle, un grupo de jóvenes atenienses está reconstruyendo su vida.

 

Hasta hace poco Andritsaina no era mucho más que un prospecto de la Grecia urbana. "Pero fue antes de Atenas se convirtiera en un caldero explosivo", dice Yiannis Dikiakos. Nos despertamos un día y pensamos que habíamos tenido suficiente. Queremos vivir la verdadera Grecia y queremos vivirla en otro lugar".

 

Amontonando sus posesiones en un Land Rover con remolque, el empresario hizo el viaje de 170 km a Andritsaina el mes pasado. Mientras conducía atravesaba pueblos llenos de edificios y viviendas vacías o abandonadas a lo largo de caminos que serpenteaban alrededor de los ríos y barrancos: nunca miró hacia atrás.

"Atenas ha fallado a sus jóvenes. No tiene nada más que ofrecerles. Nuestros políticos son unos idiotas ... que nos han decepcionado mucho", dice Dikiakos, que pronto se unirán a 10 amigos que también han decidido escapar de la capital.

 

Son parte de una migración interna, miles de griegos que buscan consuelo en las zonas rurales, mientras la deuda afecta el país con la más grave crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial.

 

"Es una decisión radical, pero la gente lo está haciendo", dijo Giorgos Galos, un maestro en Proti Serron, en las grandes llanuras de Macedonia, en el norte de Grecia. "Han venido dos parejas y sé que muchos de Thessaloniki [la segunda ciudad más grande de Grecia] quieren volver a sus aldeas. La crisis los está devorando y están encontrando dificultades para hacerle frente. Si hubiera un poco de apoyo, un poco de aliento oficial, la corriente se convertiría en una gran ola, porque todo es mucho más barato aquí. "

 

El traslado a Proti Serron podría haber pasado desapercibido si el pueblo no hubiera sido la cuna de Konstantinos Karamanlis, quien supervisó la entrada de Grecia en la entonces Comunidad Económica Europea, allá por 1981. Una estatua de alabastro blanco del estadista en la plaza del pueblo se adorna con las palabras: "Yo creo que Grecia puede cambiar de forma y su gente de destino."

Casi sesenta años después de que fueron pronunciadas esas palabras, un número cada vez mayor de griegos están empezando a preguntarse si el viejo tenía razón. La deriva hacia las grandes ciudades era para Karamanlis uno de los barómetros de la transición del país de una sociedad esencialmente agrícola hacia una sociedad occidental de economía avanzada. Mientras el FMI y la UE debatían la manera de re-rescatar a Grecia, los observadores se preguntaban abiertamente si el país tendría que abandonar el euro. Grecia parecía más que nunca a la deriva, adentrándose en una alta mar de ira y desobediencia civil, donde las personas han perdido la confianza en sus políticos y en la misericordia de los mercados, que se niegan a creer que se puede sacar al país del borde de la quiebra.

 

"La realidad es que estas personas son una mierda", dijo recientemente el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn. "Si no hubiéramos venido, hubieran caído en el abismo. Dos semanas más tarde, el gobierno no habría podido pagar los salarios de los funcionarios públicos."

 

Irónicamente, es la medicina administrada en forma de draconianas medidas, el programa de rescate de la UE y el FMI de € 110,000 millones de euros (£ 96bn), implementado el año pasado para modernizar una economía esclerótica, el que ha empeorado su suerte. Doce meses de recortes de pensiones y salarios del sector público, pérdida masiva de empleos, aumentos de impuestos e inflación galopante han comenzado a tener un efecto brutal. Se prevé una contracción del PIB del 3% este año - lo que hace de Grecia la peor recesión en Europa.

 

En Atenas, el hogar de casi la mitad, de los 11 millones de griegos, los signos de austeridad - y pobreza - están en todas partes: en las personas sin hogar y en los hambrientos que rebuscan los contenedores de basura a altas horas de la noche, en los pensionistas con problemas de liquidez que recogen las frutas y hortalizas de descarte en los mercados, en las tiendas cerradas y en los miles de griegos comunes y corrientes que ya no puede darse el lujo de tener salidas familiares o comer regularmente carne.

 

"Hemos tenido que renunciar a tabernas, renunciar a la compra de ropa nueva y dejar de comer carne más de una vez por semana", dice Vasso Vitalis, una madre de dos niños que lucha con su marido, un funcionario público, para llegar a fin de mes con ingresos conjuntos de sólo 2.000 euros mensuales.

 

"Con todos los cortes estimo que hemos perdido alrededor de € 450 por mes. Administramos hasta el último centavo y, aún así, tenemos suerte. Ambos tenemos trabajo. Conozco a personas que están desempleadas y hambrientas. Conozco a personas que piden a familiares y amigos para la alimentación ", suspiró ella. "Lo loco es que todo el mundo sabía que el Estado era un desastre, pero ninguno de nuestros políticos tuvo agallas para reparar la situación. Es como un barco en dirección a las rocas y ahora las rocas están muy cerca."

Los griegos saben que con su economía necesitan otro salvavidas financiero, y saben que pocos están dispuestos a prestar a un país en un estado tan lamentable, que empeorará mucho antes de mejorar.

 

"En el pasado, el futuro siempre implícó esperanza para los griegos, pero ahora implica miedo", dice Nikos Filis, editor del periódico de izquierda Avgi. "Hasta esta semana, la gente pensaba que con todas las medidas asumidas, la crisis habría terminado en un año o dos. Ahora, con la perspectiva de más austeridad para obtener más ayuda, no pueden ver un final a la vista."

 

Con un desempleo oficial de 790.000 - aunque cree que es mucho más grande con el cierre de 150.000 pequeñas y medianas empresas durante el año pasado - se teme que Grecia, país en el centro de la peor debacle financiera de Europa en las últimas décadas, también se está deslizando inexorablemente en una crisis política y social. El aumento de las tensiones racistas y la anarquía en las calles esta semana impulsó al alcalde de voz suave de Atenas, Giorgos Kaminis, a describir la ciudad como que "comienza a parecerse a Beirut".

 

Yannis Caloghirou, profesor de economía en la Universidad Técnica Nacional de Atenas, dijo: "Grecia se ha convertido en un campo de batalla, la UE a agravado todo, los políticos han hecho peor la crisis con su falta de estrategia y su enfoque fragmentario, su propio pueblo ya no tienen confianza en las instituciones ni en la capacidad del sistema político para resolver la situación. Mi preocupación es que el país caiga en la ingobernabilidad, que los grupos de ultraderecha y otros aprovechen el desgraciado momento. "

 

Diecinueve meses al mando del gobernante Partido Socialista, dividido por el desacuerdo y afectado por la oposición ideológica de muchos, también están empezando a mostrar el desgaste por el esfuerzo de contener la crisis, en el primer ministro, George Papandreou, que ha sido obligado a azotar públicamente a varios ministros truculentos.

Un éxodo masivo de los más preparados y brillantes, la fuga de talentos, se ha sumado a los temores de que además de una o dos generaciones casi en bancarrota, Grecia se encuentra más que nunca en peligro de perder sus intelectuales. "Nadie está hablando abiertamente sobre esto, pero las perspectivas para la economía griega se van a poner mucho peor a medida que se acelera la fuga de cerebros y el país pierde a sus mejores mentes," dijo el profesor Lois Lambrianidis, profesor de economía regional en la Universidad de Macedonia.

 

"Alrededor de 135,000, aproximadamente el 9% de titulados universitarios griegos educados, estaban viviendo en el extranjero y eso fue antes de que comenzara la crisis. Ellos simplemente no pueden encontrar empleo en una economía orientada al servicio que depende de la mano de obra barata con salarios bajos."

 

Así como en Arcadia, donde los jóvenes están optando por empezar de nuevo, Grecia, dice, tiene que optar por empezar de nuevo, por reconstruirse si quiere sobrevivir a su peor crisis de los tiempos modernos.

 

Andritsaina, Arcadia   

Andritsaina, Arcadia   

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Grecia en números

 

Previsión del PIB: 3% en 2011 (el peor en Europa)

 

PIB: € 230bn

 

Deudas: € 340bn

 

Ingresos anuales del gobierno: 40,000 millones de €

 

Deudas por persona: € 30.000

 

Desempleo: 16%

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Greek crisis forces thousands of Athenians into rural migration

Debt, unemployment and poverty is causing mass unrest and thousands to seek a cheaper lifestyle outside the capital

Helena Smith in Andritsaina, Arcadia

guardian.co.uk, Friday 13 May 2011 18.48 BST

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A shopper walks past an Athens store shop closed due to the economic crisis. Thousands of city dwellers are heading to rural areas to find a cheaper lifestyle. Photograph: Orestis Panagiotou/EPA

 

High in the hills of Arcadia, in a big stone house on the edge of this village overlooking verdant pastures and a valley beyond, a group of young Athenians are busy rebuilding their lives.

Until recently Andritsaina was not much of a prospect for urban Greeks. "But that," said Yiannis Dikiakos, "was before Athens turned into the explosive cauldron that it has become. We woke up one day and thought we've had enough. We want to live the real Greece and we want to live it somewhere else."

Piling his possessions into a Land Rover and trailer, the businessman made the 170-mile journey to Andritsaina last month. As he drove past villages full of derelict buildings and empty homes, along roads that wound their way around rivers and ravines, he did not look back.

"Athens has failed its young people. It has nothing to offer them any more. Our politicians are idiots … they have disappointed us greatly," said Dikiakos, who will soon be joined by 10 friends who have also decided to escape the capital.

They are part of an internal migration, thousands of Greeks seeking solace in rural areas as the debt-stricken country grapples with its gravest economic crisis since the second world war.

"It's a big decision but people are making it," said Giorgos Galos, a teacher in Proti Serron on the great plains of Macedonia, in northern Greece. "We've had two couples come here and I know lots in Thessaloniki [Greece's second biggest city] who want to go back to their villages. The crisis is eating away at them and they're finding it hard to cope. If they had just a little bit of support, a little bit of official encouragement, the stream would turn into a wave because everything is just so much cheaper here."

The trickle into Proti Serron might have gone unnoticed had the village not also been the birthplace of the late Konstantinos Karamanlis who oversaw the nation's entry into the then European Economic Community in 1981. An alabaster white statue of the statesman in the village square is adorned with the words: "I believe that Greece can change shape and its people their fate."

 

Nearly sixty years after they were uttered, a growing number of Greeks, at least, are beginning to wonder whether the old man was right. The drift towards the bright lights of the big cities were by Karamanlis' own admission one of the great barometers of the country's transition from a primarily agricultural society into an advanced western economy.This week, as the IMF and EU debated ways of trying to re-rescue Greece and observers openly wondered whether the country would have to leave the euro, Greece appeared more adrift than ever, tossed on a high sea of mounting anger and civil disobedience from people who have lost trust in their politicians, and at the mercy of markets that refuse to believe it can pull itself back from the brink of bankruptcy. "The reality is that these people, they are in deep shit," the managing director of the IMF, Dominique Strauss-Kahn said recently. "If we had not come they would have fallen into the abyss. Two weeks later the government would not have been able to pay civil servants' wages."

 

Ironically, it is the medicine doled out under last year's draconian EU-IMF €110bn (£96bn) rescue programme, implemented to modernise a sclerotic economy, that has made their lot worse. Twelve months of sweeping public sector pay and pension cuts, massive job losses, tax increases and galloping inflation have begun to have a brutal effect. GDP is predicted to contract by 3% this year – making Greece's the deepest recession in Europe.

In Athens, home to almost half of Greece's 11 million-strong population, the signs of austerity – and poverty – are everywhere: in the homeless and hungry who forage through municipal rubbish bins late at night; in the cash-strapped pensioners who pick up rejects at the street markets that sell fruit and vegetables; in the shops now boarded and closed and in the thousands of ordinary Greeks who can no longer afford to take family outings or regularly eat meat.

"We've had to give up tavernas, give up buying new clothes and give up eating meat more than once a week," said Vasso Vitalis, a mother-of-two who struggles with her civil servant husband to make ends meet on a joint monthly income of €2,000.

 

"With all the cuts we estimate we've lost around €450 a month. We're down to the last cent and, still, we're lucky. We've both got jobs. I know people who are unemployed and are going hungry. They ask family and friends for food," she sighed. "What makes us mad is that everybody knew the state was a mess but none of our politicians had the guts to mend it. It was like a ship heading for the rocks and now the rocks are very near."

Greeks also know that with their economy needing another financial lifeline, and few willing to lend to a country in such a parlous state, it will also get much worse before it gets better.

 

"In the past, the future always implied hope for Greeks but now it implies fear," said Nikos Filis, editor of the leftwing Avgi newspaper. "Until this week people thought that with all the measures the crisis would be over in a year or two. Now with the prospect of yet more austerity for more aid, they can't see an end in sight."

With unemployment officially nudging 790,000 – although believed to be far bigger with the closure of some 150,000 small and medium-sized businesses over the past year – there are fears that Greece, the country at the centre of Europe's worst financial debacle in decades, is slipping inexorably into political and social crisis, too. Rising racist tensions and lawlessness on the streets this week spurred the softly spoken mayor of Athens, Giorgos Kaminis, to describe the city as "beginning to resemble Beirut".

Yannis Caloghirou, an economics professor at the National Technical University of Athens, said: "Greece has become a battleground, at the EU level where policymakers have made the crisis worse with their lack of strategy and piecemeal approach, and among its own people who no longer have trust in institutions and the ability of the political system to solve the situation. My concern is that the country is slipping into ungovernability, that ultra-right groups and others will grab the moment."

 

Nineteen months into office the ruling socialists, riven by dissent and increasingly disgust over policies that ideologically many oppose, are likewise beginning to show the strain of containing the crisis, with the prime minister, George Papandreou, being forced publicly to whip truculent ministers into line.

A mass exodus of the nation's brightest and best has added to fears that in addition to failing one or perhaps two generations, near-bankrupt Greece stands as never before to lose its intellectual class. "Nobody is speaking openly about this but the prospects for the Greek economy are going to get much worse as the brain drain accelerates and the country loses its best minds," said Professor Lois Lambrianidis, who teaches regional economics at the University of Macedonia.

"Around 135,000, or 9% of tertiary educated Greeks, were living abroad and that was before the crisis began. They simply cannot find jobs in a service-oriented economy that depends on low-paid cheap labour."

Just as in Arcadia where the young are choosing to start anew, Greece, he says, needs to rebuild itself if it is to survive its worst crisis in modern times.

 

 

Greece in numbers

GDP forecast: 3% in 2011 (worst in Europe)

GDP: €230bn

Debts: €340bn

Annual government revenue: €40bn

Debts per person: €30,000

Unemployment: 16%

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Greek crisis forces thousands of Athenians into rural migration ...

13 May 2011 ... Debt, unemployment and poverty is causing mass unrest and thousands to seek a cheaper lifestyle outside the capital.
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