Cuando las cubanas cambiaron la historia

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 
 
La mujer a través de los años fue considerada como la representación de la delicadeza, ternura y amor, sin embargo la historia recoge a relevantes mujeres que fueron grandes científicas, pedagogas, escritoras que adornaron la sociedad cubana.Con la Revolución cubana se sucedieron, uno tras otro, grandes cambios, durante los primeros meses de la misma. El país era un hervidero y en todas partes se respiraba acción, movimiento.

¿Cómo mantenerse al margen?, se preguntaban cada día las mujeres de distintas edades, ideologías y status sociales. Simplemente decidieron, que no se iban a quedar en casa.

Hace 51 años las mujeres de esta Isla se unieron para conquistar espacios hasta entonces vedados y defender un proyecto social inédito en el continente. Con el apoyo del mal llamado sexo débil se impulsaron diferentes tareas como la alfabetización, labores de construcción, agricultura y otros sectores como la salud y educación.

La presencia femenina la podemos encontrar sectores como la Salud, Educación, Cultura, Ciencia, Técnica, Comercio y Gastronomía donde son la mayoría; aunque a partir de la aplicación del decreto ley 259 suman más las 630 federadas acogidas a este beneficio.

Asimismo las féminas asumen responsabilidades en tareas de dirección en organizaciones políticas y de masas, y en sectores empresariales lo que demuestra el protagonismo de este sector poblacional en la sociedad cubana actual.

Nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro, avizorando la fuerza de la mujer expresaría en el acto de constitución de la Federación de las Mujeres Cubanas el 23 de agosto de 1960, lo siguiente … Las mujeres constituyen un verdadero ejército al servicio de la Revolución...La mujer es una Revolución dentro de la Revolución ... Cuando en un pueblo pelean los hombres y pueden pelear las mujeres, estos pueblos son invencibles, y la mujer de este pueblo es invencible.

Y es que las mujeres cubanas, aunque físicamente sean más débil que el hombre, no es inferior, pues están plenamente preparadas intelectual y moralmente para asumir cualquier puesto que la Revolución necesite de sus servicios.
Por Ana Maria Tejera Orihuela
 
 

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