¿Cuánto dañan la salud los alimentos transgénicos que comemos?

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

La gran presencia de productos transgénicos incorporados en diferentes productos por algunas multinacionales, van envenenando el organismo humano.


Entre los efectos clínicos comprobados que hay que tener en consideración, para tomar prudencia ante cualquier organismo genéticamente modificado(OGM) o transgénico existen una serie de casos ya documentados hace más de una década atrás. Sin embargo, a pesar de los anuncios de daños a la salud, los más afectados siguen siendo los mismos seres humanos que se ven obligados a consumirlos.

Los productos transgénicos, de los cuales nos alimentamos y consecuentemente envenenamos sin darnos cuenta, la mayoría de las veces incluyen tóxinas, antibióticos y otros elementos asociados que vienen sin la rotulación adecuada.

La portavoz de Greenpeace, Cristina Caleandro, explicó para La Gran Época el 22 de mayo, en una presentación llamada “Terra Futura”en Florencia, Italia, que, “ al momento que a los animales se les está dando alimentos transgénitos diariamente, este es consumido por el hombre a través de la leche, el queso y todos los productos derivados, como también por la carne”.

“No solo están en la carne, sino en la mayoría de las conservas”, agregó Cristina Caleandro. “Estas incluyen entre sus productos, la soya, el maíz, aceites y otros transgénicos. Además en los escaparates de los suspermercados se encontró un aceite, como es el caso del ‘Ventamaro’, que se fabrica en combinación con maiz transgénico”.

Podemos agregar que los aceites, el maiz, las papas, la soya etc, modificados genéticamente y en diversos agregados, se usan en muchos productos como dulces, galletas y otros alimentos que se consumen a diario, sin una obligación de etiquetado.

La portavoz de Greenpeace, explicó a La Gran Época, que la firma que vende el conocido queso “Parmigiano”, se adhirió finalmente a continuar fabricandolo con animales que comen pastos normales y no transgénicos.

En la revista de la Universidad Nacional de México, UNAM, la doctora Úrsula Oswald Spring, en su informe del 1 de enero 2001, nombró algunos casos clínicos que, según la actual reglamentación alimentaria, aún después de 10 años nos dejan muchos interrogantes .

Algunos de los casos clínicos comprobados:

El complemento dietético común L-triptófano fue manipulado genéticamente y en 1998 causó la muerte de 37 norteamericanos y la invalidez de cerca 5 mil personas, antes de ser prohibido por la Food and Drug Administration (FDA), que regula la política alimentaria de Estados Unidos.

Fármacos manipulados genéricamente causaron el Síndrome Eosinophilia Myalgia (SEM), la cual provoca severos trastornos sanguíneos. Fue elaborada por la compañía farmacéutica japonesa Showa Denko, la que reconoció haber usado estos productos genéticamente modificados.

Papas dañaron el sistema inmunológico de mamíferos, y el investigador Arpad Purstai encontró que las papas estaban manipuladas con un promotor viral CaMv, que incluye una toxina que daña el sistema inmunológico. Las papas provocaron severos trastornos estomacales.

Se detectó aumento de toxinas y alergenos en las plantas manipuladas con transgénicos. Este estudio lo desarrolló el mismo grupo científico de Arpad Pusztai. Dicho científico detectó además que eran capaces de producir nuevas toxinas y alergenos desconocidos. El investigador informó que no recibió apoyo para continuar las investigaciones.

Una soya modificada genéticamente con una Nuez de Brasil aumentó las alergias a distintos alimentos. Se detectó que un 8% de los niños de Estados Unidos presentaron desde sintomas leves hasta la muerte súbita. El estudio lo desarrolló la Universidad de Nebraska, el cual estimó que la combinación de genes, y diversos trangénicos aumentaron la vulnerabilidad de las personas sensibles y trastornaron su sistema inmunológico.

Se detectó que los beneficios de los fito-estrógenos en los alimentos manipulados geneticamente se reducen. Fue un estudio de Marc Lappe en 1999 publicado en el Journal of Medicinal Food, el cual determinó que se reducen los protectores naturales del organismo contra padecimientos cardiovasculares y tumores malignos. Determinó que los productos transgénicos alteran las defensas naturales del ser humano y aumentan las enfermedades severas al no prevenir correctamente los procesos infecciosos y degenerativos del cuerpo.

Aumento del cáncer de mamas y el cáncer de próstata sobre un 180%, por ingerir carne y leche de animales tratados con semillas u hormonas transgénicas. Al respecto el estudio de la UNAM hace mención que en Estados Unidos, una de cada tres personas se ven expuestas a un diagmóstico de tumores por consumir la Hormona de Crecimiento Bovino genética. (rBGH).

El medio Raw Wisdom indica que en 1994 la FDA de EE.UU., aprobó la rBGH, hormona de crecimiento genético de la firma Monsanto. El Doctor Samuel Epstein de la Universidad de Chicago indicó que el riesgo de cáncer de mamas y próstata, por esta causa, aumentó a más de 400 a 500%. El estudio fue posteriormente confirmado en el laboratorio con el uso de ratas.

Se suponía que la hormona debía ser destruida en la pasteurización del producto que normalmente dura 30 segundos. Sin embargo, en los estudios se reveló que con más de media hora de hervir la leche, solo un 19% de la hormona era destruida.

Según Raw Wisdom, los encargados de la política alimentaria de EE.UU., en la FDA, tanto Margaret Miller, Directora Delegada del Servicio de Consulta en Salud Humana , como Michael Taylor, asistente ejecutivo del Director FDA, fueron intercalando su trabajo con periodos de tiempo para la firma Monsanto y otros para la FDA, razón por la cual productos que se prohibieron en Canadá, Nueva Zelanda, y Australia, no se prohibieron en Estados Unidos.

Vacas tratadas con trangénicos requieren más antibióticos, y estos pasan al organismo humano al ingerir la leche, sus derivados y la carne.

Se comprobó el uso de antibióticos en el maíz geneticamente modificado, y este también se traspasaría al ser humano. En 1998 la British Royal Society, detectó que se estaba usando una ampicilina en el gen. Solo se prohibió el uso de la ampicilina ya que crearía resistencia en el ser humano.

Se descubrió que los alimentos modificados traen toxinas internas. Esto se refiere a los transgénicos que traen dentrosus propios pesticidas, toxinas de la cual luego el ser humano se alimenta. El impacto a la salud es a largo plazo, pues el cuerpo inicia a eliminar estas toxinas hasta que sobrepasa su límite.

La selección genética tradicional y la manipulación genética en los laboratorios

Tradicionalmente, el hombre conservaba las mejores semillas de sus cosechas para plantarlas en los siguientes años. También se usaba el cruzar diversas variedades de plantas de una misma familia para que resulte una variedad más sabrosa, dulce, fuerte y duradera.

Los cultivadores en su afán por mejorar sus productos fueron capaces de producir variedades de plantas, como el trigo y el arroz que podían contener más alimento.

“los cultivadores cruzan organismos similares con una composición genética similar transfiriendo decenas de miles de genes”, explica un informe de National Geographic.

Por su parte, la Ingeniería Genética introdujo al mercado alimentario y a nuestras mesas otro tipo de productos modificados, que no tienen relación a su origen ni son desarrollados de la manera tradicional.

Hoy lo que se hace es transferir genes desde especies que no tienen ninguna relación común entre si, y solo uno o pocos genes”.

“Extraen un gen particular de cualquier organismo viviente y lo introducen en otro ser: por ejemplo un gen de un animal en una ensalada y así crea una ensalada que produce vitamina C. Otras plantas reciben genes de la bacteria Bacilus Thiringíensis (BT), para crear sus propios insecticidas, señala un informe de Nactional Geographic.

Sin embargo, los mismos genetistas reconocen que los insectos que deben nutrirse de las hojas de la planta morirán en pocos días, y no solo aquellos que el campesino quería alejar, sino todos los que permiten la biodiversidad del planeta.

 

Via: lagranepoca.com

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