Cubanos en Washington. ¿Normalización migratoria o legislación? Por Lorenzo Gonzalo*

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

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LorenzoGonzalo.FotoVirgilioPONCE
Por Lorenzo Gonzalo*/Foto Virgilio Ponce-Martianos-Hermes-Cubainformación.-
Las reuniones migratorias previas entre el gobierno cubano y emigrados a Estados Unidos, luego de años de tensiones, de agresiones, donde incluso se incorporó un gran número de gente que en los primeros años del proceso revolucionario se dejaron llevar por las manipulaciones de la inteligencia estadounidense, adoptando posiciones que no se correspondían con las realidades, fueron una necesidad para comenzar a poner las cosas en perspectivas. Resultaron útiles y abrieron las puertas para que el gobierno cubano, en su plena madurez, luego de sortear los problemas ocasionados por prácticas de justicia social que no eran viables dentro de los procedimientos adoptados por los soviéticos, diera un paso adelante y reconociera a una emigración cautiva de las manipulaciones de Estados Unidos y de la arbitrariedad criolla. Hasta ahora eso no ha sido resuelto y los espectadores y muchos de los actores, tienen la impresión de ser tratados como peones de la política exterior cubana y de las campañas electorales de Estados Unidos, específicamente en el Sur de Florida. A propósito de esto último debemos agregar lo que ya hemos dicho con anterioridad en otros artículosª: mientras el gobierno cubano no normalice sus prácticas migratorias esas manipulaciones electorales no terminarán.
La emigración cubana ha sido complicada y por varias décadas una gran parte de ella ha actuado con agresividad extrema y la comisión de actos terroristas, pero desde hace un tiempo a la fecha, las respuestas del gobierno cubano para llegar a una verdadera “normalización”, es más complicada aún y en ocasiones no parece tener la debida seriedad.
Reuniones como la próxima que se avecina debieran hacerse en otros contextos, entre gente afines al gobierno, sin utilizar el nombre emigrados, aunque sus componentes lo sean. El formato de avalar y aplaudir, típico de una era pasada cargada de muchos errores, aun cuando algunos se aferren con desempolvarla, no es para “normalizar” nada, ni legislar asunto alguno, sino para reafirmar políticas comunes, definir objetivos y acordar tareas.
La reunión de abril, bautizada con el nombre “I Encuentro Nacional de Cubanos Residentes en Estados Unidos”, no es para normalizar relaciones con la emigración, sino para compartir con quienes deseamos que Estados Unidos renuncie a las agresiones contra nuestro país y establezca relaciones normales con el Estado cubano o al menos que no conspire, instigando a opositores inescrupulosos que hablan con la voz del dinero. En primer lugar que respete sus propias Leyes y permita viajar a sus ciudadanos y que la “libre empresa” pueda hacer negocios con el país. Este es el formato real de esta reunión y también lo fue el de las otras, exceptuando la de 1994 y por supuesto, y por supuesto los encuentros de Seminarios sobre Democracia Participativa.
La normalización a estas alturas es asunto del gobierno y bastante demorada por cierto. No todos los cubanos están politizados. Es más en Cuba, cuando uno habla de política con el ciudadano común, es usual que manifieste su deseo de no expresar opinión alguna al respecto. Cuando llegan a Estados Unidos, les interesa menos y lo único que quieren es que los traten como emigrados allá y acá.
Esta reunión de abril no es con ese tipo de emigrados que esperan pacientemente una “normalización largamente anunciada” y que con mucha dignidad, aun aceptan viajar a su país bajo condiciones de turistas, sino con quienes, por simple convicción damos el frente, de una manera u otra, en un Miami “revuelto de odio”, pidiendo respeto a la soberanía de nuestro país y a todos los de nuestro continente.
En realidad no estaría mal convocar a una reunión donde se aborde la participación del emigrado en el proceso social cubano, pero para llegar hasta allá, primero se requiere que el gobierno cubano haga leyes migratorias y ponga en vigor otras que quizás yacen empolvadas en la gaveta del olvido. No hay nada que los emigrados deban hacer para “continuar trabajando a favor de la normalización de las relaciones entre la nación y sus emigrados”, como reza el comunicado de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington (su embajada). Lo han estado haciendo durante veinte años de viajes incansables, pagando un precio superior al que pagarían por viajar a Europa. Por cierto, que este asunto del costo no es culpa de Cuba sino de las restricciones de viaje impuesta por la Oficina del Tesoro de Estados Unidos, que prohíbe los vuelos comerciales. Pero la conducta de los cientos de miles de emigrados durante esos años de viajes incesantes, donde alegría y tristeza han viajado a la par, demuestra que los emigrados “se han normalizado” a sí mismos, mientras que el gobierno cubano ha quedado a la zaga.
Que nos perdonen el decir, pero el tiempo apremia y las realidades tienen límites que no pueden traspasarse.
A esta reunión no iremos para contribuir a la normalización de los emigrados con su país y viceversa. Ya los emigrados normalizaron esa etapa, con hechos probados y otros estamos en la vanguardia, luchando denodadamente para que Estados Unidos respete a Cuba. A esa reunión iremos para pedir la normalización de la conducta de Estados Unidos hacia Cuba. Allí estaremos los de siempre para decir lo mismo que hemos defendido toda nuestra vida: Levantamiento del Bloqueo, Respeto por la Soberanía del País y Cese de todas las Agresiones e Injerencias en los asuntos internos de Cuba.
Como algo nuevo, pero no menos importante, está el tema de los Cinco agentes cubanos, luchadores contra el terrorismo, que no vinieron a Estados Unidos para buscar informaciones sensibles con el propósito de realizar agresiones desde Cuba. Esa práctica no la ha empleado Cuba jamás. En cambio, Estados Unidos la ha realizado habitualmente por más de cincuenta años, introduciendo espías en la Isla, provocando agresiones y organizando conspiraciones en contra de un gobierno legítimo. Esos Cinco agentes vinieron para informar a tiempo al Estado Cubano de los planes de terrorismos que se fraguan en Miami contra Cuba.
La libertad de esos Cinco cubanos, también será parte obligada de la agenda. Estos Cinco cubanos son víctima y resultado del conflicto creado a Cuba por Estados Unidos. Sería bueno que algunos, que aún parecen tener un tímido y falso escrúpulo por sumarse de corazón a luchar porque estas personas honestas, tan amantes de su país como nosotros, sean puestas en libertad sin condiciones de ningún tipo, lo hagan. Hay muchos emigrados cubanos sinceros que evidencian mucha confusión al respecto, coincidente con el estilo de cierta derecha capaz de negar una acción justa, si se trata de algo defendido por el gobierno cubano. Hay que sumarse a esta campaña, no por complacer al gobierno cubano, sino para ser consecuentes con nosotros mismos.
Pensamos que lo dicho hasta aquí es objetivo y no solamente razón pura, pero la reunión de Washington, objetivamente no puede decirse que, entre otras cosas, es para “normalizar las relaciones con la emigración” o para “normalizar las relaciones entre los Emigrados y su Nación, porque resulta que la Nación, léase Estado, tiene que terminar de normalizarse con los Emigrados
Si esto último es el objetivo urgente que persigue el gobierno cubano, nos parece más recomendable, al menos más prudente y diáfano, convocar a una reunión del Parlamento, discutir con los especialistas de las distintas instancias migratorias y aprobar Leyes capaces de normalizar el proceso migratorio del país.

 
 

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