Curas y monjas con tendencia homosexual crean un grupo secreto para orar y entenderse

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Un religioso lee una Biblia, con un marca-páginas multicolor

 

 

  • El grupo se llama 'Betania en colores' y se reúne de forma clandestina en Madrid, los miércoles en un apartamento y los sábados en una parroquia.
  • Surge cuando más beligerante es la Iglesia con los derechos de los gays.
  • Comparten vida consagrada a Dios y una “tendencia homo-afectivo-sexual”, que es como definen su homosexualidad vivida en celibato.
  • Sacerdotes, frailes y monjas ocultan su identidad en este reportaje por temor a represalias del obispado y para no perturbar a sus congregaciones.

Como cada miércoles desde diciembre, C. llega la primera al portal. Sube al primer piso y entra en el apartamento de Lavapiés que sirve de sede clandestina a 'Betania en Colores', una agrupación de religiosos cristianos creada para "conciliar su vocación religiosa" y su "tendencia homo-afectiva-sexual".

C. tiene 45 años y es una monja lesbiana. Está consagrada a Dios -con los votos de obediencia, pobreza y castidad-, pero no lleva hábito. Pertenece a un instituto de vida secular de inspiración Paulina: "Más pistas no me parece prudente dar", dice.

El piso -40 metros y vacío- no es muy acogedor, pero sí un lugar discreto. Se lo ha cedido V., un gay profundamente cristiano, impulsor de esta agrupación y el único laico al que la comunidad permite el acceso a la oración.

Son casi las nueve de la noche y, poco a poco, va llegando el resto de los miembros de Betania -nombre que hace referencia a la "aldea en la que Jesús tenía buenos amigos"-.

El número de asistentes a la liturgia fluctúa por semanas, no menos de seis -los habituales- y no más de doce. Pertenecen a distintas órdenes religiosas: franciscanos, jesuitas, misioneras, carmelitas... Hay un seglar de una orden terciaria, una mujer de una prelatura personal, y un misionero parisino, Jean. Casi todos rebasan la cuarentena y sin sotanas ni hábitos todos pasarían por laicos, excepción hecha de una religiosa que viste una falda azul marino tal vez demasiado larga.

El origen de Betania

La idea de fundar la agrupación Betania surgió dos años atrás. V. acudía como portavoz de Crismhom -una asociación cristiana por la diversidad sexual- a un encuentro nacional sobre homosexualidad y catolicismo en Toledo. Allí conoció a varios religiosos y de sus charlas surgió "la necesidad de crear un espacio propio, donde ellos pudieran fundir vocación y tendencia homo-afectiva-sexual".

Estos religiosos han vivido en el pasado su identidad sexual "con vergüenza", "negación" y "frustración", según explican en su carta de presentación. Unirse les ha ayudado a comprender que su inclinación sexual, lejos de un "error, pecado o cruz" es un "regalo de Dios" que da sentido y apuntala su vocación.

  En el piso de Lavapiés, C. abre la puerta a J., el sacerdote que preside sus celebraciones eucarísticas. J., que también viste de calle, prefiere no hablar y pasa de puntillas por este reportaje. Teme ser apartado de sus funciones por la Diócesis si trasciende que dirige el rezo y confiesa a un grupo de religiosos homosexuales.

La ceremonia se llama las Vísperas y dura tres cuartos de hora. Es la oración que marca el diurnal, la misma que se reza hoy desde Perú a Australia. En este salón con una decena de sillas dispuestas en círculo en torno a una mesa en la que descansan dos iconos bizantinos (de un cristo con su amigo y de una virgen con su niño) y las escrituras abiertas, el cura tiene a gala hacer un uso no sexista del lenguaje. Siempre dice: "Dios padre y madre". Tras los salmos y cánticos, el grupo pide por las víctimas de agresiones homófobas y lamenta la última salida de tono del papa Benedicto XVI, que ha dicho que los matrimonios homosexuales "acabarán con la humanidad".

Más homosexuales en la Iglesia

La Iglesia Católica califica de "conducta desviada" la homosexualidad y veta a los que tengan una "profunda y marcada tendencia homosexual" en sus seminarios desde que salieron a la luz miles de denuncias por abusos sexuales en parroquias y colegios. Sin embargo "la representatividad gay en la Iglesia (en torno al 30%) es superior a la de la sociedad (6-10%)", informa Juan Antonio Férriz, portavoz de asuntos religiosos de la Federación Española de asociaciones pro derechos LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales).

La monja C. supo que a ella le atraían "más las chicas que los chicos" a la vez que sintió "la llamada personal de Dios" al estado religioso. "Fueron años de mucha confusión", reconoce. "Dentro de la Iglesia, y en mi congregación en particular, el tema sexual es tabú", añade para explicar por qué acude a Betania: "No tengo crisis vocacionales, pero a veces necesito hablar, desfogarme, contar a alguien mis dificultades".  A ella le alivia saber que no es única, que hay otros religiosos homosexuales.

Los miércoles de Betania son una cita mitad acto religioso, mitad terapia grupal. Tras la oración, una tortilla de patata y unos refrescos sustituyen a los iconos litúrgicos sobre la mesa del salón. Los religiosos toman un piscolabis y hablan en corrillos "de sus cosas más personales", cuenta el impulsor de estos encuentros, V. Entre otros temas, hablan de cómo lidian en su día a día con la homosexualidad en el seno de una Iglesia que no los acepta.

Los religiosos homosexuales de Betania confiesan que sufren los "reproches" cada vez más constantes por parte de la jerarquía católica española contra los derechos de los gays.

"Me duele  mucho porque esas declaraciones no se basan en una mera opinión, sino que están cargadas de odio, violencia y rechazo y el cristianismo predica lo contrario: amor, acogida, perdón", se indigna C., que destaca la férrea determinación de los cristianos homosexuales de seguir formando parte de la Iglesia.

Jean es un monje que ha venido a estudiar a Madrid, antes de marcharse de misones a África. En Francia pertenece a una agrupación parecida a Betania, de nombre 'Pescadores de Hombres'. Jean se acepta como "religioso gay" y participa activamente en todas las citas de esta agrupación. Él presiente que la jerarquía francesa habla menos de homosexualidad que la española y reprocha a la curia romana que hable "tanto de homosexualidad y tan poco de crisis, desigualdades, desastres ecológicos, pobreza... eso sí son pecados que claman al cielo y no que Pedro ame a Antonio", dice.

El voto de castidad

Carmen también viene a Betania. Tiene 47 años y es miembro "agregado" de un instituto secular de la Iglesia católica "de nombre en latín" a la que prefiere referirse como "la institución". Cuenta que mantiene, "en secreto, claro", una relación con otra mujer desde hace ocho años. "Vivo una doble vida, entre una vocación de entrega a Dios y una tendencia homo-afectiva que es causa de una gran tensión". Lo ha pasado francamente mal. Ha estado al borde del suicidio, pero en Betania ha encontrado "un espacio de paz".

 El pecado no es un tema del que se hable mucho en Betania, confiesa el impulsor de la agrupación, V. En general, los religiosos se mantienen firmes en su voto de castidad. "Independientemente de si un día fallan, que entonces se levantan y siguen", explica. Pero entre ellos tampoco existe una visión monolítica del celibato: "Hay una monja intentando entrar en el grupo que defiende que ella es religiosa de corazón, más allá de que haga esto o aquello. Nadie va a juzgarla..., pero por el momento no está en Betania".

Pese a su corta vida, la agrupación ya ha recibido numerosas solicitudes de acceso. En su mayoría de exreligiosos que dejaron sus respectivas órdenes tras reivindicarse como homosexuales. Pero Betania avanza despacio. "No queremos crecer por crecer", explica V. "Si eres religioso y tienes condición homo-afectiva-sexual y quieres entrar, primero debes llevarlo a oración durante cierto tiempo y si el Espíritu Santo te sigue pidiendo acercarte, ponte en contacto y ten paciencia" hasta que la agrupación haya dado su visto bueno, sugieren en su web.

La clandestinidad

Betania necesita perdurar en la clandestinidad para rezar por los gays y las lesbianas. La visibilidad y la reivindicación de los derechos LGTB es una lucha que dejan en manos de las 19  asociaciones de fieles cristianos homosexuales que hay en España, como Crismhom, y de una emergente teología 'queer'.

 "No creo que pudiéramos mostrarnos públicamente sin riesgo de ser amonestados por nuestras comunidades. Suena duro, pero así están las cosas en la Iglesia de Madrid", se justifica, apenada, C, que mantiene en secreto su homosexualidad en el seno de su congregación por "no preocupar a mis hermanas", dice.

El sábado es la segunda cita de la semana para los miembros de Betania. Esta vez acuden a una parroquia de la capital y ni siquiera V., el laico del grupo, tiene permiso de entrada. Aprovechando que el cura principal se ausenta ese día, acceden a una capilla pequeña y, en el más íntimo secreto, celebran una Santa Eucaristía, seguida de un rato de Acción de Gracias que culminan con un desayuno. Todo antes de regresar, cada uno y cada una, a sus comunidades para seguir con sus tareas cotidianas.

Pescadores de hombres o Venerabilis, proliferan los grupos de religiosos gays por Europa

Venerabilis, la web de religiosos católicos gays italiana
Venerabilis, la web de religiosos católicos gays italiana.
  • En Francia llevan años funcionando y suman un centenar de curas.
  • En EE UU también hay grupos "discretos" que hacen convivencias.
  • Venerabilis es la web internacional que pretende aunar a los católicos.

Occidente vive una proliferación de grupos de reunión de religiosos que reconocen su tendencia homosexual. Betania en Colores, la agrupación de curas y monjas homosexuales que se reúne clandestinamente en Madrid, es el ejemplo español.

En Francia lleva varios años funcionando Pescadores de hombres, un grupo "discreto de intercambio y convivencia" para religiosos gays, según describen en su página web.

En las últimas convivencias organizadas por Pescadores de hombres participaron un centenar de religiosos franceses. Los asistentes describen su pertenencia al grupo como "una experiencia liberadora".

Venerabilis, religiosos gays en Roma

En EE UU, la Gay Christian Network también tiene su propio grupo de religiosos. En enero organizaron su conferencia estatal en Florida e invitaban a cientos de participantes a rezar y buscar a Dios conjuntamente.

En Roma opera Venerabilis. Se trata, exclusivamente, de una web –que según la prensa italiana opera desde Turquía– y que busca poner en contacto a todos los religiosos católicos de condición homosexual.

Venerabilis mantiene abiertos foros, chats y zonas de noticias en italiano, francés, inglés y también en castellano.

En español, francés, inglés e italiano

Los fundadores de Venerabilis defienden abiertamente la sensibilidad homosexual de los religiosos consagrados a Dios, pero critican ferozmente el modo de vida gay, por encontrarlo "opuesto" a la vida religiosa que predican.

En la zona en castellano se puede leer un mensaje en el que se anuncia el proyecto de Betania en Colores: "Estamos viendo la posibilidad de abrir un espacio de encuentro a sacerdotes, religiosos y religiosas LGTB", se lee. Fue publicado en marzo de 2010.

Otro sacerdote español y gay, que dice vivir en Andalucía, busca contactar con otros sacerdotes españoles o residentes en España. "No busco sexo", especifica, "solo compartir nuestras mutuas inquietudes personales y ministeriales y, si es posible, generar una amistad sin caretas y sin temor a ser juzgado".


Monja C.: "Si Dios me ha hecho homosexual será por algún motivo. Él no da puntada sin hilo"

Teología queer.
Varias webs y portales de Internet aglutinan a los cristianos gays.
 

Varios miembros de la agrupación Betania en Colores se han ofrecido a contarnos quiénes son y por qué participan de las reuniones secretas de esta comunidad de religiosos homosexuales.

 

¿Quién es usted? Todos los datos que esté dispuesta a hacer público.
Mi nombre es C., tengo 45 años y pertenezco a un 'instituto de vida secular consagrada' de inspiración Paulina. Más pistas no me parece prudente dar. En resumen, sería una especie de monja sin velo, es decir, una mujer consagrada a Dios, con los votos propios de los religiosos –obediencia, pobreza y castidad-, pero con una apariencia externa de calle aunque, pensándolo bien, mucho, mucho, no me parezco a Lady Gaga…Hace ya más de 20 años que, por tanto, soy religiosa y mi vida gira en torno a tres pilares: la oración continua, bien en comunidad, bien individual, la participación en los sacramentos, es decir, la unión diaria con Cristo en la Eucaristía, y la ayuda efectiva al prójimo que, gracias a mi comunidad, puedo materializar en ayuda de tipo asistencial. Estudié en su día enfermería, aparte de los estudios teológicos propios de mi condición. Me considero una persona esencialmente feliz, con los altibajos propios de toda persona, si bien he aprendido, en los altos a dar gracias a Dios y en los bajos ponerme en sus manos.

¿Cuándo percibió su tendencia homo-afectivo-sexual? ¿Qué conflicto vivió en su aceptación, si lo hubo?
Desde que, prácticamente, nací. De niña, de muy niña, siempre quise haber nacido niño. Incluso en el colegio, me atraían mucho más los juegos de niños (el fútbol, con sus regates y goles) que los absurdos saltitos a la comba. Las muñecas, con sus vestiditos, me parecían una cursilería al lado del 'exin-castillos' o del Escalextric de mi hermano, con el que tanto jugábamos ¡y casi siempre era yo quien ganaba!

Luego vino el despertar sexual y la evidencia de que me atraían más las chicas que los chicos. De forma paralela, sentí la llamada personal que Dios me hacía al estado religioso… fueron años de mucha confusión pero me ayudó mucho algo que, de pasada, me dijo otra religiosa a quien le conté mis tormentos. Fue, curiosamente, la respuesta más normalizada (en términos LGTB) que he escuchado: me dijo algo así como "si te llama Dios, ¿qué más da que te gusten los hombres que las mujeres? Y además –añadió con un guiño- sospecho que Dios tiene más de mujer que de hombre…". Así, ¿quién podía resistirse? Bien, finalmente me metí a monja aunque no todo fue tan fácil ni todas las personas con que me he topado han sido tan razonables. De entrada, fui percibiendo que, dentro de la Iglesia en general, y de mi congregación en particular, el tema sexual es un tabú. Personalmente no tengo por esta cuestión crisis vocacionales, pero sí es cierto que a veces necesito hablar, desfogarme, contar a alguien mis dificultades y, la verdad sea dicha, no todos los consejeros espirituales ni confesores que he tenido han comprendido mi situación.

¿Cómo conoció Betania en Colores?
Conocía directamente a un miembro de Crishmom, que propuso la idea, y entre unos pocos nos dijimos ¡vamos a intentarlo! Antes era asidua el blog que esta persona tenía sobre la cuestión cristianismo y homosexualidad . Por medio de él, me enteré del proyecto de crear una comunidad de religiosos LGTB (aunque, por el momento, aún no he conocido a ninguna religiosa T (Transexual) –que me gustaría hubiera-, ni B (Bisexual), es decir, religiosos que, manteniéndose fieles a su vocación, tengan una común inclinación homosexual y, precisamente por ese motivo, necesiten (necesitemos) estar unidos; unidos para hablar, para escucharnos, para aconsejarnos; unidos para coger fuerzas y seguir caminando adelante; unidos para rezar que es, en definitiva, nuestra profesión.

¿Por qué es miembro?
Betania en Colores no tiene ninguna forma jurídica, no es una asociación ni nada por el estilo, por eso no me considero miembra ni miembro. ¿Por qué participo? Porque creo que no es casualidad que sea lesbiana pues, como creyente, creo que Dios está detrás de todo, también de mi homosexualidad. Y, si es así, si Dios me ha hecho creyente y homosexual, debe ser con algún motivo… pues Dios no da puntadas sin hilo, como decía mi abuela. Es por eso que espero encontrar aquí respuestas; en la oración comunitaria con hermanas y hermanos religiosos y homosexuales tengo esperanzas de que Dios me revele el porqué de las cosas que, tal vez, sea porque hacen falta personas que recen para que las cosas cambien a mejor y los homosexuales seamos plenamente aceptados. Aunque solo sea por esa oración… ¡¡ya vale la pena!!

¿A qué reuniones acude y qué le aportan?
Por el momento, solo puedo acudir a la oración comunitaria de los miércoles, ya que la Eucaristía de los sábados me coincide con la que celebramos en mi Casa. ¿Qué me aporta? No sabría describirlo con palabras pero… está siendo un apuntalamiento de mi propia vocación. Descubrir que no soy única en el mundo, sino que hay otros religiosos homosexuales es… un alivio porque una aprende que la homosexualidad no es un "mal", sino que es algo querido por Dios, una característica, una forma de ser… También me ha ayudado a ganar en amor hacia todos, especialmente en las minorías, a no juzgar a nadie. Si se permite la expresión, me está ayudando a ser ¡mejor cristiana!

¿Cómo es su vida diaria en su congregación en relación a su tendencia homo afectivo sexual?
Lo mantengo en secreto porque no quiero apenar o preocupar a mis hermanas. Tal vez sea una falsa excusa, o quizá una cobardía, pero no considero adecuado exteriorizar mi inclinación. Menos aún cuando tenemos otros problemas cotidianos que lidiar. Únicamente me desahogo con el sacerdote en la confesión. Gracias a Dios en nuestra comunidad tenemos libertad para elegir cura y eso me ha permitido confesarme con alguien que, al menos, escucha y comprende. Perdón que no profundice mucho en esto, pero hay algo de pudor…

¿Qué siente cuando oye a la jerarquía eclesial hablar en contra del matrimonio homosexual o descalificar a las parejas compuestas por personas de un mismo sexo?
Qué quiere que le diga… me duele y mucho porque esas declaraciones no se basan en una mera opinión, sino que están cargadas de odio, violencia, rechazo… Y el cristianismo es una religión que predica justo todo lo contrario: amor, acogida, perdón. Personalmente, no comprendo que la Jerarquía utilice el lenguaje que acostumbra cuando habla de homosexualidad y no use ese mismo tono para hablar contra las guerras, el tráfico de armas, la violencia machista, el fraude fiscal o… ¿puedo mencionar la bicha?: a pederastia.

¿Es la religión católica homófoba? ¿Es la Iglesia homófoba?
Rotundamente, no. Cristo no fue homófobo, luego su religión no puede serlo. Cristo, posiblemente tuvo un encuentro con dos personas que mantenían relaciones homosexuales (el episodio del Centurión y su criado), pues era lo normal entre los soldados romanos y, precisamente, alabó tanto el amor entre estos dos hombres –y su fe-, que la respuesta del Centurión ha pasado a la liturgia de la Misa y todos la repetimos instantes antes de comulgar: "'Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme". Ni siquiera las Epístolas de San Pablo son homófobas, si se interpretan correctamente haciendo uso del método histórico-crítico… En este sentido, debemos reflexionar sobre por qué la Jerarquía, en materia de moral, se está alejando tanto de las fuentes del cristianismo…. Quizá sea un signo de los tiempos de que esta Iglesia nuestra necesita un cambio, aires frescos, necesita…. un Concilio… que nos ayude a ser más fieles a la esencia del amor de Dios.

¿Por qué es necesaria la clandestinidad de un apartamento para sus liturgias?
Porque no podríamos mostrarnos públicamente sin riesgo a ser amonestados por parte de nuestras propias comunidades y, lo que es peor, el sacerdote que nos atiende, correría el riesgo de penas tales como una suspensión canónica en el caso de que su Ordinario (el Arzobispo o alguno de sus Auxiliares) se enterara de que un grupo de religiosos se reúne sin las debidas autorizaciones eclesiásticas. Suena duro, pero así están las cosas en la Iglesia de Madrid.

Comunidad gay e Iglesia, ¿cómo percibe la relación?
Percibo un grito unánime de multitud de asociaciones LGTB-cristianas que piden ser Iglesia. Me parece muy llamativo que estas asociaciones no formen una nueva confesión o una nueva Iglesia, sino que clamen por mantenerse dentro de la Iglesia, pidiendo una justa revisión de los textos que hablan de moral, a la luz del Evangelio. Esto no es otra cosa sino fe y amor a Dios y al prójimo (volvemos a la escena del Cristo y del Centurión). Quizá estos movimientos no sean otra cosa que la voz del Espíritu Santo que sopla indicando una dirección de cambio, de renovación. Desgraciadamente, la relación no es biunívoca y no me consta ninguna simpatía por parte de la Jerarquía. Como mucho, sí que percibo cierta apertura en la mentalidad de algunos religiosos y congregaciones… sin ir más lejos, hace poco se ha defendido una tesina en la Universidad de Comillas sobre la cuestión cristianismo y homosexualidad. Ojalá que sea una brecha, porque únicamente se podrá avanzar desde la teología, desde la reflexión y, por supuesto, desde la oración.

¿Qué le diría a la Archidiócesis o a la Conferencia Episcopal sobre su realidad?
Que, con San Agustín, prediquen el único camino posible: ama y haz lo que quieras.

"Es triste que en la Europa del s.XXI los religiosos gays tengan que seguir ocultándose"

Viñeta sobre la homosexualidad de los Ángeles
Viñeta sobre la homosexualidad de los Ángeles, en la sede de la asociación Crismhom. (JORGE PARÍS.)
  • Las asociaciones de derechos LGTB piden una Iglesia más inclusiva con los gays.
  • Conferencia Episcopal: "Nada que decir" sobre los religiosos y la homosexualidad.
  • El primer hombre que salió del armario en España no entiende a los religiosos gays, y cree que el problema está en la "no aceptación de la sexualidad".

Las asociaciones que reivindican los derechos de las personas LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) comprenden la necesidad de que existan grupos clandestinos como Betania en Colores, primera agrupación de religiosos españoles que reivindican su orientación homosexual, mientras no cese la "persecución implacable" de la jerarquía de Iglesia, que les impide hacerse "totalmente visibles".


"Es triste que en la Europa del s. XXI las y los religiosos tengan que ocultarse por este motivo (ser gay), si bien es comprensible ante las actititudes de sus  superiores", dice Aurelio M. Lepe, responsable de Asuntos Religiosos de la Federación de asociaciones LGTB.

Desde Cogam, la organización gay madrileña, Agustín López, su presidente, dice que "entienden que haya presonas creyentes, y sacerdotes, curas y monjas quieran vivir como son y seguir con un compromiso con su Iglesia", y le pide al Obispado que frene la "persecución implacable, la marginación y la estigmatización" de los religiosos gays "para que no tengan que ocultarse".

La Conferencia Episcopal no ha querido posicionarse sobre la fundación de Betania en Colores. Tampoco la Confer, el máximo órgano de las congregaciones de monjas y frailes. Alegan que no hablan "nunca" de las noticias que aparecen en los medios de comunicación.

El primer español que 'salió del armario' publicamente se llama  Armand de Fluviá. Tiene ahora más de 80 años y en 1978 dijo en televisión que era gay. Preguntado por la creación de grupos de monjas y curas gays que se reúnen en secreto 35 años después de su gesta dice que él, "ateo",  no cree que nazcamos hetero u homosexuales."Nacemos sexuales y con la capacidad de responder positivamente ante cualquier estímulo erótico o sexual".

El problema, la negación de la sexualidad

Por eso Armand de Fluviá no entiende "a estos señores y señoras, que habiendo hecho aquellos votos pretendan conciliar su vocación religiosa con cualquier tipo de práctica sexual. Si se consideran catolico-apostólico-romanos, saben perfectamente que, mientras la Iglesia no diga lo contrario, no hay manera posible de justificar cualquier práctica sexual. La Iglesia católica es sexofóbica por naturaleza y lo ha demostrado a lo largo de los siglos, a pesar de la gran cantidad de papas, cardenales, arzobispos, obispos y sacerdotes y monjas homosexuales que han infringido sus preceptos públicamente y escandalosamente".

Por su parte, Miguel Iceta, político del PSC que salió del armario en 1999 para normalizar la situación, dice que le parece "muy bien por estas personas", en referencia a los integrantes de Betania en Colores, pero exige una reflexión más amplia. "Lo que me preocupa es la negación de la sexualidad en el mundo como algo natural. No sólo debe considerarse la orientación sexual, que me parece bien, sino que hay que poner en cuestión el celibato, porque lo contrario es seguir alejado de la realidad. Si Dios es amor y nos hizo como nos hizo, debería respetarnos con naturalidad".

Por su parte, el teólogo Juan José Tamayo opina que en la Iglesia católica "hoy casi todo es clandestino, salvo la figura del papa y la sumisión que impone a los creyentes, que es bien visible y denunciable". Tamayo quiere "denunciar los comportamientos homófobos de la jerarquía católica, vaticana, nacional y local por la clandestinidad a las que someten a no pocos de los creyentes católicos, obligados a reprimir sus sentimientos, orientaciones sexuales. Es lo más contrario a la libertad evangélica y al amor si fronteras que está en el centro del cristianismo".

Para Eduardo Mendicutti, autor de novelas como 'El ángel descuidado', donde el gaditano recrea la experiencia del primer amor entre dos novicios, es beneficioso que alguien explique a la sociedad que la homosexualidad no tiene nada que ver con la "pederastia", dos términos que suelen ir aparejados "injustamente" cuando sus protagonistas pertenecen al clero. Sin embargo, considera que es una "contradicción" que alguien homosexual quiera pertenecer a una organización, la iglesia, que "machaca a los gays": "Eso no significa que tengan que renunciar a sus creencias, pero me cuesta entender que deseen estar en un sistema que les discrimina", opina.

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Tony75 12/08/2014 18:32

Hola a todos.. me parece muy ineteresante este post. Como siempre ha sucedido, siempre han sido discriminados y vitupereados los homosexuales. Siempre he creido que tambien en el ambito religioso se da este genero Siempre fui hetero, pero de unos años para aca, me ha inetresado mucho llevar una relacion con un religioso homosexual. Me considero una persona normal, pero actualmente ando buscando a un cura o un sacerdote catolico pasivo, que sea maduro, para una relacion seria y muy discreta. Me encantaria llevar una vida intima duradera. yo tengo 57 años.
Saludos.

CHANCHITOOE 04/04/2012 20:55