Derechista PSD vence en elecciones legislativas portuguesas

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Pedro Passo Coelho

El derechista Partido Social Demócrata (PSD) liderado por Pedro Passos Coelho ha logrado el 39,5 por ciento de los votos y 58 escaños en las elecciones legislativas de este domingo, muy por delante del Partido Socialista (PS) del actual primer ministro, José Sócrates, que ha conseguido el 28,3 por ciento de los votos y 39 diputados, según datos oficiales correspondientes al 92,02 por ciento de las parroquias ya escrutadas.

Sin embargo, el PSD no ha logrado la mayoría absoluta y dependerá de un acuerdo de gobierno con el también conservador Centro Democrático y Social-Partido Popular (CDS-PP), que ha obtenido el 11,3 por ciento de los sufragios y 9 diputados que serán clave en la formación de gobierno.

El Bloco Esquerda es el otro gran perdedor de los comicios, ya que pasa de tener cerca del 10 por ciento de los votos al 4,9 por ciento. Los comunistas en cambio se mantienen estables, y se quedan con el 7,33 de los votos, lo que les daría en torno a 15 diputados.

Tal y como auguraban las encuestas en la recta final de la campaña, la derecha tiene la mayoría en el Parlamento. Se abre así la puerta a una coalición de gobierno entre PSD y CDS-PP para cumplir con la petición de prácticamente todos los sectores de la sociedad y del presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, para formar un gobierno de mayoría que dé estabilidad política.


EP / AVN

LibreRed

 

 

Elecciones Portugal: Abstención barre (41%) pero gobernará la derecha, se hunde el socialiberalismo, PCP se mantiene (7,9%) y el BE baja (5,2)
Con un 99% de voto escrutado, el Partido Social Demócrata (derecha) logra el 38,7% de los sufragios frente a un 28,1% del gobernante Partido Socialista de Sócrates. La CDU se mantiene en el 7,9%, el BE pierde casi la mitad de su apoyo, cayendo al 5,2%. La abstención arrasa con el 41%.
Kaos. Portugal | Para Kaos en la Red | 5-6-2011

Portugal: Socrates reconoce su derrota y dimite de la dirección del PS

El primer ministro socialista portugués, José Socrates, reconoció este domingo su derrota en las elecciones legislativas anticipadas en las que se impuso la centroderecha, y anunció que renuncia a sus funciones como secretario general del Partido Socialista.

"Esta derrota electoral es la mía y quiero asumirla totalmente esta noche. Estimo por ello que llegó el momento de abrir un nuevo ciclo político al frente del Partido Socialista", declaró Socrates en un discurso en un hotel de Lisboa.

El Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha) derrotó este domingo a los socialista en el poder en Portugal durante unas legislativas anticipadas en las que el conjunto de la derecha obtuvo en torno al 50% de los votos emitidos, según resultados oficiales con el 99% de las circunscripciones escrutadas, y lo que en la práctica supone, teniendo en cuenta la alta abstención del 41%, en torno al 30% de apoyo popular real. Aunque mañana los principales medios nos hablen de que la Derecha conservadora arrasa en Portugal, en la práctica un 70% de ciudadanos/as del país NO HAN VOTADO A LA DERECHA CONSERVADORA.

El PSD de Pedro Passos Coelho, debería suceder al primer ministro José Socrates, que dimitió, y cuyo partido sumó 38,7% de los votos, imponíendose frente al Partido Socialista que obtuvo 28,1% de los sufragios, según estos resultados parciales.

En el poder desde 2005, Socrates, de 53 años, se afilió al Partido Socialista en 1981. Elegido diputado a los 30 años, fue varias veces ministro antes de tomar las riendas del PS en 2004. Al año siguiente le dio al PS la primera mayoría absoluta de su historia.

Los dos principales partidos de la izquierda, la CDU, una coalición entre comunistas y ecologistas, y el Bloco de Esquerda (BE), no lograron aprovechar el enorme descontento social con las medidas de recortes del Gobierno en respuesta a la crisis.

Mientras la CDU se mantiene en el 7,9%, el BE pierde casi la mitad de su apoyo, cayendo al 5,2%. En 2009 ganaron en conjunto el 17,7%. A diferencia de PS, PSD y CDS, estas dos formaciones se han posicionado en contra de la intervención por parte de la Unión Europea y el FMI y proponen como alternativa una reestructuración de la deuda pública, una posición que evidentemente no ha convencido a los votantes de izquierda.

Sin embargo, pese a que los partidos de izquierdas no han conseguido movilizar el voto de los desencantados y descontentos, la abstención ha sido la gran vencedora de los comicios, alcanzando un record histórico del 41%, lo que hace presuponer que existe una amplia masa de ciudadanos y ciudadanas que están insatisfechos con la política y la situación del país, y que en cualquier momento puede haber una respuesta popular masiva a las medidas neoliberales y sus consecuencias en las clases trabajadoras. El 41% supone, en proporción, CASI EL DOBLE QUE LA FUERZA MÁS VOTADA, cuyos resultados han sido de un 38,7% sobre el 59% de voto emitido, lo que supone apenas un 23% del total real. 

Medicina muy amarga

Passos Coelho no tiene apenas tiempo para poner en marcha las medidas acordadas con la troika, que está metiendo mucha prisa. Y la medicina es muy amarga: recortes de gasto social y de las pensiones, un adelgazamiento considerable de las administraciones públicas, reforma del mercado laboral con un abaratamiento del despido y más medidas del recetario liberal ortodoxo.

El futuro primer ministro dio ayer una nota de optimismo a la salida del colegio electoral.  "Estamos en una etapa difícil, pero vamos a hacer los cambios necesarios y el país empezará a crear riqueza y crecimiento económico dentro de dos o tres años", dijo en inglés a un reportero alemán.

Con la izquierda en la oposición, muchos portugueses auguran que las medidas del ajuste van a provocar una gran contestación social. El fantasma de Grecia ya proyectaba su sombra sobre las elecciones portuguesas. El diario portugués  Público  dedicó ayer un amplio análisis comparativo de la situación en ambos países.

Y las imágenes televisivas de las manifestaciones en Atenas el sábado arrancaron un comentario al camarero de una terraza en la Avenida da Liberdade de Lisboa: "Así será el futuro de Portugal".


Los resultados de los comicios anticipados de Portugal fueron recibidos con alivio en Bruselas, en una primera reacción en el atardecer del domingo  al emerger una victoria sin concesiones que deja en manos de Pedro Passos Coelho, el líder del Partido Social Demócrata (PSD), la gestión de la crisis. Los resultados electorales han supuesto una sorpresa ya que no se esperaba un mensaje tan claro de los votantes que las encuestas y sondeos no habían reflejado.

Mensaje también rotundo de castigo al Partido Socialista y a José Sócrates quien no había descartado la posibilidad de liderar una gran coalición para la gestión política de la crisis. Es precisamente lo contrario que ha sucedido en estos comicios, según primeros análisis recogidos por Hechos de Hoy. La derrota de Sócrates marca su ocaso y le apara definitivamente de la escena política. Con el 70% ciento escrutado, el Partido Social Demócrata (PSD) obtiene el 41,4% frente a un 28,9% del Partido Socialista (PS). El Centro Democrático Social (CDS)  consigue el 10,8 % de votos.

Es un gran sismo político en Portugal ya  que Passos Coelho  en los comicios de 2009  obtuvo 29,1% y dio el salto ahora al 41,4%. Aunque pueda obtener la mayoría absoluta cuando se cierre el escrutinio, Pasos Coelho quiere formar una alianza con el CDS de Paulo Portas para lograr la mayor base social ante un próximo escenario que va a exigir moderación, consenso y sacrificio.

Los comicios anticipados portugueses -que serán contemplados con envidia cuando el Ibex abra sus sesiones este lunes en Madrid por la clarificación que han supuesto de la crisis política- sellaron por tanto una dura derrota personal para Sócratas, muy unido a José Luis Rodríguez Zapatero. También en Portugal se ha seguido la debacle electoral del PSOE en las elecciones locales y autonómicas. Sócrates pasó del 36,5 en 2009 a hundirse en esta elección al 28,9%. Por su parte la coalición de comunistas y verdes, obtuvo el 6,7% (descendió del 7,8%), y Bloco de Esquerda el 4,2% (un declive notable del 9,8% anterior).

El triunfo por tanto de Passos Coelho representa un vuelco ya que el PSD podría obtener entre 107 y 121 diputados, es decir que lograría o estaría al  filo de la mayoría absoluta en la Asamblea de 230 diputados.


Los resultados oficiales confirman la victoria del PSD en Portugal

    Europa Press- El conservador Partido Social Demócrata (PSD) liderado por Pedro Passos Coelho ha logrado el 39,5 por ciento de los votos y 58 escaños en las elecciones legislativas de este domingo, muy por delante del Partido Socialista (PS) del actual primer ministro, José Sócrates, que ha conseguido el 28,3 por ciento de los votos y 39 diputados, según datos oficiales correspondientes al 92,02 por ciento de las parroquias ya escrutadas.

    Sin embargo, el PSD no ha logrado la mayoría absoluta y dependerá de un acuerdo de gobierno con el también conservador Centro Democrático y Social-Partido Popular (CDS-PP), que ha obtenido el 11,3 por ciento de los sufragios y 9 diputados que serán clave en la formación de gobierno.

    El Bloco Esquerda es el otro gran perdedor de los comicios, ya que pasa de tener cerca del 10 por ciento de los votos al 4,9 por ciento. Los comunistas en cambio se mantienen estables, y se quedan con el 7,33 de los votos, lo que les daría en torno a 15 diputados.

    Tal y como auguraban las encuestas en la recta final de la campaña, la derecha tiene la mayoría en el Parlamento. Se abre así la puerta a una coalición de gobierno entre PSD y CDS-PP para cumplir con la petición de prácticamente todos los sectores de la sociedad y del presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, para formar un gobierno de mayoría que dé estabilidad política.

    El reto del nuevo gobierno de Portugal será aplicar el duro programa económico de recorte de gasto y subidas de impuestos que el Gobierno de José Sócrates negoció con la UE y el FMI a cambio de recibir un rescate financiero, siguiendo los pasos de Grecia e Irlanda, de 78.000 millones de euros. Portugal ya recibió los primeros 12.000 millones durante la campaña electoral antes las dificultades reconocidas por el Ejecutivo para hacer frente a sus obligaciones de pago.

UN MANDATO INESTABLE

    El gran perdedor es el socialista José Sócrates, que ha gobernado en minoría desde septiembre de 2009, cuando revalidó su cargo al frente del Gobierno pero perdió la mayoría absoluta que ostentaba desde las elecciones de 2005, las primeras que consiguió el PS. El principal partido en la oposición, el Partido Socialdemócrata (PSD) fue su aliado en el atajo de la crisis de deuda, que se inició con la caída de Grecia, favoreciendo la aprobación de los presupuestos de 2011.

    El panorama político cambió súbitamente en marzo de 2011, cuando el PSD votó en contra del último plan de ajuste del Gobierno, el cuarto desde marzo de 2010, tal y como hizo toda la oposición. José Sócrates presentó esa noche su dimisión a Cavaco Silva, que convocó elecciones anticipadas una semana después cumpliendo con el deseo de todos los partidos.

    El rescate financiero llegó a Portugal después de que el Gobierno portugués admitiera ante las autoridades europeas su incapacidad para hacer frente al vencimiento de la deuda del país y ante la presión de los mercados. El PSD, el PS y la tercera fuerza política (CDS-PP) participaron en las conversaciones con la troika que culminaría en un acuerdo anunciado el 4 de mayo que fue calificado como "bueno" por el entonces primer ministro en funciones, José Sócrates.

Reservas comunistas

La izquierda marxista ha resistido en niveles apreciables en Portugal y Grecia mientras languidecía en España e Italia | En Grecia y Portugal los comunistas coexisten con la izquierda radical | Las elecciones lusas ponen a prueba la potencia del discurso anti FMI

Anxo Luxilde



 

En abril, cuando estalló el escándalo por las dietas en el Parlamento europeo, Francisco Millán Mon declaró a la prensa gallega que todo se debía a las "ganas de incordiar de un eurodiputado de la izquierda comunista portuguesa". Las palabras de este eurodiputado pontevedrés, cuñado de Mariano Rajoy y perteneciente a la estirpe del ministro de Obras Públicas franquista Fernández de la Mora y Mon, denotan una visión de Portugal por parte de la derecha española más atenta al estado vecino como la última reserva comunista de Europa. Esta percepción se corresponde con la realidad, pues el Parlamento luso cuenta con la mayor representación de la izquierda marxista del entorno cercano, seguido por el griego.

Mientras en España e Italia las fuerzas a la izquierda de los socialistas han vivido en los últimos tiempos una acusada decadencia, en los otros dos principales países del sur de la UE resistieron por encima del 10% de los votos, a través de dos brazos, el comunista tradicional y el de la izquierda radical.

Aunque Izquierda Unida consiguió regresar el pasado domingo a algunos Parlamentos autonómicos como los de Extremadura y Castilla y León y subió 207.000 votos en las municipales, sólo obtuvo en total el 6,5% de los votos emitidos a las candidaturas, un porcentaje muy inferior al 11,8% que alcanzó en 1995. También se situó claramente por debajo del 13,2% que sumaron en las municipales lusas del 2009 el Partido Comunista Portugués (PCP) y el Bloco de Esquerda.

Si bien es cierto que a diferencia de lo que sucede en Portugal, Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya se enfrentan a competidores nacionalistas como Esquerra Republicana, el BNG o incluso Bildu, sí resulta evidente la contrapuesta tendencia a ambos lados de la frontera ibérica.

Como tercer partido con apoyos territoriales dispersos, IU sufre la penalización del sistema electoral español. Pero esta dificultad no debe ocultar que los últimos lustros han sido de gran declive para esta fuerza unitaria, que pasó del 10,6% de los votos al Congreso en 1996 al 3,8% en 2008. Por el contrario, en el Parlamento de Lisboa elegido en 2009, la izquierda marxista ocupaba 31 de los 230 escaños, 16 del Bloco y 15 del PCP, fuerzas que recibieron el 17,7% de los votos, frente al 14% del 2005. La progresión del Bloco entre los jóvenes y las clases medias urbanas y la resistencia comunista en sus feudos de Setúbal y el Alentejo explican esta recuperación, que, de todos modos, no permitió alcanzar los apoyos que esta opción ideológica tenía en los años 70.

En Portugal, donde el sistema electoral castiga en menor medida a los partidos pequeños, existe ese formato dual a la izquierda de los socialistas, igual al de Grecia, donde conviven el partido comunista con la coalición Syriza, que cuentan, respectivamente, con 21 y 13 de los 300 escaños del Parlamento, si bien cada una de estas fuerzas perdieron un diputado en 2009. Conjuntamente concentran el 13,1% de los votos.

En Italia, el país de la OTAN donde los comunistas tuvieron más implantación durante la guerra fría, la situación se parece más a la de España, pues en 2008 la candidatura de La Sinistra de Bertinotti sólo obtuvo el 3% de los votos de la Cámara de Diputados y ningún escaño. Son los restos del PCI que no se incorporaron a la reformulación de la izquierda, ahora nucleada en torno al Partito Democrático.

En Grecia y Portugal la izquierda no socialista trata de capitalizar el rechazo a la intervención del FMI y la UE. Pero en el caso luso las encuestas anuncian una bajada del Bloco mientras los comunistas resistirían. Será todo un test.


Los jóvenes portugueses también exigen un cambio social profundo

Portugal celebra hoy elecciones en medio de la más grave crisis económica que haya padecido en décadas

THILO SCHÄFER ENVIADO ESPECIAL PUBLICO.ES




Los miles de turistas que vistan una soleada Lisboa estos días podrían pensar que las elecciones de este domingo se dirimen entre los comunistas y el partido de la sardina. De las farolas en la Avenidada Liberdade, el grandioso bulevar en el centro de la capital portuguesa, cuelgan alternativamente banderas con la hoz y el martillo y banderolas con un pez estilizado que anuncia las fiestas patronales que acaban de comenzar.

Los comunistas de la CDU no han seguido el paso de los grandes partidos del país que decidieron prescindir de la tradicional propaganda electoral en las calles como señal de austeridad en momentos de crisis. Sin embargo, el debate sobre los efectos y las consecuencias inmediatas de esta crisis que ha llevado a Portugal a pedir el rescate a la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional han estado casi ausentes en los discursos de los candidatos. El expresidente socialista Jorge Sampaio se lamentaba hace unos días de que "la campaña no está centrada en lo esencial", que son las duras condiciones de reformas y recortes que esperan al país a cambio de recibir 78.000 millones de euros de las agencias internacionales.

Si no sale mayoría estable del PS ni del PSD, puede haber un Gobierno de unidad

"Si estas elecciones no fueran tan importantes, probablemente votaría en blanco", dice Rui Martins, que ha creado una pequeña empresa multimedia con un socio en Lisboa. "Pero ahora necesitamos un Gobierno fuerte que sepa llevar a cabo este horrible plan de reformas. No hay alternativa. Es como cuando vas al médico y te prescribe una medicina amarga. Hay que tomarla si te quieres curar. Por eso será la primera vez que no voto al Bloco de Esquerda", que al igual que la CDU se opone al rescate y pide la renegociación de la deuda.

Roberto, otro treintañero que trabaja en una consultoría medioambiental en Faro, también ve necesario hacer reformas, "pero las correctas". Votará a los comunistas de la CDU "porque es importante tener un partido con una visión diferente de la sociedad".

Las recetas de la llamada troika Comisión Europea, BCE y FMI reflejan la ortodoxia liberal: recorte radical del gasto público con una reducción considerable de los empleados y funcionarios del Estado, reforma laboral, más privatizaciones...

"Es importante tener un partido con una visión diferente de la sociedad»

"¿Cómo pagaremos el interés?"

"En mi colegio nos han dicho que ahorremos en luz y agua, pero no me cabe duda de que pronto empezarán a recortar el número de profesores", cuenta Zé Andrade, que da clases de Matemáticas y Física en un colegio de las afueras de Lisboa. "¿Cómo vamos a poder pagar un interés del 5%?", se pregunta en referencia la deuda pública.

Al igual que Grecia e Irlanda, Portugal se encuentra con el dilema de que el remedio puede ser peor que la enfermedad. La economía decrecerá este año y el próximo un 2%, según el Banco de Portugal, y el paro ha subido por encima del 12%, la tasa más alta en décadas, que afecta especialmente a los jóvenes.

El Movimento 12 de Março, precursor del 15-M español, recupera la iniciativa

La intervención de la troika provoca reacciones divididas. "Hay algunos que lo rechazan por un sentimiento de patriotismo barato, pero otros defienden las reformas dictadas por la troika porque creen que ningún gobierno tendría los cojones de implementarlas", explica Henrique Raposo, un joven columnista del semanario Expresso.

No es la primera vez que Portugal recorre a la ayuda externa. En 1983 el país ya fue intervenido por el FMI, entonces con un Gobierno de concentración entre los socialistas (PS) de Mário Soares y el Partido Socialdemócrata (PSD). Según los últimos sondeos, esta situación podría repe-tirse tras las elecciones de hoy si ni el PDS, hoy una formación ultraliberal que parte como favorita, ni el PS del primer ministro, José Sócrates, consiguen una mayoría estable.

Pero la sensación en el país es que esta vez la crisis es mucho más profunda y requiere no sólo reformas sino un autén-tico cambio de mentalidad. El presidente, Aníbal Cavaco Silva, ha pedido a sus compatriotas que "cambien de vida", es decir, que dejen de vivir por encima de sus posibilidades.

Ana García Martins, una periodista de 30 años cuyo blog apipocamaisdoce.clix.pt es de los más leídos del país, reconoce que no se puede seguir como si nada. "Ahora pienso más en el ahorro y en la importancia de tener un trabajo estable, pero tampoco me obceco con esto. No dejo de salir y de viajar, aunque lo hago de una forma más razonable y ponderada".

Roberto y Rui creen que hay otro problema grave de mentalidad, que es el escaso compromiso de los portugueses con el pago de impuestos, la evasión del IVA y de las cotizaciones. "Aquí no hay concepto de sociedad", lamenta Roberto. Y Rui asegura que su empresa apenas da beneficios por la alta morosidad: "La gente no suele pagar sus deudas".

Otro lastre grave en Portugal es el clientelismo político que cubre como una telaraña todas las esferas del Estado. "Si no formas parte de uno de los grandes partidos es muy difícil conseguir contratos con las administraciones públicas", dice Joana, la novia de Roberto.

La frustración entre los jóvenes es palpable. "Voy para los 40 años pero ni se me ocurrepensar en tener hijos en esta situación", admite Rui. Muchos votan con los pies. En los últimos años, Portugal ha registrado la segunda mayor ola de emigración de su historia, sólo superada por el éxodo de los años sesenta y setenta, según constata Álvaro Santos Pontes en Portugal, Na hora da verdade. Este catedrático de la Simon Fraser University de Canadá calcula que en la última década unos 700.000 portugueses abandonaron el país y más recientemente han sido más de 100.000 al año. Se van a España, Suiza, Reino Unido... pero el principal destino es la excolonia de Angola.

"Mucha gente cree que fuera nos valoran más", asegura Ana, la bloguera. Como le acaba de ocurrir a Eduardo Souto de Moura, que recibió el viernes pasado el premio Pritzker de arquitectura. "Hoy como ayer, la solución de la arquitectura portuguesa es emigrar", dijo en la cena de gala en Washington delante del presidente Barack Obama.

Generación en apuros

No todos buscan la suerte en otros lares. Los que se han quedado empezaron a poner el grito en el cielo en marzo pasado cuando decenas de miles de personas salieron a la calle para protestar contra el statu quo. Fue la llamada geração a rásca (generación en apuros), que se ha organizado en el Movimento 12 de Março, que inspiró el 15-M en España. "Fue impresionante ver tanta gente de tantos colores diferentes. No tenían una ideología definida y por eso quizás el movimiento ha bajado un poco de intensidad", recuerda Roberto.

Justo a tiempo para las elecciones, el M12M ha recuperado la iniciativa. En un documento hecho público ayer propone entre, otras cosas, un referéndum sobre las medidas del rescate financiero y el fin de las listas electorales cerradas.

"El movimiento es un poco disperso y aún no se ha conseguido nada en concreto. Pero lo importante es que los jóvenes dejaron el sofá para salir a la calle y pedir justicia", subraya Ana. "No nos da igual y no somos unos acomodados. Tenemos algo que decir".


La desazón portuguesa

Los portugueses votan hoy sabedores de que tras el rescate del FMI poco importa quien gobierne

Los conservadores aventajan a los socialistas en los sondeos y el centro derecha quiere ser bisagra

RAQUEL LÓPEZ TORIBIO / Lisboa ELPERIODICO.ES



Los portugueses encaran las elecciones de este domingo con la sensación de que ya está todo decidido desde arriba. El Gobierno socialista, con el apoyo de los partidos de derecha, suscribió en mayo un acuerdo de rescate con el FMI y la UE a cambio de un duro ajuste económico para los próximos tres años, con recortes en las prestaciones y subidas de impuestos. «El país ya está vendido, ¿qué importa a quién votemos ahora». Es la respuesta más común en Portugal estos días y han sido pocos los que se han interesado por la campaña electoral. «Portugal votará este domingo, pero sin entusiasmo», sentencia Mário Manuel Leston Bandeira, profesor de Sociología en el Instituto Universitario de Lisboa.

Portugal se enfrenta a dos años consecutivos de recesión y alcanzará tasas de desempleo históricas, que rondarán el 13%. Los portugueses saben que vendrán tiempos duros; los políticos lo llevan repitiendo muchas veces en el último año, cuando la crisis griega hizo saltar las alarmas sobre la deuda de Portugal.
¿Y ahora qué?. El clima general en el país es de resignación y descontento sobre la actuación de la clase política, agravado tras una campaña sin propuestas reales y centrada en responsabilizar al adversario de la crisis política y económica que llevó al presidente de la República a convocar elecciones anticipadas, 18 meses después de ser reelegido primer ministro el socialista José Sócrates.

Elecciones en Portugal bajo el peso de un duro ajuste

Pedro Schwartz en Expansion

 

Las elecciones generales de este domingo tienen lugar en un momento muy delicado para Portugal.

Nuestro vecino país ha tenido que aceptar sin más excusas la intervención de su economía para poder recibir una ayuda de 80.000 millones de euros de tres instituciones, la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Con esa inyección, Portugal podrá superar las dificultades financieras con las que se enfrenta el Estado, de momento.

Tiene especial interés para los españoles ver cómo el Gobierno que ha negociado el paquete de ayuda era un Gobierno en funciones: la indefinición política que trae consigo la interinidad del Gobierno y la incertidumbre sobre el resultado de la consulta popular no han agudizado la crisis de confianza de los mercados en el futuro de la economía portuguesa, al contrario.

Además, la campaña electoral ha servido para que los partidos se franquearan ante el electorado, sin promesas populistas y dando detalles precisos de lo que cada partido pretende hacer. Aunque la situación no es directamente trasladable a España, si contiene oportunas lecciones que vale la pena detallar.

A cambio del préstamo así obtenido, Portugal se ha comprometido a reducir el déficit público hasta el 5,9% este año, el 4,5% en 2012 y el 3% en 2013. Aunque esta obligación es algo más ligera que lo que se dijo en un principio, no será fácil de cumplir, pues 2010 ha terminado con un déficit del 9,3% respecto del PIB. La UE, el BCE y el FMI enviaron a Portugal en viaje de inspección un equipo de 30 personas, encabezados por sendos funcionarios de cada institución, al que inmediatamente se ha puesto el apodo de “la troika”.

Su informe sobre la verdadera situación de las finanzas portuguesas ha sido desolador, lo que ha llevado a la “troika” a proponer un decálogo de medidas que el principal partido de la oposición de centro derecha, el PSD ha asumido en su totalidad en su propuesta electoral. Va desde una consolidación fiscal del Estado hasta una reducción forzada de los costes empresariales, pasando por una reforma profunda del sistema financiero y la venta de propiedades del Estado.

El programa de privatización de empresas públicas, en especial, es muy amplio, tanto que se lo podría llamar revolucionario: deberá incluir la venta al menos parcial de Eletricidade de Portugal, de la aerolínea TAP, de los Aeropuertos y de los bancos en los que el Estado aún mantiene una participación.

Esta propuesta choca con arraigados prejuicios de la mentalidad portuguesa tan estatista y soberanista pero creo que a largo plazo hará mucho bien al país. Es ésta una primera lección para España. Cierto que quedan pocas empresas públicas en manos del Estado español. En cambio, no para de aumentar el número de sociedades, entidades, fundaciones de las autonomías y no sería mala idea que los españoles siguiéramos el ejemplo portugués y acompañáramos la prohibición a las comunidades autónomas de todo déficit presupuestario con la obligación de consolidar en sus presupuestos todas las entidades fuera de balance.

El problema por resolver en Portugal (y en España) no se limita sin embargo al déficit público. La deuda de las familias y las empresas es aún más cuantiosa que la del Estado. En efecto, el grado de endeudamiento del Estado portugués equivalía a finales de 2010 al 93% del PIB, lo que ya de por sí sobrepasaba ampliamente el límite del 60% marcado por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Pero el endeudamiento de las familias alcanzaba en esa fecha el 96% y el de las empresas el 147 %. Esta cuantiosa deuda de los agentes económicos portugueses ha dado lugar a una balanza básica negativa con el exterior de más del 6% del PIB de todos los años desde el año 2000.

Es sabido que el endeudamiento excesivo de un país es más soportable o al menos más corregible si su economía crece vivamente. No es éste el caso de Portugal ni el de España. Los cambios estructurales exigidos por la “troika” habrían de tener un efecto casi milagroso en la tasa de crecimiento de la economía portuguesa, que ahora se encuentra en un anémico 1,3% anual. Una cifra semejante es la predicha por el presidente Zapatero para España. La transformación que las circunstancias y los acreedores exigen a Portugal y esperan de España es casi inalcanzable en los plazos fijados.

Esta semana he tenido ocasión de oír a D. Pedro Reis, asesor económico del Partido Social-Demócrata portugués, sobre los planes y propuestas de su partido, que parece podría obtener la mayoría absoluta en unión del partido conservador CDS-PP. El Sr. Reis explicó en detalle las medidas que, en caso de formar Gobierno, tomaría esa coalición. Lo verdaderamente importante es que esas medidas también se han comunicado el electorado. ¡Cuánto me gustaría que el PP hiciera lo mismo en España! Creo que tanta vaguedad es poco democrática.


Desalojada la acampada de lxs indignadxs en Lisboa

A polícia recolheu este sábado tendas, cartazes e outros materiais de activistas que estavam concentrados há vários dias na praça do Rossio, em Lisboa, e deteve três pessoas, escreve a Lusa.

A intervenção policial começou cerca das 15:30, quando as forças de segurança carregaram sobre alguns dos cerca de 100 manifestantes que permaneciam na histórica praça lisboeta há cerca de duas semanas. 

Inicialmente foram detidos dois jovens e depois, por entre muita agitação, e no decorrer das agressões policiais, foi detida uma terceira pessoa.

 

Vídeo desalojo Lisboa

Portugal gira a la derecha con triunfo del PSD

5 Junio 2011

El conservador Partido Social Demócrata (PSD) se impuso hoy al gobernante Partido Socialista (PS) en las elecciones legislativas celebradas este domingo en Portugal, según el escrutinio provisional.

Con más del 70 por ciento de circunscripciones contabilizadas, el centroderechista PSD, liderado por Pedro Passos Coelho, obtiene el 38,9 por ciento de los sufragios, frente al 28,6 por ciento que logra el PS del primer ministro en funciones, José Sócrates.

En tanto, la tercera fuerza política de este país ibérico, el Centro Democrático Social-Partido Popular (CDS-PP), también de derecha, consigue el 11,6 por ciento de la intención de voto, lo que puede convertirle en llave para gobernar.

Durante la campaña, marcada por la peor crisis económica en las más de tres décadas de democracia lusa, el CDS-PP se ofreció a formar Gobierno con el PSD, que con ese apoyo podría tener mayoría absoluta en el Parlamento.

El arco parlamentario se cerrará con los dos partidos de izquierda, la coalición del Partido Comunista y losVerdes, con el 7,8 por ciento, y el Bloque de Izquierda, con el 5,1 por ciento.

Un total de 9,6 millones de portugueses estaban convocados a votar en comicios anticipados, tras la renuncia de Sócrates en marzo pasado por falta de respaldo legislativo a su cuarto plan de austeridad.

El futuro primer ministro (en este caso Passos Coelho) deberá lidiar en los próximo tres años con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE), que vigilarán de cerca el cumplimiento de su severo programa económico, a cambio de un auxilio financiero de 78 mil millones de euros.

Dicho rescate supondrá recortes adicionales del gasto público, una subida de impuestos y la poda, aún más, de los derechos de los trabajadores lusos, cuya principal inquietud es el elevado costo social de las medidas de corte neoliberal que se avecinan.

Entre ellas sobresalen incrementos de tarifas en servicios esenciales como el gas, la electricidad y el transporte, reducción de los subsidios del sistema público de salud, rebaja de las pensiones y de las indemnizaciones por despido.

Todas esas medidas de austeridad serán el precio que los ciudadanos de la nación europea -con una tasa de desempleo de 12,6 por ciento- tendrán que pagar por el mencionado préstamo del FMI y la UE, destinado a refinanciar su deuda, estimada en 160 mil millones de euros a fines de 2010.

(Con información de Prensa Latina)

Etiquetado en Politica

Comentar este post