Desde 1990 Uruguay está incluido en "lista negra" de áreas protegidas

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Ecología. Más humedales conservados permitirán pagar "deuda" nacional


CARLOS CIPRIANI LÓPEZ

 

Uruguay sigue sumando sitios a su Sistema de áreas protegidas. Sin embargo, en cuanto a la inclusión y cuidado de los humedales mantiene todavía una deuda importante con Naciones Unidas.

En el departamento de Río Negro, en la zona de los Esteros de Farrapos, existe un predio de más de 6.000 hectáreas que perteneció al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca hasta el 2000, cuando era administrado por el Instituto Nacional de Colonización. En esa fecha, lo adquirió el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente con el fin de incorporarlo al Sistema Nacional de Áreas Protegidas. En el 2004, los Esteros y dos islas ubicadas al Sur de éstos, en el Río Uruguay, fueron presentados para ser incluidas en la llamada Convención Ramsar, organismo de Naciones Unidas conformado para la protección de humedales.

La iniciativa surgió desde la Dirección General de Recursos Naturales renovables del Ministerio de Ganadería y conllevaba dos objetivos. Primero: conservar el propio valor de los Esteros (bañados costeros con monte nativo). Segundo: comenzar a sumar hectáreas protegidas y así conseguir que Uruguay sea borrado de una especie de "lista negra" ecológica.

La historia que explica cómo se dieron las cosas puede resumirse en pocas líneas. Uruguay había ratificado el Convenio suscrito en la ciudad india de Ramsar en 1971, comprometiéndose a cumplir con las pautas de conservación fijadas para las áreas que pasaban a ser admitidas y después podrían volverse protegidas.

En 1984, el gobierno presentó los Bañados del Este como nuevo sitio a ser considerado para adquirir la calidad de área protegida, pero luego de conseguir una respuesta positiva autorizó que en una parte de tales humedales se efectuaran ciertas intervenciones no adecuadas, a favor de la agricultura bajo riego, en concreto: para el cultivo del arroz.

En 1990, la Conferencia de las partes del Convenio de Ramsar ya había generado en la ciudad suiza de Montreaux un registro de incumplidores. Considerando que la zona afectada de los Bañados del Este llegó a la cuarta parte de una superficie total de 400.000 hectáreas, para salir de la "lista negra" del Registro de Montreaux, el Uruguay debe crear nuevos Sitios Ramsar destinados a ser tratados como áreas protegidas por un equivalente a casi 100.000 hectáreas. Aunque hasta ahora esto no parezca muy grave, puede correrse el riesgo de perder algunos fondos internacionales para conservar sitios que ya son parte del Sistema.

Los Esteros de Farrapos terminaron convirtiéndose en un sitio Ramsar y en 2008 se incorporaron al Sistema Nacional de Áreas Protegidas bajo la categoría de Parque Nacional.

Sin embargo, por deficiencias administrativas, Farrapos no fue nunca considerado como sitio compensatorio de la "deuda".

LIBRO ESCLARECEDOR. Un trabajo incisivo, que interpela en profundidad los vínculos entre el Estado y la sociedad en la implementación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas acaba de publicarse por la editorial Trilce. Su autor es el antropólogo y magíster en Ciencias Sociales Carlos Santos, un olimareño nacido en 1975, docente en Extensión Universitaria de la UdelaR.

En el libro se establece una gama amplia de temas para abordar con agudeza, desde las ciencias sociales, la realidad del Parque Esteros de Farrapos. Se habla de la historia de las políticas ambientales en América y en Uruguay, de las presiones productivas, los impactos ambientales y las dinámicas sociales de cada región protegida.

En conversación con Santos, él destaca que "estamos siguiendo de atrás estos temas. Desde la década del `90 en América Latina se han implementado sistemas de Áreas Protegidas. En Uruguay la ley es del 2000 y comenzó a reglamentarse en 2005, mientras que en 2008 empezó a funcionar el proyecto de fortalecimiento para las capacidades de un sistema de áreas protegidas. Eso permitió obtener recursos de la cooperación internacional y de Naciones Unidas para apoyar el proceso".

Santos mencionó que "están los antecedentes de la firma en 1971, en Naciones Unidas, del primer acuerdo dedicado a la protección de ciertas zonas por criterios ambientales: la Convención Ramsar sobre humedales. Las áreas protegidas o parques naturales existen en Uruguay desde mediados del siglo XX pero recién se incorporaron a un Sistema en este siglo XXI".

El antropólogo recuerda que "el problema en los Bañados del Este, fue el canal Andreoni, la gran obra de irrigación cuyas consecuencias se ven hasta hoy en toda la zona de La Coronilla, donde quedaron afectadas las playas, y también en los humedales. Por esa obra es que Uruguay pasó a estar en una suerte de `lista negra` de la ONU. Los Esteros de Farrapos suponen una superficie muy pequeña respecto a la que debería integrarse para salir de la lista. La versión que yo tengo es que Farrapos, por un problema administrativo, no pudo ingresar como zona complementaria. Se presentó como área protegida, como Sitio Ramsar, para ser considerado por Naciones Unidas. Pero no se especificó que era un sitio compensatorio".

Más sitios protegidos en uruguay

Entre los sitios que colaboraron para reducir la "deuda" uruguaya con el sistema de Naciones Unidas en materia ecológica se encuentran los humedales de la cuenca y la desembocadura del río Santa Lucía, unas 20.000 hectáreas. Restaría "pagar" casi 80.000 más.

Según el tratado internacional de Ramsar, "son humedales las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda los seis metros".

Si bien entre los años 2005 y 2010 fueron incorporadas en Uruguay más de 111.000 hectáreas al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), entre otras las áreas de Quebrada de los Cuervos en el departamento de Treinta y Tres o la localidad rupestre de Chamangá en Flores, sucede que no pertenecen al ecosistema de los humedales, por lo cual la "deuda" sigue vigente. También se sumaron los médanos e islas de Cabo Polonio. De todos modos, como lo aclara Carlos Santos, toda esta realidad "no ha impedido que el Uruguay haya recibido financiamiento internacional para llevar adelante su Sistema de Áreas Protegidas. Aunque seguramente limite la llegada de algunos recursos".

El País Digital

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