DILMA "se ve obligada" a pisotear los principios del PT y a desatar la privatización anhelada por el PSDB

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Obama iguala PT-PSDB na privatização dilmista.

 

 

 

 

Obama iguala a el Partido dos Trabalhadores  y a el Partido da Social Democracia Brasileira en la privatización dilmista


El proceso de privatización en la Era Dilma va evidenciándose debido a que la política económica brasileña estar condicionada por los movimientos decisivos de la política monetaria de EE.UU.

 

 

 

 

 

 

El presidente Barack Obama, con la política monetaria de norteamericana de devaluar el dólar y reducir el interés, para no perturbar las finanzas públicas de los Estados Unidos, que aterroriza a los mercados financieros internacionales, está acabando con EL DISCURSO ANTIPRIVATIZACIÓN DEL PARTIDO DE LOS TRABAJADORES, igualándolos en consecuencia, a los tucanos del PSDB, demonizados en las tres últimas campañas electorales, demonizados con el epíteto de privatistas, de promotores de una privatización escandalosa, con el fin de alcanzar el poder y permanecer en el poder por veinte años, como ha señalado, recientemente, el ex presidente Lula, EL JEFE del PT.

El proceso de privatización en la Era Dilma va evidenciándose, no por voluntad de Dilma Rousseff, la titular del Planalto, que, durante la campaña electoral, hizo coro EN CONTRA DE LA DESESTATIZACIÓN, de la consigna histórica de los tucanos del PSDB, sino porque la política económica brasileña está condicionado por los movimientos decisivos de la política monetaria de EE.UU., cuyos efectos son la fragilización de las cuentas públicas brasileiras, bloqueando la estrategia dilmista de implementar obras públicas más aceleradamente.

 

Las dificultades financieras del tesoro nacional obligan al gobierno de Brasil a dividir con la iniciativa privada la construcción de obras, intensificando lo que se llama pomposamente “asociaciones público-privadas”. Estas tienden a acelerar mucho más la política monetaria brasileira que se apoya en elevar las tasas de interés para combatir la inflación, de manera de mantener las metas gubernamentales.

 

El alto costo del dinero, que atrae aún más a la circulación capitalista en Brasil, produce dos movimientos decisivos: por un lado, hace la vida difícil a los empresarios en el comercio exterior, en la medida en que el Real se sobrevalúa frente al dólar sobredesvalorizado, produciendo la pérdida de competitividad de los productos brasileños en el escenario global de negocios y, por otro lado, socava las cuentas públicas, con el aumento de la deuda interna, sobre la cual incide el segundo interés más alto del mundo, 12% tasa selic, sólo superado por Venezuela (18, 5%).

 

Con la creciente necesidad de desembolso para el pago de servicio de la deuda, que ya ha alcanzado,  230,000 millones de Reales, casi el 6% del PIB, quedan menos recursos para echarles mano, por supuesto, menos dinero para el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), en la circunstancia justa y en el momento justo. El resultado es la reprogramación de los cronogramas ya establecidos, por falta de recursos, o apelar de emergencia a la privatización, llamando a los empresarios, al lado del gobierno, para cumplir las metas. La advertencia reciente de IPEA, respecto a las obras previstas para la Copa del Mundo en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016, enfureció al gobierno, pero en esencia, el estudio técnico fue basado en el pragmatismo económico que trabaja con las limitaciones de los recursos públicos determinados por la coyuntura brasileira, subordinada a las limitaciones externas impuestas por EL DÓLAR BARATO, que poco a poco, va decretando LA DESINDUSTRIALIZACIÓN BRASILEIRA.

 

EL INTERÉS CONTINUARÁ SUBIENDO

La debilidad relativa de las cuentas públicas, abre, por lo tanto, espacio para la participación del capital nacional e internacional en la implementación de la infraestructura nacional, que hasta ahora, el PT defendió que se haría con el poder financiero del Estado. La lucha contra la inflación, en este contexto, acelera la estrategia de privatización al compás de la descapitalización del Estado, en cuanto va perdiendo impulso financiero, debido a la política cambiaria implementada por el Banco Central para combatir el alza de precios.

 

PRESIÓN INFLACIONARIA

La política anti-inflacionaria que desempeña el Banco Central, que se centra en la lucha contra la inflación y no en la desnacionalización, que igualmente, contiene presiones inflacionarias, se transforma en promoción de privatización en el Brasil, echando por tierra el discurso del PT, al compás de sus semejanzas cada vez más notorias con el PSDB, el mismísimo PSDB, larga e históricamente considerado por los PETISTAS, entreguista y antinacionalista.

 

La reacción desde Planalto estaría ya en marcha, se está construyendo para atacar la inflación, afectada ampliamente por el fenómeno de la indexación. El gobierno DILMISTA se está preparando para actuar también heterodoxamente, no sólo ortodoxamente, con altas tasas de interés, enrumbando a una desindexación general de la economía, especialmente en relación al comportamiento de corrección de activos financieros. Estos, desde el Plan Real (Plano Real de 1994), son corregidos por la inflación pasada, señalando a futuro tensiones alcistas permanentes de precios, al igual que sucede con muchos precios públicos.

 

En las próximas semanas, el juego de guerra anti-inflacionaria gubernamental pautará las acciones políticas contra el desgaste que produce la indexación, amenazando la estabilidad económica, de forma intensa en el ambiente de LA VALORIZACIÓN DEL REAL, que PASÓ A IMPORTAR LA INFLACIÓN PRODUCIDA POR EL DÓLAR SOBREDESVALORIZADO. Tiempos de tensión en compás de marcha hacia la privatización económica que iguala a los supuestos contrarios, que iguala al PT y el PSDB.

.

.

 

Governo Dilma/PT é títere do Império. Pela independência do Brasil!

Obama iguala PT-PSDB na privatização dilmista

O processo de privatização na Era Dilma vai se deslanchando devido à política econômica brasileira estar condicionada pelos movimentos decisivos da política monetária americana

Tamanho da Fonte     César Fonseca
cesarsfonseca@gmail.com
 Redação Jornal da Comunidade
Obama cumprimenta Dilma durante sua passagem recente pelo BrasilFoto: Renato Araújo/ABr Obama cumprimenta Dilma durante sua passagem recente pelo Brasil
Barack Obama, presidente dos Estados Unidos, com a política monetária americana de desvalorizar o dólar e derrubar o juro, para não desestruturar as finanças públicas dos Estados Unidos, que apavoram o mercado financeiro internacional, está acabando com o discurso antiprivatização dos petistas, igualando-os, consequentemente, aos tucanos, demonizados nas três últimas campanhas eleitorais, sob o epíteto de privatistas, promotores da privataria escandalosa etc, a fim de alcançarem o poder e nele, se possível como destacou outro dia o ex-presidente Lula, permanecerem por vinte anos.
O processo de privatização na Era Dilma vai se deslanchando não por vontade própria da titular do Planalto, que, durante a campanha eleitoral, fez coro contra a desestatização tucana histórica, mas porque a política econômica brasileira está condicionada pelos movimentos decisivos da política monetária americana, cujos efeitos são os de fragilizarem as contas públicas nacionais, bloqueando a estratégia dilmista de implementar as obras públicas mais aceleradamente.

As dificuldades financeiras do tesouro nacional obrigam o governo a dividir com a iniciativa privada a construção das obras, intensificando o que vai sendo denominado pomposamente de parcerias públicos-pri­vadas. Estas tendem a acelerar quanto mais a política mo­netária brasileira se apoia na decisão de elevar os juros para combater a inflação que foge das metas governentais.

O custo elevado do dinheiro, que atrai ainda mais dólares para a circulação capitalista interna, produz dois movimentos decisivos: de um lado, dificulta a vida dos empresários no comércio exterior, na medida em que o real se sobrevaloriza frente ao dólar sobredesvalorizado, produzindo perda de competitividade do produto brasileiro no cenário comercial globalizado; de outro, enfraquece as contas públicas, com o aumento da dívida interna sobre a qual incide o segundo juro mais alto do mundo, 12%, taxa selic, só perdendo para a Venezuela (18,5%).

Com a necessidade crescente do desembolso para pagamento dos serviços da dívida, que já alcança,
R$ 230 bilhões, quase 6% do PIB, sobra, evidentemente, menos recursos para tocar, a tempo e a hora, as obras do Programa de Aceleração do Crescimento (PAC). O resultado é a reprogramação dos cronogramas antes estipulados, por falta de recursos, ou então o apelo urgente à privatização, chamando os empresários para, ao lado do governo, darem conta do recado. O alerta recente do Ipea segundo o qual as obras previstas para a Copa do Mundo, em 2014, e Olimpíadas, em 2016, irritou o Planalto, mas, essencialmente, o estudo técnico se baseou no pragmatismo econômico que trabalha com as limitações dos recursos públicos determinados pela conjuntura nacional subordinada às condicionantes externas impostas pelo dólar barato, que vai, paulatinamente, decretando a desindustrialização brasileira.

Juro continuará subindo
O enfraquecimento relativo das contas públicas abre, portanto, espaço para a participação do capital nacional e internacional na implementação da infraestrutura nacional que os petistas defendiam, até agora, como obra a ser alavancada pelo poder financeiro estatal. O combate à inflação, nesse contexto, acelera a estratégia da privatização no compasso da descapitalização do Estado nacional, enquanto vai perdendo fôlego financeiro diante da política cambial implementada pelo Banco Central para combater a alta dos preços.

Pressão da inflação
A política anti-inflacionária tocada pelo Banco Central, cujo foco é combater a inflação e não a desnacionalização, que, igualmente, contém pressões inflacionárias, transforma-se na alavanda da privatização nacional, jogando por terra o discurso do PT, no compasso da sua crescente semelhança com o PSDB, considerado pelos petistas entreguistas e anti-na­cionalistas. Sujo falando do mal-lavado.

A reação planaltina estaria em marcha, sendo construída para atacar a inflação afetada de forma generalizada pelo fenômeno da indexação. O governo dilmista se prepara para agir heterodoxamente, não apenas, ortodoxamente, com os juros altos, partindo para uma desindexação geral da economia, especialmente, em relação ao comportamento da correçao dos ativos financeiros. Estes, desde o Plano Real, em 1994, são corrigidos pela inflação passada, sinalizando para o futuro tensão altista permanente dos preços, da mesma forma que ocorre com diversos preços públicos.

Nas próximas semanas, o jogo de guerra anti-inflacionária governamental pautará as ações políticas contra o desgaste que a indexação produz, ameaçando a estabilidade econômica, de forma intensa no ambiente da valorização do real, que passou a importar a inflação produzida pelo dólar sobredesvalorizado. Tempos de tensão em marcha no compasso da privatização econômica que igualou PT-PSDB.

Comentar este post