"Dunas Costeras en Venta". Cabo Polonio - Uruguay

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

21/07/11 Por Marcos Sommer


Si alguien declarase la guerra contra los mares, su mejor estrategia ofensiva consistiría en fijar las costas como objetivos, por ser éstas las zonas de mayor concentración de la actividad biológica. Por desgracia, esto es lo que va a tender la actividad humana en el Cabo Polonio-Uruguay, no como un ataque deliberado, por supuesto, sino por los modelos en boga de desarrollo económico del gobierno uruguayo.

 
                                                    

                                          José Mújica. Presidente. República Oriental del Uruguay

 

 

El traspaso de las dunas de Cabo Polonio (parque nacional y un balneario ubicado en el departamento de Rocha-Uruguay) al Instituto Nacional de Colonización y la idea del presidente de la República José Mujica de que sean privatizadas muestra la falta de una política que genere estrategias de Manejo Integrado de las Costas. "Eso no sirve ni para agricultura, ni para ganadería, es para lagartear en el verano y es una hermosa costa atlántica y le dijimos 'esto hay que rematarlo a pedazos que vale en pila'. Van a venir turistas, van a hacer casa (…) dijimos de venderlo y te aparece un movimiento ecologista que te dice `cómo van a privatizar esto`. Y seguro que lo vamos a privatizar, para que los que tengan lana paguen y paguen caro y con esa guíta compramos tierra para tener colonos" (sic). Así el presidente de la República José Mujica informó en un discurso en el departamento de Cerro Largo la idea de privatizar terrenos en las dunas de Cabo Polonio. Fuente: Diario El País 01.06.2011. link: http://www.youtube.com/watch?v=ip0KdvEvwTY

Si alguien declarase la guerra contra los mares, su mejor estrategia ofensiva consistiría en fijar las costas como objetivos, por ser éstas las zonas de mayor concentración de la actividad biológica. Por desgracia, esto es lo que va a tender la actividad humana en el Cabo Polonio-Uruguay, no como un ataque deliberado, por supuesto, sino por los modelos en boga de desarrollo económico del gobierno uruguayo.

 

                                   

Sesenta y nueve por ciento de la población del Uruguay de sus 3,3 millones de habitantes vive sobre o cerca de la zona costera que produce el 75% del producto interno bruto nacional, según el informe GEO 2008. En las unidades administrativas comprendidas en la zona, los departamentos de Colonia, San José, Montevideo, Canelones, Maldonado y Rocha, hay una densidad demográfica promedio de 101 habitantes por km2, siendo la de Uruguay en su conjunto de 18 hab./Km2). Sobre esta costa se emplazan las ciudades de mayor desarrollo, la capital del país y los principales balnearios. Además la misma zona acoge la mayor parte de las industrias y de la agricultura intensiva y es un polo importante para el turismo y el transporte. La gestión costera, de por sí compleja, se vuelve más problemática debido a que la zona posee una gran fragmentación político-administrativa que se manifiesta en la superposición de jurisdicciones tanto municipales como de otros organismos estatales. Este uso del territorio y las características ambientales de la costa como zona de interfase, de ancho variable entre la tierra y el mar, afectan directamente las condiciones ecológicas marinas, y viceversa. Es de destacar además que en una estrecha faja del territorio coexisten lugares de destacado valor natural -1/3 de las especies de la flora del país está representada en la zona costera, el 46% de las aves del país utiliza ambientes costeros, un 39% del territorio marítimo con categoría de protección en relación a los recursos pesqueros- con paisajes creados por el hombre con cierto grado de fragilidad y equilibrio dinámico (Gómez &, 2008)

Anualmente, el 78% de los casi 2 millones de turistas que llegan al país, veranean en la zona costera y cabe señalar que en el 2009 el turismo vertió a la economía unos 950.000.000 de dólares, superando por primera vez a la carne, históricamente el rubro de mayor aporte por ventas (Robayna, 2009, Ministerio de Turismo, 2010).

Según las Naciones Unidas, de 20 a 30 millones de las gentes más pobres del mundo emigran cada año desde áreas rurales a las urbanas, en especial a las metrópolis del Tercer Mundo, inducidas por esperanzas de empleo. Se calcula que por lo menos la mitad de la población mundial vive en una franja costera de 100 km.

En 1829, la Honorable Asamblea General Constituyente y Legislativa decretó el inicio de un proyecto de demolición de la muralla que circunvalaba la ciudad de Montevideo (Fig. 1).

Los informes técnicos auguraban que el proyecto era rentable, que abriría la ciudad hacia nuevos horizontes y que no tenía riesgos en cuanto a la vulnerabilidad de la seguridad de los ciudadanos. Un estudio impecable.

El gran error fue que se basó exclusivamente en argumentos enfocados a los beneficios económicos del proyecto y alimentados por la miopía generada por el simbolismo de la emancipación de las cadenas coloniales. Con las piedras extraídas de la muralla se podrían encarar grandes obras de construcción de caminos y otras obras públicas. Nuevamente perfecto. Salvo que faltó visión. Pero, ¿quién iba a pensar en aquel momento que la gran ciudad amurallada podría convertirse, más de 150 años después, en un gran centro de atracción turística miles de veces más rentable que el proyecto técnico de corto plazo. Realmente muy poca gente. Algunas voces se alzaron en contra, pero ante la contundencia racional del proyecto, las intuiciones de grandes visionarios cayeron ante el positivismo imperante en esa y nuestra época. Únicamente ideas ajenas a la racionalidad pura y casi religiosa que impera desde el iluminismo en la civilización, podrían alcanzar una visión cierta del cauce de las tendencias del consumo de ocio. La muralla cayó y toda posibilidad de transformar a Uruguay en el mayor centro turístico de la colonización española se perdió para siempre. La similitud entre la muralla de Montevideo y la futura venta de las dunas del Cabo Polonio y otras, es que se ignoran los efectos no racionales del Manejo Integrado de las Zonas Costeras.

Hasta hace unos 80 años el Uruguay se caracterizaba por ser un inmenso campo de dunas a lo largo de sus costas, con anchas playas de arena seca (Campo et al, 1999) (Fig.2). En muy poco tiempo el paisaje fue transformado, muchas playas ya no tienen sus dunas o estas están seriamente dañadas por lo que están perdiendo arena de manera acelerada (Sommer 2004, Goso 2011).

En Uruguay el litoral costero del Océano Atlántico abarca aproximadamente 250 Km. de extensión. Las características topográficas de éstas planicies costeras se formaron durante los últimos cinco mil años a través de sucesivas transgresiones y regresiones del océano, resultando en cordones de dunas paralelas en combinación con sistemas lacustre fluviales y oceánicos (García-Rodriguez, 2002). Esta franja costera, en su condición original, suele estar asociada a ambientes de dunas activas o con cobertura de vegetación rala. Sus playas desde el punto de vista dinámico, pueden caracterizarse como en equilibrio inestable, es decir que depende de que el ingreso de sedimentos (arena), sea equivalente al egreso por deriva litoral.

Hasta mediados del siglo XX el sistema costero del Departamento de Rocha, estaba formado por extensas dunas móviles por acción de los vientos dominantes SW y NE. Hoy día este sistema se restringe a la zona del Cabo Polonio (Panario et al., 1993) (Fig. 3). Está zona ha sido el último gran sistema dunar activo de la costa uruguaya. El Cabo es un área rocosa de 30 hectáreas con una elevación de 15 metros sobre el Océano Atlántico. A ambos lados de la encrespada punta se extienden dos playas, la Calavera y la playa Sur, dicho sistema abarca 92 kilómetros de playas que representan el 45% de las de la costa atlántica. Detrás, como un horizonte siempre cambiante, las dunas móviles (Piñeiro 1993).

En la década de 1940, el Estado comenzó la forestación de dunas transgresivas que avanzaban sobre la ruta al norte del sistema, y a comienzos de la década de 1970, cortó el sistema transversalmente con el propósito de construir un camino de acceso, mediante una barrera de acacias y pinos, la que al llegar a la costa continuaba paralela a la misma hasta alcanzar el cabo (Panario &, 2005).

                       

La forestación, al impedir el tránsito de arena desde el SW produjo una serie de cambios en el funcionamiento del sistema dunar que se expresaron primero en un aumento de la distancia entre dunas y pérdida de altura de las mismas, luego en un cambio en su morfología. Este proceso que comenzó en las dunas próximas a la barrera forestal fue alcanzando la casi totalidad del campo de dunas en un período de 30 años (Panario &, 2005).

El Cabo ha sido declarado "Monumento Nacional de Dunas" y se encuentra sometido a un plan de ordenamiento que se está implementando. Asociada a los arenales costeros encontramos una vegetación pionera característica (Dillenburg et al., 1992, Delfino et al., 2005).). Algunas especies son endémicas mientras que otras con una distribución más amplia presentan variaciones morfológicas en respuesta a los distintos factores abióticos (salinidad, alta evaporación, vientos fuertes y sol permanente) que caracterizan este ecosistema (Alonso & Leoni, 1994).

Los ecosistemas dunares son considerados sistemas frágiles (Defeo et al., 2005). Las dunas costeras constituyen comunidades con una alta heterogeneidad espacial, en términos de la gran diversidad de micro ambientes que presentan, entre los cuales existen factores físicos que varían drásticamente (Panario 2005). Además, en un sistema de dunas hay grandes diferencias, en términos del grado de estabilización, dadas por la cobertura vegetal. Generalmente se observa un gradiente de menor a mayor grado de estabilización de la playa hacia tierra adentro (Monserrat 2009).

A lo largo de la historia del Uruguay, la zona costera ha sido un centro importante de desarrollo de la sociedad humana. La utilización del mar para el transporte y el comercio y la obtención de alimento abundante en sus aguas costeras muy productivas, son factores determinantes para el asentamiento de poblaciones en las zonas costeras. Son ecosistemas que se encuentran en un equilibrio dinámico con el océano donde hay diferentes fuentes de intercambio (Defeo et al., 2008).

En la costa uruguaya durante la última década, la presión humana sobre la zona costera ha aumentado como resultado de una migración interna intensiva, al punto que entre 1985 y 1996 se ha triplicado la población en algunas localidades. Por ejemplo la población de la Ciudad de la Costa, contigua a Montevideo, aumentó 93 por ciento en la década del 90, en el mayor crecimiento demográfico de América Latina en ese período. La expansión del distrito, que hoy congrega a más de 120.000 personas, no fue acompañada de infraestructura de saneamiento ni de un plan urbano, y eso tuvo un impacto dramático en su franja costera. La desaparición de playas en Ciudad de la Costa obedece al mal manejo de las aguas pluviales que desembocan en el río y que antes quedaban confinadas en humedales hoy desaparecidos por la urbanización desordenada. El descontrolado aumento poblacional en las costas del sur de Uruguay deterioró las aguas del Río de la Plata en un extenso tramo, en el cual se confunden con las del océano Atlántico (Sommer, 2005). La zona costera y los cursos de agua dulce son ecosistemas extraordinariamente importantes, donde las acciones afectan directamente las condiciones ecológicas marinas y viceversa (López Laborde et al., 2000).

Las zonas costeras del Uruguay se enfrentan con problemas graves de destrucción del hábitat, contaminación del agua, erosión de la costa y agotamiento de los recursos (PNUMA, 2000, Raymond, 2011). Los cambios se manifiestan en la forma de problemas ambientales, sociales y económicos, tales como:

 

                              

La contaminación de sus costas y la destrucción de Hábitat van de la mano (Fig.4).

Varias zonas de la costa en el Uruguay han sido utilizadas con fines industriales y urbanos o esta saturada de infraestructura portuaria, la presión social por mantener las aguas costeras limpias es mínima, pues no ocurren daños funcionales directos e inmediatos sobre la economía ya consolidada de las actividades mencionadas (Menafra. et. al, 2006). Las industrias, incendios, minería (extracción de arena), los puertos y los desarrollos habitacionales pueden seguir en funcionamiento sin mayor problema, aun con las aguas costeras severamente contaminadas, convertidas en cloacas. En menor grado ocurre algo parecido con el turismo de playa. Las playas son bañadas por aguas contaminadas, sea en ciertas épocas del año o de manera intermitente a lo largo de todo el año (Fig.5).

 

                                         

Los problemas de contaminación costera y marina en Uruguay parecen tener tres tipos de fuentes bien caracterizados (PNUMA. 2000).

los núcleos urbanos, cuya ubicación y falta de planificación conllevan al aumento del volumen final de efluentes líquidos y residuos sólidos, que aumentan la carga de materia orgánica sobre los cuerpos de agua receptores;
las áreas de producción agrícola, en las que se aplican fertilizantes y plaguicidas que finalmente alcanzarán el ambiente costero; y,
la influencia del Río de la Plata, cuyas aguas contienen residuos de la gran Cuenca del Plata, que tiene su origen en Brasil y atraviesa Paraguay y Argentina, conformando una enorme cuenca de drenaje que atraviesa tanto áreas agrícolas, como industriales y urbanas.
Aunque el sistema atlántico parece menos vulnerable, esta así mismo bajo una amenaza de degradación constante.

Además de constituir la base de las utilizaciones económicas del medio marino, desempeñan un papel insustituible en la estabilidad climática y biodiversidad globales (Brazeiro et al., 2003). La fotosíntesis marina es de un interés muy particular en esta época de acumulación de gases de "efecto de invernadero" por ser la que acciona el bombeo biológico que modera los niveles de anhídrido carbónico de la atmósfera. Por desgracia, la sobreexplotación y la degradación ambiental de las costas, y otras cuestiones de gran relieve ha dado origen a determinadas acciones de importancia para el futuro. Menos espectaculares, pero más omnipresentes y en los últimos tiempos más destructivos, son las lentas y continuas incursiones que aniquilan Hábitat litorales (Cabo Polonio), los excesos crónicos de capturas pesqueras y la contaminación procedente de actividades que se desarrollan en tierra.

La pérdida de Hábitat litorales (Cabo Polonio en un futuro) es un problema de dimensiones globales, que afecta a los medios marinos productivos y ricos en biodiversidad (Levin et al, 2001). Alrededor de las tres cuartas partes de la contaminación que acaba en Río de la Plata y Océano Atlántico proviene de actividades humanas en tierra (desechos orgánicos, sedimentos, agentes patógenos, petróleo y sus derivados y productos tóxicos persistentes).

Por otro lado, conjuntamente con el reconocimiento del extraordinario valor que tiene la biodiversidad, debido a la creciente presión antrópica impuesta por el desarrollo económico, más y más gente ha comenzado a percibir su fragilidad. En este sentido Meffe y Carroll (1997) alegan que se ha llegado a un acuerdo sobre la imperiosa necesidad de conservar la integridad ecológica de la naturaleza para poder preservar los invalorables servicios que esta presta a la humanidad. La biodiversidad marina, y la costera en particular, sustentan una importante serie de servicios y bienes, tales como recursos pesqueros, áreas de recreación y turismo y productos químicos (Roig et al. 2006, Monserrat 2010). Constanza (1997) estima que la contribución del océano es de un total de 21 trillones de dólares/año al bienestar de la humanidad, siendo un 60% aportado por los sistemas costeros, en comparación con un Producto Global Neto de 25 trillones de dólares/año.

El sector pesquero en el Uruguay (MERCOSUR) encara crecientes problemas, entre los que se cuentan el agotamiento de las reservas pesqueras, la sobrecapitalización y el cierre de plantas, la degradación del Hábitat, el incumplimiento de los reglamentos de manejo y las practicas ilícitas, así como la competencia, cada vez mayor, entre las flotas artesanales e industriales (Norbis et al., 2006). Mas del 80 por ciento de las reservas pesqueras comercialmente explotables en el Atlántico sur occidental y el 40 por ciento en el Pacifico nororiental son explotadas al máximo excesivamente, o agotadas. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los bancos de pesca de todo el mundo se encuentran al borde del agotamiento (Fig. 6). El 60 por ciento de los habitantes de los países en desarrollo obtienen entre el 40 y el 100 por ciento de sus proteínas animales del pescado, la consecuencias de una pérdida de productividad marina en los océanos pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte para los cientos de millones de personas que componen las poblaciones mas pobres del planeta (Sommer M., 2010).

                                  

Hasta hace poco tiempo en el Uruguay, muchas de las reformas y las políticas relativas al medio ambiente y el desarrollo sostenible se centraban en los recursos de la tierra y los ecosistemas, así como las reformas legislativas e institucionales se orientaban hacia los recursos forestales, el suelo y el agua dulce. Por decreto del 20 de julio de 2009 se declaró área natural protegida bajo la categoría "parque nacional" al Cabo Polonio y al espacio marino de 5 millas náuticas, incluyendo las Islas de Torres y las Islas de Castillo Grande. El Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas fue establecido por la ley Nº 17.234 del 22 de febrero de 2000.

El Uruguay ha ratificado todos los acuerdos internacionales sobre la Gestión Intergrada Costera y además se adhiere a tratados regionales como ser el de la Cuenca del Plata (1969), el del Río de la Plata y su Frente Marítimo (1974) y el acuerdo marco sobre el medioambiente del MERCOSUR (2001) los que tienen por objeto el desarrollo sustentable y la protección del medioambiente.

A nivel nacional Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible (LOTDS; Ley 13.308, 2008) establece el marco general para el ordenamiento del territorio y el desarrollo sostenible definiendo las competencias e instrumentos de planificación, participación y actuación en la materia. En particular, dentro de los instrumentos en el ámbito Nacional se establece la elaboración de Directrices del Espacio Costero cuyos principios versan sobre el respeto y la promoción de la diversidad y singularidad del espacio costero y el fomento de la cooperación de iniciativas públicas y privadas en el impulso de actuaciones dentro de un marco de manejo costero integrado.

La adopción formal del esquema de gestión es el fin de un proceso de legitimación iniciado desde la fase de identificación preliminar del manejo integrado de la zona costera. La dependencia EcoPlata inicia el proceso en el año 1991 a través de la firma de un Memorando de Entendimiento entre el Gobierno de Uruguay y el Gobierno de Canadá, con el fin de integrar equipos de investigadores e instituciones con competencia en el área de Ciencias del Mar de ambos países. En sus inicios, el principal objetivo fue contribuir al fortalecimiento de los recursos humanos, tanto académicos como del sector pesquero, para prevenir la degradación de los recursos marinos del Río de la Plata.

Gracias a este proceso de concertación y de legitimación, a Unidad de Gestión del Programa EcoPlata fue generando compromiso social frente a los responsables locales de uno o varios territorios, que sin lugar a dudas ofició de marco teórico para la construcción de una estrategia nacional de gestión integrada de la zona costera, siendo reconocida la implementación de dicha concepción a nivel nacional (EcoPlata 2007).

                            

 

Aunque la preocupación por la protección del medio costero es de larga data se ha incrementado la generación de leyes y normas en los últimos años. Esta superposición de competencias y de jurisdicción conlleva a una ausencia de articulación interinstitucional y de dificultades para la coordinación que genera en ocasiones conflictos a la hora de planificar y ejecutar acciones concretas en pro de la solución de los problemas costeros (Gómez 2011). Es por esto que através del Decreto s/n de fecha 23 de mayo de 2001 se creó la Comisión Coordinadora de Apoyo a la Gestión Integrada Costera, compartida por los actores Nacionales y Departamentales con competencia en los asuntos costeros. La secretaría de la misma la ejerce la Unidad de Gestión del Programa EcoPlata y los objetivos de esta comisión son; el facilitar la ejecución de tareas u obras propuestas por los grupos de trabajo del Programa EcoPlata, promover la coordinación de las actividades que sobre temas costeros realizan las mencionadas instituciones con el objeto de la conservación y el desarrollo sostenible de los recursos costeros y crear un ámbito de seguimiento no resolutivo a los problemas costeros en el área de referencia (Ecoplata 2006).

La misma apoyará a los gobiernos departamentales en el diseño e implementación de planes de gestión costera, desarrollo de coordinaciones y acuerdos para el control de actividades, profundización en el conocimiento de la dinámica costera, fortalecimiento de la Sociedad Civil y el desarrollo de concientización en protección de los ecosistemas costero-marinos. Implementará también, modelos de gestión integrada de costas, promoviendo la participación de actores para mejorar el seguimiento de actividades desarrolladas en este ecosistema. Esta Unidad contará con asignación de fondos del presupuesto Nacional, esto implica que por primera vez en el país se le da relevancia a la GIZC reconociendo que la misma facilita una gestión de uso múltiple y mantiene la integridad funcional de los sistemas y el constante flujo de recursos (Gómez 2011).

En resumen, en sus etapas iniciales EcoPlata ha contribuido significativamente en la compilación de datos existentes y en la generación de información necesaria para caracterizar los problemas costeros (Fig. 7; Fase 0) y en reforzar la capacidad de investigación de las instituciones nacionales (Fig. 7; Fase 1). De gran relevancia es además que se reconoce a EcoPlata como un ámbito de discusión y de articulación de acciones (Fig. 7; Fase 2) entre los gestores con mandato legal en la zona costera y la comunidad local (EcoPlata 2006).

El Comité Nacional de Ordenamiento Territorial en abril del 2011, aprobó el proyecto de ley de la Directriz Nacional del Espacio Costero, para emprender un programa nacional de manejo costero más permanente. Dichos elementos son:

un enunciado de las metas propuestas para el manejo costero y los objetivos a mediano plazo (de cinco a diez años) de las iniciativas locales en manejo costero contempladas;
una serie de políticas y de prioridades de acción relacionados con los problemas costeros más apremiantes;
la demostración de que existe una estructura administrativa adecuada para comenzar la ejecución;
la articulación de un escenario del desarrollo y la conservación para las áreas costeras en cuestión en el que se identifiquen las interrelaciones y los impactos combinados de las actividades propuestas.
Las condiciones de los ecosistemas costeros y marinos constituyen eficaces indicadores del desarrollo sostenible en el Uruguay. En su calidad de aguas receptoras de los efluentes aguas arriba, los estuarios y bahías pueden indicar el grado en que funcionan las medidas de control de la contaminación y de la erosión:

La hipótesis de que el desarrollo ordenado (pesca, playa, turismo etc.) resulta naturalmente de la acción adecuada en cada sector, está largamente negada en todos los países donde ha sido aplicada, incluso si las leyes y normas se cumplen adecuadamente. La dinámica del conjunto es algo mas que la suma de las partes, y el manejo integrado requiere de visión de conjunto y de largo plazo, alentar la preparación de planes municipales para zonificar y ordenar el territorio y aceptar recursos y reglas del juego consistentes para construir la nueva realidad sitio por sitio y con la participación local, parecen ser los mecanismos claves del Manejo Integrado Costero.

No es posible hacer la misma cosa en todas partes. La ley en la naturaleza es la diversidad.

La diversidad es uno de los mayores atractivos en la actividad turística y es una fuente de ventajas en los negocios. Frente a los recursos económicos escasos en el Uruguay y ante la diversidad del potencial del Cabo Polonia, es conveniente disponer de criterios simples para seleccionar las áreas donde enfocar el esfuerzo del ordenamiento:

1) Áreas que actualmente soporten usos intensivos, o que son y serán críticas para sostener o ampliar en el largo plazo las actividades económicas.

2) Áreas que actualmente reciben de modo directo los impactos de las distintas prácticas y actividades económicas y cuya función debe ser amortiguar los efectos indeseables.

3) Áreas que actualmente están protegidas o que presentan oportunidades relevantes de conservación de bienes y funciones naturales esenciales (anclas de conservación de los recursos) y que pueden aceptar usos de baja intensidad.

4) Áreas de alto riesgo frente al impacto de eventos naturales.

Los estudios de macro zonificación deberían constituirse en un requisito básico para avanzar en el ordenamiento costero. La macro zonificación es una herramienta de orientación que nos brinda elementos y datos para definir el ordenamiento del territorio litoral y de sus usos. Como meta fundamental se plantea: Proyectar una visión de la costa a mediano plazo con esta información:

a. Visualizar los cambios en los usos del suelo en los últimos 30 años.
b. Registrar las características físicas del filo costero.
c. Visualizar las curvas batimétricas.
d. Registrar las zonas de riesgo por efecto de eventos naturales.
e. Registrar la distribución de la población e industria.

La metodología que se debería seguir se puede dividir en tres etapas:

a. Sistematización e integración en formato digital de la información cartográfica y estadística disponible.
b. Caracterización de los cambios de la zona costera con base en la información recolectada.
c. Fase de consultas. Estas se deberían realizar por medio de:

Entrevistas con líderes empresariales, políticos y expertos en temas costeros para obtener diferentes visiones de la situación y expectativas en cada provincia.
Talleres con educadores, autoridades, líderes, empresarios, etc. Aquí se podrán determinar las características necesarias para fomentar un cambio.
En base al estudio de macro zonificación se obtendrá información con la cual se podrá elaborar una agenda de trabajo. En la agenda se identificarán las prioridades de acción y la política que se deberá seguir para la conservación y la restauración de los ecosistemas marinos.

Dicha agenda se podría concentrar:

a) Zona de desarrollo urbano. Mantener el uso urbano en áreas ya establecidas. Controlar y minimizar el desarrollo no planificado en comunidades y ciudades donde no existen los servicios necesarios. Ajustar periódicamente las normas para las descargas urbanas e industriales de líquidos, sólidos y gases. Minimizar las descargas de aguas servidas no tratadas y de desechos sólidos (sobre todo plástico) en las aguas marinas.

b) Puertos y canales de navegación. Proteger y mantener los actuales usos dependientes del agua. Zonificar internamente el área y asegurar la continuidad de las actividades asociadas a la navegación (astilleros, acceso etc.).

c) Minimizar los impactos del dragado para proteger la calidad natural de los ambientes.

d) Turismo. Mantener las playas para uso turístico intensivo y dotarlas de los servicios básicos necesarios.

e) Desarrollo residencial, de turismo selectivo y de baja intensidad. Definir e implementar zonas de retiro adecuadas. Mantener acceso público a las playas. Elaborar prácticas para la ubicación y la construcción de viviendas e infraestructura, incluyendo áreas de conservación de escala mediana y pequeña que mantienen las características paisajísticas de estas zonas.

Los estudios de macro zonificación para tener éxito deben seguir las siguientes acciones:

1) Estructurar una Agenda del Gobierno uruguayo para el manejo costero en la próxima década.

2) Enlazar las decisiones de macro zonificación con la política propuesta para el Desarrollo Sustentable.

3) Establecer los ordenamientos municipales del territorio costero y los mecanismos de consulta publica para su modificación, como precondición para que los municipios puedan aplicar el fondo especial de Manejo de la Costa.

4) Elaborar un calendario con incentivos para los municipios que preparen y aprueben sus planes estratégicos, las ordenanzas para su aplicación y los mecanismos de consulta publica para la modificación de los planes.

Si el Uruguay mejora el uso de sus recursos y pasa de prácticas sensatas no tan buenos a otros que si lo sean, podría ser que este en el camino hacia el uso sostenible. Si convierte el actual desorden en un ordenamiento realizado por los municipios, se lograra espacios más zonificados para que las inversiones se hagan con menos conflictos y para que un uso no afecte a otro.

Las ventajas de la macro zonificación son:

a) Influye directamente en el nivel de crecimiento de la zona costera y como consecuencia mejora la calidad de vida de sus habitantes.
b) Enfoque para los líderes de gobierno de todo nivel, de las Universidades, empresarios y población; en las metas y desafíos de la agenda para el manejo costero.
c) Prioridad de la inversión a favor de la producción y productividad.
d) Desarrollo de mecanismos que promuevan la planificación y responsabilidad en los gobiernos y en los usuarios respecto a los recursos costeros.
e) Recuperación gradual de las condiciones ambientales favorables en el largo plazo para las inversiones actuales y para su diversificación.

La macro zonificación es un trabajo complejo que debe abarcar las necesidades de los departamentos costeros conversando directamente con los usuarios y autoridades. En cada departamento la gente que apoya el proyecto de manejo de recursos costeros coordinara la información y convocará a talleres. En uno de ellos se recibe la reacción de la gente frente a la información recolectada y en el segundo lugar es para asegurar que es correcta la información y compresiones colectadas.

Debido a las masivas inversiones, en gran medida, sin ninguna planificación: en sectores como zonas urbanas costeras, el turismo, la expansión portuaria y las instalaciones industriales, las zonas del Uruguay son objetos de una acelerada transformación en cuanto al uso de la tierra y a los conflictos asociados con tales cambios.

                                         

 

               Fuente: www.ecoportal.net

 

Dr. Marcos Sommer - Citar este artículo: Sommer, M. (2011)."Dunas costeras en venta". Cabo Polonio - Uruguay. Revista Pesca (Worldwide circulation magazine). N.: 122 w - 07/11.

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- Campo, J., Bacigalupe, A., Costa, B. & Pistone, G. (1999). Conservación y restauración del matorral costero. Documentos de Trabajo 20, PROBIDES, Rocha, Uruguay

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Tomado de

Semanario Alternativas

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