El BANCO MUNDIAL ayuda a desplazar a decenas de miles de pobres urbanos en Camboya.

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

How a World Bank program helped displace tens of thousands of urban poor.

Un informe de 2006 encargado por la agencia de ayuda del gobierno alemán, GTZ, que trabajó en estrecha colaboración con los funcionarios del BM y el Ministerio de Tierras de Camboya- advirtió que el programa LMAP (Land Monitoring and Administration Program), estaba teniendo un efecto adverso y predijo algunos los grandes problemas de despojo de tierras que se han dado en la zona del lago Boeung Kak en la ciudad capital,Phnom Penh.

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El gran despojo de tierras en Asia

El BANCO MUNDIAL ayuda a desplazar a decenas de miles de pobres urbanos en Camboya.

La aguas turbias del gran lago Boeung Kak de Phnom Penh fueron una vez visibles desde la ventana de la casita de triplay con techo de calamina de Cham Pothisak. Hoy en día, una duna de arena más alta que la casa lo amenaza, agua podrida socava su habitáculo y nubes de mosquitos son cosa de todos los días.

 

En el mejor de los casos una propiedad muy modesta, pero en Camboya, donde el 80% de la población depende de la agricultura, la madera o la pesca para su supervivencia, la tierra es riqueza. Cham dice que tiene documentos que prueban que es propietario de la parcela de 60 m2 que compró hace 11 años. Pero ahora, al igual que miles de personas, enfrenta el desalojo, en lo que puede ser la reubicación forzosa más grande padecida por los camboyanos desde 1975, cuando los Khmer Rojos vaciaron prácticamente toda la capital. Esta vez, una vez más, opera el poder arbitrario del Estado: el gobierno entregó algunos de los bienes raíces más apreciados de Phnom Penh, incluida la tierra de Cham, a un estrecho colaborador del primer Ministro Hun Sen. Los promotores de obras ya se están moviéndose, rellenando con arena el lago Boeung Kak para desecarlo, generando anegamientos de viviendas con las obras que preparan el sitio para la construcción. "Es como que hallan venido a matarnos. Nos están quitando la vida", dice Cham. "Estamos enojados, pero no podemos hacer nada contra ellos. Son como los Khmer Rojos. Estamos indefensos."

 

Se suponía que no debía ser así. Hace aproximadamente una década, el Banco Mundial inició un programa de titulación, de formalización de los derechos de propiedad, como el de registro de propiedad en los países de Occidente. El programa estaba destinado a asegurar que gente como Cham pudiera defender su propiedad de la expropiación arbitraria. Pero la iniciativa del Banco Mundial ha fracasado. En lugar de ayudar a los propietarios de tierras, el Banco Mundial en muchos casos han hecho todo lo contrario, ha contribuido a su desplazamiento, a facilitado el despojarlos a pesar de sus reclamos legítimos, a pesar de que hace mucho tiempo reclaman sus tierras y hogares.

 

La situación de Cham evidencia las dificultades de establecer derechos de propiedad en los países en desarrollo. Muchos defensores de desarrollo, incluso el Banco Mundial, argumentan que los derechos de propiedad son un componente vital del crecimiento económico, que permiten a los propietarios obtener préstamos, hipotecar, planear su futuro económico sin temor a ser expulsados ​​de sus parcelas. Pero llegar a lograrlo es muy difícil en las regiones en que los reclamos se superponen y es difícil de probar quien tiene el derecho. Las leyes de la tierra rara vez se aplican, y los ricos y poderosos fácilmente corrompen las buenas intenciones del sistema. Por lo general, son los pobres quienes pagan el precio, quienes pagan pato.

Los camboyanos pasaron sus máximas penurias con los Khmer Rojos, el régimen ultra-marxista liderado por Pol Pot, uno de los tiranos más notables del siglo 20. Los Khmer Rojos, cuyos cuatro años de extraviado dogma comunista y brutalidad extrema en 1970 fueron la base del guión de “Los gritos del silencio”, la propiedad privada se abolió y se destruyó los registros de tierras, ya que se trató de crear una utopía agraria. Millones de personas fueron desplazadas de las aldeas y ciudades, marcharon hacia el campo y fueron obligados a construir canales, plantar arroz , cultiva los campos, y esforzarse para crear una sociedad sin clases. 2 millones de personas perecieron por ejecuciones, por hambre, enfermedad o debido a la violencia que entró desde la vecina Vietnam que padecía la guerra. En la secuela de todo ello, miles de camboyanos que habían perdido sus tierras, lucharon por sobrevivir como refugiados en su propio país, en cuclillas, donde podían.

 

Los Khmeres Rojos no duraron mucho, en 1979, Vietnam invadió el país e instaló un régimen títere. Sin embargo, el negro legado de los Khmeres Rojos pervive, sobretodo en el tema de la tierra. La lenta transición de Camboya finalmente pone el poder en manos de Hun Sen, el actual primer ministro y un astuto ex comandante del Khmer Rouge. Empujado por los prestamistas extranjeros, entre ellos el Banco Asiático de Desarrollo, su gobierno aprobó una ley en 2001, para sentar las bases de un sistema formal de títulos de propiedad o escrituras para reemplazar un mecanismo tradicional ad-hoc que se había construido a lo largo de centurias. El Banco Mundial se ofreció a ayudar, creando un Programa de Monitoreo y Administración de Tierras (LMAP) de $ 24,000 millones de dólares para construir un sistema de títulos en papel y registros centralizados. Alemania, Canadá y Finlandia también proporcionaron apoyo en este esfuerzo.

 

Comenzando la primera década del S. XXI, los inspectores del gobierno camboyano comenzaron a ir de casa en casa en 13 provincias del país, pidiendo a los ocupantes demostrar que poseían la propiedad. La prueba puede variar ampliamente - cualquier cosa, una colección de recibos, un album de familia, recibos de transacción que podría incluir las huellas digitales del comprador y el vendedor. Cuando las tierras en cuestión eran marginales, lejanas o no deseadas, el sistema parecía funcionar, el Banco Mundial dice que más de 1 millón de títulos se publicaron en Land Monitoring and Administration Program (LMAP). Pero cuando intereses empresariales estaban atados con las reivindicaciones de tierras, por ejemplo, en las mejores zonas para la explotación forestal, del azúcar, en plantaciones de caucho, o para desarrollo de bienes raíces, el sistema se metió en problemas. Los propietarios, cuyas formas tradicionales de documentación habían sido previamente consideradas suficientes, descubrieron que no podían solicitar títulos. Otros se quedaron en ascuas cuando buscaron explicación acerca de cómo el proceso de titulación se supone que funciona. Entonces, después de perder sus derechos, no tenían vía de recurso de apelación. Los propietarios de tierras terminaron siendo expulsados, ​​ recibiendo una mínima compensación, si es que recibían algo, según la Housing Rights Task Force, una Fuerza de Tarea de Derecho a la Vivienda, alianza de ONGs de Camboya y del exterior.

 

Los precios de la tierra se han disparado en Camboya durante la última década. Para los conectado con el poder e incluso para algunos miembros de la incipiente clase media, el auge ha sido dulce, ha rendido capital y nuevos ingresos. Pero también ha impulsado lo que las organizaciones de defensa describen como una epidemia de apropiación de tierras, con nada menos que 500.000 personas arbitrariamente expulsadas de sus tierras en todo el país en los últimos años, y una pobreza asfixiante.

En Boeung Kak, donde vive Cham, la debacle de derechos sobre la tierra a golpeado de manera particular. La cuenca de 330 acres ahora inundada de aguas residuales, pantanos y orillas fangosas - justo en el centro de la caótica y densamente poblada capital- fue el hogar de más de 20,000 personas hasta 2006. En mayo de ese año, los habitantes y propietarios de viviendas en la zona fueron notificados de que el área sería censada, el primer paso hacia la determinación de los derechos de propiedad, y los equipos de gobierno comenzaron a entrevistar a los propietarios de tierras. Siete meses después, sin embargo, las autoridades de Camboya empezaron a reclamar las tierras, poco a poco, como de propiedad del Estado.

 

 

En febrero de 2007, el gobierno otorgó los derechos de construcción a una empresa local llamada Shukaku Inc., que al parecer es dirigida por Lao Meng Khin, un senador próximo a Hun Sen.  Shukaku Inc. quiere construir villas de lujo, hoteles y áreas de oficinas de lujo. El Gobierno ofreció un contrato de arrendamiento de 99 años por $ 79 millones. Luego, en 2008, las autoridades proclamaron la tierra era pública, de propiedad del Estado, en virtud de la legislación de Camboya, lo que hace a todos los residentes actuales, ocupantes ilegales. En agosto de 2008, los constructores habían comenzado el bombeo de arena en el lago. Las casas inundadas, a veces durante toda la noche, obligó a miles de residentes a recoger sus cosas e irse. Se les ofreció una compensación del gobierno, alrededor de $ 9.000 por hogar, así como apartamentos de reemplazo - bien lejos de la ciudad, en las provincias pobres, donde el trabajo es más difícil de conseguir, o en viviendas temporales en la ciudad, con la promesa de reubicarlos mejor algún día. Si esto no convencía a los residentes a salir, se enfrentaban a una forma diferente de persuasión: hombres, algunos con armas, iban de casa en casa "invitando" a los propietarios a que abandonen sus tierras. Algunos llevaban letreros que decían "Usted debe vender", según los residentes.

 

El Banco Mundial y muchas embajadas extranjeras pidieron públicamente que se ponga fin a todos los desalojos en 2009, y poco después, el gobierno se desvinculó del LMAP (Land Monitoring and Administration Program) del Banco Mundial, Hun Sen se quejaba del BM y justificaba la medida alegando "condiciones complicadas". En diciembre de 2010, el gobierno dijo que más de 2.000 familias habían aceptado moverse; sus casas están siendo demolidas progresivamente. Gran parte del lago ha sido rellenado, y la ecología del lago, destruida completamente. Cerca de 10.000 personas siguen luchando contra el desalojo. Ellos sostienen que la compensación que se ofrece es muy inferior a los $ 3.000 por metro cuadrado en que se estiman que se está vendiendo la tierra en el centro de Phnom Penh. Tep Vanny, una activista que se enfrenta a la expulsión de su casa en el lado este del lago, dice, "Es una manera de mantener a la gente pobre, y una manera de que se perpetúen en el poder."

 

Las acciones del gobierno parecen plagadas de incoherencias y dudosos razonamientos legales. Por ejemplo, el anuncio de junio de 2008 de que la región de los lagos estaba clasificada como "Tierras Públicas del Estado" nunca ha existido en el registro nacional de tierras, y no ofrecen ninguna reparación, según el propio Banco Mundial en su informe de inspección interna. El derecho de propiedad de 2001 también prohíbe el arrendamiento de tierras públicas a empresas privadas por más de 15 años - y aún así, a las empresas no se les permite hacer cambios importantes en el entorno. Esto, afirman los activistas, explica por qué el gobierno abruptamente ha reclasificado el lago como "Tierras Privadas del Estado", en lugar de "Tierras Públicas del Estado", en agosto de 2008, una distinción sintomática de los malos manejos. "Parece que el gobierno cambia las reglas para adaptarlas a su discurso", escribió Bret Thiele, del Centre on Housing Rights and Evictions (Centro sobre Derecho a la Vivienda contra los Desalojos), en un correo electrónico.

Ni los funcionarios ni Shukaku Inc. ni Lao Meng Khin responden a las solicitudes para entrevistas. Funcionarios de gobierno, de la ciudad y a nivel nacional, entre ellos el gobernador de Phnom Penh, los funcionarios del Ministerio de Tierras, y el portavoz principal del gobierno, también se negaban a responder a numerosas llamadas de teléfono o se negaban a responder cualquier pregunta sobre Boeung Kak o el enfrentamiento con el Banco Mundial. En una declaración emitida el 24 de marzo el gobierno de la ciudad acusó a los residentes de Boeung Kak de ser "acaparadores ilegales de tierras."

 

No es ninguna sorpresa ver que el gobierno de Camboya se porta mal, el país se ubicó en el puesto 154 de Transparencia Internacional, en el último informe “Índice de Percepción de Corrupción”.

El papel del Banco Mundial es tal vez lo más preocupante.

Antes de que el gobierno se desvincule abruptamente del LMAP (Land Monitoring and Administration Program del Banco Mundial) en 2009, más de 1,2 millones de títulos fueron emitidos, el Banco Mundial sostiene que es una medida indicativa del éxito de su programa. El Banco Mundial también ha afirmado que más títulos de propiedad y derechos de propiedad fuertes, dan como resultado unidades agrícolas mejores y más productivas. Pero en el informe elaborado por el panel de inspectoría del mismo banco, de fecha 23 de noviembre 2010, y publicado en marzo, los inspectores dijeron que el programa era defectuoso en su diseño, violatorio de las políticas del Banco Mundial de salvaguardias sociales y ambientales, y que en realidad facilitó desalojar a los propietarios de tierras. El informe dijo que a pesar de los problemas observados ya en 2006, el equipo del Banco Mundial en Camboya, responsable de la gestión de tierras, no demostró preocupación seria hasta 2009. Peor aún, un informe de 2006 encargado por la agencia de ayuda del gobierno alemán, GTZ - que trabajó en estrecha colaboración con los funcionarios del BM y el Ministerio de Tierras - advirtió que el programa LMAP (Land Monitoring and Administration Program), estaba teniendo un efecto adverso y predijo algunos los grandes problemas que se han dado en Boeung Kak, de acuerdo con un consultor con conocimientos de primera mano sobre el informe.

El 8 de marzo, el día que se publicó el informe del banco del Panel de Inspección, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, criticó públicamente al gobierno de Camboya por su falta de respeto por los derechos de propiedad y exigió detener los desalojos forzosos. El equipo de gestión del BM en Camboya, por su parte, en una adición al informe, dio al gobierno un ultimátum, amenazando con "revisar todo el apoyo actual y futuro" si no cooperaba. En la actualidad, el BM tiene $ 343 millones de financiación para 16 proyectos en curso. El BM fijó un plazo de 60 días, con vencimiento  el 8 de mayo, para que el gobierno responda a sus demandas. Desde entonces se ha extendido el plazo hasta el lunes, 16 de mayo.

 

Los propietarios de la tierra restante y activistas están resistiendo al gobierno y reclaman reservar una parcela de 15 hectáreas a orillas del lago para que puedan construir allí viviendas de reemplazo, además reclaman una indemnización, una posición respaldada por el banco. Funcionarios del gobierno han negado hasta ahora la demanda, y las protestas de los residentes fueron reprimidas violentamente por la policía antidisturbios el 21 de abril. Hasta el jueves, 12 de mayo, de acuerdo con Tep Vanny, no ha habido ningún movimiento por parte del gobierno en pro de un acuerdo.

Irónicamente, el objetivo de conferir una cierta transparencia a la tenencia de la tierra en Camboya, terminó contribuyendo a que miles sean expulsados de sus hogares. El resultado es que muchos camboyanos llegaron a sentirse menos seguros en sus derechos a la tierra que hasta en los peores tiempos.

 

Para las agencias e instituciones de ayuda que buscan formas de reducir la pobreza, las lecciones son numerosas y espinosas. Dar a un agricultor o a un pescador o sastre o dar a un empleado de tienda, un pedazo de papel que demuestra que posee la tierra en que vive y trabaja parece un concepto muy simple. Pero ese pedazo de papel es solo tan bueno como el sistema de normas y leyes que reconocen su valor. En un país como Camboya, donde las reglas y las leyes a menudo son vistos más como una molestia que un código de principios comunes, ese pedazo de papel puede acabar haciendo exactamente lo contrario de lo que tenía que hacer. Y como siempre, los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres: lo único que varía es la forma en que se desencadena la desgracia.

 

Boeng Kak Lage in Phnom Penh – 16.1.2008
The BoengKak Lake in Phnom Penh is contracted to an hardly known Korean company for “development” – 90% are to be filled in and built up. For a long time, it served as a reservoir to take in flood water. Several hundred families would be displaced…www.cambodiamirror.org/.../

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How a World Bank program helped displace tens of thousands of urban poor.

BY MIKE ECKEL | MAY 13, 2011 -

 

PHNOM PENH, Cambodia-The murky waters of Phnom Penh's largest lake were once visible out the back window of Cham Pothisak's tin-roof-and-plywood shack. Today, a manmade sand dune taller than the home itself menaces like an ocean wave, filling up his crawlspace basement with putrid water and his family's life with clouds of mosquitos.

It's squalid shelter at best, but in Cambodia, where 80 percent of the population depends on agriculture, logging, or fishing for their survival, land is wealth, and Cham said he has documents proving ownership to the 60-square-meter plot he bought 11 years ago. But now, along with thousands of others, he faces eviction in what may be the largest forced relocation of Cambodians since 1975, when the Khmer Rouge emptied virtually the entire capital. This time once again, it's the arbitrary power of the state at work: The government turned over some of Phnom Penh's priciest real estate, including Cham's land, to a close associate of Prime Minister Hun Sen. Developers are already moving in, pouring sand into Boeung Kak lake to fill it up, flood out shantytown homes, and prepare the site for construction. "It's like they're coming to kill us. They're taking our lives," Cham said. "We're angry but we can't do anything against them. It's like the Khmer Rouge all over again. We're helpless."

 

It wasn't supposed to be this way. About a decade ago, the World Bank began a program to codify property rights, with the goal of building system akin to what landowners enjoy in the West. The program was meant to make sure that people like Cham could defend their property from arbitrary expropriation. But the initiative has backfired. Instead of helping landowners, it has in many cases actually contributed to their displacement, forcing out residents who may well have had legitimate, longstanding claims to their lands and homes.

 

Cham's predicament is emblematic of the difficulties of bringing property rights to the developing world. Many development advocates, including at the World Bank and elsewhere, argue that property rights are a vital component of economic growth; they allow landowners to take loans, mortgage their assets, and plan economically for the future without fear of being kicked off their plot. But getting to that point is often messy in regions where overlapping claims are difficult to prove, the laws of the land are rarely enforced, and the wealthy and powerful are easily able to corrupt the system. Usually it's the poor who pay the price.

 

Cambodians have it worse than most, however, due mainly to the Khmer Rouge, the ultra-Marxist regime led by Pol Pot, one of the 20th century's most notorious tyrants. The Khmer Rouge, whose four years of misguided communist dogma and stunning brutality in 1970s formed the plot of The Killing Fields, outlawed private property and destroyed land records as they sought to create an agricultural utopia. Millions were uprooted from villages and cities, marched into the countryside and forced to build canals, plant rice, cultivate fields, and otherwise help create the Khmer Rouge's vision of a classless society. As many as 2 million perished from executions, starvation, disease or the violence spilling over from the war in neighboring Vietnam. In the aftermath, the thousands of Cambodians who had lost their land struggled to survive as refugees within their own country, squatting wherever they could.

 

The Khmer Rouge didn't last long; in 1979, Vietnam invaded the country and installed a puppet regime. But their dark legacy lives on, perhaps nowhere more than on the issue of land. The slow transition back to Cambodian rule eventually put power in the hands of Hun Sen, the current prime minister and a wily former Khmer Rouge military commander. Pushed by foreign lenders, including the Asian Development Bank, his government passed a law in 2001 laying the groundwork for a formal system of property titles or deeds to replace the ad-hoc mechanisms that had been built up over the years. The World Bank offered to help, setting up a $24 million Land Monitoring and Administration Program (LMAP) to build a system of hard paper titles and centralized registries. Germany, Canada and Finland also provided support for the effort.

 

Beginning in the early part of the decade, government surveyors began going house to house in 13 provinces nationwide, asking occupants to prove they owned the property. That proof could vary widely -- anything from a collection of bills to a family record book to transaction receipts that might include the fingerprints of buyer and seller. When the lands in question were marginal, far-flung, or otherwise undesirable, the system appeared to work; the World Bank says that more than 1 million titles were issued under LMAP. But when business interests were tied up with the land claims, for example, in prime areas for logging, sugar, rubber plantations, or real estate development, the system ran into trouble. Landowners whose traditional forms of documentation had been previously considered sufficient found they couldn't apply for titles. Others were left in the dark with little explanation about how the titling process was supposed to work. Then, after losing their claims, they had no avenue to appeal. Landowners who ended up being evicted often received minimal if any compensation, according to the Housing Rights Task Force, an alliance of Cambodian and foreign NGOs.

 

Land prices, meanwhile, have soared in Cambodia over the past decade. For the well-connected, and even for some members of the fledgling middle class, the boom has been sweet, yielding new capital and income. But it has also fueled what advocacy organizations describe as an epidemic of land-grabbing, with as many as 500,000 people arbitrarily kicked off their lands nationwide in recent years, squeezed into deeper poverty.

At Boeung Kak, where Cham lives, the land rights debacle has played out with particular dysfunction. This 330-acre bowl of sewage-filled water, trash-littered marshes, and muddy shorelines -- right in the middle of the crowded, chaotic capital -- was home to more than 20,000 people as of 2006. In May of that year, villagers and homeowners in the area were notified that the area was to be surveyed, the first step toward determining property rights, and government teams began interviewing landowners. Seven months later, however, Cambodian authorities began claiming the land, bit by bit, as the state's own.

 

In February 2007, the government granted development rights to a local company called Shukaku Inc., which is reportedly led by Lao Meng Khin, a senator close to Hun Sen. Shukaku wanted to build luxury villas, hotels and high-rent office space; the government offered a 99-year lease for $79 million. Then, in 2008, authorities proclaimed the land was "State Public," under Cambodian law, rendering all the current residents illegal squatters. By August, developers had started pumping sand into the lake. Homes flooded, sometimes overnight, and thousands of residents were forced to pick up and leave. They were offered government compensation, around $9,000 per household, as well as replacement apartments -- either far from the city in poor provinces, where work is harder to come by, or in temporary housing in the city with an open-ended promise for more permanent housing someday. If this didn't convince residents to leave, they faced a different form of persuasion: men, some carrying weapons, began going house-to-house "inviting" owners for one-on-one talks to convince them to give up their land, village residents say. Some carried signs saying "You Must Sell," according to residents.

 

The World Bank and many foreign embassies publicly called for a halt to all evictions in 2009, and shortly afterward, the government pulled out of LMAP, citing what Hun Sen complained were the bank's "complicated conditions." By December 2010, the government said that more than 2,000 families had agreed to move; their homes are being gradually demolished. Much of the lake has been filled in, and the lake's ecology all but destroyed. About 10,000 people are still fighting the evictions. They argue that the compensation on offer is far below the $3,000 per square meter rate they estimate land is selling for in central Phnom Penh. Tep Vanny, an activist who faces eviction from her own house on the lake's east side, says, "It's a way to keep the people poor, and for them to stay in power."

 

The government's actions appear riddled with inconsistency and dubious legal rationales. For example, the June 2008 announcement that the lake region was classified as "State Public Land" was never recorded in the national land registry, and the declaration offered landowners no redress, according to the World Bank's own internal inspection report. The 2001 property law also forbids leasing public land to private companies for longer than 15 years -- and even then, the companies are not allowed to make major changes to the plot. This, activists argue, explains why the government abruptly re-classified the lake as "State Private Land," instead of "State Public Land," in August 2008 -- a key distinction. "It does seem that the government changes the rules to fit its narrative," Bret Thiele, of the Centre on Housing Rights and Evictions, wrote in an email.

 

Neither Shukaku officials nor Lao Meng Khin responded to written requests for interviews. National and city government officials, including the Phnom Penh governor, officials at the land ministry, and the government's chief spokesman, also either refused to answer receive numerous phone calls or refused to answer any questions about Boeung Kak or the standoff with the World Bank. In a statement released March 24, the city government accused Boeung Kak residents of being "illegal land grabbers."

It's no surprise to see the government of Cambodia behaving badly; the country ranked 154th on Transparency International's most recent Corruptions Perceptions Index. It's the World Bank's role that is perhaps most troubling. Before the government abruptly pulled out of LMAP in 2009, more than 1.2 million titles were issued, which the World Bank argues is a strong measure of the program's success. The bank has also claimed that more titles and strong property rights result in better and more productive farming. But in the report compiled by the bank's inspection panel, dated Nov. 23, 2010, and released in March, inspectors said the program was flawed in its design, violated bank social and environmental policies and safeguards, and may have actually made it easier to evict land owners. The report said that despite problems noted as early as 2006, the bank's Cambodian management team didn't take complaints seriously until 2009. Even worse, a 2006 report commissioned by the German government's aid agency, GTZ -- which worked closely with both the bank and Cambodian land ministry officials -- warned that LMAP was having an adverse effect and predicted some of the very problems that played out in Boeung Kak, according to a consultant with first-hand knowledge of the report.

 

On March 8, the day the bank's inspection panel report was released, World Bank President Robert Zoellick publicly criticized the Cambodian government for its disrespect for property rights and demanded it stop forced evictions. The bank's Cambodia management team, meanwhile, in an addendum to the report, gave the government an ultimatum, threatening to "(review) all current and proposed support" if it does not cooperate. Currently, the bank has $343 million of funding for 16 ongoing projects. The bank set a 60-day deadline, expiring May 8, for the government to respond to its demands. It has since extended that deadline until Monday, May 16.

Remaining land owners and activists are now holding out for the government to set aside a 15-hectare plot at the lake so they can build replacement houses there, plus possibly more compensation, a position endorsed by the bank. Government officials have so far refused the demand, and protests by residents were broken up violently by riot police on April 21. As of Thursday, May 12, according to Tep Vanny, there has been no movement by the government toward an agreement. 

 

Ironically, the aim of bringing some measure of a transparent, predictable land tenure to Cambodia ended up contributing to thousands being kicked out of their homes. The result is that many Cambodians end up feeling even less secure in their land rights than they ever did before.

For aid agencies and institutions intent on finding ways to reduce poverty, the lessons are as numerous and nettlesome. Giving a farmer or a fisherman or tailor or a shop clerk a piece of paper that proves they own the land they live and work seems like such a simple concept. But that piece of paper is only as good as the system of rules and laws that recognize its value. In a country like Cambodia, where rules and laws are often seen more as a nuisance than a code of common principles, that piece of paper can end up doing exactly the opposite of what it was supposed to do. And like always, the rich get richer, and the poor get poorer: It's only the way it happens that is any different.

The Great Asian Land Grab - By Mike Eckel | Foreign Policy 13 May 2011 ... PHNOM PENH, Cambodia-The murky waters of Phnom Penh's largest lake were once visible out the back window of Cham Pothisak's tin-roof-and-plywood shack.
www.foreignpolicy.com/.../05/.../the_great_asian_land_grab - En caché

Battle for Boeung Kak Lake
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water in Boueng Kak Lake,
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Adquisición a gran escala de tierras agrícolas en África es ...

5 Abr 2011 ... The study, Land Grab or Development Opportunity? ..... cinabrio.over-blog.es/article-negra-labor-del-banco-mundial-en-africa-comprar-tierras ...
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Eleven Boeung Kak lake villagers and children beaten and detainedFormato de archivo: PDF/Adobe Acrobat - Vista rápida
21 Apr 2011 ... Boeung Kak lake protesters and the arrest of 11 villagers – including two ... listen to their problems and discuss the ongoing land grabbing ...
babcambodia.org/media/docs/BKL_Acvitists_Beaten_and_Detained.pdf

Boeung Kak residents put a
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in Boeung Kak Lake (Photo:
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Boeung Kak Lake, a 90 hectare
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Cambodians evicted in 'land grab'30 Mar 2011 ... Indeed, now only around a quarter of Boeung Kak Lake remains. ... Cambodians evicted in 'land grab' · Seen in Phnom Penh. ...
www.cam111.com/photonews/2011/03/30/86915.html - En caché

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