El día de hoy Israel se acercó un paso más a la Alemania nazi de 1938. / Today, Israel moved one step closer to Nazi Germany circa 1938.

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

28-05-2012

Tel Aviv 2012–Berlin 1938

 

www.richardsilverstein.com



El día de hoy Israel se acercó un paso más a la Alemania nazi de 1938.

http://blog.usni.org/wp-content/uploads/2010/11/hist_kristallnacht.jpgEn Berlín los nazis recorrieron las calles aterrorizando a los judíos, rompiendo vidrios de ventanas, quemando libros y sinagogas. En el barrio pobre de Tel Aviv llamado “Hatikva” (La Esperanza), la crema de los Übermenschen políticos de Israel, los kahanistasMijael Ben Arí, Itamar Ben Gvir y BarujMarzel, aterrorizaron a los trabajadores foráneos no-judíos que viven en ese barrio con violencia de multitudes y con nada menos que un pogromo:

Cientos de manifestantes se reunieron en el barrio…Hatikva…reclamando por la expulsión de los trabajadores migrantes africanos. Algunos atacaron a africanos que transitaban; otros rompieron los cristales de las ventanas de una tienda de alimentos que vende a la comunidad de trabajadores migrantes y la saqueó. Otro grupo de manifestantes detuvo un vehículo de transporte y buscó trabajadores migrantes entre los pasajeros, mientras golpeaban las ventanas del vehículo.

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La multitud gritaba “el pueblo quiere que los sudaneses sean deportados”, y “infiltrados fuera de nuestro hogar”. La diputada de la Kneset (Parlamento israelí) MiriRegevsijo que “los sudaneses son un cáncer en nuestro cuerpo”. 17 manifestantes fueron arrestados.

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Los israelíes protestan contra los trabajadores migrantes africanos en el sur de Tel Aviv, 23 de mayo de 2012. Foto de Moti Milrod

 

African migrants with car windows shattered by demonstrators in south Tel Aviv, May 23, 2012.

Migrantes africanos con las ventanas del coche destrozado por los manifestantes en el sur de Tel Aviv, 23 de mayo, 2012.Moti Milrod


Los manifestantes expresaron su desaliento con la forma de tratar “el problema” de los extranjeros que solicitan asilo en Israel por parte del gobierno, especialmente con el Primer Ministro Biniamín Netaniahu. Algunos portaban carteles de apoyo al Ministro del Interior Eli Yshai, quien se pronunció a comienzos de esta semana por la expulsión de los extranjeros que solicitan asilo.

La marcha fue organizada por el Miembro del Parlamento Mijael Ben Ari, del partido Unión Nacional, conjuntamente con los activistas de extrema derecha Itamar Ben Gvir y BrujMarzel, quien dirige un grupo de seguridad vecinal en el sur de Tel Aviv.

…Uno de los oradores…llamó a crear un partido político que liderara la expulsión de los trabajadores migrantes no-judíos. –“No es racismo”, insistía.

Mi amigo, el periodista israelí Jagai Matar, fue también asaltado durante las festividades. Los hechos lo sacudieron considerablemente, y aún se está recuperando. Mientras tanto, ha escrito un artículo en su blog (en hebreo) titulado “Camino a un linchamiento”.

¿Quiénes son estos refugiados? Son del sur de Sudán, una nación que está todavía destruida por una guerra civil, y descendiendo rápidamente hacia el caos impuesto por el gobierno central sudanés. Este es el mismo gobierno responsable por el genocidio de Darfur. Refugiados, genocidio, odio racial: ¿no suena familiar?

Otro elemento de este pogromo que es crítico llegar a comprender es que mientras el mismo fue iniciado por el ala judeonazi de la extrema derecha, los Miembros del Parlamento del partido gobernante Likud -Danon, Regev, Tirosh y Levín- se involucraron y se adjudicaron públicamente el evento. Esa es la manera en que trabaja el facismo rastrero. Primero, la extrema derecha apuesta sus proclamas dentro de un discurso político. Luego, los partidos de mayor aceptación se involucran y cooptan a la extrema derecha. Ya entonces, la extrema derecha se vuelve parte de los partidos aceptables y se transforma en algo verdaderamente odioso y horrible (a grandes rasgos, la manera en cómo el “Tea Party” funciona en el discurso de la política estadounidense, aunque no haya promovido ningún pogromo todavía).

Esta noche Tel Aviv –y por extensión Israel- se ha vuelto algo verdaderamente odioso y horrible.

Si uno observa los pronunciamientos de los líderes “responsables” del país, uno los puede ver adaptándose a las posiciones de extrema derecha “populares”: el Ministro del Interior Eli Ishai impreca contra los sucios africanos. El Fiscal General dice que está listo para proveer el apoyo legal para las deportaciones en masa. El Primer Ministro –un tipo que nunca albergó simpatías por los oprimidos, judíos o no judíos- va a sacrificar a estas pobres almas en un santiamén a cambio de ventajas políticas.

Esto, por supuesto, es la repetición del mensaje de extrema derecha, neonazi, de muchos partidos políticos europeos como la Liga de Defensa Inglesa, el Frente Nacional de Marie Le Pen, etc. Es un eco del manifiesto anti-inmigrantes de Anders Breivik, antes de que asesinara 77 jóvenes noruegos liberales.

Supongo que no es sorprendente que haya tal venenoso movimiento político en desarrollo en Israel, el cual, después de todo, no es inmune al mismo veneno que infecta el cuerpo político europeo y estadounidense.

Pero lo que es sorprendente es qué cercanamente esto es un eco de la tragedia histórica del Holocausto, tal como se manifestó en Alemania en 1930. Nosotros también teníamos refugiados judíos que eran despreciados cuando buscaban refugio en estas playas. La historia judía está repleta de ejemplos de similares persecuciones, incluyendo las Cruzadas, la Inquisición, y varias otras expulsiones.

No estoy pronosticando un genocidio contra los trabajadores foráneos no judíos en Israel. Pero dada la historia judía en el último siglo, uno pensaría que los judíos, incluyendo los israelíes, serían más sensibles a repetir los horrores perpetrados entonces contra nuestros ancentros.

Para ser justo, ha habido manifestaciones de odio igualmente nocivas, incluyendo expulsiones de Nigeria, Gabón, Angola y otras.

Pero nosotros, los judíos, hemos sufrido este destino por nosotros mismos. Perpetrarlo contra el débil y el vulnerable de Tel Aviv es un verdadero shande (vergüenza en Idish). Es menos que reconfortante pensar que Israel planea una similar expulsión masiva de sus propios inmigrantes para apaciguar la furia de la bestia de la xenofobia israelí.

A las sombras de la ocupación de los territorios y del trato brutal de Israel hacia los palestinos, los trabajadores foráneos no judíos son los palestinos, los negros de Israel. Al igual que los palestinos, ellos no tienen estatus legal dentro de Israel. Esto los vuelve invisibles, impotentes y a la merced de quien quiera explotarlos.

La única diferencia entre los dos grupos es que los trabajadores foráneos no judíos se encuentran dentro del estamento político israelí, mientras que Israel ha tenido éxito en excluir a los palestinos (así lo cree) del estamento político.

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"Pensaba que nos respetarían, pero...¡cómo odian a la gente!" Barha, niño eritreo de 14 años, tras los ataques de la noche del 23 de mayo.

Traducción del inglés realizada por Rolando “el negro” Gómez

Fuente original: http://www.richardsilverstein.com/tikun_olam/2012/05/23/tel-aviv-2012-berlin-1938/

Rebelion

Tel Aviv 2012–Berlin 1938

    
death to sudanese

Israeli pogromist, dragging on a fag, proclaims 'Death to Sudanese.'

Today, Israel moved one step closer to Nazi Germany circa 1938.  In Berlin, Nazis walked the streets terrorizing Jews, smashing windows, burning books and synagogues.  Today, in Tel Aviv’s poor Hatikva neighborhood, the cream of Israel’s political Übermenschen, Kahanists Michael Ben Ari, Itamar Ben Gvir and Baruch Marzel terrorized foreign workers who live there with mass violence and nothing less than a pogrom:

Hundreds of demonstrators assembled in…Hatikva…calling for the ousting of African migrant workers. Some people attacked Africans that passed by. Others smashed the windows of a grocery store serving the migrant worker community and looted it.

Another group of demonstrators stopped a shuttle taxi and searched for migrant workers among the passengers, while banging on the windows.

The crowd cried “The people want the Sudanese deported” and “infiltrators get out of our home.” Miri Regev, a Likud Knesset Member said that “the Sudanese were a cancer in our body.” 17 protesters were arrested.

The protesters expressed their dismay with the government’s dealings with the “problem” of asylum seekers, especially with Prime Minister Benjamin Netanyahu. Some people carried signs in support of Interior Minister Eli Yishai who called for the expulsion of the asylum seekers earlier this week.

The march was organized by Knesset member Michael Ben Ari of the National Union party, along with far-right activists Itamar Ben-Gvir and Baruch Marzel, who runs a neighborhood security group in south Tel Aviv.

…One speaker…called for the establishment of a political party that will champion the expulsion of the migrants. “It’s not racism,” he insisted.

Jewish shop windows smashed in Nazi Germany

My friend, Israeli journalist, Haggai Matar was also assaulted during the festivities.  It shook him up considerably and he’s still getting his bearings.  Meanwhile, he’s written this blog post (Hebrew): On the Way to a Lynching.

Who are these refugees?  They’re from South Sudan, a nation still wracked by civil war and rapidly descending into chaos foisted upon it by the central Sudanese government.  This is the same government responsible for the genocide in Darfur.  Refugees, genocide, ethnic hatred: does it sound familiar?

Another element of this pogrom that is critical to grasp is that while it was initiated by the extreme Judeo-Nazi right wing, MKs from the governing Likud party (Danon, Regev, Tirosh and Levin) stepped in and took credit publicly for the event.  That’s the way creeping fascism works.  First the extreme stakes its claim within political discourse.  Then, the more mainstream parties step in to co-opt the radical right.  By then, the extreme becomes subsumed into the mainstream and transforms it into something truly hateful and ugly (roughly the way the Tea Party functions in American political discourse, though it hasn’t sponsored any pogroms yet).  Tonight, Tel Aviv, and by extension Israel, has become something truly hateful and ugly.

If you look at the statements of the “responsible” leaders of the country, you see them hopping on the bandwagon.  The Interior Minister Eli Yishai inveighs against the dirty Africans.  The Attorney General says he’s ready to provide legal support for mass deportations.  The prime minister, never one to harbor any sympathy for the downtrodden, whether Jewish or non-Jewish, will sacrifice these poor souls in half a heartbeat in return for political advantage.

This, of course is a recapitulation of the far-right, neo-Nazi message of many European parties like the English Defense League, Marie Le Pen’s National Front, etc.  It echoes Anders Breivik’s anti-immigrant manifesto penned before he murdered 77 Norwegian liberal youth.  I suppose it’s not surprising that there would be such a poisonous political movement developing inside Israel, which, after all, is not immune to the same venom infecting the European and American body politic.  But what IS surprising is how closely this echoes the historic tragedy of the Holocaust as it first manifested itself in 1930s Germany.  We too had our Jewish refugees who were scorned when they sought refuge on these shores.  Jewish history is replete with examples of similar persecution of Jews including the Crusades, the Inquisition, and various other expulsions.

Tel Aviv shop serving foreign workers with smashed window (Activestills.org)

I’m not predicting genocide in Israel against foreign workers.  But given Jewish history of the last century, you’d think that Jews, including Israelis would be more sensitive to repeating the horrors perpetrated on our ancestors then.

To be fair, there have been equally noxious manifestations of hate including  expulsions from Nigeria, Gabon, Angola and others.  But we’ve Jews have suffered this fate ourselves.  To perpetrate it against the weak and vulnerable of Tel Aviv is a true schandeh.  It is less than reassuring that Israel plans a similar mass expulsion of its own immigrants to soothe the raging beast of Israeli xenophobia.

In the shadows of the Occupation and Israel’s brutal treatment of the Palestinians, foreign workers are the Palestinians, the Niggers of Israel.  Like Palestinians, they have no legal status within Israel.  This renders them invisible, powerless and at the mercy of whoever wishes to exploit them.  The only difference between the two groups is that the foreign workers are within Israel’s body politic while Israel has succeeded in excluding Palestinians (to its mind) from the body politic.

Etiquetado en Zona de conflictos.

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nestor 05/30/2012 03:05


Queridos navegantes de este Planeta de Atea y Sublevada.


Soy Nestor Marcucci, de San Carlos de Bariloche, Argentina.


Querìa agradecerles su existencia por las notas que nos informan de como andan las cosas que realmente interesan al mundo y que no salen en otros medios. La finalidad de su trabajo es totalmente
humanitaria y despierta conciencia en las personas.


Los felicito y sigan adelante.


Muchas gRacias

Ivonne Leites. - Atea y sublevada. 06/04/2012 03:52



Muchas gracias Néstor. Un  abrazo