El Día Internacional de la Mujer escenifica la grave situación sociolaboral de la mujer en España

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Los colectivos sociales centran su atención para este día en las consecuencias negativas para la mujer de la reciente aprobada reforma laboral.

España | Nacho Hernández - Tercera Información | 08-03-2012

 

El Día Internacional de la Mujer no podía llegar en mejor momento. Inmersos todavía en una crisis financiera que no parece tener fin y que supone el recorte paulatino de derechos de la ciudadanía, los colectivos sociales en defensa de la mujer se citan mañana para poder manifestar su profundo malestar causado por el impacto que dicha crisis está generando en el sexo femenino.

En concreto, la paralización de la Ley de Dependencia, la reforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que retrotraerá la regulación del aborto a décadas pasadas y que se llevará a cabo sin esperar a que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre la constitucionalidad de la ley vigente o la supresión de organismos de igualdad, centros de asistencia y centros de acogida para mujeres víctimas del maltrato, son cuestiones, todas ellas, de un efecto negativo directo en la mujer y que no dejan de cesar. La defensa ante esta situación pasa, para distintos colectivos feministas -como los agrupados en la Federación de Organizaciones Feministas del Estado Español-, por una «revolución feminista» ante un sistema que «precariza a la mujer», la «invisibiliza» y, por lo tanto, no la «reconoce».

Mañana 8 de marzo se dan cita diversas organizaciones sindicales y políticas con la lucha por la igualdad real como fin común. Este año, las reivindicaciones centran su atención principal en las consecuencias devastadoras que la reciente reforma laboral va a acarrear a la mujer. Se denuncia desde dichos colectivos la situación de la mujer trabajadora en este sistema, víctima de la precariedad (el 77% del trabajo precario recae en la mujer) y los contratos temporales, de un paro que no cesa (la tasa de paro es del 23,3% en la mujer), de la famosa brecha salarial -cifrada en un 22% respecto a los hombres-, de dificultades extra para la promoción en su empleo, de una menor prestación por desempleo, de la retirada de bonificaciones para la reincorporación de la mujer por maternidad o excedencia, de las dificultades en las que se encuentra para conciliar vida familiar y trabajo, o víctima del trabajo no remunerado y no reconocido, trabajo que lleva a cabo en casa a diario sin los derechos laborales de cualquier trabajador. Esto último resulta de especial relevancia si se tiene en cuenta la paralización de la Ley de Dependencia, que acaba obligando a la mujer a trabajar en casa al cuidado de familiares, sin remuneración, sin ayuda, sin asistencia y sin reconocimiento. Lo enunciado hasta ahora no es sino el estado actual de la situación sociolaboral de la mujer en España. Las predicciones no son nada alentadoras. La reforma laboral de reciente aprobación hace peligrar aún más esa precaria situación ya que, por ejemplo, fomentará el trabajo a tiempo parcial con la opción de horas extraordinarias, medida que choca frontalmente con la conciliación familiar y que ahondará en la temporalidad y precariedad antes descrita.

Pronunciamiento de los colectivos

El Área de Mujer de Izquierda Unida (IU) ha pedido a las instituciones «medidas efectivas para la integración de las mujeres en el mercado de trabajo» en relación a la igualdad salarial y profesional. Asimismo, la confederación estima necesario el «reconocimiento de la contribución económica de la mujer» en trabajos no remunerados, así como el destino de un 5% de los presupuestos a políticas dedicadas a la mujer de carácter «específico y transversal». En relación con la delicada situación de la Ley de Dependencia, IU hace un llamamiento para que se realice un «reparto familiar y social del cuidado de la infancia y de las personas dependientes universalizando los servicios públicos» para tal fin. Finalmente, critica al Partido Popular por su «concepto patriarcal» de la sociedad y a éste y al PSOE por eliminar en las distintas Comunidades Autónomas donde gobiernan los distintos organismos para la igualdad, limitando así mismo los recursos de los pocos que se mantienen.

Por su parte, el la Secretaría de la Mujer del Partido Comunista de España (PCE) ha lamentado que las políticas utilizadas como pretexto como consecuencia de la crisis se están dando «bajo órdenes del poder financiero» que está desmantelando el Estado del Bienestar y que vulnera la igualdad y no discriminación por razón de sexo prevista en la Constitución. Además, señala que «no existe igualdad real» si se disminuye la dotación para las instituciones que velan por su fomento. También el PCE critica a las Autonomías gobernadas por el PP y el PSOE. En concreto, denuncia la reducción de los servicios de los juzgados especializados en violencia de género por parte de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid o el cierre de 85 centros asistenciales básicos y 13 centros de acogida para las mujeres maltratadas por María Dolores de Cospedal en Castilla – La Mancha.

Juventud Comunista (JC), para quien «capitalismo y patriarcado van siempre de la mano» propone que «el feminismo empape cada eje de trabajo» en la creación de un «proceso constituyente» que lleva a la construcción de una «alternativa real de poder» que acabe con el sistema actual. JC destaca el feminismo como «guía permanente de trabajo» para lograr sus fines.

En cuanto a los sindicatos, los mayoritarios Comisiones Obreras (CC.OO.) y Unión General de Trbajadores (UGT) han firmado un manifiesto conjunto en el que piden al partido del gobierno el «mantenimiento, garantía e impulso de las políticas de igualdad» en relación al empleo y a las condiciones de trabajo, tomando en consideración la «dimensión de género» como «clave imprescindible para una recuperación económica sostenible, equitativa y democrática». Asimismo, exigen el fomento del empleo de la mujer y la promoción de la misma en el trabajo, su «presencia y representación» en sindicatos y organizaciones e instituciones económicas y políticas y en centros de toma de decisiones, tanto públicos como privados (empresas). Como medida concreta, esperan que se de consiga la financiación necesaria para el «cumplimiento de la Ley de Dependencia» y finalmente, abogan por el cambio en las «actividades y valores» en relación a la «corresponsabilidad familiar».

La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) ha realizado un llamamiento para «entrelazar la lucha obrera con la lucha feminista». En su comunicado, el sindicato critica el grave retroceso en las luchas ganadas por la mujer y denuncia que «cuanto más inestable sea el empleo, más despidos van a haber en el colectivo femenino». Como conclusión, CNT alerta de «no caer en la trampa de hacer que la lucha de las mujeres sea una lucha separada» a la lucha de clases.

La Confederación General del Trabajo (CGT) ve cómo «los recortes y las suspensiones de leyes y decretos previstos hacen que la palabra ’igualdad’ vaya perdiendo sentido poco a poco y demuestra que meter la tijera en los servicios sociales nos afecta más a todas que a todos». Como consecuencia, CGT pide una «rebelión masiva y decidida» para que la palabra igualdad «tenga sentido».

 

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