El innegable derecho Palestino a protestar.

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Honda de Mustafa Tamimi, publicada por el ejército israelí para probar la violencia de los palestinos y justificar la muerte de Tamimi, causada por una granada de gas lacrimógeno lanzada hacia su rostro.

Honda de Mustafa Tamimi, asesinado por el ejército israelí

 

Protesta semanal del Viernes: 'Todos somos Musatafa Tamimi'

"Pese a los asesinatos, las detenciones y la represión, vamos a seguir". En la continua represión practicada por las fuerzas de ocupación en las manifestaciones populares semanales contra el Muro del Apartheid y los asentamientos, las fuerzas de ocupación suman decenas a los heridos y detenidos durante las manifestaciones semanales en Cisjordania.

2011-12-23  / Fuente: Campaña Popular Palestina contra el Muro del Apartheid

En Bilin, las fuerzas de ocupación reprimieron a los manifestantes con gases lacrimógenos y bombas de sonido y le disparó con balas de goma cubiertos de plomo, lo que causó decenas de casos de asfixia y heridas a un reportero gráfico Iyas Abo Rahme.

En Kufur Qaddom, las fuerzas de ocupación detuvieron, durante la protesta semanal a dos jóvenes, Amer Muhammad Rushdi de 23 años de edad y Amer Qasim de 13 años de edad, luego de los enfrentamientos que se produjeron entre los manifestantes y las fuerzas de ocupación las fuerzas israelíes cerraron la calle principal del pueblo y asaltaron el pueblo arrojando decenas de bombas de gases lacrimógenos al interior de los hogares en donde algunos aldeanos, incluyendo a los ancianos, resultaron heridos.

 

 

 

 

 

 

 

 

En al-Masara, también la marcha semanal fue reprimida por las fuerzas de ocupación. La protesta fue contra el asesinato de Mustafa Tamimi, la expansión del asentamiento de Efrat al sur de Belén, y en repudio a la condena prolongada de detención de Brejieh Hasan, quien fue detenido durante la marcha semanal la semana pasada.

El hombre habló al comité popular y dijo, "la resistencia popular continuará hasta lograr nuestras demandas legítimas".

Por otra parte, doce personas en Nabi Saleh fueron detenidas durante la marcha semanal y decenas sufrieron cuadros de asfixia por la inhalación de gas lacrimógeno.

La madre de Mustafa Tamimi participó en la protesta semanal condenando la expansión de los asentamientos en su aldea.

La protesta semanal contra el Muro del Apartheid y la expansión de los asentamientos se realizó bajo el lema "Todos somos Mustafa Tamimi."

Mustafa Tamimi fue asesinado la semana pasada por los soldados de ocupación, durante una manifestación que coincidió con la celebración internacional del día mundial de los derechos humanos, vale preguntarse ¿La ocupación Israelí, celebra la muerte de un ser humano que defendía sus legítimos? ¿La ocupación israelí celebra los asesinatos cometidos a sangre fría por su parte?

Los manifestantes aseguraron que la muerte, las detenciones, y las prácticas represivas contra la resistencia popular palestina, no desanimar a la gente para continuar con estas La resistencia popular continuará hasta la eliminación de los asentamientos, la demolición del Muro, y el establecimiento de un Estado palestino independiente con Jerusalén como capital.

También se destacó que la lucha del pueblo palestino contra la ocupación israelí es una lucha por la defensa de la tierra, la historia y el patrimonio, por eso se dice ¡No a la ocupación!

 

 

Al Walaje, otra víctima del Muro de Apartheid

"El movimiento será controlado, no restringido" declaró la Corte Suprema de Israel a los residentes de al-Walaje, un pueblo de Cisjordania, situado a cuatro kilómetros de Belén, que muy pronto quedará completamente rodeado por el Muro de Apartheid.

2011-12-20  / Fuente: Marta Fortunato, Centro de Información Alternativa (AIC)

El Muro de Separación en al-Walaje (Foto: Marta Fortunato)

El acceso hacia y desde el pueblo será por una puerta controlada por el ejército israelí durante las 24 horas del día. Más de 15.000 dunams de tierras de al-Walaje han sido confiscadas por Israel desde 1948, ahora sólo quedan 2.800 dunams para el pueblo.

La atormentada historia de al-Walaje comenzó en 1948, cuando el ejército israelí ocupó el pueblo, confiscó sus tierras y obligó a sus residentes a salir de sus hogares e instalarse en cuevas. "Desde entonces nuestra vida cambió, las relaciones familiares y sociales comenzaron a debilitarse", -dice Shirin al-Araj al Centro de Información Alternativa, uno de los líderes del Comité Popular de al-Walaje-. "En un día los habitantes del pueblo fueron dispersados por el valle para vivir en cuevas. La comunicación se dificultó. Mis padres, como miles de refugiados palestinos, pensaban que volverían a sus hogares muy pronto". Pero el tiempo pasó y se les impidió volver. "Ellos no quisieron abandonar las cuevas porque marcharse a otro sitio era como una derrota y significaba que nunca volverían a sus hogares", añadió Shirin.

Sin embargo, durante los años 60, los habitantes de al-Walaje empezaron a trasladarse a nuevos edificios situados en terrenos del pueblo del que salieron en 1948. Y ese es el lugar en el que hoy se encuentra el pueblo.

La tragedia de al-Walaje continuó en 1967, cuando parte del valle fue anexionado por la Municipalidad de Jerusalén, a pesar de que a los habitantes se les habían dado tarjetas de identidad de Cisjordania. Al principio nadie entendió cual era la diferencia entre las tarjetas de identidad porque entonces la gente podía moverse libremente entre Cisjordania e Israel. "Pero desde 1994, con el primer puesto de control y la primera restricción de nuestro derecho de movimiento, comprendimos el significado de nuestra tarjeta de identidad: muy pronto resultaría imposible ir a Jerusalén", concluyó Shirin.

Israel continuó confiscando tierras: en 1971 se confiscaron más de 4.000 dunams para construir en Jerusalén Este la colonia de Gilo y, más tarde, en 1979, se le quitó al pueblo la colina donde hoy se está construyendo la colonia de Har Gilo. Desde 1948 más de 15.000 dunams de tierras de al-Walaje han sido confiscadas y ahora quedan sólo 2.800 dunams para los habitantes de este pueblo que lucha a diario contra la construcción del Muro de separación.

Una vez terminado el Muro de Apartheid, al-Walaje quedará totalmente rodeado por él y el único acceso al pueblo será un túnel y una puerta hacia el lado de Beit Jala. Esto significa que al-Walaje quedará completamente cerrado y todo acceso hacia o desde el pueblo será observado y controlado por el ejército israelí. "Tememos que al-Walaje se convierta en un nuevo Qalandya donde el único puesto de control para entrar a la ciudad se cierra a las 5 pm, y donde sólo se permite el acceso a los allí residentes. -declaró Shirin- Cada día perdemos algo de nuestros derechos y de nuestra libertad, incluido el derecho a manifestarnos por la vía no violenta".

Los habitantes de al-Walaje tienen miedo de organizar manifestaciones no violentas contra el Muro de Apartheid porque con anterioridad el ejército israelí hirió de gravedad a algunos de sus habitantes, entre ellos varios niños, y soldados israelíes rompieron los permisos de trabajo delante de los asombrados habitantes que no podían creerlo. ¿Por qué correr ese riesgo? ¿Por qué vamos a hacer que los niños de al-Walaje sean víctimas inocentes de la injusticia de Israel?

"No queremos más niños heridos, no queremos más personas inocentes castigadas sólo porque participan en manifestaciones no violentas. No podemos seguir soportando esto, es demasiado", continuó Shirin.

Al caminar por el pueblo resulta imposible ignorar la construcción del Muro de Apartheid: ruido de camiones transportando arena y piedras de un lado para otro del pueblo y de pronto aparece una pared gris que delimita el perímetro de al-Walaje. El Muro de Apartheid aquí, al igual que en otros pueblos de Cisjordania, no se construirá por la Linea Verde. Esa es una más de las formas de que se sirve Israel para ocupar y anexionarse las tierras palestinas. Para seguir por la Linea Verde, el Muro de Apartheid debería construirse lejos, hacia el oeste, por la ladera de la colonia de Gilo, pero va a ser construido al otro lado del valle, cerca del pueblo de al-Walaje. Esto signica que se confiscarán miles de dunams.

Este plan se mantuvo además gracias a la comunidad salesiana cuyo monasterio se encuentra entre la colonia de Gilo y al-Walaje, entre la Linea Verde y el rápido crecimiento del Muro de Apartheid. La comunidad salesiana no estuvo en contra del plan israelí y no ha apoyado la lucha de la comunidad de al-Walaje.

Es muy impactante escuchar la historia de una familia de al-Walaje cuya casa, una vez terminada la construcción del Muro, quedará separada del pueblo, en el lado israelí. Sin embargo, el gobierno israelí no quiere que esta familia tenga libre acceso a Israel, por tanto está planificando construir una cerca electrónica de cuatro metros de altura alrededor de la vivienda y establecer un puesto de control personal para su acceso a al-Walaje. Pero las tierras de la familia serán confiscadas porque se encuentran situadas al otro lado del Muro de Apartheid.

Una de las razones que da el gobierno israelí sobre el recorrido previsto para el Muro de Apartheid y para justificar la anexión de miles de dunams de tierra es que, si se basan en la Línea Verde, el Muro pasaría "demasiado cerca" de el zoológico de Jerusalén Oeste, "¿Comprende usted la gravedad de esta situación?", pregunta Shirin indignado. "Esto significa que para el gobierno israelí, la vida de los animales israelíes es más importante que la vida de una familia palestina".

Traducido por R. García (IEPALA) para el Centro de Información Alternativa (AIC), Jerusalén.

 

 

Isawiya: asedio sutil, conquista lenta

Issawiya es una aldea Palestina en la zona noreste de Jerusalén donde viven 14 mil personas. Aunque sus vecinos paguen el doble en impuestos municipales, esta aldea no recibe servicios de la municipalidad, la mayor parte de sus tierras han sido confiscadas y no existe planificación urbana. Toda nueva construcción en la aldea es ilegal.

2011-12-26  / Fuente: Mikaela Levi, Centro de Información Alternativa (AIC)

 

 

Así son las calles de Isawya. Foto: Mikaela Levi

 

Isawiya no es muy diferente al resto de los pueblos palestinos. Sus límites son infranqueables, las casas sólo crecen para arriba y lindan con escombros de casas demolidas, las calles angostas de cemento quebrado hacen las veces de parques y espacios de juego para los niños y los cercos de alambre de púas dividen a la comunidad de sus tierras. Isawiya es un típico pueblo palestino ocupado, pero sus vecinos pagan impuestos como cualquier ciudadano israelí y se encuentran a sólo 15 minutos de auto del centro de Jerusalén.

Las luchas de los barrios de Sheik Jarrah y Silwan dieron la vuelta al mundo en los últimos años, pero la historia de los 16.000 habitantes de Isawiya sigue siendo relativamente desconocida fuera de las fronteras del antiguo mandato de Palestina.

  

Mesquita principal de Isawya. Foto: Mikaela Levi.

El pueblo fue recién ocupado en 1967 junto con el resto de Jerusalén Este; sin embargo, sus habitantes ya habían podido probar lo que sería la represión colonialista sionista. Durante los casi 20 años de control jordano, el Monte Scopus fue considerado por jordanos e israelíes como una zona desmilitarizada, un espacio neutral controlado por la ONU. Pero el liderazgo sionista del joven Estado israelí consiguió convencer a la ONU en más de una ocasión de cerrar durante más de cinco horas la única entrada que tenía por entonces el pueblo. Nadie podía salir o entrar durante ese período.

Hoy esa entrada aún existe. Es una callejuela que bordea el costado de la Universidad Hebrea sobre el Monte Scopus y separa al imponente edificio de las humildes casas palestinas. Con los años, el Estado israelí construyó nuevos accesos a Isawiya, pero también demarcó los límites de la comunidad, límites que dejaron afuera más del 50 por ciento de sus tierras.

Los límites son: el Monte Scopus, con el hospital Hadassah y la Universidad Hebrea como los puntos de referencia; el asentamiento conocido como la Colina Francesa, que comenzó a construirse apenas dos años después de la ocupación de 1967; el Muro de Separación que se asoma detrás del pueblo y que separa a los palestinos de Isawiya de los palestinos de Anata y del campo de refugiados de Shoafat; la ruta israelí que circunvala el pueblo y que separa a los habitantes palestinos de sus tierras cultivables; y finalmente, en la otra punta de la ladera del Monte Scopus, la base militar que los israelíes construyeron hace cinco años.

 

Una imagen comun en el pueblo de Isawya. Foto: Mikaela Levi.

Isawiya no sufre el acoso diario de los colonos y la confiscación sistemática de casas por parte del gobierno israelí, como Sheik Jarrah o Silwan. Las presiones aquí son más sutiles, menos visibles. La construcción es un buen ejemplo. Obtener un permiso para una casa de tres pisos –apta para acomodar a las prolíferas familias palestinas- puede llegar a costar hasta 150 mil dólares. Para quienes no tienen todo el dinero junto o no logran conseguir el permiso, la única opción es construir ilegalmente y luego enredarse en eternos juicios y multas, cuyos costos rondan los 50 mil dólares por década.

La dificultad para construir se refleja también en la escasez de instituciones educativas y la ausencia total de un hospital. Según le contó a Radio Muqawama el dirigente local de Fatah, Mohammed Abu Humus, alrededor de un 70 por ciento de los niños deben buscar un lugar en las escuelas primarias de los pueblos vecinos.

Al llegar al nivel secundario, el traslado es obligatorio. Isawiya no tiene escuelas secundarias. El costo promedio por día, contando transporte público y una comida, es de 15 shekels por niño. Al mes, 330 shekels.

 

Estos costos se suman al básico que debe pagar cada familia de impuestos. Los habitantes de Isawiya pagan los impuestos como cualquier ciudadano israelí, aunque la recolección de basura sólo se cumple dos veces a la semana –"Tenemos suerte, en otros barrios cercanos sólo van una vez por semana", destaca Abu Humus, mientras pasa enfrente de un volquete rebosante de basura putrefacta-, o a pesar que el desagüe no funciona y todo el contenido de las cloacas del hospital Hadassah y de la Universidad Hebrea descienden y recorren cotidianamente las agrietadas callejuelas del pueblo, complementando el hediondo olor de las pilas de basuras.

El presente es difícil para los habitantes de Isawiya, pero el futuro podría tornarse mucho peor, muy pronto. Recientemente el gobierno israelí ordenó la confiscación de 732 dunams de la ladera del Monte Scopus que se eleva sobre uno de los costados del pueblo. La historia oficial es que será un parque nacional, sin embargo, los habitantes palestinos, que ya perdieron más del 50 por ciento de sus tierras desde la ocupación israelí de 1967, sospechan lo peor. "Probablemente en un futuro cercano tendremos un asentamiento allí", pronosticó Abu Humus.

 

 Palestina Libre

 

 

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