El PP catalán acusa con datos falsos a la inmigración de "reintroducir enfermedades"

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Los líderes del partido tergiversan estudios científicos

CAMILO S. BAQUERO - Barcelona - 14/05/2011

 

En su propósito de estigmatizar a los inmigrantes para obtener réditos electorales, el PP ha dado un nuevo paso al falsear conclusiones de estudios científicos para acusar a la inmigración de reintroducir en España "enfermedades que ya estaban erradicadas".

 

La descabellada sucesión de declaraciones la inició el jueves Pau Fernández, candidato popular en Tortosa. "Muchos inmigrantes, cuando llegan aquí, están infectados con tuberculosis, sarampión o enfermedades que en España han sido erradicadas, y tenemos que seguir un control para no incrementar el coste sanitario que puedan suponer después", afirmó en una tertulia en la cadena SER - Ràdie Ebre.

El candidato por Barcelona, Alberto Fernández Díaz, y la presidenta del partido, Alicia Sánchez-Camacho, se sumaron ayer al nuevo flanco contra la inmigración. Durante la presentación de su programa en salud, Fernández Díaz hizo referencia a las declaraciones de su compañero de Tortosa. El candidato dijo desconocer los detalles de las declaraciones, pero se la jugó: "De la misma forma que cuando visitamos determinados países tenemos que vacunarnos, pues a lo mejor tendremos que mirar otras cosas", aseguró. A continuación añadió que "enfermedades que estaban erradicadas han reaparecido traídas por los inmigrantes". El mismo mensaje fue lanzado en Salt por la líder popular en Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho.

Ningún estudio médico, tampoco los citados por los dirigentes populares, avala sus afirmaciones, informa Oriol Güell. Los inmigrantes no han reintroducido en España enfermedades sencillamente porque ninguna de las citadas por el PP había sido erradicada. La que más cerca estuvo de serlo, el sarampión, resurgió con fuerza en España en 2006, entre adolescentes de familias que rechazan las vacunas.

Los inmigrantes que sufren estas enfermedades se contagian en España y lo hacen por dos motivos, idénticos a los que afectan a los españoles. En casos de enfermedades infecciosas evitables por vacunación, como el sarampión, quedan colectivos que, por edad, no están inmunizados porque no fueron vacunados de niños. Otras dolencias, como la tuberculosis, están más presentes en personas que viven en condiciones socioeconómicas bajas, que afectan por igual a las personas independientemente de su origen.

La ONG SOS Racismo rechazó en un comunicado las declaraciones de los ejecutivos del PP catalán y recordó que "no todo vale en una campaña electoral" y que "hay un límite para todos los partidos, independientemente de su ideología, y ese límite es el respeto a los derechos humanos".

 

El Pais. (España)

 

El PP acusa con datos falsos a la inmigración de "reintroducir enfermedades".

La unica enfermedad que se esta reintroduciendo y que estais contagiando es la fascista, la racista, la xenofoba y la homofoba.
Fascista no !! ni en las urnas, ni en nuestras calles.


Madril
En su propósito de estigmatizar a los inmigrantes para obtener réditos electorales, el ultraderechista PP ha dado un nuevo paso al falsear conclusiones de estudios científicos para acusar a la inmigración de reintroducir en el Estado español "enfermedades que ya estaban erradicadas".
SOS Racismo rechazó en un comunicado las declaraciones de los ultraderechistas del PP y recordó que "no todo vale en una campaña electoral" y que "hay un límite para todos los partidos, independientemente de su ideología, y ese límite es el respeto a los derechos humanos".

Apoya el manifiesto contra la xenofobia en los discursos políticos

Firma aquí. Ell@s ya lo han hecho:

  • Antonia Durán Ayago. Profesora de Derecho internacional privado de     la     Universidad de Salamanca.
  • Asier Hilario. Geólogo y responsable científico del flysch de Zumaia
  • Carlos Jimenez Villarejo: Jurista, ex fiscal jefe Anticorrupción.
  • Carlos Taibo. Profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma     de     Madrid.
  • Dolores Juliano. Antropóloga de la Universidad de Barcelona
  • F. Javier de Lucas Martín. Catedrático de Filosofía del Derecho y     Filosofía Política de la de la Universidad de Valencia.  Director     del GECIM.
  • Harkaitz Cano.  Escritor. Premio Euskadi de Literatura
  • Imanol Zubero Beaskoetxea. Profesor de Sociología de la Universidad     del     País Vasco.
  • Jesús Mari Alquézar. Presidente del Club Vasco de Camping.
  • Kepa Junkera.  Músico
  • Kirmen Uribe. Escritor, Premio Nacional de Narrativa 2009.
  • Lorenzo Cachon Rodríguez.  Catedrático de Sociología de la     Universidad Complutense de Madrid. Ha sido presidente del Presidente     del     Foro Estatal para la Integración de los Inmigrantes entre 2006 y     2010.
  • Manuela Carmena Castrillo. Ha sido magistrada del Tribunal Supremo     y Vocal del Consejo General del Poder Judicial.
  • Margarita Martínez Escamilla. Catedrática de Derecho penal de la      Universidad Complutense de Madrid.
  • Maruja Torres. Periodista y escritora
  • Miguel Sánchez-Ostiz. Escritor. Premio Euskadi de Literatura
  • Raúl de la Fuente.  Director de cine.
  • Sami Nair. Sociólogo, Filósofo y Catedrático de Ciencias Políticas.
  • Teresa del Valle Murga. Catedrática de Antropología Social de la     Universidad del País Vasco. Premio EMAKUNDE 2010.
  • Xabier Aierdi Urraza. Profesor Titular de     Sociología     Universidad del País Vasco. Director hasta hace poco  del Observatorio Vasco de la Inmigración IKUSPEGI.

Descárgate el manifiesto

Que la ola de odio no salpique nuestros municipios

Manifiesto contra el uso demagógico y populista de la inmigración ante las próximas elecciones
¡Firma este manifiesto!
De un tiempo a esta parte estamos asistiendo en Europa a un retroceso en la protección de derechos fundamentales de las personas que están en una situación de especial vulnerabilidad. Atacar y utilizar al débil o al diferente como chivo expiatorio al que señalar como responsable de los riesgos e inseguridades que genera la sociedad globalizada, no hace sino alimentar de manera cada vez más indisimulada un discurso del odio. En el caso de la población inmigrante, este discurso del odio se manifiesta en forma de discriminación, xenofobia y racismo.

El discurso xenófobo es cada vez más agresivo, y el llamado “nuevo racismo” deja paso a viejas prácticas del siglo pasado: expulsiones colectivas de personas gitanas de nacionalidad rumana en Francia, patrullas “ciudadanas” en Italia, etc. La gravedad de estos hechos, unida al ascenso de partidos políticos claramente xenófobos en países como Holanda, Hungría, Bélgica o Suiza, debería abrir un debate sobre la “calidad” democrática de Europa. Culpabilizar a la inmigración de todos los problemas y no combatir la desigualdad social es la peor manera de sostener una democracia débil, y la situación más cómoda para los responsables de esta grave crisis económica. Más aún, contamos con numerosos ejemplos en nuestro entorno de cómo se han aprovechado prejuicios como que la inmigración es una amenaza para el Estado del Bienestar para justificar recortes de derechos y libertades que nos afectan al conjunto de la ciudadanía.

En un contexto de escasez de recursos, azuzar el temor de la población a lo diferente puede tener réditos electorales, pero también consecuencias incalculables. Y aquí nos vamos a encontrar con uno de los problemas que el discurso populista y xenófobo está incubando. Las leyes (aunque sean de extranjería) deben transmitir a las próximas generaciones que existen unas fronteras éticas y de dignidad humana que no pueden traspasarse. Si alguien se cree que tiene algún permiso especial para traspasar este límite, que luego no se lamente cuando descubra que la paciencia también es limitada. Sabemos cómo empieza el discurso del miedo pero no cómo termina. Recordemos si no los disturbios de Francia en 2005, protagonizados por hijas e hijos de inmigrantes, hartos de seguir discriminados y estigmatizados.

Es el momento de levantar entre todas y todos un dique ético que pare esta ola de odio. La regresión en materia de derechos humanos y de garantías jurídicas nos está conduciendo a un punto de no retorno en el que la irracionalidad nos va salpicar, seamos de aquí o de allá.

Por todo ello, las personas abajo firmantes exigimos a todos los partidos políticos y agrupaciones electorales que vayan a presentarse  a las próximas elecciones municipales que hagan un ejercicio de responsabilidad y que no hagan demagogia ni populismo con la inmigración. Abogamos por una sociedad integradora donde, por encima del lugar de procedencia, la religión o la cultura, se nos reconozca como vecinas y vecinos iguales en derechos; con diversas inquietudes y sensibilidades, pero afectadas al fin y al cabo por los mismos problemas municipales.

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