El vaso de emoliente, El Hacendado Y Julio C Tello

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

 

SHARUCO EL ARROLLADOR.

 

– ¡Soy indio! –Exclamaba el sabio y eminente Julio C. Tello al inicio de sus clases en la Universidad de San Marcos, La Católica, o donde fuera.
¿Por qué lo decía? ¿Por autoafirmación, por orgullo, por mecanismo de defensa, o qué? Una extravagancia innecesaria.
Porque, él era una eminencia, un sol esplendente en el universo de la ciencia y las humanidades, un cerebro que se hizo admirar en Harvard y Cambridge donde obtuvo sus doctorados, en Berlín donde sustentó ponencias. Por algo desde niño le decían “Sharuco” que quiere decir “arrollador”.

Dio a conocer al mundo una de las culturas de tejedores más extraordinarias del mundo

Fundó el Museo de Arqueología y Antropología en donde pidió que se le enterrara y se le concedió ese insólito privilegio, luego de morir el 3 de junio del año 1947. Desposó a una mujer bella, leal y fervorosa de su obra, de nacionalidad inglesa, llamada Olive Mabel Cheesman, a quien conoció en Brenford, cuando estudiaba en Cambridge.

Por sus descubrimientos de las Necrópolis de Paracas, en 1925, y la exposición de los fardos funerarios de esa cultura, que conmocionaron al mundo de la cultura, la educación y la ciencia, el Concejo Municipal de Nazca acordó otorgarle Medalla de Oro, Diploma de Honor y Resolución de Hijo Adoptivo de esa ciudad.
La decisión del Concejo se le hizo saber a través de un oficio respetuoso y laudatorio y se coordinó directamente con él la fecha en que viajaría a Nazca para participar de la ceremonia solemne en que se le impondrían tales distinciones.
Nazca quería expresar públicamente mediante una ceremonia cívica el merecido homenaje y tributo a quien hizo de Paracas un lugar de atracción de turismo cultural más concurridos y admirados de este lado del océano Pacífico.


Tomó un ómnibus y llegó temprano a esa ciudad a la vez fresca y añeja. En la esquina de la plaza de armas divisó a un emolientero y se le antojó tomarse un combinado de cebada, cola de caballo, boldo y linaza.
Estando allí, ya servido su vaso que tenía en una mano, se acerca uno de los señores del lugar, blanco y alto, quien lo mira de arriba abajo y le dice:
– Oye tú, indio, necesito mi caballo y ya que estás desocupado quiero que vayas a traerlo de mi hacienda.
– ¿Señor? –contestó don Julio suspendiendo la delectación de su compuesto.
– Vas a ir y hablas con el mayordomo que se llama Joaquín y te voy a dar una nota donde le ordeno que envíe contigo ya ensillado mi caballo, que tengo que salir en la tarde para Acarí.

– ¿Y dónde es su hacienda, señor?
– ¿De dónde eres tú que no conoces dónde es mi hacienda y quién soy yo?
– Yo soy de Huarochirí.
– Ya veo que no eres de aquí, por eso no sabes quién soy, –le dijo de modo insolente.
– Y a qué hora estaré de regreso con su caballo.
– De aquí a Cantayo te echará una hora. A las once ya estarás de regreso.
– Entonces, no puedo.
– Te voy a pagar dos soles para tu coca.
–  No, no puedo
– Tres soles te voy a dar. Mira que nunca he pagado ese precio. 

Terminando don Julio de sorber calmosamente su emoliente

– No puedo. No me alcanza el tiempo.
– ¡Te voy a dar cinco soles, indio! ¿Sabes lo que es cinco soles? Con cinco soles puedes comer todo el día.
– Pero tengo qué hacer.
– Y, ¿qué tienes que hacer?  –le preguntó lleno de curiosidad mirándolo otra vez de arriba abajo.
– Tengo que asistir a una reunión.
– Agradece que no eres de aquí indio bruto, si no te hago poner en un calabozo.
Y lo miró con desprecio.
– Por eso el Perú anda atrasado, –masculló al final– ¡por culpa de estos indios que ya no obedecen!
Y se fue bufando.
El más asustado era el emolientero quien estaba encogido y temeroso como si fuera a llover lava ardiendo.
Y se fue.
Don Julio sin decir nada terminó de sorber calmadamente su emoliente. 


A las 9 de la mañana empezaron a pasar autoridades e invitados en traje de gala a la ceremonia solemne que iba a llevarse a cabo en el Salón Consistorial del Municipio que lucía todos sus emblemas y banderas.
Las escoltas de alumnos de los principales colegios con sus bandas de guerra ya estaban emplazadas y listas para el desfile frente a la tribuna alzada ante el Municipio. ¡Se homenajeaba a un sabio!
Don Julio arrellanado en el sillón central de la mesa de honor escuchó los discursos que se leían como si fueran parte de la epopeya de un personaje al cual él conocía lejanamente, pero que no era él mismo. Se destacaron sus méritos de surgir desde un hogar campesino y humilde elevándose a las cimas de la realización científica.
Se refería que se graduó de médico cirujano, que junto a Ricardo Palma viajó a Inglaterra, que con mente brillante y dotes de investigador consumado, contrapuso a la tesis inmigracionista de Max Uhle la tesis autoctonista del origen del hombre de América.


Luego fue anunciada la imposición de la Medalla de Oro y se convocó al Alcalde Honorario de la ciudad, quien avanzó y don Julio tuvo que ponerse de pie.
Era el señor del caballo quien casi se cae de espaldas del sobresalto cuando reconoció al hombrecito a quien había insultado por la mañana.
Tuvo un sobresalto, trastrabilleo y hasta desmayo.
Don Julio, para circunstancias tensas como esta solía poner un rostro hierático.
Ya repuesto el personaje se inclinó respetuoso y le dijo:
– Le pido mil perdones y disculpas doctor por lo sucedido esta mañana. Si hubiera sabido que era usted don Julio C. Tello… –alcanzó a musitar con voz dolida.
Le conmovió la sincera humillación del hacendado y a modo de superar la situación le dijo:
– Estos compromisos siempre quitan tiempo señor… Porque me hubiera gustado traerle el caballo y ganarme esos cinco soles.
Después empezó su discurso diciendo:
– ¡Soy indio! –Pero esta vez le había tocado probar, en la mañana de ese día, el trago amargo y dulce de la identidad en una esquina de una plaza aldeana.  

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Fuente:

El sabio Julio C. Tello Era cetrino, bajo y grueso; de rostro apiñado como nuestras rocas y montañas, de nariz y pómulos salientes, frente amplia y prominente, ojos apretados y escondidos como si salieran desde el fondo de un puño. Su pelo era duro y lacio como la cabuya de las pencas de nuestra serranía, y su vestir común y corriente,
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Danilo Sánchez Lihón

Instituto del Libro y la Lectura del Perú

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Era cetrino, bajo y grueso; de rostro apiñado como nuestras rocas y montañas, de nariz y pómulos salientes, frente amplia y prominente, ojos apretados y escondidos como si salieran desde el fondo de un puño. Su pelo era duro y lacio como la cabuya de las pencas de nuestra serranía, y su vestir común y corriente, hasta descuidado, como cabe en quien se siente estar sobre toda apariencia.
Acentuaba las eses al hablar y su tono era dulce, quebrado y garrapatiento, como lo es en todo quechua-hablante y más en quien afirmaba que pensaba en quechua y para hablar se traducía asimismo; hecho que se notaba más cuando intervenía en la Cámara de Diputados donde no dejó de ser campechano y cuantas veces pudo profirió: ¡Soy indio!

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The Life and Writings of Julio C. Tello

America’s First Indigenous Archaeologist
Editor(s): 

Richard Burger

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“Few people outside Peru are familiar with Julio C. Tello, the father of Peruvian archaeology. In this exciting new book, leading scholars relate the rags-to-riches story of this native Quechua Indian from his humble beginnings through his discovery and excavation of several previously unknown early cultural sites, his pioneering theoretical ideas stressing the autonomous rise of civilization in Peru, and his founding of a national museum of archaeology, culminating in the almost legendary position he held at the time of his death in 1947. Most of Tello’s research was published in obscure journals and newspapers in Peru. Here, for the first time in English, is a cross section of his most important contributions.”—Donald A. Proulx, Professor of Anthropology Emeritus, University of Massachusetts, Amherst

“Self-billed as a mountain Indian, Julio C. Tello was arguably the greatest Native American social scientist of the twentieth century. Because he overcame obscure origins, secured an unprecedented education, and rose to national and international prominence, his life is an inspiring story with broad appeal. Tello’s embrace of anthropology and archaeology provides an enlightening contrast to current conditions in much of the New World, and thus his views have considerable contemporary resonance.”—Michael Moseley, University of Florida

“This volume makes an important contribution to the intellectual history of Andean archaeology by contextualizing Julio C. Tello within the dramatic events of Peru in the first half of the twentieth century, placing him in the international milieu of his times, and assessing his legacy. Because Tello published his works in what are now extremely obscure and difficult to acquire sources, Richard Burger has performed an extremely valuable service to the field by making these key articles readily accessible. This volume, with its comprehensive bibliography of Tello’s writings, is a must-read for all specialists.”—Helaine Silverman, University of Illinois at Urbana-Champaign

The father of Peruvian archaeology, Julio Tello was the most distinguished Native American scholar ever to focus on archaeology. A Quechua speaker born in a small highland village in 1880, Tello did the impossible: he received a medical degree and convinced the Peruvian government to send him to Harvard and European universities to master archaeology and anthropology. He then returned home to shape modern Peruvian archaeology and the institutions through which it was carried out.

Tello’s vision remains unique, and his work has taken on additional interest as contemporary scholars have turned their attention to the relationship among nationalism, ethnicity, and archaeology. Unfortunately, many of his most important works were published in small journals or newspapers in Peru and have not been available even to those with a reading knowledge of Spanish. This volume thus makes available for the first time a broad sampling of Tello’s writings as well as complementary essays that relate these writings to his life and contributions.

Essays about Tello set the stage for the subsequent translations. Editor Richard Burger assesses his intellectual legacy, Richard Daggett outlines his remarkable life and career, and John Murra places him in both national and international contexts. Tello’s writings focus on such major discoveries as the Paracas mummies, the trepanation of skulls from Huarochirí, Andean iconography and cosmology, the relation between archaeology and nationhood, archaeological policy and preservation, and the role of science and museums in archaeology. Finally, the bibliography gives the most complete and accurate listing of Tello’s work ever compiled.

With its abundance of coups, wars, political dramas, class struggle, racial discrimination, looters, skulls, mummies, landslides, earthquakes, accusations, and counteraccusations, The Life and Writings of Julio C. Tello will become an indispensable reference for Andeanists.

Table of contents: 

Introduction by Richard L. Burger
Part one. Biographical Essays
One
Julio C. Tello: An Account of His Rise to Prominence in Peruvian Archaeology by Richard E. Daggett
Two
The International Relevance of Julio C. Tello by John V. Murra
Three
The Intellectual Legacy of Julio C. Tello by Richard L. Burger
Part two
Selected writings by Julio C. Tello
Four
The Defense of the Archaeological Heritage
Five
The Museum of Peruvian Anthropology
Six
Collision of Two Civilizations
Seven
Prehistoric Trephining among the Yauyos of Peru
Eight
The Discovery of the Chavín Culture in Peru
Nine
The Feline God and Its Transformations in Chavín Art
Ten
The Remains of Three Different Pre-Columbian Cultures
Have Been Found on the Paracas Peninsula
Eleven
A Modeled Clay Scene in Ancient Peruvian Art
Twelve
The Ruins of Wari
Thirteen
Andean Civilization: Some Problems of Peruvian Archaeology
Fourteen
The Empire of the Incas
An annotated bibliography of Julio C. Tello by Richard E. Daggett and Richard L. Burger
Index

 

Sharuco El Arrollador: padre de la arqueología peruana - cinabrio blog

cinabrio.over-blog.es. Sunday 27 february 2011 7 27 /02 /Feb /2011 18:47 ... El nombre de Julio C. Tello está asociado a la historia de la arqueología ...
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