Elecciones cubanas en USA. Por Lorenzo Gonzalo*

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

LorenzoGonzalo.FotoVirgilioPONCE
Por Lorenzo Gonzalo*/Foto Virgilio Ponce-Martianos-Hermes-Cubainformación.- 
La ciudad de Hialeah en el Condado Miami Dade, es la sexta ciudad de esta demarcación. Su población está compuesta principalmente de hispanos de los cuales el 70% son cubanos.
 
Si bien es cierto que el 68 % de los cubanos son de filiación republicana, también es cierto que dicha cifra era del 80% hace pocos años atrás.
 
Este cambio se debe fundamentalmente al tema de Cuba, el cual es de importancia entre este tipo de votantes, aunque para los intereses de Estados Unidos no tenga el mismo significado.
 
Como ya hemos explicado el fenómeno cubano surge como resultado de una estrategia que no tenía como interés “fabricar” un grupo de respondones dentro del Capitolio o de gente “ajena” con capacidad de interferir en la política exterior del país. Un “poder cubano”, nunca debe haber sido contemplado en la agenda de Washington, cuando sus dirigentes se vieron obligados a utilizar a personas de esta nacionalidad, como parte de las estrategia para combatir a los soviéticos durante la Guerra Fría. En esto les salió el tiro por la culata.
 
Para los políticos estadounidenses, aunque Cuba sin dudas continúa en alguna agenda secreta de su gigantesco Estado, lidiar con este tema estorba e interfiere con los maratones nacionales electoreros entre las dos facciones de Poder: Demócratas y Republicanos.
 
Hacemos la aclaración que el término “facciones” no es una invención peyorativa de la redacción. Dicha manera de referirse a los Partidos Políticos fue introducida por George Washington quien alertó que su existencia divide el país y convierte la sociedad en grupos facciosos. Es un viejo criterio que se extiende a la época anterior al gobierno de Walpole en Inglaterra, cuando los partidos se consideraban una enfermedad del cuerpo político, una falla del sistema, porque se estimaba que los intereses que estuviesen motivados por razones públicas y no por cuestiones privadas, hallaban la reconciliación con mayor facilidad.
 
Los años han demostrado que George Washington tenía razón y ambos partidos se han  convertido en dos facciones. En el contexto de estas facciones que envenenan el cuerpo político del país, el tema de Cuba es un elemento foráneo, introducido en esos maratónicos juegos deportivos de los períodos electorales. Aunque sin dudas Cuba constituye una importancia de Estado como hemos dicho, la injerencia de este grupo de naturaleza exógeno en asuntos de la política exterior estadounidense, tiene que dificultar necesariamente la elaboración de políticas más coherentes por parte del gobierno. A los efectos de las elecciones constituyen también otro inconveniente para los diseños estratégicos de ambos Partidos.
 
El devenir ha desplazado a viejos elementos cubanos, anteriores a los años de 1970 y de aquí la disminución porcentual de la militancia de origen cubana dentro del partido republicano
 
Pero más significativo aún que esta disminución, fue lo ocurrido en las elecciones del 2008 en Hialeah, cuando Obama recibió 17 puntos por encima de McCaine. En una ciudad compuesta por 70% de cubanos, esta diferencia solamente se explica porque una mayoría cubana votó demócrata, lo cual no significa que militen en el Partido de ese nombre.  El voto cubano de hoy no es el mismo y posiblemente ni siquiera la designación de Marco Rubio, cubano de origen, como vicepresidente en la boleta electoral del candidato republicano que resulte electo para este cargo, cambie el sentir del cubano de hoy que vive en el sur de Florida.
 
Del 33% de cubanos que componen la población hispana del Condado Miami – Dade, la mayoría viaja a Cuba, está en desacuerdo con la prohibición de viajar a la Isla para visitar familiares y que precisamente los republicanos quieren imponer nuevamente. Otros entienden que las campañas políticas prometiendo invasiones o el derrocamiento de la “dictadura de los Castro”, no es más que puras fanfarrias y para probarlo están los fracasos de cincuenta años de retórica. A estas observaciones debemos agregar que la disminución porcentual de los cubanos en la militancia republicana del Sur de Florida no ha resultado solamente en un aumento de esta nacionalidad en el Partido Demócrata. Una gran cantidad de los cubanos de origen se inscriben como Independientes.
 
Parece que los nuevos cubanos emigrados a partir de 1980 en general, no son muy dados a las opciones partidistas y a las imposiciones dimanadas de maquinarias de Poder. En buena lid prefieren escoger por su cuenta, sentirse libres de Partido alguno y hacer uso de su razón a la hora de decidir por un candidato. Esto es una apreciación, pero es significativo que los nuevos inscritos, en lugar de escoger un Partido a otro, prefieran obviar ambos y se inscriben como independientes. El cubano llegado a Estados Unidos a partir de 1980, es poco dado al comprometimiento político y de hecho las organizaciones favorables al cese del Bloqueo, la liberalización de visitas familiares, los derechos de viajar y de vivir en su país si así lo quisieran, son de reducida militancia. Cada cual parece inclinarse por decidir a la hora de la votación y no dedicar su poco tiempo libre a menesteres de esa naturaleza.
 
Este nuevo emigrado tal parece que es más dado a ejercer su derecho político a la hora de las votaciones o cuando determinadas confrontaciones se convierten en inevitables y no perder el poco tiempo del que dispone, luego de terminadas sus faenas personales y familiares, en esos asuntos.
 
Este panorama se refleja también en su participación en la política nacional y de aquí quizás que escoja ser independiente. Tal parece que es una manera de decir “no me obligues compadre”.
 
El estorbo que el tema cubano implica en los procesos electorales estadounidense, especialmente en Florida, todavía no es evidente, pero llegará el momento que lo será.
 
Introducido a contrapelo de la estrategia que le otorgó esa importancia electoral, su presencia estará presente hasta mucho después que las partes decidan establecer relaciones normales entre los dos países, porque las complejidades creadas por las leyes anticubanas aprobadas por el Congreso, no permitirán resolver fácilmente este gigantesco entuerto.
 
Esas dificultades se las debemos fundamentalmente a ese pequeño grupo de cubanos que logran los votos gracias al engrasamiento político de las maquinarias electorales a las cuales pertenecen y también a una prensa cobarde que se ha puesto a su servicio por dinero o por temor a represalias.
 

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