En Costa Rica la crisis tiene rostro de mujer

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

En Costa Rica la crisis tiene rostro de mujer
Amanda Aguilar
LIT-CI
Adital

Tan solo durante el 2009, las mujeres en Costa Rica fuimos las más afectadas por el desempleo, con una pérdida de 1.261 puestos de trabajo frente a los 940 perdidos por los hombres1. Este fenómeno tiene su explicación en las bases del mismo sistema capitalista, que se asienta sobre la explotación y la desigualdad de clases sociales e incrementa su ataque contra los sectores oprimidos en el marco de crisis.

Aún en este contexto, la elección de una mujer en la presidencia del país, dio paso a que muchas trabajadoras depositaran en ella sus esperanzas, bajo la expectativa de que una mujer en el gobierno reflejara sus intereses y sus necesidades. Pero lo cierto es que no son los mismos intereses ni las mismas necesidades de Laura Chinchilla a los de esas mujeres pobres y trabajadoras. Los intereses que refleja Chinchilla son los intereses de los grandes sectores empresariales y no los de la clase explotada.

Por eso es que este gobierno, aún dirigido por una mujer, no representa nada nuevo para las mujeres trabajadoras, no representa ninguna diferencia respecto a los gobiernos dirigidos por hombres, porque sigue haciendo uso de un modelo asentado sobre la explotación de miles de mujeres y hombres.

La Red de Cuido, un proyecto fracasado

El principal proyecto impulsado en la campaña electoral de Chinchilla fue la Red de Cuido, que prometía garantizar espacios para la atención de los hijos e hijas de las mujeres trabajadoras alrededor de todo el país. Sin embargo, los resultados han sido nulos y mientras tanto, los CEN-CINAI2 existentes en las comunidades siguen debilitados y funcionando bajo condiciones precarias (muchas veces sin siquiera servicios básicos de agua o luz). Esto hace evidente el desinterés del gobierno por apoyar a las mujeres madres que se insertan al mercado laboral y por avanzar en el tema de la socialización de las labores de cuido.

Este ha sido un gobierno marcado por las contradicciones y el ataque a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, porque no solo se ha invisibilizado la discusión sobre el aborto, sino que además ahora se prohíbe a aquellas parejas que tienen problemas de fertilidad utilizar la fecundación in vitro como alternativa médica para generar un embarazo. Y en esto el gobierno está dispuesto a pelear a fondo, teniendo que asumir ahora el proceso legal al haber sido demandado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Esta política evidencia los compromisos asumidos entre el gobierno y la iglesia, en épocas en las que el gobierno está en discusiones con el Vaticano para la firma de un concordato y justo cuando en días recientes el Papa Benedicto XVI ha manifestado que las parejas infértiles no deben recurrir a métodos artificiales para tener hijos e hijas.

Contradictoriamente, en recientes declaraciones, la presidenta hizo un llamado a las familias a seguir "generando" niños y niñas. Este discurso no solo es reprochable por imponer un mandato sobre la maternidad a las mujeres sino que es vergonzoso proviniendo de un gobierno que no logra garantizar ni siquiera las condiciones básicas para la sobrevivencia esas familias, condenando a miles de ellas a la pobreza cuando de manera paralela ha impuesto un vergonzoso aumento salarial de 5.000 colones3 que ni siquiera cubre el costo de la inflación.

El ataque a la clase trabajadora

Especialmente en coyunturas de crisis económica, el acceso al trabajo, el cual debería de ser un acceso también a salario digno, a derechos laborales, a guarderías infantiles y a otra serie de beneficios, que marcarían la independencia de la mujer, ha dejado de representar mayores derechos y el capitalismo ha transformado ese paso fundamental de la emancipación de la mujer en un mecanismo de profundización de su explotación, creando trabajos parciales y precarizados en los que se combina el trabajo fuera del hogar con el trabajo doméstico, convirtiendo a la mujer en mano de obra barata y flexible.

Junto a la profundización de la explotación en el ámbito laboral, la ofensiva del gobierno en los recortes presupuestarios a sectores claves como la salud, han traído también graves consecuencias para las mujeres trabajadoras y pobres. Con los recortes presupuestarios implementados en el sector salud, donde ya muchos hospitales y clínicas vaticinan que se quedarán sin presupuesto para mediados del 2012, los servicios de salud específicos para la mujer (control prenatal, exámenes de prevención contra el cáncer, acceso a métodos anticonceptivos) son de los primeros servicios que se están viendo recortados, además de hacer más difícil el acceso a la atención hospitalaria en general.

Por su parte, el proyecto del Plan Fiscal constituye también un grave ataque a la clase trabajadora, el cual tiene como componente central el aumento del impuesto a las ventas, lo que golpearía fundamentalmente a las mujeres pobres y trabajadoras al generarse un incremento general en el costo de la vida.

Por todo lo anterior es claro que la política impulsada por el gobierno de Laura Chinchilla no tiene ninguna diferencia con los gobiernos anteriores, es un gobierno más al servicio de la burguesía. Como mujeres trabajadoras, este gobierno no nos representa, porque no es suficiente con ser mujer para avanzar en los derechos de la clase trabajadora, es necesario ser clasista, socialista y feminista.

Este 8 de marzo es necesario recuperar el carácter clasista de esta fecha, somos las mujeres trabajadoras y pobres las que tenemos la tarea de unirnos en contra de las políticas del gobierno, que traspasa los resultados de la crisis a los sectores trabajadores y oprimidos.

En este marco se hace imprescindible el trabajar en una agenda común de la clase trabajadora para enfrentar la ofensiva del gobierno, organizándonos en nuestros comités de base, para impulsar una alianza común con los sectores sindicales a través de la Coordinadora Nacional de Lucha y enfrentar la crisis que nos quieren imponer a través de la organización y la movilización.

Notas:

(1) OIT. Trabajo decente y corresponsabilidad social en el cuido: Retos en el camino hacia la igualdad.
(2) Centros de cuido para niños y niñas, cuyas siglas significan Centros de Educación y Nutrición y Centros Infantiles de Nutrición y Atención Integral
(3) Cinco mil colones equivalen a poco menos de $10.

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