En el dia de la hispanidad se celebra el mayor genocidio de toda la historia

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

El 12 de octubre vuelve cada año, es natural, pero se trata de un día maldito, en el se conmemora la gloriosa conquista de las Américas, horrible hecho acaecido hace 519 años y que hubiera sido conveniente que no sucediera, pero sucedió. Los valientes conquistadores desembarcaron en lo que creían que eran las Indias, el primero que llego allí fue Colón, siguiendo los mapas seguramente provenientes de los Templarios, orden que debió tener comercio con América antes de ser destruida por el rey y el papa de la época, eso es otra historia.

 

¿Qué buscaba el heroico navegante?, se puede decir en una palabra, dinero, creía que por allí se llegaba a la India y abría así rutas navales para el fructuoso comercio, murió sin saber que había llegado a un continente que iba a ser destruido por los facinerosos que le seguirían.

 

El país llamado España acababa de construirse, para inaugurar la unión de Castilla y Aragón se procedió a expulsar a los judíos, no debía quedar ni uno, o se convertían o pasaban a la hoguera de la inquisición, oportunamente introducida en España por los reyes católicos, héroes del siniestro dictador Franco, también se utilizó contra los moriscos conversos, después de la toma de Granada sus tierras habían sido dadas a los nobles que ayudaron a la gloriosa reconquista, tierras que aún siguen en sus manos, después de despojarles de sus bienes se les hizo abandonar su religión y si tenían la sinvergonzoneria de rezar a su Dios para aliviar sus penas, la hoguera, siempre hambrienta, les esperaba.

 

Pronto la Inquisición tendría otras victimas, guiada por el siniestro Torquemada, recorría los pueblos y ciudades del nuevo estado totalitario buscando ofrecer a su dios los sacrificios humanos que tanto parecía desear. Sus hazañas continuarían en el Nuevo mundo

 

Las airosas carabelas salieron de España siguiendo la ruta que marcó Colón, entre sus velas llevaban la muerte para millones de seres humanos que nunca comprenderían la atroz crueldad de las gentes que se les venían encima, quizás no lo han comprendido todavía.

 

Aquellos siniestros barcos se detuvieron en primer lugar en las Bahamas, detengámonos nosotros también, allí comenzó el genocidio. Fue un genocidio que no habían planeado, espontáneo, no querían matar a los habitantes de aquellas tierras, lo único que deseaban era hacerles trabajar hasta que reventaran, si morían de agotamiento era culpa de ellos, eran flojos y perezosos, para no tener problemas empezaron matando a todos los dirigentes de los poblados, como también a sus representantes religiosos, no los necesitaban, primero había que saber si aquellos que parecían gentes eran humanos o animales, de decidirlo se encargaría la Santa Madre Iglesia.

 

Vayamos a la Española acompañando a Fray Bartolomé de las Casas, este clérigo contó, horrorizado lo que allí pasaba, estas son sus palabras:

 

“Entraban los españoles en los poblados y no dejaban niños, ni viejos, ni mujeres preñadas que no desbarrigaran e hicieran pedazos, hacían apuestas sobre quien de una cuchillada abría a un indio por en medio o le contaba la cabeza de un tajo. Arrancaban a las criaturitas del pecho de sus madres y las lanzaban contra las piedras. A los hombres les cortaban las manos, a otros les amarraban con paja seca y los quemaban vivos, y les clavaban una estaca en la boca para que no se oyeran los gritos. Para mantener los perros amaestrados en matar, traían muchos indios en cadenas y los mordían y los destrozaban y tenían carnicería pública de carne humana. Yo soy testigo de todo esto y de otras maneras de crueldad.

 

El tratamiento que sufrieron los habitantes de las islas dio su resultado, en 1496 había entre uno o dos millones de indios, unos años después solo quedaban11.000 indígenas pero no por muchos años, en 1520 la población autóctona había desaparecido. Toda una parte de la humanidad exterminada para satisfacer la codicia de unos cuantos, los heroicos conquistadores, gloria a ellos.

 

Sigamos a Bartolomé de Las Casas, aterrado de lo que allí pasaba volvió a Europa para dar cuenta al emperador Carlos V ínclito rey de las Españas. Le siguió por toda Europa, nuestro rey estaba muy ocupado en las guerras de religión contra los protestantes, que deseaban liberarse del yugo papista, en ellas gastaba todo el oro que los conquistadores robaban a todo un continente. Cuando logró que se le recibiera el emperador le escuchó en silencio, habló Bartolomé de las barbaridades que había presenciado, de la exterminación anunciada y de la manera que tenían los españoles de agotar a los habitantes de aquellas regiones al hacerles trabajar sin descanso, también le contaría como daban a comer a sus perros a los recién nacidos, así los padres no tenían que parar de trabajar para ocuparse de ellos. El rey no contestó, hablaba poco, quizás la enfermedad mental que le hizo mas tarde morir loco en Yuste empezaba ya a manifestarse.

 

 

Pronto se supo lo que el Emperador decidió, puesto que faltaban brazos para el trabajo ordenó que se llevaran allí los negros esclavizados en África, los portugueses ya habían mostrado el caminoiniciando la trata de negros, así empezó también otra tragedia para otro continente, el descubrimiento de América fue trágico para África y para toda la humanidad, que a pesar de las continuas guerras nunca había conocido crueldad semejante. Europa se desarrolló gracias al sufrimiento y la muerte de millones de indios y africanos.

 

Bartolomé no volvió a las Américas, andando los años consiguió, en lo que se llamó la Controversia de Valladolid, que la Iglesia aceptara la idea de que los nativos de América eran seres humanos y no animales, hermosa victoria, pero sobre todo para la Iglesia, puesto que tenían alma ya podía dedicarse a salvarla, y puso manos a la obra sin más tardar, la ocupación de todo un continente no hubiera sido posible sin la intervención de los curas que quemaban a los que no querían convertirse, que arrancaban a los hijos a sus padres para educarlos según sus creencias y ponerlos así al servicio de los invasores de su país, debían olvidar su cultura, su lengua, su familia y sus dioses.

 

Las hogueras se encendieron en todo el continente, antes, como cuenta Bartolomé, se quemaba a los indígenas para diversión de los Conquistadores, ahora se hacía para salvar sus almas y contentar a aquel Dios al que tan grato era el olor de carne quemada.

 

Lo que había sucedido en las islas se repitió en todo el continente, los legítimos pobladores de aquellas tierras fueron desapareciendo, asesinados y agotados, alcanzados por enfermedades que no conocían y que nadie se preocupó de darles remedios, millones y millones de seres humanos se esfumaron para siempre.

 

Los conquistadores se afincaron en el continente, y tomaron esposa entre las nativas, no cualquier nativa sino las que eran princesas incas o aztecas y así herederas de las tierras de sus parientes asesinados, eso facilitaba la conquista, la explotación y los crímenes siguieron siendo practicados como antes por los descendientes de estas uniones, hasta nuestros días.

 

Veamos, para conocer algún detalle, como desapareció la mayoría de la población Maya en el Yucatán y en Guatemala. Las poblaciones Mayas intentaron adaptarse a la Conquista, suponían que los invasores se marcharían por donde habían venido y les dejarían tranquilos, ya sabemos que no fue así. La cristianización fue encomendada a los franciscanos, se agrupó a los habitantes de los pueblos en grandes campos de concentración para mejor poder convertirlos y bautizarlos, después se llevaban a los niños para adoctrinarlos, los monjes estaban muy satisfechos de sus métodos hasta que descubrieron que en secreto, e incluso en las iglesias la población seguía adorando a sus dioses.

 

La represión fue cruel, por lo menos 4.500 nativos torturados y sacrificados al dios cristiano, otros prefirieron suicidarse, muertos de terror. Desaparecidos sus dirigentes religiosos, la población fue cada vez mas explotada, la esperanza les abandono y casi desaparecieron.

 

En Guatemala la exterminación de los nativos vino a causa del éxito del cacao, los españoles llegados allí para levantar fortunas vieron una ocasión de enriquecerse, las tierras se dedicaron al mono cultivo y los pobladores del país fueron obligados a trabajar hasta el agotamiento, sin poder cultivar otra cosa que cacao no tenían nada para comer y tampoco dinero para comprar en el comercio, el hambre los mató, un día el cultivo de la planta codiciada tuvo que ser abandonada falta de brazos.

 

La segunda tentativa para alcanzar la fortuna por parte de los invasores fue el cultivo del añil, el índigo, bonito color azul muy apreciado durante el 1600, es el color de los pantalones vaqueros que tanto usamos, pues bien este cultivo acabó con lo que quedaba de población, forzados al trabajo en unas condiciones higiénicas espantosas fueron exterminados por toda clase de enfermedades. El chocolate que tanto nos gusta, el color de nuestros pantalones, se pagó con la vida de todo un pueblo.

 

Hubo otros genocidios diferentes, en América del norte se extermino toda la población india para arrebatarles sus tierras, programando el hambre al privarles de su alimento básico, los famosos bisontes, y también distribuyendo bebidas alcohólicas que les enfermaban, e incluso distribuyendo mantas con el bacilo de la tuberculosis, pocos quedan hoy día.

 

Un caso similar se dio en la pampa Argentina, los habitantes fueron asesinados para poder utilizar sus tierras como pasto para los ganados. La famosa Tierra de Fuego quedó sin luz.

 

En Australia a los aborígenes se les cazó como animales, de ellos nadie se preocupo de averiguar si tenían alma, eran lo mismo que los canguros.

 

Hace unos años, durante su visita al Brasil, MefistoXVI, quizás obnubilado por la samba, dijo a la multitud que le acompañaba que la Iglesia nunca había tratado de destrozar su cultura, sino que vino a llevarles el dios que todos ellos anhelaban. Curiosas palabras, seguramente nuestro papa infalible, no ha tenido tiempo de conocer la historia de todo un continente, parece creer que sus habitantes deseaban ardientemente ser explotados, torturados, asesinados y víctimas del Mayor Genocidio de la Historia, todo eso en nombre de su dios y de la Corona Española.

 

A través de los siglos el cacique Hatuey, héroe de la resistencia al invasor le contesta.

 

Después de los terribles crímenes cometidos por los cristianos en Santo Domingo, el cacique Hatuey logra escapar y organiza la resistencia en la isla de Cuba. Perseguido y hecho prisionero, fue condenado a morir en la hoguera. Atado fuertemente a un poste cuando las llamas comenzaron a chamuscarlo se le acercó un sacerdote para hacerlo cristiano antes de morir. Hatuey pregunto si haciéndose cristiano iría al cielo de los cristianos, y como el sacerdote le contestara afirmativamente, le dijo que prefería ir al infierno antes de volver a ver a un cristiano.

 

Así murió aquel valiente. Creo que hay muchos que pensamos que el peor infierno sería convivir toda la eternidad con los cristianos.

 

El continente ha seguido siendo explotado, sus riquezas arrebatadas a sus legítimos propietarios, pero hoy día la esperanza tiene nombre, se llama Fidel, se llama Chávez, se llama Evo Morales, Apoyémosles, no les ayudemos, nunca necesitaron de nosotros, pero denunciemos todas las mentiras que los imperialistas inventan contra ellos para poder seguir robando impunemente. Pronto esos pueblos a los que robamos sus almas y sus vidas recuperarán su libertad, eso deseamos todos.

 

Milagros Riera

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Diego 09/29/2016 09:41

Iba a responder a este post basándome en la historia y contexto histórico de muchos de los hechos que aquí se citan, pero es una tontería, cada cual tiene sus ideas y sus pensamientos. Es deber de cada uno investigar e informarse de las cosas. La autora de este post, demoniza a unos y ensalza a otros, los cuales también tienen puntos muy oscuros, pero bueno por eso es un artículo de opinión y se realiza con un propósito o fin politico. La historia se utiliza solo cuando interesa y cuando no interesa no se habla de ella, no vaya a ser que perjudique lo que realmente se quiere expresar.