Estado español: El 29M: La hora de la verdad contra la reforma patronal

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Articulo de Manuel Gari

“Contra el gobierno del paro
nos vamos a levantar
todas las trabajadoras
es la hora de luchar.”

Canción popular. Huelga General de 44 días en Barcelona. Febrero 1919

La reforma laboral del PP


“Yo, mi gobierno y mi partido, vamos a hacer lo que hay que hacer”
Mariano Rajoy, presidente del PP


El Decreto que hoy se ha convalidado en el parlamento es la mayor agresión legal que ha sufrido la clase obrera desde 1980 y prepara un escenario dramático para las gentes de abajo, por eso hay que pararles los pies. El Real Decreto Ley 3/2012 es una pieza clave al servicio de la política de Rajoy, que gobierna al dictado servil de lo que le imponen Merkel, la banca y el capital.

Rajoy, con la reforma laboral y la política de ajuste draconiano, continúa y agudiza la política que comenzó Zapatero en 2010, quien preparó el triunfo electoral del PP y condenó a la desorientación y crisis al PSOE, que quedó sin argumento, legitimidad y discurso. Y, lo que es más grave, atentó contra la conciencia, esperanza y dignidad de la mayoría del pueblo trabajador.

El gobierno de ZP actuó como intermediario de los intereses neoliberales. El gobierno del PP es el del capital que toma directamente en sus manos la política del país. Tiene tres grandes objetivos:

  1. crear el marco que permita una presión a la baja de los salarios,
  2. sacar la acción sindical colectiva de las empresas y
  3. dar todas las potestades a los patronos en las relaciones laborales.

El PP y la CEOE argumentan que la reforma creará a medio plazo empleo. Ninguna reforma de las condiciones de contratación ha provocado un aumento del volumen de empleo por si sola y sí que ha modificado generalmente a peor la calidad del mismo y la facilidad del empresario para despedir. Para comprobarlo, basta repasar las más de ¡50! reformas laborales aprobadas desde 1977 (y sus resultados “cangrejo”).

El gran objetivo real y oculto de la reforma es aumentar las ganancias empresariales a expensas de las rentas de las clases trabajadoras.

La política que viene del frío


“Merkel reacciono resoplando un poco por el frío y sonriendo, sin darse vuelta para mirarlo”.
La canciller en Demmin tras la Bierdusche. You tube

 


La triada que gobierna la Unión Europea al margen de los pueblos –Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea- ha escrito el guión de la política de Mariano Rajoy. El PP, Merkel y Bruselas nos abocan a un “estado permanente de ajuste estructural” cuyo objetivo es aumentar la tasa de explotación. Neoliberalismo en estado puro.

En esta crisis los conservadores ha impuesto fórmulas que dan al traste con el concepto mismo de estado del bienestar, aunque pervivan inercias y conquistas. Por un lado endosando las deudas empresariales y financieras privadas al conjunto de la sociedad, lo que supone una transferencia de dinero público al capital. Por otro, a través del aumento de la tasa de explotación mediante la depresión salarial por debajo de la tasa de inflación, la reducción de los salarios indirectos en forma de protección social, el aumento del tiempo de trabajo y el incremento de su productividad.

La receta económica “de moda” del déficit cero, bajada de impuestos -y, si los hay, que los paguen las rentas del trabajo mediante la subida del IRPF y nunca las del capital- entreverada con la crisis financiera mundial y el rescate bancario local, es mortal para los intereses de las clases trabajadoras y solo puede conducir a la reducción infinitesimal de los gastos sociales. Pero, a la vez, esta política neoliberal impone:

  1. la transferencia de la deuda privada al conjunto de la sociedad con la consecuente merma de recursos públicos y
  2. un retroceso de las rentas del trabajo frente a las del capital.

Dicho de otra forma, su deuda la pagamos nosotr@s.

Los ejes de la política del PP, consecuente con lo anterior, son la depresión salarial, la reducción del gasto social, la mercantilización de los bienes públicos y recursos naturales, así como de los servicios sociales mediante su privatización y el endoso al conjunto de la sociedad de las deudas privadas tanto de las empresas de la producción como de las financieras.

Resultado: El mundo al revés. En vez de efectuar una redistribución de la riqueza de quienes tienen más hacia quienes más lo necesitan (hacia abajo), se ha invertido el sentido de la redistribución de la riqueza (hacia arriba), en dirección contraria al modelo de estado social de derecho que como papel mojado quedó en la Constitución y en los discursos de los políticos.

La sustancia de la reforma es tóxica y peligrosa

“tóxico, ca 1. adj. y m. [Sustancia] venenosa o que produce efectos nocivos sobre el organismo”
RAE, 2005

El contenido de la reforma podemos resumirlo en los 6 puntos siguientes:

  1. Saqueo de las clases asalariadas mediante una presión a la baja de los salarios, que tendrá múltiples concreciones: contracción de la masa salarial, incremento de los ritmos de trabajo, aumento de la jornada efectiva y otras.
  2. Medidas para meter miedo y lograr la sumisión de las clases trabajadoras, asustarlas para poder dar nuevas vueltas de tuerca contra la masa salarial y a favor de las ganancias del capital.
  3. Desregulación de las relaciones laborales y establecimiento legal del poder único y absoluto del patrono en la empresa para imponer unilateralmente el salario, las condiciones de trabajo y la organización del mismo.
  4. Creación de nuevas atribuciones patronales con el objetivo de dotar al empresario de los medios que aseguren su primacía: el chantaje del despido inapelable, la indemnización “basura” y los periodos de prueba arbitrarios, largos e injustificables.
  5. Marginación de los sindicatos en la empresa para que no pongan trabas al poder del patrono. Para llevar adelante los objetivos de la reforma se elimina a los sindicatos, en tanto que asociación colectiva de las y los trabajadores, de la escena. La “desindicalización” de las relaciones laborales exige poner en marcha una batería de ataques a la negociación colectiva. Ergo…
  6. Eliminación de los derechos individuales y colectivos, cercenando las posibilidades legales efectivas de la negociación colectiva y de la acción sindical.

El criterio de actuación empresarial, apoyándose en la reforma, es iniciar los pasos hacia una individualización de las relaciones patrono-trabajador/a; de ahí que se combata la negociación colectiva en los ámbitos superiores –donde la correlación de fuerzas es mejor- y se prime a los convenios de empresa, o eliminar la ultractividad de los convenios una vez expirado su plazo y en ausencia de nuevo acuerdo, o que se permita a los empresarios modificar las condiciones individuales (con un mero control judicial ex post) o colectivas. La reforma es un torpedo en la línea de flotación del sindicalismo.

La violencia sobrevuela la reforma


“El orden del capital –pero no la armonía social- debe entonces ser restablecido por la violencia y por la fuerza”
Daniel Bensaid, “Marx y las crisis”


Esta reforma es la mayor, más violenta y profunda agresión de la burguesía contra las clases trabajadoras bajo el régimen parlamentario nacido tras la muerte de Franco. La naturaleza violenta de la reforma se la da su objeto, fin y contenido en si mismo violento: el despido. La descausalización del despido es la fuente de su violenta arbitrariedad. Si no hay causa ética que lo motive, el despido, constituye la forma más extrema de la violencia empresarial, junto a los casos de acoso sexual, mobing, agresiones físicas, negligencia en la prevención de accidentes, muertes y enfermedades profesionales. La reforma expresa el carácter violento del propio sistema capitalista.

El nuevo contrato para “emprendedores” (patronos con menos de 50 trabajadores) permite periodos de prueba de un año y despido individual posterior inmotivado. El nuevo procedimiento de despido colectivo permite imponer la decisión empresarial contra la representación sindical y elimina el control de la administración laboral. El artículo 12 del texto de la reforma establece como “probadas” razones económicas, técnicas, organizativas y productivas para la rescisión de contratos o para modificar las condiciones de trabajo (jornada de trabajo, horario y distribución del tiempo, turnos, salarios, sistemas de trabajo y rendimiento y funciones) las relacionadas con la productividad, competitividad y organización del trabajo y/o técnica en el seno de la empresa. O sea, lo que empresario alegue. Tan lejos llega esta reforma en el amparo de la arbitrariedad patronal frente a sus trabajadores que una baja justificada por enfermedad común del 20% de las jornadas -de 8 a 10 días, según los casos- en 2 meses consecutivos, puede ser causa de despido. Ello unido a intentar que las Mutuas y profesionales de la salud jueguen un papel controlador de las bajas (sean por enfermedad común, profesional o accidente). En estas condiciones poco o nada podemos esperar, si no lo conseguimos a pulso, de la política de prevención de riesgos laborales. Eso queda para los discursos.

Quien pierde y quien gana

“La reforma va por el buen camino”
Juan Rosell, presidente de CEOE


Con la reforma se busca agudizar la inseguridad individual, cuartear a la clase obrera e inocular el miedo en la sociedad para potenciar su sumisión. El PP y la CEOE saben que la gente, nuestra gente, está pasando una situación social dramática que la debilita. Saben que el PSOE fracasó por hacer la política social liberal, que la izquierda de izquierdas no tiene la fortaleza necesaria y suficiente para dar un vuelco a la situación y que los sindicatos durante demasiado tiempo han seguido concertando a la baja con gobiernos y patronos mientras las clases trabajadoras perdían fuerza y derechos ante el capital.

Vivimos en un país en el que actualmente además de 5 millones de personas en paro, el 30% del empleo es irregular y otro 30% de la población asalariada que sí tiene contrato, está fuera de convenio. Los eventuales suponen el 25% de los contratos, cifra que en algunos sectores de los servicios privados alcanza el 40%. El 72% de las y los trabajadores perciben una remuneración por debajo del salario medio por hora. El 43,5% de los asalariados percibieron menos de 1.000 euros/mes y sumaron el 13,3% de la masa salarial; el 25,4% promedió un salario de 1.240 euros/mes, que significó un 23% de la masa salarial; y el 7% de los asalariados, con un salario medio de 4.877 euros, percibió el 25% de la masa salarial. Las mujeres cobran entre el 20 y el 25% menos que los hombres a trabajo igual. Y el peso de las rentas del trabajo en el conjunto de la renta total es del 47,3% y tiende a descender.

Los Acuerdos para la Negociación Colectiva recomendaban equiparar ambos crecimientos, sin embargo las negociaciones concretas se rigieron en muchos casos por la falsa idea de que la moderación salarial genera creación de empleo o al menos ayuda a mantenerlo. Los salarios reales han bajado, aumentando la apropiación del valor por parte de los patronos. Los aumentos de productividad del trabajo han alimentado al capital.

Mientras tanto se produjo la subordinación del derecho laboral al mercantil (ETT, Ley concursal, subcontratas, etc…) que cercenaba espacio y dinamitaba el valor de la acción sindical, supone un nuevo ataque a la masa salarial y pone en riesgo los derechos conquistados por el movimiento sindical en el marco de la empresa.

Por parte de los “agentes económicos” la euforia es evidente: celebran la victoria y huelen las siguientes. Juan Rosell, presidente de CEOE y Jesús Terciado, presidente de CEPYME y vicepresidente de CEOE han elogiado sin recato la reforma laboral, el último llega a afirmar que permitirá crear empleo con un menor crecimiento de la economía. Una vez logrado el objetivo -perenne desde hace décadas- de la desregulación contractual y obtenida impunidad para la bajada salarial, la CEOE ha lanzado sin demora nuevos dardos. Rosell demanda revisar el derecho de huelga y una amnistía fiscal para que “aflore” el dinero negro, Terciado asegura que el gasto en la protección del desempleo es “inasumible” y el presidente de la Comisión de Economía de la CEOE, José Luis Feito, no solo brama por más flexibilidad interna y externa hasta el círculo polar sino que junto a sus compadres pide una reglamentación severa que penalice a los desempleados que no acepten “una” oferta de trabajo. La hoja de ruta es clara. La veda está abierta.

Nadie piense que si no detenemos las agresiones, están van a parar. Al contrario. Irán a más.

Parar la reforma. Cambiar de estrategia


“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora"
(Eclesiastes 3.1)


El objetivo debe ser parar en seco la reforma antes de su aprobación y, en el caso de que se apruebe, plantear una lucha de largo aliento que eleve y haga irresistible la presión popular. No va a ser fácil ganar, estamos ante una política europea de ajuste duro estructural y frente a un partido totalmente identificado con la misma. No caben reformas estéticas del Decreto. Solo es posible aceptarlo o tumbarlo.

Los argumentos empleados para justificar la preminencia del acuerdo sobre la confrontación han resultado fallidos. Para verificar la operatividad actual de la política de concertación, basta repasar los resultados reales de los diversos Acuerdos. Los sacrificios no se han realizado de forma equitativa, la austeridad ha sido unilateral y resulta falsa la hipótesis de una salida de la crisis mediante costes compartidos. Nadie ha embridado los beneficios pero sí los salarios. La política de concertación no ha permitido a los sindicatos gobernar los cambios ni el rumbo. Los acuerdos con Zapatero o con la CEOE no han evitado una intervención más dura del PP.

Sin embargo, podemos constatar que el Pacto de pensiones acarreó peores condiciones futuras y creó un foso entre la juventud y las organizaciones sindicales. También podemos deducir que una de las causas, no desde luego la única, de la falta de motivación del activo sindical y de los escasos y débiles vínculos existentes con la gente de pequeños centros de trabajo radica precisamente en la política de concertación y la práctica sindical que conlleva.

El equilibrio entre clases atribuido al estado social del bienestar ha sido cuestionado por la ruptura unilateral e irreversible por parte de la burguesía del gran pacto social posterior a la II Guerra Mundial. El jarrón roto del salón no tiene arreglo. No hay pegamento para sus trozos. No es una cuestión española, los vientos vienen del norte. Las circunstancias que lo alumbraron han caducado. Nuestro país solo conoció un tardío, escaso y fenecido estado del bienestar y la formulación constitucional de estado social quedó en fórmula. Ahora nos corresponde imaginar nuevas soluciones y experimentar nuevas vías.

La Huelga General es oportuna, necesaria e imprescindible

“Seremos ingobernables. Seremos ingobernables”
(Ingobernables, Sin Dios, 2000)


Ya era hora. Hoy, 9 de marzo se aprobó la Huelga General. Una acción generalizada como la que tendrá lugar el 29 M, tiene que prepararse mediante un proceso de movilización contando con la participación activa de las y los trabajadores. Es necesario organizarla, prepararla e impulsarla de forma unitaria sin exclusiones ni sectarismos. Desde la izquierda alternativa es preciso actuar "como si" de ella dependiera el éxito, “como si” fuera responsable de la organización de la lucha; de lo contrario nunca podrá aspirar a serlo. Hay que situar la Huelga General en el horizonte de las tareas inmediatas no como mero lema propagandístico.

Exige también disponer de una línea de trabajo y movilización posterior al día “D” de la huelga con objetivos políticos claros para evitar que embarranque en las mesas de negociación sin resultados tangibles para la clase obrera ni perspectivas de continuidad de la lucha. La Huelga General debe significar, también el pistoletazo de salida para una nueva estrategia de movilización empresa a empresa, sector a sector y comarca a comarca.

Es necesario sustituir la política de concertación por la de confrontación. Por motivos prácticos. Ni el AENC2 ni los anteriores acuerdos que concretaron la vía de la concertación han logrado los objetivos que se proponían las direcciones sindicales. La mayoría de la juventud mientras tanto se alejó, en gran medida por el pacto de las pensiones, de las organizaciones sindicales.

Debemos encaminarnos a un proceso de movilización amplia, prolongada, sostenida y diversa. Ello exige una política de alianzas sociales, sindicales y políticas de geometría muy variable. Los frentes y plataformas a crear en los tres planos evolucionarán constantemente.

Reorganizar a las filas trabajadoras y populares para el combate no es tarea de un par de días ni se hace a golpe de declaraciones. La lucha va a ser muy larga con episodios muy agudos. Exige una estrategia política elaborada, coherente y firme y orientación táctica unitaria, democrática y flexible. Y romper con la lógica del capital.

No hay salida de la crisis favorable a las y los trabajadores sin reventar las costuras del sistema con propuestas y alternativas políticas propias. Ha llegado el tiempo de la dignidad ante la derecha. Ha llegado el tiempo de ser ingobernables ante el capital.

“A la huelga compañero
no vayas a trabajar
deja quieta la herramienta
es la hora de luchar”

Canción popular. Huelga General de 44 días en Barcelona. Febrero 1919

 

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