Estado español: Nos ha dejado Fraga...SIN SER JUZGADO!

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Nos ha dejado Fraga...SIN SER JUZGADO!
Y se fue nomás...sin que se lo hubiera podido juzgar por sus crímenes. Hace una semana, la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica remitió un documento a la Justicia argentina para que investigaran su pasado franquista.

Lo importante:

Finalmente lo importante no es si murió de un problema respiratorio o si el año pasado anunció que se retiraba de la actividad política.

Lo grave es que han quedado impunes sus crímenes de Estado que llevara a cabo durante la dictadura franquista de la cual formó parte (y con ganas!)

Así lo informaba el diario Público

El presidente fundador del PP muere por un fallo cardíaco en su domicilio de Madrid, rodeado de sus hijos y tras más de una semana aquejado de una infección respiratoria causada por un catarro que arrastraba. Se retiró de la vida política activa el pasado mes de septiembre, poniendo fin a la carrera del político en activo más longevo de España. Hace una semana, la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica remitió un documento a la Justicia argentina para que investigaran su pasado franquista.

http://www.publico.es/espana/417081/manuel-fraga-fallece-en-su-domicilio-de-madrid-a-los-89-anos

Volviendo a lo importante...

Fraga Iribarne, asesino de obreros

Burbuja . info

Durante el mes de enero de 1976 unos seis mil trabajadores iniciaban una huelga en contra del decreto de topes salariales y en defensa de mejores condiciones de trabajo. Dos meses después convocaban por tercera vez una huelga general que fue masivamente seguida el día 3 de marzo. Ese mismo día la policía armada entró en la Iglesia San Francisco de Asís en Vitoria, en la que estaba previsto realizar una asamblea de trabajadores y, haciendo caso omiso de la decisión del párroco y del contenido del Concordato, conminó al desalojo. Apenas unos segundos después disparaban gases lacrimógenos en un recinto cerrado y abarrotado de gente creando indignación y sobre todo pánico. Los que salieron por delante medio asfixiados y con pañuelos en la boca fueron apaleados por los flancos y a los del frente les dispararon.

La policía resolvió la situación que habían creado a tiro limpio, asesinando a Pedro María Martínez Ocio, trabajador de Forjas Alavesas, de 27 años, Francisco Aznar Clemente, operario de panaderías y estudiante, de 17 años, Romualdo Barroso Chaparro, de Agrator, de 19 años, José Castillo, de Basa, una sociedad del Grupo Arregui, de 32 años. Dos meses después moriría Bienvenido Pereda, trabajador de Grupos Diferenciales, con 30 años. Dos obreros muertos en el lugar de los hechos, cuatro heridos muy graves de los cuales tres morirían, y varios heridos más, algunos con herida de bala.

Aquel jueves el Secretario General del SPD de Alemania cancelaba la entrevista con Fraga que participaba en una campaña diplomática para vender internacionalmente una reforma avalada por la monarquía.

El sábado, Manuel Fraga Iribarne, entonces Ministro de la Gobernación, junto con Rodolfo Martín Villa, Ministro de Relaciones Sindicales, y el General Campano, director de la Guardia Civil, intentaban, visitando a los heridos, reducir el impacto de su decisión.

Todavía prohibidos los derechos de reunión, manifestación y de huelga, los sindicatos, ilegales también, convocan huelgas en toda España. Tuvieron especial importancia en el cinturón industrial madrileño y en Vitoria. La respuesta del gobierno fue la habitual represión policial, que en Vitoria produjo cinco manifestantes muertos y varios centenares de heridos el 9 de marzo durante una carga antidisturbios. Los altercados se multiplicaron y las huelgas generales de protesta se sucedieron durante varios meses.

Además...

Exiliados españoles pidieron que la jueza Servini de Cubría investigue los crímenes del franquismo
Fraga Iribarne, en la mira de la Justicia argentina

Revista Debate

El ex titular de la Junta de Galicia podría ser uno de los imputados

Desde hace algunos años, la Argentina y España golpean sus paletas sobre una pelota que ha cambiado de dirección en más de una oportunidad. En la península ibérica, incluso, fue arrojada fuera del estadio a partir de la suspensión del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, quien recurrió al principio de justicia universal para detener en Londres al represor chileno Augusto Pinochet en octubre de 1998.

Con Garzón apartado temporalmente de la investigación sobre los crímenes del franquismo, el hierro caliente cayó en manos de la jueza federal argentina María Servini de Cubría. En respuesta a las presentaciones judiciales realizadas en Buenos Aires por familiares de las víctimas de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), quienes le solicitaron que tome nuevas denuncias y testimonios en la Embajada española, la magistrada libró un exhorto, a fines del año pasado, para que la justicia peninsular revele los nombres y domicilios de los militares vivos involucrados en el gobierno fascista. También requirió un listado de las empresas que se enriquecieron a costa del régimen e información sobre la cantidad de desaparecidos, fusilados y niños apropiados entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977.

El lunes la pelota fue devuelta al campo de la jueza en una carta que le envió Fernando Souto Suárez, presidente de la Comisión por la Recuperación da Memoria Histórica de A Coruña (CMRH). El texto, al que tuvo acceso Debate, señala: “Usted debe saber que el gobierno de España no está investigando esos crímenes contra la humanidad. La justicia argentina es la única esperanza que nos queda para conocer la verdad y que se haga justicia”. Además de advertir que la Ley de Amnistía española fue interpretada como una “ley de punto final para no llevar ante los tribunales a los responsables de crímenes contra la humanidad, crímenes que no prescriben”, el documento aporta información sobre un hombre clave de la política española de los últimos cincuenta años: Manuel Fraga Iribarne.

Ministro de Información y Turismo entre 1962 y 1969 y vicepresidente del gobierno y ministro de la Gobernación entre diciembre de 1975 y julio de 1976, en la transición democrática fue uno de los redactores de la Constitución española de 1978. Luego fue diputado, senador y presidente de la Junta de Galicia entre 1990 y 2005. Mentor del Partido Popular, Fraga anunció su retirada de la arena política en setiembre de 2011, después de que en abril sufriera una fractura de cadera que lo alejó del Senado. A punto de cumplir 90 años, actualmente convalece en su casa de Madrid, según su entorno más cercano, por complicaciones respiratorias que arrastra debido a un fuerte catarro. Desde La Coruña, Rubén Alfonso Lobato, miembro de la CMRH, atiende el llamado de Debate para conversar sobre el escrito dirigido a Servini de Cubría.

¿Por qué impulsan que la Justicia argentina investigue lo sucedido durante la dictadura de Franco?

Todo comenzó con la iniciativa de seis personas exiliadas por el régimen de Franco. Entre ellas, Darío Rivas, quien actualmente vive en Buenos Aires y decidió demandar al gobierno español por crímenes de lesa humanidad. La jueza Servini de Cubría tomó este caso y recientemente le envió un exhorto al gobierno español pidiéndole el número de personas asesinadas por el franquismo y las fechas de su asesinato; los nombres de los ministros franquistas que aún viven y ejercieron cargos públicos en ese entonces; y el número de niños robados por la dictadura franquista, desde el 17 de julio de 1936 al 15 de junio de 1977, es decir, entre el golpe de Estado contra la República y la celebración de las primeras elecciones democráticas en el Estado español.

¿Se conoce la cantidad aproximada de bebés apropiados durante el franquismo?

En España se calcula que fueron más de trescientos mil los niños robados.

¿Servini también solicitó datos sobre la responsabilidad civil en la dictadura?

La jueza pidió información sobre las empresas que lucraron con el trabajo realizado por los republicanos en prisión, que fueron obligados a trabajar en esclavitud o semiesclavitud. El Valle de los Caídos está regado con sangre de presos republicanos. La Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica de La Coruña supo que había un dato que la jueza requería: el nombre de los ministros franquistas. Entonces decidimos aprovechar un trabajo que ya habíamos hecho relativo al ex ministro Manuel Fraga Iribarne.

¿Qué encontraron durante ese releva
miento?

Este hombre tiene el título de “Hijo Predilectísimo de La Coruña”, otorgado en 1968. El decreto 154/1961, fechado del 2 de febrero, dice: “Boletín oficial: A propuesta del ministro secretario general del movimiento, cesa el camarada Manuel Fraga Iribarne en el cargo de delegado nacional de Asociaciones de la Falange española tradicionalista y de las Juventudes Obreras Nacionales y Sindicalistas, agradeciéndole los servicios prestados”. Eso fue firmado por el mismo Francisco Franco. Sin embargo, el dato de “camarada Fraga” no figura en su biografía oficial.

¿Cuál es el objetivo de la carta enviada esta semana a la jueza Servini de Cubría?

Tenemos dos motivaciones al hacer público estos datos. El primero, que la jueza esté debidamente informada sobre la vida y obra de Manuel Fraga, y el segundo, que la opinión pública, tanto gallega, española, como argentina, también lo esté. Creemos que bastantes actuaciones suyas pueden considerarse crímenes contra la humanidad. Fraga era miembro de un Consejo de Ministros que firmaba penas de muerte, por eso consideramos que tiene las manos manchadas de sangre. Ese Consejo también aprobaba cárceles y campos de concentración, despidos, exilios, el inicio de expedientes a periodistas y cierres de medios.

¿Qué más surge de la investigación sobre la responsabilidad de Fraga Iribarne en los crímenes del franquismo?

El 1º de abril de 1963 se creó el Tribunal de Orden Público como herramienta para reprimir a los demócratas y privar las libertades individuales, que además cumple con las funciones del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo. El 20 de abril es fusilado el dirigente comunista Julián Grimau García. Cuatro meses después fueron ejecutados, a garrote vil, los anarquistas Francisco Granado y Joaquín Delgado. En octubre de ese año se produce un enfrentamiento entre Fraga y 103 intelectuales, encabezados por el poeta José Bergamín, que firmaba un escrito denunciando las torturas y abusos cometidos por las fuerzas represivas contra las huelgas de la minería asturiana.

¿Qué sucedió luego?

Esa carta finalmente no fue publicada por el régimen. Como si fuera poco, Fraga Iribarne justificó la represión y el corte de pelo al rape de las mujeres en estos términos: “Parece por otra parte posible que se cometiese arbitrariedad de cortar el pelo a Constantina Pérez y Anita Blaña, aunque las sistemáticas provocaciones de estas damas a la fuerza pública la hacían más explicable”. En Victoria, capital del país Vasco, hubo una asamblea de trabajadores metalúrgicos, en 1976, en la iglesia del pueblo. Los testimonios señalan que Fraga llamó personalmente al cuartel de la Policía nacional para que entraran a desalojarlos. Esas órdenes no podían ser dadas por un mando intermedio. Hubo cinco muertos, de los cuales Manuel Fraga tiene responsabilidad directa. Y en el tradicional Vía Crucis que organizaban las Carlotas en Montejurra, en Navarra, un grupo de fascistas, dirigidos por un comandante del ejército, asesinó a dos personas. También Fraga era ministro entonces, y las responsabilidades nunca se depuraron.

¿Sufrieron algún inconveniente para presentar el escrito a Servini de Cubría?

En el consulado argentino en Vigo, donde fuimos a presentar la carta dirigida a la jueza, nos dijeron que no podrían recepcionar la misma, porque no era más que un trámite meramente informativo. También nos dijeron que bastaba con enviarle el documento por correo postal certificado.

Usted pone el énfasis en la importancia de visibilizar los crímenes del franquismo.

Por eso deseamos que la Justicia argentina considere estos datos en su investigación. En honor a la defensa de los derechos humanos, la jueza debería tomar nota de la información que le enviamos para imputar a Fraga por los delitos que estamos denunciando. El franquismo llevó adelante un genocidio con más de 115 mil desaparecidos. Y el actual gobierno del Partido Popular es la fuerza política en la que militó Fraga. Por eso no ayuda a que ese desastre sea conocido.

DOBLE CARA

El semblante del fundador del Partido Popular de España fue prolíficamente reseñado por Rogelio Baón en la biografía Fraga, genio y figura. En su prólogo, el escritor comienza excusándose por la empresa que acomete al señalar que “el personaje es enorme en todas sus manifestaciones: académica, política, parlamentaria, intelectual y, obviamente, en su trayectoria vital”. Luego explica: “Es como es, no como sus adversarios y enemigos desean que sea, y a este fin de descubrimiento se dirige el presente libro, para que se lo conozca más auténticamente”.

El semblante, claro, no coincide con la presentación de la Comisión de La Coruña. Pero Mariano Eloy Rodríguez Otero, profesor y director del Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, echa más luz sobre la figura de Fraga Iribarne. El especialista en historia de España moderna y contemporánea señala que no es sencillo complicar a Fraga sin poner en cuestión la Transición española. “Por más que haya sido ministro franquista, es uno de los hombres que está ligado a algunos de los pilares de la Transición”, destaca el historiador ante Debate y agrega que además de los representantes de la UCD, PC, PSOE, y el Nacionalismo catalán, el mismo Fraga fue uno de los siete ponentes de la Constitución española. Cuando se discute sobre su figura, apunta Rodríguez Otero, hay que ser meticuloso porque el político gallego se cuidó mucho de “quedar pegado” a los procesamientos de los años sesenta y setenta. También sostiene que para el dictador Francisco Franco era usual complicar a sus ministros en las penas de muerte o en alguna de los castigos más ejemplificadores.

Fraga fue designado por Franco al frente del Ministerio de Información y Turismo en 1962. Una pelea con el Opus Dei provocó su salida de esa cartera siete años más tarde. De perfil culto y refinado, el dirigente gallego supo amasar una imagen de tecnócrata. Y venció al dirigente socialista Enrique Tierno Galván en un concurso como profesor universitario. Según Rodríguez, Fraga representó un intento de salir del franquismo mucho más conservador que la iniciativa victoriosa de Adolfo Suárez e, incluso, del mismo Rey (ambos, de una generación posterior al dirigente del PP).

“Parte de la clave de la Transición española tiene que ver con jóvenes ligados al franquismo que pactan con viejos dirigentes vinculados al final de la República: léase una Pasionaria (Dolores Ibárruri Gómez) o un Santiago Carrillo, que todavía sigue vivo”, apunta el historiador. Entre 1962 y 1969, Fraga “revitaliza las campañas periodísticas para justificar cuestiones del franquismo”.

En 1963 detuvieron a un célebre militante comunista que había participado en la guerra: Julián Grimau García. Antes de ser ejecutado por el régimen estuvo recluido en la Dirección General de Seguridad, donde actualmente funciona la Comunidad de Madrid. El activista fue arrojado desde un segundo piso hacia un callejón. Aunque la caída le produjo múltiples heridas en la cabeza y en las manos, Fraga señaló que García Grimau había recibido un trato “exquisito” y que, durante el interrogatorio, abrió una ventana para “arrojarse de forma inexplicable”. Sobre el militante comunista dijo que era un “asesino repugnante”.

Más tarde, el ministro propuso una Ley de Prensa e Imprenta. “Entonces se da cuenta de que es necesario utilizar a la prensa, aun a riesgo de censurarla, con el objetivo de sostener al régimen”, señala Rodríguez Otero. Con la norma en vigor consigue que haya censura posterior a la edición de los diarios, promoviendo, de ese modo, la autocensura de los periodistas.

El director del Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras sostiene que a los delitos cometidos por el franquismo se les puede endilgar una carga política por un plan deliberado de destrucción de la población. “La guerra civil se explica en términos de un mandato: tenemos que reprimir de una manera tan feroz y violenta que quede claramente señalado, y que la gente durante varias generaciones lo sepa y lo tema”, advierte y subraya que Fraga es un personaje que decide integrarse a un franquismo que se nutre de la Iglesia, el Ejército y el funcionariado. Regresó al servicio diplomático en 1969, para ser enviado más tarde como embajador a Londres. “¿A quién se quiere parecer Fraga?”, pregunta Rodríguez, mientras busca con afán una foto entre las páginas del libro de Rogelio Baón. “Él quiere mostrarse como un líder conservador a lo Winston Churchill, quien despreciaba a Gandhi y, si nos descuidamos, hasta tenía brotes antisemitas”, se responde el historiador. Y recuerda que en 1973, mientras era embajador en Londres se produjeron una serie de manifestaciones frente a la sede diplomática por los últimos fusilamientos ordenados por Franco. En ese entonces, el cantante Joaquín Sabina pareció verlo a través de una ventana de la embajada.

La red clientelar

Más allá de la monarquía, la II República, el franquismo e incluso la democracia restaurada y la transición, el historiador Rodríguez Otero asegura que en algunas comarcas españolas han subsistido, especialmente en zonas rurales como Galicia o Valencia, estructuras en donde figuras importantes -algunas veces terratenientes, otras gestores políticos tales como médicos o funcionarios- han aprovechado para crear una verdadera red clientelar. “En política española del siglo XIX al XX, se llama caciquismo, con la acepción americana de la palabra”, conceptualiza el historiador y afirma que en algún sentido Fraga funcionó en Galicia como una especie de “cacique ilustrado”, como quien conoce los problemas de la gente y promete solucionarlos. Pero, además, se presenta como un hombre de libros, de universidad, de idiomas. Así, Fraga ha ganado elecciones casi hasta que quiso retirarse, votado por sus propios paisanos. Parte de las claves de gobiernos dictatoriales, autoritarios y totalitarios como el de Franco se encuentran, para Rodríguez Otero, en la entrega de condiciones materiales que otros dirigentes habían postergado.

El hecho de que Fraga Iribarne haya sido elegido tres veces presidente de la Autonomía gallega, ¿sólo se explica mediante la aplicación de esas políticas clientelares o actúan otros componentes en el imaginario de una sociedad que, de algún modo, sostuvo la estructura diseñada por el franquismo?

Quizás algo de su éxito posterior a la guerra, como parte de la larga duración del franquismo, tenga que ver con que hay una sociedad con un fuerte componente conservador que no ve con malos ojos soluciones de orden, lo que hace más desesperante el reclamo de los perseguidos del franquismo. En la Argentina es casi imposible que se encuentre a alguien dispuesto a hacer una larga y sostenida apología pública de cualquier crimen de la dictadura. Cabe preguntarse si el franquismo forjó esa reacción conservadora o si fue un emergente de esos sectores. Lo primero que hicieron algunos alcaldes del Partido Popular, luego de triunfar en las últimas elecciones, fue desmontar las tumbas individualizadas de represaliados y fusilados del franquismo, para enviar los restos nuevamente a fosas comunes. Todo con votos del pueblo. En esto, la española se parece mucho más a la sociedad chilena.



Fuente: http://www.revistadebate.com.ar//2012/01/13/4937.php


Fraga Iribarne, ¿pesador o verdugo?

Las declaraciones de Fraga acerca de que había que "colgar" a los nacionalistas, se suman a manifestaciones y acciones suyas pasadas incompatibles con quien dice tener la Hoja de Servicios limpia.

Pilar Izquierdo Teruel y Julio Ortega Fraile en La Revolución Pendiente (año 2008)

Supongo que si uno decide representar el papel de idiota, le resultará igual de fácil asumir que la frase: "hay que ponderarlos (a los nacionalistas) colgándoles de algún sitio..." significa que "es necesario sopesar su importancia en el panorama nacional", que creerse que alguien dispone de una "Hoja de servicios limpia" a pesar de haber formado parte activa como Ministro o Miembro del Consejo de Estado de un Gobierno totalitarista de corte fascista y de ostentar dicha responsabilidad cuando se firmaron condenas de muerte como las de Julián Grimau, Francisco Granados o Joaquín Delgado.

Me estoy refiriendo por supuesto a Manuel Fraga Iribarne y qué quieren que les diga, yo no sé si sus afirmaciones de ahora son un desliz, un error de cálculo debido a su avanzada edad o si el beneplácito y la complicidad de entonces, ante aquellas ejecuciones se debió a los efectos adelantados de su posterior chapuzón radioactivo en la Localidad de Palomares, pero de lo que estoy seguro es de que en circunstancias similares, no saldría de la boca de quien no alberga en su fuero interno tales inclinaciones y crea en métodos tan expeditivos esas expresiones tendentes a asfixiar – literalmente – cualquier conducta o línea de pensamiento "subversiva"; insinuar que el ejercicio de la libertad merece ser neutralizado rodeándolo con una soga no formaría parte del discurso de quien lucha por ella; al igual que aquel que no tiene la hoja de servicios manchada de sangre no necesita pregonar que está inmaculada, a menos de que hemerotecas, documentación oficial y los recuerdos de muchos vivos asocien un nombre propio a la barbarie y en ese caso, cualquier intento de negar la evidencia es sólo una muestra de que la iniquidad del pasado ha representado una realidad continua y sigue viva en el presente; entre aquellas sentencias de muerte y estos deseos recientes, conviene no olvidar que el que fuera Ministro de la Gobernación del último Gobierno de Carlos Arias Navarro, el "carnicerito" de Málaga, tuvo una responsabilidad muy directa en el horror vivido en el Estado Español, especialmente en el País Vasco, desde diciembre de 1975 hasta Julio de 1976, cuando varias personas cayeron abatidas en diferentes concentraciones por disparos de la policía.

Lo que resulta lamentable y hasta ofensivo es que no sólo un pacto de silencio, un olvido insultante ultrajasen la memoria colectiva y enterrasen de forma cobarde, aún con un sudario constitucional, tanto crimen, saqueo, abusos y violaciones de derechos, tanto exilio, miseria y represión cometidos durante un Régimen en el que el Sr. Fraga Iribarne ocupaba el cargo de Consejero Nacional, Procurador en Cortes o la Cartera de Información y Turismo, sino que es aún más hiriente e intolerable que con un pasado tan deleznable por el que jamás se le han exigido responsabilidades, siga ejerciendo cargos públicos, de poder y permitiéndose analizar cualquier aspecto de la realidad política y social y formando parte de decisiones de alcance en un País que, no lo olvidemos, arrastra todavía consecuencias de casi cuatro décadas sometidos a una forma de Gobierno basada en el terror, una dictadura apoyada y de un modo notable y participativo por el actual Senador octogenario de Partido Popular.

No me conmueven sus 86 años ni su estado físico, él tampoco sintió compasión por las víctimas de Franco y sus adláteres, entre los que se encuentra. En aquel entonces, también seres humanos de avanzada edad como ahora la suya, sufrieron bajo el yugo de un Estado déspota al igual que hoy en día, sobreviven ancianos que perdieron a seres muy queridos a manos de una opresión brutal y continuada. ¿Por qué debería entonces de sentir consideración alguna por este individuo que, a pesar de sus muchos años todavía no ha pedido perdón y ni tan siquiera ha reconocido los desmanes del Régimen de su admirado Caudillo. No ha mostrado la valentía ni la calidad moral necesarias para disculparse ante muchos represaliados directa o indirectamente y sin embargo, hace pocas semanas declaraba que "Franco era severo pero no un criminal que yo sepa...". Uno de los "Padres" de la Constitución se permite sugerir que hay que "colgar" a los nacionalistas, no reconoce su participación en los crímenes del tardofranquismo y exime de responsabilidad en los mismos al "Comandantín" ferrolano que tantas sentencias de muerte firmó.

Y el Sr. Fraga probablemente abandone este mundo sin que sus actuaciones pasadas y manifestaciones presentes tengan para él la menor consecuencia, como no sea – aunque dudo que eso le afecte a quien representa el endiosamiento y la prepotencia, al "dueño de las calles" – el desprecio de muchos ciudadanos entre los que me incluyo; claro, que frente a nuestra repulsa le queda el amparo y el abrigo cariñoso de sus compañeros populares, tan dispuestos a "linchar" a quien llama "tontosdeloscojones" a los que votan a la derecha pero justificando al que quiere colgar, sí, colgar y no ponderar, a los que defienden ideas políticas contrarias a las suyas.

No hay duda, a la cabra le gusta el monte como al fascista el cadalso y ahora que no puede expresar su conformidad con la aplicación de la pena de muerte, felizmente abolida, le queda el consuelo de cantar sus excelencias rememorando aquellos tiempos pasados que sin duda considera mejores, por el poder de que disfrutaba y los medios de que disponía para ejercerlo sin reparar en términos como derechos, justicia o libertad.

Pilar Izquierdo Teruel
Julio Ortega Fraile

Kaos en la Red


 

 

 

 


 

 


La represión en Vitoria: http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/3381-fraga-%C2%BFrecuerdas-vitoria?-el-pueblo-no-lo-olvida.html

La carta de la Comisión Pola Recuperación da Memoria Histórica: http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/3373-fraga-nos-hemos-quedado-con-tu-cara.html

Y la lúcida carta de Trillo: Carta al asesino Manuel Fraga Iribarne:

Carta al asesino Manuel Fraga Iribarne

manuel%20fraga%20iribarne%20portada.jpgEl profesor Manuel F. Trillo escribe a Manuel Fraga Iribarne, colaborador de la dictadura y fundador del PP.

 

Ahora me llegan noticias de que cogiste un catarro el 1 de enero de 2012, y que por ello estás muriendo. Qué lástima que tu madre, María Iribarne, no te hubiera abortado, de ese modo no tendríamos que haber soportado a un sinvergüenza, a un canalla, a un cínico a carta cabal, a un chico bastardo de los Ybarra, a un sujeto sin principios éticos. No me alegro de que te mueras, es más, estoy algo triste, porque esperaba que te pudiéramos juzgar por delitos de lesa humanidad. Por tus crímenes cuando eras ministro de un gobierno presidido por el delincuente Francisco Franco allá entre los años 1961 y 1969. También cuando fuiste ministro de la gobernación con otro delincuente sin igual –el carnicerito de Málaga- como era Arias Navarro. Siendo ministro de este criminal en 1976 asesinaste a 5 trabajadores en Vitoria. Los cargos muchos, Julián Grimau en 1963, y Delgado y Granados en 1964, asesinados por lo que tú entendías como la Justicia, la Justicia fascista. Defensor de los poderosos, como lo era tu padre biológico, no se te fue la olla en seguir defendiendo esa posición, la guerra era sobrevivir siendo un bastardo. Y lo conseguiste.

Cuando he visto que no presentabas a estas elecciones me alegré, porque yo –en mi ingenuidad- pensaba demandarte y denunciarte –ambas cosas, cabrón- por el daño inferido a las familias y a los españoles y por crímenes de lesa humanidad. Ahora sin amparo de un Tribunal Supremo que impidiera que te pudieran juzgar, porque ya no era preciso el suplicatorio. Así te mantuviste en los cargos públicos durante toda tu vida “democrática”, incluso como un dinosaurio en el Senado, todo para impedir que fueras juzgado. Sabías que te teníamos ganas, que acabarías como los asesinos argentinos y chilenos ante un tribunal para responder por tus crímenes. Tonto no fuiste nunca, eso lo sabía hasta el General Adocenado, otro pendejo como tú, y por eso te burreaba llamándote por el apellido de tu madre, nunca como Fraga, porque sabía que ese apellido no es más que el de un bastardo (así lo pensaba él, el generalísimo esdrújulo). Tonto no fuiste, y sabías que si permanecías con un cargo de relevancia al final sería el Tribunal Supremo (plagado de fascistas) el que tendría que juzgarte, pero también sabías que los cobardes socialeros y tus amigos fascistas en el Congreso y en el Senado jamás concederían el suplicatorio. Bien te protegiste el culo, Iribarne.

Ahora resulta que te mueres. No te podrán juzgar por tus crímenes, pues a un muerto no se le juzga. Sólo espero que hayas tenido una larga agonía, la misma que tuvo Julián Grimau y Puig Antich.

Pensarás que formas parte de la historia de este Estado español, o como tú dirías de la Nación Española, pues te equivocas, nadie entre los jóvenes de 14 años te conoce, nadie sabe quien cojones eres, los jóvenes te ignoran, y yo haré mucho más para que tu nombre no figure en ningún sitio –y soy profesor de Historia- y cuando saliera por algún motivo diré quién has sido, lo que has hecho y los crímenes que has cometido al lado del general adocenado.

Te mueres, pues ¡muérete!, la lástima fue que tu madre no hubiera abortado a un hijo de los Ybarra, pues eso era lo que tocaba en 1922, abortar cuando la criada de la casa quedaba preñada por el señorito. En tus memorias no dices nada de todo esto, será que te avergüenzas de tus orígenes o de no ser lo que por derecho tenias: Ybarra Iribarne.

Te mueres sin ser juzgado, sin presentarte ante los hombres y las mujeres de la cuenca del Nalón, aquellas a las que cuando eran rapadas porque defendían a los hombres mineros en la huelga de 1962 calificaste de “piojosas”. Tú que defendías la dieta del aceite de ricino del Cabo Pérez, las palizas hasta la muerte en las cuencas mineras, el que se reía en aquella televisión en blanco y negro afirmando como ministro de información que en España el “estado de derecho se basa en los principios del Movimiento Nacional”. La guerra sin cuartel contra la democracia y contra los hombres y mujeres que dejaron su piel y su vida en el camino hacia la democracia fue a sangre y fuego. Morirás y te harán un entierro que saldrá como noticia en el Nodo actual, pues eso hay que decir, que a la postre el fascismo no ha sido vencido y tú, y tu entierro, es el mejor ejemplo.

Manuel Fraga Iribarne, así inscrito en el Registro Civil, eres un ser abyecto. Que descanses de tanta maldad como has acumulado en tu alma y los dioses te den lo que te mereces. La historia te ignora. Si yo no lo hago es porque has hecho mucho daño a los míos, y eso no se perdona nunca. De ahí que te escriba esta carta, que seguro a estas horas ya no podrás leer.

Atentamente, Manuel

Insurgente

 


 

 

EL FRANQUISTA FRAGA HA MORT AL SEU LLIT DE "DEMÒCRATA"

Assassins de raons, de vides,
que mai no tingueu repòs en cap dels vostres dies
i que en la mort us persegueixin les nostres memòries.

Lluís Llach

A les víctimes del 3 de març a Vitòria

3+marzo+justicia.jpg



Als últims assassinats pel feixisme espanyol el 27 de setembre de 1975


Solidaridad+%25C3%25BAltimas+v%25C3%25AD



A Salvador Puig Antich
PUIG+ANTICH.jpg




A Enrique Ruano

Enrique+Ruano.jpg




A Julián Grimau
JULI%25C3%2581N+GRIMAU.jpg




A Delgado y Granados, documental "Granados y Delgado un crimen legal" y a tantos otros

Delgado+y+Granados.jpg

MANUEL FRAGA, UN RESIDUO FRANQUISTA. Artículo de Mercedes García

fraga_company.jpg
AL HILO DE LA PETICIÓN POR PARTE DE LA JUEZA ARGENTINA MARIA SERVINI DE INFORMACIÓN SOBRE MANUEL FRAGA POR SUS RESPONSABILIDADES EDENTRO DEL RÉGIMEN FASCISTA DEL DICTADOR FRANCISCO FRANCO, RECUPERAMOS PARA NUESTROS SEGUIDORES ESTE INTERESANTE ARTICULO PUBLICADO EN EL PERIÓDICO "EL OTRO PAIS" EN EL AÑO 2006.

“Asesinos de razones y de vidas, / que nunca tengáis reposo a lo largo de vuestros días / y que en la muerte os persigan nuestras memorias”. (Lluis Llach, 3 de marzo de 1976: “Campanades a morts”).

El 3 de marzo del 1976, miércoles de ceniza, tiene lugar en Vitoria una de las más terribles matanzas de la Transición. Fraga se encuentra ese día de visita oficial en Bonn, negociando con el gobierno germano los pasos de la apertura, siempre con la intención de dejar fuera de la ley a los comunistas. La policía toma al asalto la parroquia de San Francisco, en el barrio de Zaramaga de la capital alavesa, donde se celebraba una asamblea. El resultado es de cinco obreros muertos y más de cien personas heridas.

Desde enero de ese año se están produciendo fuertes movilizaciones de trabajadores a lo largo de toda España. En Vitoria, donde se ha desarrollado un movimiento obrero fuertemente organizado y muy reivindicativo, la tensión alcanza cotas muy altas. Se produce el cierre patronal de varias empresas grandes: Forjas Alavesas y Mevosa, entre otras. Y Apellániz despide a todos sus empleados. Tras más de mes y medio de paros, se dan los primeros enfrentamientos graves de los obreros con la policía.

GASEAR LA IGLESIA

El 3 de marzo, cuando se cumplen 54 días de huelga, la capital alavesa queda paralizada. Desde los barrios periféricos (Adurna, Arana, Zaramaga, Ariznavarra, Botono) se organizan columnas de trabajadores, a los que se suman profesores de EGB, que se dirigen al centro, y allí tienen lugar las primeras escaramuzas con la Fuerza Pública. La policía dispara balas de goma y los manifestantes responden con piedras. Se derriban farolas y comienzan a construirse barricadas. A las tres de la tarde, los accesos a la ciudad quedan bloqueados. Dos horas después, se convoca una asamblea en la iglesia de San Francisco de Asís. El templo está abarrotado y en el exterior se concentran miles de personas. La Policía Armada ordena desalojar el recinto y los agentes comienzan a lanzar botes del humo al interior, a través de las cristaleras, que provocan el pánico general. Al intentar salir, los participantes en la asamblea empujan a los trabajadores concentrados fuera hacia las posiciones tomadas por la policía, que comienza a disparar indiscriminadamente con fuego real. Se consuma la tragedia. A través de la emisora policial, alguien dice: “Esto es la guerra en pleno, se nos están terminando la munición y las granadas”.

Se conservan cintas grabadas que describen muy bien cuál es la actitud de los mandos de la fuerza pública en ese momento:

Pero, vamos a ver: ¿Estáis cargando o qué?

Sí, a tope.

Gasear la iglesia...

En ese mismo momento mueren Francisco Aznar Clemente, que recibe un disparo. Tenía 18 años y trabajaba en la Panificadora Vitoriana. Pedro María Martínez Ocio, de 37 años, trabajador de Forjas Alavesas, cae muerto con tres balas en el cuerpo.

Cien trabajadores resultan heridos, algunos de gravedad. La noticia del tiroteo y de los muertos y heridos que se han producido corre por toda la ciudad. El hospital Santiago Apóstol, la Residencia Arana, de la Seguridad Social y la Policlínica La Previsora comienzan a llenarse de heridos de bala.

La emisora de la policía canta victoria: “Hemos contribuido a la paliza más grande de la Historia. Por cierto, aquí ha habido una masacre. Oye, pero de verdad, una masacre”.

El caos se apodera de la ciudad: se derriban farolas, semáforos, señales de tráfico y cabinas telefónicas. Se vuelcan automóviles, se montan barricadas y Vitoria queda paralizada. Hay grupos de obreros que se defienden con cócteles molotov. Lanzan algunos de ellos contra las sedes de los sindicatos verticales y contra la comisaría, instalada en el Gobierno Civil.
En Madrid, mientras tanto, el Gobierno de Arias Navarro debate el proyecto de Asociaciones Políticas. Está presente en la reunión Adolfo Suárez, que es el responsable del Orden Público en ausencia de Manuel Fraga, ministro de la Gobernación, de viaje en Alemania.
Cuando llegan las primeras noticias de la masacre, Suárez se reúne con Alfonso Osorio, ministro de la Presidencia y Rodolfo Martín Villa, ministro de Relaciones Sindicales. Arias Navarro quiere decretar el estado de excepción pero le convencen de que no lo haga. Deciden mandar refuerzos de policías antidisturbios y varias dotaciones de guardias civiles desde otras provincias.

Continúan produciéndose disturbios durante todo el día y, por fin, la Policía se hace con el control de la ciudad. Son detenidos los líderes sindicales y decenas de trabajadores.

El día siguiente, jueves 4 de marzo, muere otro trabajador herido en los incidentes de la iglesia, Romualdo Barroso Chaparro, de 19 años, empleado de Agrator.

El viernes 5 de marzo se oficia el funeral por los muertos. Lo preside el obispo monseñor Peralta Ballabriga. No hay policías en las inmediaciones, pero la fuerza pública permanece preparada para intervenir en el interior del Regimiento de Artillería 25, situado en el centro de la ciudad.

El sábado 6 de marzo Fraga llega a Vitoria y visita a las víctimas de la represión que permanecen en uno de los hospitales de la ciudad. Los familiares de los internos le increpan y uno de ellos le pregunta si está allí para rematar a los heridos.

Días después, fallecen dos trabajadores más a consecuencia de las graves heridas de bala que sufren: José Castillo García, de 32 años, empleado de Basa, casado y con dos hijos, y Bienvenido Perea. A lo largo de la primera semana de marzo se producen otros dos muertos, en Tarragona y Basauri, en manifestaciones convocadas para protestar por la actuación policial durante los sucesos de Vitoria. El día 5, Juan Gabriel Rodrigo Knafo, de 19 años, cae desde una azotea, en Tarragona, mientras intenta escapar de la policía, durante una manifestación en protesta por los sucesos de Vitoria. Y el 8 de marzo, durante otra manifestación de repulsa, ésta en Basauri, muere por disparos de la Guardia Civil Antonio Ferrero, obrero de 18 años.
La represión policial se ha vuelto a utilizar con el objetivo de frenar el movimiento obrero mediante la coacción y la violencia. En el más puro estilo del ministro de Relaciones Sindicales, Rodolfo Martín Villa, y del titular de Gobernación, Manuel Fraga, que hace siniestramente célebre una frase: “La calle es mía”. Fraga no tolera que se abra ninguna investigación para esclarecer la actuación de las fuerzas de orden público en Vitoria y encarcela a varios dirigentes obreros. Dos de ellos, Jesús Fernández Naves e Imanol Olabarría, permanecen más de un año en prisión sin ser juzgados.

Después de los sangrientos hechos, Fraga declara: “los sucesos de Vitoria no cambiarán la evolución democrática española”. Pero lo cierto es que su reforma sí queda debilitada. Años después, en 1983, volverá a la capital alavesa para dar un mitin. Su presencia allí es considerada una provocación por numerosos ciudadanos y tienen lugar duros enfrentamientos. En numerosas fotografías se puede contemplar a su propio guardaespaldas personal, Rodolfo Almirón, pistolero de la organización terrorista argentina Triple A, golpeando a varios manifestantes.

El mandato de Fraga al frente del “órden público”, durante el primer semestre de 1976, coincide con un período de gran convulsión social, alentada por las reivindicaciones de un movimiento obrero fuerte y por la lucha popular a favor de la amnistía para todos los presos antifranquistas. Fraga se enfrenta a las manifestaciones y las huelgas con criterios represivos muy duros y, en siete meses, la actuación de las fuerzas policiales bajo su mando provoca numerosos muertos en la calle. Algunos de los capítulos más sangrientos de la Transición, como la matanza de Vitorias y los asesinatos de Montejurra, se producen durante esos meses, desde la muerte de Franco hasta el verano de 1976.

Un años después, Fraga funda y encabeza el partido derechista Alianza Popular para presentarse a las primeras elecciones generales que se celebran tras la muerte de Franco. Su formación se reconvierte durante los años 80 en el Partido Popular y consigue llegar al Gobierno encabezada ya por su discípulo José María Aznar.

JALEADOR DE LAS CONDENAS A MUERTE FRANQUISTAS

Fraga consiguió ser titular de una cartera ministerial, por primera vez, tras la crisis de 1962, que provoca un profunda reestructuración del Gobierno franquista. Ese año se produce una huelga de los mineros asturianos, silenciada completamente por la prensa, que desata una gran campaña de solidaridad en Madrid y otras ciudades. Algunos huelguistas son detenidos, torturados y encarcelados. Ramón Pérez de Ayala, Vicente Aleixandre, Pedro Laín Entralgo y otros intelectuales hacen pública una carta convocando al pueblo español a pedir información sobre los sucesos de Asturias. A consecuencia del reajuste ministerial, Manuel Fraga se hace con la cartera de Información y Turismo, el 10 de julio de 1962. Su principal misión consiste en mejorar la imagen internacional del franquismo. “Propagandista del Régimen”, le llamará Dionisio Ridruejo. Todo queda muy claro en su discurso de toma de posesión: “Llevamos 25 años en los que, con un nuevo estilo y un jefe inigualable, se ha realizado una obra que vamos a continuar para llenar esa importante página de la historia que yafraga%2By%2Bel%2Bfascismo.jpg está escribiendo el Generalísimo Franco. ¡Viva Franco! ¡Arriba España!”

En lugar de silenciar los acontecimientos que pueden ser negativos para la imagen del Régimen, Fraga opta de forma decidida por la intoxicación. “No es posible encontrar en toda la historia del franquismo a nadie que intentara con tanto ahínco como él justificar con explicaciones “científicas” las acciones más crueles y absurdas del franquismo”, escribe Rafael Gómez Parra en su libro “Fraga, ese hombre”.

A finales de 1962, se produce en Italia una gran campaña de solidaridad con el joven anarquista Jorge Conill Valls, condenado a pena de muerte por un Consejo de Guerra, y con sus compañeros Antonio Mur Peirón y Marcelino Jiménez Cubas, sentenciados a 18 y 15 años de prisión, respectivamente. La presión internacional consigue que el Gobierno conmute la pena de Conill por la de 30 años de cárcel. El arzobispo de Milán, monseñor Montini, que más tarde será Papa con el nombre de Pablo VI, solicita clemencia a Franco y es tildado de “comunista” por Fraga. La respuesta del ministro gallego se dirige contra todo lo italiano y, durante muchos años, los españoles nos acostumbramos a oír hablar en los medios de comunicación de los “grandes males” que tienen que soportar los ciudadanos del país transalpino, donde “los comunistas lo dominan todo”. Italia llega a convertirse en una obsesión para el ministro gallego.

La tortura y el fusilamiento del militante comunista Julián Grimau tienen lugar en Madrid también durante la etapa de Manuel Fraga al frente del ministerio de Información y Turismo. El 7 de noviembre de 1962 la policía política del Régimen detiene a Grimau en un autobús de la línea 18 que va desde la plaza de Manuel Becerra a la glorieta julian_Grimau.jpgde Cuatro Caminos. El día siguiente, un comunicado oficial señala que, en un momento de descuidado, el detenido se ha lanzado al patio de la Dirección General de Seguridad desde una ventana de las dependencias en las que estaba siendo interrogado. Sufre fractura de cráneo e infinidad de lesiones. Para contrarrestar la campaña internacional a favor del detenido, el Ministerio de Información y Turismo de Fraga edita varios folletos injuriosos y delirantes: “Julián Grimau o el arte de fabricar víctimas” y “Julián Grimau. Especialista en checas”.

Tres médicos franceses realizan una investigación en España para comprobar la existencia o no de un intento de suicidio por parte de dirigente comunista. Según su informe, la versión oficial propagada por Fraga carece de base, ya que “la naturaleza de las lesiones descritas, especialmente la ausencia de toda esquimosis, de toda traza de cortes en la cara o en las manos, que el herido habría sufrido al intentar romper el vidrio de la ventana, descartan la posibilidad de un suicidio. Además, según la foto del diario Pueblo, el señor Grimau debería haber efectuado un salto prácticamente imposible. Finalmente, él mismo niega categóricamente la versión del suicidio y declara que ha sido sometido en los locales de la policía a torturas después de las cuales ha perdido el conocimiento”.

El militante comunista es finalmente fusilado el 20 de abril de 1963. Fraga jamás se retractará de las declaraciones que realiza durante estos días ni de la beligerante posición que mantiene a favor del asesinato de Grimau. En sus memorias, despacha el asunto diciendo que “los cargos contra él eran muy serios”. Sin embargo, todas las acusaciones que se le hacen a Grimau se refieren, fundamentalmente, a hechos acaecidos durante la guerra civil, no probados en ningún caso y ya prescritos.

En otoño de 2002, el Congreso de los Diputados rechaza una propuesta de Izquierda Unida (IU) para rehabilitar la memoria de Grimau, porque el Partido Popular, organización fundada por Manuel Fraga y a la que sigue perteneciendo el político gallego, que tiene mayoría absoluta en la Cámara, considera que eso sería “reabrir un proceso para revisar la Transición”. Y el diputado de IU Luis Carlos Rejón contesta: “Es duro que uno de los verdugos esté rehabilitado y la víctima no. A Fraga se le dio la oportunidad de presentarse a unas elecciones y ser un padre de la Constitución. A mí me habría gustado que determinado consejo de ministros le hubiera dado la posibilidad a Julián Grimau de haber ido de número tres en la lista del PCE en 1977”.

Poco después del fusilamiento de Grimau, se producen las ejecuciones por garrote vil de dos jóvenes anarquistas, Granado y Delgado, que también cuentan con el visto bueno de Manuel Fraga en el Consejo de Ministros.

GARROTE VIL Y TORTURAS

En 1963 vuelve a generarse una enorme conflictividad laboral en la cuenca minera asturiana y la represión contra los trabajadores huelguistas es aún más dura que durante los incidentes del año anterior. Las terribles humillaciones y torturas que sufren los mineros provocan una carta de protesta dirigida a Manuel Fraga Iribarne por 102 intelectuales, entre los que se encuentran José Bergamín, Gabriel Celaya, Antonio Buero Vallejo, José Agustín Goytisolo, Oriol Bohígas, Alfonso Sastre y Fernando Fernán Gómez. La represión que se abate sobre Asturias recuerda a la que desató Franco en octubre de 1934. A algunas mujeres les cortan el pelo al cero. Fraga, siguiendo su táctica habitual, niega todos los hechos que se están produciendo, pero a su manera: “de ser cierto, las sistemáticas provocaciones de estas damas a la fuerza pública lo harían más explicable” (*) (Rodolfo y Daniel Serrano. “Toda España era una cárcel”). El semanario El Español, controlado directamente por el ministro de Información, publica: “Nuevamente se ha intentado cubrir de lodo el nombre de España. La maniobra esta vez no se realiza en el exterior, sino que se basa sobre una carta escrita por un grupo reducido de intelectuales y otros más numerosos que dicen serlo, en la que se denuncian supuestos excesos cometidos por las Fuerzas de Orden Público durante las huelgas que recientemente han tenido lugar en la cuenca minera de Asturias. La carta encaja, como hecha a medida, en la campaña desatada contra España por el comunismo internacional, en desahogo del malhumor que le ha producido la conclusión del nuevo pacto defensivo con Norteamérica”.
Pero donde b
rilla en todo su esplendor patriótico el ministro de Información y Turismo es en el Referéndum Nacional celebrado el 14 de diciembre de 1966. En él se aprueba la Ley Orgánica del Estado, con la que se intenta asegurar la continuidad del Régimen más allá de la vida del propio dictador. Consecuencia de ella es la designación, tres años más tarde, de Juan Carlos de Borbón como sucesor del Caudillo “a título de Rey”.

Fraga es el encargado de organizar el referéndum de aprobación de la ley y de hacer que la consulta se convierta también en una muestra de exaltación nacional a favor del Régimen. El 24 de noviembre, se dirige a los españoles a través de TVE, medio que controla férreamente: “Franco, el héroe hecho padre, que vela día y noche sobre la paz de su pueblo. ¿Quiénes se oponen? ¿a quiénes disgusta? La respuesta se puede oír en la rabieta que han pillado todas las emisoras comunistas: hay que boicotear la ley y el referéndum. Ya lo sabéis: Moscú, Praga, Budapest os piden que no votéis o que votéis en contra”. Al final, el resultado de la consulta constituye un nuevo éxito “por aclamación” para el Gobierno. Lógicamente, las cifras oficiales de votantes y el censo no cuadran.

El 17 de enero de 1969 son detenidos en Madrid cuatro estudiantes acusados de haber repartido propaganda contra el Régimen: Enrique Ruano, María Dolores González Ruiz, Abilio Villena y José Bailo. La historia de Grruano%2BNO%2BSE%2BTIRO.jpgimau se repite: Ruano cae al patio interior del piso de la calle de General Mola adonde lo ha trasladado la policía para efectuar un registro. Muere en el acto. Fraga organiza una nueva campaña de intoxicación y da a conocer el supuesto “diario” del estudiante en el que, según señala con perversidad el ministro de Información y Turismo, queda claro que Ruano sufría fuertes depresiones y estaba obsesión por el suicidio. Hay huelgas en toda España y en Granada tres obreros de la construcción son alcanzados por balas de la policía. Según Fraga, la fuerza pública sólo ha disparado al aire para disolver las concentraciones de protesta. Conservará ese mismo estilo cuando ejerza de titular del ministerio de la Gobernación del primer gabinete de la Monarquía. Treinta y tres años después de la muerte de Franco, continúa ejerciendo un cargo público: senador del PP. Y en el Parlamento vasco le reclaman.

(El Otro Pais)

Comentar este post