Estado español: Rouco y parte del clero quieren una “democracia bautizada”

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.


Cabos Sueltos
Rouco y parte del clero quieren una “democracia bautizada”

28/enero/2012
José María Garrido, magnífico periodista de ELPLURAL.COM, ha mantenido una larga entrevista con el sacerdote Jesús Calvo, capellán de Falange Española, colaborador de Fuerza Nueva y líder espiritual de la extrema derecha española. EL reverendo Calvo ha puntualizado que no va por libre, sino que cuenta con “el respaldo de Rouco Varela”. También añade que defiende a Franco con la “bendición de la jerarquía católica”.

Lo más revelante de la narrada conversación no es, desde luego, lo que hace o deja de hacer este capellán ultramontano o fascista, sino que su dimensión política -netamente orientada hacia la dictadura franquista- está respaldada por el nihil obstat del arzobispo de Madrid, cardenal de la Iglesia y presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Antonio María Rouco Varela.

Párroco de once municipios leoneses
El reverendo Calvo, además, ejerce de párroco de once municipios de la provincia de León, lo que agrava su doctrina totalitaria. Sostiene que la mayoría de los sacerdotes piensan como él. O sea, que los curas pueden enviar al purgatorio, como mínimo, al fallecido cardenal Tarancón, odiado por la derechona y al que Calvo descalifica sin escrúpulos y sin vergüenza. El facherío eclesiástico y muchos meapilas no perdonaron a Tarancón que se esforzara por contribuir al final del régimen del nacionalcatolicismo, y en paralelo, al renacimiento de la democracia en España.

El amigo de Tejero
Los curas en su mayoría, según el reverendo Calvo, pueden, pues, afirmar -tan panchos y tan malvados- que la enfermedad degenerativa que padece desde hace varios años el primer presidente del Gobierno de la transición, Adolfo Suárez, es un “castigo divino”. Naturalmente, semejante talimán del cristianismo es, como no podía ser de otra manera, un buen amigo del golpista Antonio Tejero Molina.

No todos, pero sí muchos
No omitamos que numerosos eclesiásticos estuvieron más o menos al lado de la insurrección militar del 23-F, empezando por obispos y cardenales. No todos, pero sí muchos. Estando reunida la CEE, obispos y cardenales no fueron capaces de difundir un manifiesto condenando el golpe de Estado. Incluso a Tarancón, presidente entonces de la CEE, le faltaron reflejos y acabó optando por un ominoso silencio hasta que, el 24 de febrero de 1981, ya se supo claramente que el golpe había sido un fracaso.

Curas trabucaires
No debe asombrar, en todo caso, que el cardenal Rouco Varela avale a curas trabucaires. Es decir, a curas como este Calvo. Lo mismo debería decirse del nuncio del Vaticano, al que se supone que conoce bien al clero español. Rouco Valera es un reaccionario activista del PP y, por extensión, de la extrema derecha. No nos engañemos. Hay pruebas a mansalva y públicas, de cómo apoya al PP y, en general, al conservadurismo en sus distintas facetas. La COPE es una plataforma masiva al servicio de la derecha. Como lo es la revista Alfa y Omega.

“Democracia vigilada”
Durante las semanas posteriores al 23-F, se dijo con frecuencia que España se estaba convirtiendo en una “democracia vigilada”. En la actualidad podríamos decir que la cúpula de la Iglesia, como Rouco en primera línea y parte del clero quieren que nos transformemos en una “democracia bautizada”. Por tanto, en un proceso de recuperar un Estado teocrático. En buena parte lo fue durante cuarenta años de franquismo.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM

 

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