Estados Unidos insiste con(tra) Venezuela

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Washington castiga a Petróleos de Venezuela S.A. por mantener relaciones comerciales con Irán al tiempo que relanza en Londres la alianza anglosajona.

Trabajadores de PDVSA se maniefiestan en contra de la injerencia estadounidense
Foto: Archivo
Por Diego Ghersi | Desde la Redacción de APAS
29|05|2011

En una decisión considerada como más política que económica, el Secretario de Estado adjunto de Estados Unidos, James Steinberg, anunció el martes 24 de mayo que la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA) no podrá participar directamente en ningún contrato con el gobierno estadounidense, acceder a programas de financiamiento o a tecnología se ese país.

La medida se enmarca en un paquete de sanciones que abarca a otras 16 entidades extranjeras de diversos países que mantienen relaciones comerciales con Irán, Siria y Corea del Norte, vinculadas a la producción de armas de destrucción masiva o de misiles.

En particular, la sanción a Venezuela se aplica al amparo de una ley promulgada en 1996 como respuesta al programa nuclear iraní que, según Washington, se orienta a la construcción de armas atómicas.

Las sanciones son más políticas que económicas dado que sólo implican que PDVSA no podrá firmar contratos con la administración estadounidense ni recibir financiación de ese país para sus operaciones de importación y exportación, ambas son cuestiones que efectivamente no existen desde hace un lustro.

Paradójicamente, la medida no afecta a la venta de refinados que Venezuela realiza a través de la filial CITGO que opera en territorio de Estados Unidos, lo que de haber sido afectada representaría un ataque sensible a los intereses venezolanos.

Steinberg alegó que la intención de su gobierno es impedir que proliferen actividades de "apoyo" al desarrollo de armas de destrucción masiva "y a los programas de misiles en Irán, Corea del Norte y Siria", naciones sobre las que pesa embargo comercial.

El funcionario también justificó las medidas en el hecho de que “añaden más presión sobre Irán para que cumpla con sus obligaciones internacionales”.

Además, Steinberg amenazó con que “afrontarán graves consecuencias las partes que persistan en la irresponsabilidad de apoyar al sector energético de Irán y que contribuyan a las acciones de ese país para evadir las sanciones de Estados Unidos”.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, indicó en un comunicado que Estados Unidos "quiere enviar un mensaje claro y contundente a las empresas de todo el mundo" y advertirles que aquellas que continúen "con su apoyo irresponsable" a Irán "sufrirán serias consecuencias".

La actitud estadounidense se suma así a la de la Unión Europea que hizo lo propio el día 23 de mayo al agregar más de 100 empresas a una lista negra de compañías afectadas por la congelación de activos en un esfuerzo para que Teherán detenga su programa nuclear.

En Venezuela la medida fue interpretada como un avance sobre la soberanía dado que se consideró inadmisible la pretensión extranjera de digitar a quién se le puede o no vender el petróleo venezolano.

En ese sentido, el presidente de PDVSA, el también Ministro de Energía y Petróleo Rafael Ramírez, sostuvo que “las exportaciones son cuestión nuestra, de nuestra evaluaciones y no de las de ellos. Nuestra república tiene capacidad de responder a este intento de sanciones".

Para Ramírez la decisión está enmarcada en una escalada de violencia contra los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y asimila la medida con los conflictos políticos que hay en Libia.

Por su parte, el Canciller venezolano, Nicolás Maduro, descartó que –por el momento- el gobierno bolivariano adopte una represalia consistente en la suspensión de las exportaciones a Estados Unidos, que representan el 10 por ciento de las importaciones estadounidenses.

Es la primera vez que el crudo amenaza con abandonar el terreno de la dialéctica para instalarse concretamente en la disputa con Washington, la cual se arrastra desde 1998, año en que Chávez ganó por primera vez una elección presidencial.

Sin embargo, las sanciones se dan en un contexto internacional diferente, signado por la crisis financiera y económica y por un incremento de la tendencia al uso de la fuerza por parte de las potencias centrales asociadas.

En efecto, casi en simultáneo con el anuncio del secretario adjunto Steimberg, desde el otro lado del Atlántico, el presidente Barack Obama pronunciaba un histórico discurso en el Parlamento Británico en el que buscó mostrar la vigencia del eje anglo-estadounidense de cara a la emergencia de potencias como Rusia; China; India o Brasil.

Obama resaltó que el crecimiento de otros países significa el nacimiento de lo que él considera “nuevos mercados” disponibles para (el saqueo de) las economías europea y estadounidense.
El relanzamiento de la sociedad entre ambos países fue rebautizado en un artículo del británico The Times y firmado por Cameron y Obama en el que se habla de una “relación esencial” con “intereses y valores comunes”.

Sin embargo, en ese relanzamiento de la sociedad central no se detalló que la misma fuese acompañada de cambios en la histórica ecuación norte-sur que definió las relaciones comerciales desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y que es el problema de fondo que yace en las revueltas árabes o en las réplicas suscitadas en las naciones europeas más castigadas por la crisis –Grecia, España e Islandia- y al que por ejemplo, se contrapone el surgimiento de Sudamérica como bloque.

Las declaraciones de la cumbre bilateral entre Barack Obama y David Cameron tampoco dejaron entrever formas alternativas a la violencia para el trato con aquellas naciones que representan un obstáculo a la visión económica del eje europeo-estadounidense.

Por el contrario, se habló de que el caso de Libia podría repetirse en el futuro en otros lugares del planeta donde pueda aplicarse la simple excusa de que la población civil deba ser protegida.

También se mencionó el caso de las sanciones a Irán como ejemplo de cooperaciónerradicar al terrorismo.

Por tanto, < >las sanciones a PDVSA deben ser leídas en este contexto nada tranquilizador en donde la matriz expoliadora histórica de las potencias centrales de occidente ha resucitado, y donde también se reivindica el uso de la violencia discrecional de parte de las naciones militarmente más poderosas del planeta.

En resumen, si bien las sanciones a PDVSA parecen ser de efectos inocuos, vistas en contexto deben ser tomadas como algo cercano a un ultimátum cuyo desenlace concreto llegará en el momento en que se le pueda aplicar cualquier excusa que legitime el uso de la violencia.

dghersi@prensamercosur.com.ar

Apas.jpg

Comentar este post