Estados Unidos: la madre de todas las crisis

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

http://www.surysur.net/sites/default/files/pobres1.jpg Ciertamente, los Estados Unidos han soportado crisis más agudas que ésta en la cual se encuentra empantanado. Pero pocas veces, si acaso, el país ha enfrentado de forma simultánea problemas tan profundos en tan diversos frentes – económicos, políticos, sociales y morales. La mayoría de estos problemas, si no todos, han sido gestados largamente, pero es solo ahora que estamos sintiendo el embate. |

MAX J. CASTRO.*


Datos frescos del Buró de Censo nos traen noticias que habrían sido casi impensables en el período de posguerra, de prosperidad sin precedentes, con la creación de la clase media más grande del mundo y la invención del “siglo norteamericano” y la “sociedad del bienestar”. Las nuevas estadísticas nos dicen que casi uno de cada dos norteamericanos vive actualmente en condiciones de bajos ingresos o de clara pobreza. Los más afectados: los niños.

Al lanzar el New Deal a mediados de la Gran Depresión de los años 30, Franklin Delano Roosevelt lamentaba que un tercio de la nación estaba mal alimentado, mal vestido y mal albergado. Desde entonces, el total de la riqueza nacional ha crecido de manera dramática. ¿Cómo es posible entonces que en el 2011 las frías estadísticas del Buró de Censo muestren un país en el cual la mitad de la población vive en los límites de la pobreza, o inmersa en ella?

http://www.surysur.net/sites/default/files/pobres2.jpgLos Estados Unidos son una nación cuyos políticos nunca se cansan de llamar el país más rico del mundo. Es fácil creer en estos alardes reiterados si uno mira la opulencia que se refleja en los anuncios de las páginas de New York, Cigar Aficionado o incluso Men´s Journal. Esos anuncios muestran que los políticos no mienten aunque sus afirmaciones acerca de nuestra incomparable riqueza no reflejen la realidad. Este es en verdad un país rico.

Las cifras del PBI están ahí en blanco y negro. Y alguien compra esos relojes de $30 000, esas mansiones de $ 10 millones, y esas camisas de $100 promocionadas en las cromadas revistas. Pero no es el 50 por ciento que está arañando la tierra o siquiera el 49 %  que se encuentra apenas por encima el que compra esos artículos de clase. ¿Quién es? ¿Quién puede?

Los mandantes de las corporaciones estadounidenses seguramente pueden. Un titular del 11 de diciembre del diario británico The Guardian cuenta la historia: “Revelación: enorme aumento en el sueldo ejecutivo de los altos jefes de Norteamérica”. La noticia que, por razones obvias, no es noticia en los medios informativos controlados por las corporaciones norteamericanas, esta resumida en el párrafo principal:

“El sueldo de los altos ejecutivos ha resurgido tras dos años de estancamiento y declive. Los altos directivos norteamericanos gozaron de aumentos salariales de entre un 27 y un 40% el año pasado, según la mayor encuesta realizada por U.S. CEO pay. El dramático rebote llega justo cuando las más recientes cifras  gubernamentales muestran que los sueldos de la mayoría de los norteamericanos no están al nivel de la creciente inflación”.

Los ejecutivos de corporaciones son solo un segmento de ese uno por ciento capaz de permitirse el lujo de comprar en Tiffany´s o de apostar $10 000 en un capricho. http://www.surysur.net/sites/default/files/pobres3.jpgLos dos principales candidatos republicanos a la Casa Blanca, Mitt Romney y Newt Gingrich están en la misma clase, tal como cerca de la mitad de otros 600.000 estadounidenses (en una población de casi 313 millones).

El desastre social y económico implícito en el hecho de que la mitad de la población de un país, que se auto-describe como “el más rico, poderoso y democrático en la historia del mundo”, exista en condiciones de grave inestabilidad económica, no precisa de comentarios. Pero sí lo reclaman los componentes morales y políticos del asunto.

La fe cristiana fue, desde la fundación de esta sociedad, su basamento moral más sobresaliente. No hay que creer en la teología de la liberación para preguntarse cómo las enseñanzas del hombre de Nazareth pueden ser coherentes con un sistema que no sólo permite sino también promueve a través de sus leyes, instituciones y políticas, la coexistencia del lujo para una exigua minoría con la miseria económica de la mitad de la población.

Este enigma es especialmente agudo en lo que respecta al Partido Republicano y el movimiento conservador, grupos íntimamente identificados con la fe cristiana mientras que defienden a capa y espada las políticas más anti-cristianas, incluyendo la prédica de las guerras de agresión, el privilegiar a los más ricos, demonizar a los pobres y sus defensores y emplear, con ligereza, la pena capital.

La cuestión política fundamental es cómo esta situación ha durado tanto en una sociedad supuestamente democrática. Una encuesta realizada en noviembre por la NBC y el Wall Street Journal, citada en un artículo del 5 de diciembre de la revista New York, (una de las honorables excepciones a la charlatanería al uso), http://www.surysur.net/sites/default/files/pobres4.jpgencontró que “tres cuartas partes de los votantes concuerdan en que la estructura económica de los Estados Unidos favorece injustamente a los más ricos con respecto a todos los demás, y que el poder de los bancos y corporaciones debe ser restringido”.

Sin embargo, los republicanos en el congreso han combatido con éxito cualquier y toda restricción a las instituciones financieras y corporativas así como los tímidos intentos de reducir la desigualdad económica aumentando los impuestos a los más ricos. Y ambos contendientes republicanos en la liza presidencial creen que la manera de revivir la economía es reducir impuestos, cortar regulaciones y “liberar al capitalismo”.

Por ende, la crisis política norteamericana, que los especialistas resumen diciendo que “Washington está quebrado” y “la polarización partidista bloquea cualquier solución”, es real pero requiere un análisis más profundo. http://www.surysur.net/sites/default/files/pobres5.jpg¿Por qué los políticos republicanos, cuyos pagadores se encuentran en muy buena situación, querrían ceder ni un palmo de terreno, especialmente i ello implica mejorar la economía y por consiguiente las perspectivas de reelección del actual presidente?

El discurso histórico estadounidense pone en primer término la libertad, los derechos ciudadanos, la prosperidad y la bienvenida a los inmigrantes en la figura de la Estatua de la Libertad.

Hoy, tenemos más presos que cualquier otro país, incluyendo a China con su gigantesca población; el presidente Obama acaba de firmar una ley que autoriza al gobierno a detener de forma indefinida y sin juicio a cualquier ciudadano norteamericano; las deportaciones alcanzan cifras récord; y un estudio reciente de una muestra de países desarrollados revela a los Estados Unidos en el último lugar absoluto en movilidad en la escala social.

http://www.surysur.net/sites/default/files/pobres6.jpgTal vez lo más grave de todo es que una buena porción del pueblo de EEUU se encuentra en contradicción con los orígenes, amplitud y profundidad de la multifacética crisis de la nación. El Movimiento Ocupa Wall Street, que es una respuesta a la totalidad de la podredumbre sistémica y no sólo a los excesos de Wall Street, ofrece el único fulgor de esperanza en este yerto panorama.

Queda por ver si los activistas de dicho movimiento resultan ser soldados de un solo verano y patriotas de ocasión o son capaces de resistir y canalizar la convergencia de sus puntos de vista con los del pueblo norteamericano para constituir un movimiento capaz de traer un cambio fundamental a un sistema rico en injusticias y contradicciones.   


* Periodista.
En Progreso Semanal (http://progreso-semanal.com).

 

EEUU: Sin casa, sin empleo, sin paz, sin descanso

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El monumento a Washington en la capital del país sufrió serios daños durante el sismo de agosto.|

DAVID BROOKS


El Congreso también sufrió, pero de otra manera, al obtener el índice de aprobación más bajo jamás registrado (¡nueve por ciento!), y más de tres cuartos de la población creen que el país ha equivocado el rumbo, mientras uno de cada dos habitantes del país más rico del mundo está en la pobreza o gana apenas lo mínimo para atender sus necesidades básicas

Los daños estructurales tanto a los símbolos como a las vidas de este país no fueron provocados por causas naturales (con la excepción del monumento fálico en el epicentro del superpoder), sino por un largo proceso destructivo de lo que se llamaba el sueño americano.

Bruce Springsteen escribe, en el prólogo del nuevo libro Someplace Like America, que las últimas tres décadas de Estados Unidos son la historia de “la deconstrucción del sueño americano, pieza por pieza, literalmente barra de acero por barra de acero, desbaratado y enviado hacia el sur, al este, a puntos desconocidos... Aquí está el costo en sangre, tesoro y espíritu que la posindustrialización de Estados Unidos ha impuesto sobre sus ciudadanos más leales y olvidados, los hombres y las mujeres que construyeron los edificios en que vivimos, asentaron las autopistas sobre las cuales viajamos, crearon cosas y no pidieron a cambio más que un buen día de trabajo y una vida decente”.

Las historias de estos ciudadanos, estos trabajadores –agrega–, hablan del “fracaso de nuestros representantes en detener esta marea (cuando no la promovían abiertamente), de su fracaso en guiar a nuestra economía en una dirección que pudiera servir a la mayoría de los ciudadanos estadunidenses tan trabajadores, y permitir que todo un sistema social fuera secuestrado al servicio de la élite”. Las historias de estos ciudadanos comunes, documentadas en el libro por el periodista Dale Maharidge y el fotógrafo Michael Williamson durante 30 años, continúa Springsteen, “permiten sentir la destrucción aplastante del propósito, la identidad y el significado en la vida estadunidense, chupada por una plutocracia decidida a exprimir sus últimas gotas de tributo, sin importar el costo humano”.

Elogia la presentación de estas historias de trabajadores, desempleados, personas sin techo y otros en “su plena humanidad” y el vínculo común entre todos. “Al regresarnos ese sentido de conexión universal, crearon espacio para algún optimismo de que aún podemos encontrar el camino de regreso a un terreno más elevado como país y como pueblo… es el único camino adelante”.

Springsteen ha cantado algunas de estas historias, y con ello el jefe del rock se ha rencontrado con el folk, o sea, la música del pueblo y para el pueblo, que es parte de la esencia estadunidense, casi siempre oculta debajo de la superficie. Está en su extraordinaria canción El fantasma de Tom Joad, inspirada por estas historias y con un poco de Steinbeck: “Hombres caminando a lo largo de las vías del ferrocarril/hacia algún lugar sin retorno/helicópteros de la patrulla de caminos se aproximan desde la loma/sopa caliente sobre un fogata debajo del puente/la cola para el albergue da vuelta a la esquina/Bienvenidos al nuevo orden mundial:/familias durmiendo en sus coches en el suroeste/sin casa, sin empleo, sin paz, sin descanso”.
Pero ante esto, en estos últimos días y semanas de 2011, también han brotado los otros versos de ese canto en las calles de este país, con ese mismo mensaje de optimismo que surge de la solidaridad, de la “conexión universal”. Campamentos y otras expresiones de Ocupa Wall Street inauguraron, detonaron, una nueva resistencia, un capítulo más de la larga historia de rebelión también casi siempre oculta en aproximadamente mil 400 ciudades y pueblos a lo largo y ancho del país. Algunas de las manifestaciones y marchas fueron acompañadas por veteranos de las viejas luchas (del movimiento de derechos civiles, del movimiento anti-guerra, del movimiento altermundista, del movimiento obrero y más) junto con algunos de sus trovadores, canciones y banderas. Ahí esta Pete Seeger, ahí está la maravillosa canción de la lucha minera Which Side Are You On?, junto con himnos de varias luchas más.

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Escenas simples en los campamentos Ocupa: dos sindicalistas, un veterano de guerra, cuatro estudiantes universitarios, tres maestras, un reverendo, un rabino, un imán, un poeta, una madre soltera, unos inmigrantes latinoamericanos y otros africanos… estos encuentros, estos hallazgos, estas reuniones rompieron silencios, el clima de temor impuesto por el 11-S, el aislamiento producto de Facebook, Twitter y la Internet (que no dejan oler, probar, bailar ni sentir otro cuerpo, otra vida) fueron tal vez lo más peligroso que ha ocurrido en este país en tiempos recientes: peligroso para los dueños del juego.

Policías empleando equipos y capacitación “antiterrorista” fueron enviados para enfrentar a este mosaico popular desarmado que se atrevió a juntarse y “ocupar” espacio público. Pero más que eso, abrió la puerta al canto de ira, al canto de solidaridad, al canto de resistencia, declarando que rehusaba ya cantar los versos compuestos por el 1 por ciento. Con ello, todo cambió, por ahora.

Tom Joad incluye versos tomados de la novela de John Steinbeck, donde Tom, que está por morir, consuela a su madre: “Ahora Tom dijo: ‘Madre, donde esté un policía golpeando a un tipo/donde grite un recién nacido hambriento/donde haya una lucha contra la sangre y el odio en el aire/Búscame ahí mamá, ahí estaré/donde haya alguien que luche por un lugar para ponerse de pie/O por una chamba decente o una mano de ayuda/donde esté alguien luchando por ser libre/Ve en sus ojos, mamá, ahí me verás”. [Una versión magnífica de esta canción es la de Springsteen y Morello].

Otro símbolo nacional ahora está dañado y por lo tanto bajo protección estatal. El toro de Wall Street, esa escultura de bronce ubicada donde acaba la gran avenida Broadway, en el punto sur de Nueva York, está literalmente acorralado, detrás de barreras metálicas con policía asignada las 24 horas para defenderlo.

Pero ya es demasiado tarde. Ya nacieron las promesas rebeldes que son la esencia del cuento navideño, y el año concluye con versos muy diferentes a los que se cantaban hace 12 meses. Tom está presente. De nuevo.

*Corresponsal de La Jornada de México en EEUU

 

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