Estados Unidos patea el tablero y los granos se sitúan en una posición a la defensiva

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Blindajeriola

 

Aquí podemos ver la estrechez de miras de los "expertos" que dijeron que la crisis mundial tendría efectos "moderados" sobre Uruguay. Creo sin embargo que lo más obsceno de esta nota son las declaraciones del "analista" de la FAO que opina que la escasez de alimentos podría beneficiar, volver a subir los precios y así nos salvaríamos de esos efectos negativo de la crisis. Así es, te jodés por ser tan nabo de haber apostado a la primarización de la economía, pero si especulás con el hambre de la gente tal vez puedas recuperar unas monedas.

 

Fernando Moyano.

 

Estados Unidos patea el tablero y los granos se sitúan en una posición a la defensiva

Datos sorprendentes del Departamento de Agricultura de EEUU divulgados el viernes pasado se suman a la crisis financiera para derribar los precios del maíz, la soja y el trigo

 

Las reservas de granos de EEUU resultaron mayores a lo que se esperaba, la crisis financiera parece recortar el consumo y algunos analistas vuelven a hablar de burbuja. La soja perdió US$ 100 en un mes y está en el precio más bajo desde 2010. Dado que Uruguay se ha convertido en un país sojero, la alarma se enciende.

El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre, al cerrar el segundo Simposio de Agricultura que organizó la Facultad de Agronomía en Paysandú se quejó de que no se daba divulgación a una caída de precios que durante la semana pasada fue muy intensa.

“Esto no es noticia hoy en Uruguay. Nadie habló de esto hoy en la prensa grande, porque seguimos siendo un país que tiene los ojos hacia el mar y la espalda al interior. Por eso no es noticia en Uruguay que se caigan los precios de los principales rubros de nuestras exportaciones”, dijo el viernes pasado, que fue una jornada especialmente adversa para el precio de los granos.

Las novedades llegan en un momento importante. La cosecha de trigo y cebada está cerca. La siembra de maíz ya ha comenzado, y está el sorgo, la soja y el arroz por plantarse. Los agricultores tienen que realizar inversiones en un marco de incertidumbre. Igual que en 2008.

La baja en el precio de los granos ha sido muy importante y tiene dos componentes. Por un lado, hay una crisis financiera que saca a los fondos de activos de riesgo, al tiempo que reduce las previsiones de demanda. Las materias primas son vistas como más riesgosas que los bonos o el dinero contante y sonante.

Sube el dólar, bajan los precios nominales de las materias primas; este es un axioma conocido en los mercados. A mayor incertidumbre, en el corto plazo, menos demanda. Es decir, la crisis le pega a los precios de los alimentos, los minerales y las fibras.

Pero hubo otro factor determinante de la baja de los precios. El informe del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por su sigla en inglés), divulgado el viernes pasado sobre las existencias de granos en ese país volvió a mostrar cifras que nadie esperaba y que para muchos, directamente, no cierran.

En maíz, el USDA contabilizó cinco millones de toneladas más de las que esperaban los analistas privados. Las reservas son 28,7 millones de toneladas, los analistas estadounidenses esperaban que las reservas fueran 24,5 millones. Un stock que sobrepasa lo previsto en 17%. Es la segunda vez que el USDA proyecta un número sorprendentemente alto de maíz almacenado. En junio había proyectado un stock superior en 11% a lo que esperaban los analistas, y luego debió corregir a la baja esa estimación durante julio y agosto, lo que llevó a un récord de precios.

“(Las existencias de) maíz están tan elevadas que está a punto de ser una situación increíble”, dijo Mark Schultz, analista de Northstar Commodity Investments Co en Mineápolis, a la agencia Reuters. Pero los operadores del mercado por las dudas, tomaron precauciones.

El maíz de referencia para la cosecha de Uruguay, el de mayo de 2012, marcó un precio récord a US$ 310 por tonelada al comienzo de setiembre, para desplomarse a US$ 240 a lo largo del mes pasado y el comienzo de este octubre de incertidumbre. Pero no debería perderse de vista que las reservas en setiembre de 2010 eran mucho mayores. Un año atrás había almacenado 43,4 millones de toneladas. De modo que la escasez sigue siendo aguda. Con reservas en baja, el precio no puede seguir en baja.

La misma lógica ocurrió con el trigo. Los analistas esperaban una reserva de 55,4 millones de toneladas, pero el USDA contabilizó 58,5 millones. Más de lo esperado, pero bastante menos que los 66,7 millones que había guardados hace un año. El precio del trigo va en baja, pero la trayectoria de las reservas es un factor de potencial rebote.

En soja las reservas tuvieron una lógica contraria. Hay más reservas que el año pasado, pero menos de las que se proyectaban. Y el nivel de reservas de soja en EEUU es muy bajo. Logra recomponer a 5,8 millones de toneladas, desde 4,1 millones del año pasado. Los analistas esperaban en lo previo algo más de seis millones.

Como en junio, los datos oficiales cayeron como una bomba y generaron un derrumbe de precios. Pero dos meses después, a fines de agosto, marcaron un récord. Para que eso vuelva a pasar, la economía deberá normalizarse. Para los granos es una situación baja que no se daba desde el fatídico segundo semestre de 2008.

Lo que cabe esperar, es una evolución similar a la de entonces. Un ajuste profundo a la baja, una sucesión de análisis que plantearán que lo de las materias primas fue una burbuja generada por la especulación y luego una recuperación de la tendencia ascendente de precios que lleva ya nueve años.

En el caso del maíz esa será la trayectoria esperable. La razón es que los fundamentos seguirán dominando al mercado y estos son sumamente sólidos. No solo esto es así por lo escaso de las reservas y su tendencia descendente. Hay dos factores adicionales que propiciarán un rebote de precios tal como sucedió en 2009.

Por un lado, está la situación de las fábricas de etanol. Con este nivel de precios –y aún con precios bastante más altos que los actuales, están logrando muy buenos márgenes. Ya no es, como en 2008, una industria levantada en base a subsidios. Es una industria genuina que no solo genera etanol sino que también está avanzando en el agregado de valor en otros productos derivados del grano de maíz, desde los aceites a los azúcares.

Por otro lado, la importación de China está despegando y se espera sea un factor de creciente incidencia en los próximos años, si es que el gigante asiático sale indemne de la actual crisis.

El año pasado, China importó un récord de 1,57 millones de toneladas de maíz tras varios años de autoabastecimiento. Las compras fueron 18 veces más que las de 2009. Este año más que duplicaría las compras, a 4 millones de toneladas en el año de cosecha 2011/12 que comienza en octubre, según un sondeo de Reuters.

Hay quienes ven en este proceso, el comienzo de una tendencia similar a la que ocurrió con la soja, con una apuesta creciente al suministro externo que cambia radicalmente a la agricultura mundial.

El escenario de abastecimiento mundial de granos sigue frágil. Con una Niña por delante, la soja también tiene espacio para recuperar sus precios. Cabe agregar algún factor adicional. La sequía en Ucrania y en Argentina está amenazando a los proveedores emergentes del mercado exportador.

La tendencia a la suba del precio de los granos no ha concluido. Pero la inestabilidad es tal que no dejará a ningún sector por fuera. Y si se agrega La Niña, la zafra será desafiante, pero la tendencia no ha cambiado. Mientras los combustibles fósiles tengan que ser complementados con maíz, caña de azúcar y canola, la agricultura seguirá siendo protagonista.

Aún conviviendo con los vaivenes de una globalización caótica. Los granos han tenido una dura caída, pero se levantarán y seguirán andando.

Excelente margen para el etanol.

La baja de los precios del maíz ha mejorado los márgenes de la industria alcoholera estadounidense que ya eran buenos. “La industria alcoholera recién dejaría de tener márgenes favorables con un precio de maíz de US$ 9,60 por bushell (US$ 378 por tonelada) apuntó la empresa canadiense de fertilizantes Potash. La cotización al momento de escribir esta nota es US$ 6,16 (US$ 242), tras haber alcanzado un máximo histórico en los US$ 7,90 a fines de agosto (US$ 311). La versión de Potash puede ser un poco exagerada, ya que la empresa tiene en el cultivo de maíz un cliente fundamental. Pero los números de una entidad más neutral como Morgan Stanley son igualmente elocuentes. Esta entidad financiera pone el punto de equilibrio en US$ 8,77 por bushell (US$ 345).

Ciertamente una parte de los márgenes de las refinerías deriva del subsidio que tiene el etanol. Si ese subsidio cae (algo bastante probable dados los apremios fiscales que atraviesa EEUU), el punto de equilibrio en el que las refinerías dejarían de ganar bajaría. Según Potash, las empresas alcoholeras dejarían de ganar cuando el maíz llegue a US$ 315 por tonelada, mientras que para Morgan Stanley, la rentabilidad se terminaría si el maíz sube hasta US$ 280. Techos teóricos para un escenario de cambio de reglas de juego, pero que dejan todavía espacio para un rebote desde los precios actuales.

El tercer componente de la ecuación es el precio del petróleo. Si este se derrumbara, muchas empresas dejarían de usar el alcohol en las mezclas. Según Morgan Stanley, la situación de la industria alcoholera se complica si el petróleo Brent cae por debajo de los US$ 75. Un escenario todavía lejano

Visión de la FAO.

Para el analista jefe de materias primas de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Abdolreza Abbassian, la baja de precios de los granos está ocurriendo por “causas equivocadas” y de persistir “en el mediano plazo la respuesta será más escasez, por lo que los precios subirán”.

Según la FAO, la baja de precios podría llevar a la sensación de que las seguridad en el suministro de granos es mayor, algo que podría ser muy grave en el mediano plazo si lleva a una baja en el área plantada.

¿Qué pasará si la economía se normaliza? La atención volverá a centrarse en lo escaso de la oferta, concluyó el analista.


El Observador

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