Estdo español: Desalojo violento de indignados que acampaban frente a Centro de Internamiento de Extranjeros

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Fotografía de la carga policial obtenida de Twiter.Más de medio centenar de miembros del 15-M acamparon este domingo en la puerta de un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) en Capuchinos, Málaga, para exigir que se liberen a los extranjeros que están encerrados sin haber cometido ningún delito.  

La policía decidió desalojar la zona con una carga violenta que dejó al menos a dos personas con heridas de gravedad, según el coordinador de Comunicación del movimiento, Rafael Palomo.

“Han habido pisotones, tortazos, puñetazos…”, comentaba Palomo. Actualmente la acampada se mantiene en un parque aledaño donde van a continuar con su reivindicación pacífica.

La concentración surgió por la suplica de la prometida de Sid Hamed Bouziane, un joven argelino de 28 años que está encerrado en el CIE para ser deportado.

Bouziane era un activista político en su país hasta que fue detenido por la policia militar hace 3 años. Las autoridades argelinas pretendían que fuera su informador, obligándole a aceptar su ingreso en la policia militar como infiltrado. Al salir de la cárcel, Bouziane se embarcó en una patera y llego a España, donde inició una nueva vida.

El movimiento 15-M declaró que la concentración tiene todos los permisos necesarios para que se realice legalmente. En concreto Rafael Palomo, dejó claro que no se obstaculizó en ningún momento la entrada a las instalaciones del CIE y que se realizaron asambleas pacíficas durante la noche para debatir sobre la inmigración.

A través de un comunicado, los ‘indignados’ recordaron que ningún preso puede mantanerse encerrado más de 60 días sin que se presenten cargos. El movimiento denuncia que actualmente “la mayoría de los 18 detenidos en el CIE cuentan con más de 15 noches en la cárcel donde se encierra a la gente cuyo único delito es no tener un permiso de residencia”.


La Opinión de Málaga

 


 

Málaga – La policía Nacional desaloja a puñetazos los alrededores del CIE

Violenta carga policial contra los Indignados de Málaga

Durante la noche del domingo 7 de agosto el movimiento 15 M de Málaga se concentró alrededor del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de los Capuchinos para impedir la deportación de un migrante tunecino.

Olmo Calvo / Redacción. Foto: Sergio Rodrigo
Lunes 8 de agosto de 2011.  Número 155

Alrededor de 50 personas se encontraban en los alrededores del CIE de Málaga para protestar por la detención de Sid Hamed Bouziane, un joven argelino encarcelado a la espera de ser deportado, cuando los antidisturbios cargaron brutalmente contra las personas concentradas provocando al menos 4 heridos.

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Carga policial frente al CIE de Málaga. Foto: Sergio Rodrigo

Sid Hamed Bouziane huyó de su país buscando una nueva vida en Málaga. Su única falta es no tener la tarjeta de residencia. Debido a las redadas racistas y controles discriminatorios basados en la apariencia física de las personas, este hombre fue detenido y va a ser deportado. Los indignados han denunciado puñetazos y patadas por parte de la policía durante las cargas y han asegurado que en ningún momento entorpecieron la entrada o salida del edificio y que se encontraban en el lugar debatiendo en asamblea sobre temas migratorios.

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Los indignados frente al cordón policial. Foto: Sergio Rodrigo
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Una ambulancia se lleva a los heridos después de las cargas policiales. Foto: Sergio Rodrigo

diagoal Web


 

Más sobre la represion del 15-M

Giulia tamayo investigadora de Amnistía Internacional en diferentes paises:

Os pido que circuleis estas líneas que responden a mi deber ético elemental de dar testimonio sobre los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad hoy 4 de agosto frente al Ministerio del Interior en Madrid. Lo hago desde mi condición de defensora de los derechos humanos cuyo ejercicio he buscado honrar en diferentes lugares del planeta. Lo ocurrido esta noche es un escándalo. Se ha tratado de un operativo de castigo contra manifestantes pacíficos e indefensos en el marco de una movilización ciudadana que viene recorriendo las calles de Madrid tras la ocupación policial de la Puerta del Sol con el impedimento de la libre circulación de las personas. Cabe anotar que desde la ocupación policial de la Puerta del Sol se venían requiriendo documentos de identidad selectivamente a jóvenes que respondieran al perfil que las fuerzas de seguridad se han hecho de "los indignados". Ello lo pude constatar presencialmente. Tras observar dicha práctica policial (deformación que tengo de investigadora de abusos de derechos humanos), pedí a los policías en uno de los casos que pude observar directamente que me respondieran por qué a dicho joven y no a otras personas les requerían documentos, a lo que respondieron con malas formas, exigiéndome finalmente a mí identificarme, además de advertirme de que mi pregunta era un delito. Uno de los policías ensayó como explicación que a algunos ya los tenían en la mira por haber participado en las marchas. Con toda la prudencia debida expresé que el ejercicio de un derecho constitucional no es un delito. Con la mayor paciencia del mundo procuré informarles que lo que pretendía era que no cometieran las Fuerzas de Seguridad un delito. Mi rol era de colaborar con el respeto al Estado de Derecho. Al parecer un mando recuperó la cordura y aunque nos obligó a todos a marcharnos, frenó la agresividad de sus subordinados. El día de hoy al medio día, estuve nuevamente en la Puerta del Sol y pude conversar con algunos policías. Observé su enorme desconocimiento de los derechos constitucionales y me ofrecí a aclararles algunos puntos. Alegaban que la constitución española debía sujetarse a no sé qué leyes (con rimbombancia decían que eran orgánicas) además de otras disposiciones de la administración. Respondí en el lenguaje mas pedagógico posible que era al revés. Anoté que no estaban obligados a acatar órdenes ilegales. Aunque sus rostros expresaban desconcierto ante mis palabras, ensayaron las respuestas mas insólitas como que el movimiento de los indignados era de izquierda radical. Desde luego, desconozco como función de la policía calificar y perseguir las ideas, sin embargo al parecer algunos policías no lo ven claro. Esta noche pude constatar qué tan lejos pueden llegar algunos policías cuando reciben órdenes de cargar contra manifestantes pacíficos. En la marcha que se detuvo ante el Ministerio del Interior habían además de jóvenes, un número apreciable de personas mayores y personas con niños. Acompaño dichas marchas no solo por convicciones personales respecto de su legitimidad, sino por carácter pacífico, en donde además puedo encontrar a muchos de mis alumnos universitarios a los que enseño las normas y mecanismos de los derechos humanos y de los que he aprendido enormemente. He tenido el privilegio de acompañar a esta generación de excepción que ha cristalizado un movimiento como el 15M. Nada mas ilusionante para mí que acompañar a jóvenes que se movilizan con medios legítimos para hacer los derechos humanos realidad. Nada me hacía presagiar que la policía cargaría haciendo uso de la fuerza en forma totalmente desproporcionada. Pese a que los manifestantes coreaban como forma de protección y autocontención colectiva "No a la Violencia" con las manos alzadas al cielo, al parecer la suerte ya estaba echada por parte de las Fuerzas de Seguridad. Al encontrarme en primera línea frente al despliegue policial procuré hacerles razonar con serenidad de que no emplearan la violencia. Les hice saber que habían niños pequeños y personas mayores, incluidas personas discapacitadas. Fue inútil, las palabras no funcionaban. Me dejaron parada hablando ante sus furgonetas mientras aporreaban de manera indiscriminada a todos los manifestantes. Portaban armas para disparar proyectiles de goma. A los que corrían los perseguían hasta alcanzarlos para darles palizas en el suelo. Impedían que los sanitarios atendieran a los heridos. Las cargas se sucedieron para crear terror. Un grupo residual que permanecimos próximos a la estación de Metro de Colón, vimos y sufrimos con impotencia una última carga con nuevas personas aporreadas y heridas. Si el descomunal despliegue de policías ya revestía manifiesta desproporción, la violencia ejercida contra los manifestantes solo puede ser calificada como una operación de castigo contra personas indefensas por el solo hecho de manifestarse. Quisiera creer que esto no está sucediendo en España pero me ha tocado ser testigo presencial y no puedo permanecer callada. Confío en que la sociedad española exija las responsabilidades que correspondan. Quien no quiera enterarse de estos hechos, los pretenda negar o encubrir falseando lo sucedido debe tener presente que en su opción está su penitencia. El abuso contra los derechos humanos de una sola persona es una amenaza contra todos. Las campanas doblan y no parece ser que lo hacen por la próxima visita.

Giulia Tamayo

 

Avisen a Hillary Clinton!!: Doce policías patean y apresan un periodista en Madrid mientras reportaba en Twitter (video)

El periodista Gorka Ramos al salir de la comisaría

En este video, además de las cargas policiales de la policía española este 4 de agosto contra manifestantes pacíficos, a partir del minuto 8:11, se puede apreciar cómo doce efectivos antidisturbios cercan y golpean al periodista  Gorka Ramos.

Según  lainformación.com, el medio en el que trabaja Ramos, este se encontraba reportando la represión contra los indignados a través de su cuenta en la red social Twitter  y llevaba encima su identificación como periodista que ofreció a los agentes. “Me golpearon en la cintura, me tiraron al suelo, me dieron una patada y me detuvieron”, ha testimoniado el informador hispano.

Quizás si Gorka fuera de los usuarios de Twitter que cuentan con el apoyo de la Secretaria de Estado Hillary Clinton no hubiera sido detenido e incomunicado para ser liberado esta mañana. Pero como Gorka no es cubano ni venezolano, a su salida de la comisaría presentaba dos heridas, una en la ceja del ojo derecho y otra en la pierna derecha.

 

 


 

 

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