Este 4 de junio, los Cinco cumplen 5000 días injustamente encarcelados

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

En el Capitolio por los Cinco. Foto: Bill HackwellDe no mediar un cambio radical en las decisiones del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, el próximo lunes 4 de junio cumplirán 5.000 días de injusta prisión los 5 héroes cubanos encarcelados por el gobierno norteamericano a fines del siglo pasado.

Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández y René González siguen hasta hoy siendo las víctimas directas del odio de la administración yanqui, empeñada en castigar al pueblo de Cuba y doblegar su resistencia, como un modo de hacer valer su “autoridad” en el mundo contemporáneo.

Ciertamente se ha escrito mucho en torno al tema y se continúa haciéndolo, no con el propósito de convencer a los jueces de la Corte Federal de La Florida, autores de la inicua sentencia dictada a comienzos de este siglo; sino como un modo de refrendar a la humanidad entera la absoluta convicción de inocencia que se tiene con relación a las víctimas de esa oprobiosa barbarie que sigue indignando a millones de personas en todos los países de la tierra.

En el Perú -como en todas partes- millares de personas de uno y otro sexo, a lo largo de estos años, han participado o intervenido en actos por los 5. Eventos, actos públicos, mítines, plantones, marchas, conversatorios jurídicos, asambleas obreras, encuentros juveniles, exposiciones de pintura, recitales poéticos, proyecciones de cine, recolección de firmas, envío de petitorios, presentaciones radiales o televisadas, ruedas de prensa, mociones parlamentarias; se han sucedido aquí por esta causa poniendo muy en alto la palabra Solidaridad.

Como se recuerda, estos valerosos luchadores antiterroristas fueron detenidos en septiembre de 1998 cuando encaraban la tarea de conocer -desde las entrañas de las estructuras asesinas que operan en Miami al amparo de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos- los planes operativos que se implementaban contra su país y que estaban orientados a asesinar personas y causar ingentes daños materiales a la Patria de Martí.

Precisamente en cumplimiento de esa misión, “los 5…”, como se les llama en el mundo, habían proporcionado al gobierno de Cuba información valiosa en torno al accionar terroristas de estas bandas y de sus principales dirigentes, como Luís Posada Carriles, Orlando Bosch y otros. Dicha información fue entregada a las autoridades norteamericanas como una manera de cursarles una advertencia, un modo de hacerles saber que estaban -nada menos- que sentados sobre un barril de pólvora que en cualquier momento podría explotar debajo de ellas.

Descubriendo el rostro avieso que suelen ocultar tras diplomáticas sonrisas, los hombres de los servicios secretos de los Estados Unidos optaron no por investigar y detener a los verdaderos terroristas, sino más bien encarcelar a quienes les mostraran una incontrastable verdad. De ese modo, las víctimas se convirtieron en procesados y luego sentenciados, sin ningún juicio justo, a penas bárbaras que finalmente tuvieron que ser -en varios casos- dejadas revisadas y reducidas.

Ocurrió, en efecto, que algunas de las primeras sentencias -Cadena perpetua más 10 años de prisión para Antonio Guerrero; Cadena perpetua más 18 años, para Ramón Labañino; y 19 años de cárcel, para Fernando González- fueron levemente modificadas gracias a la ola de repudio que concitaron en el mundo; en tanto que otras -dos cadenas perpetuas más 15 años de cárcel para Gerardo Hernández y 15 años René González, se mantuvieron en pie.

Como resultado del proceso seguido en La Florida y la posterior revisión de la causa, hoy René González -que saliera de la prisión de Marianna el 7 de octubre del año pasado- vive en una suerte de reclusión domiciliaria en el Estado de La Florida, que se ha convertido para él en una gigantesca cárcel; en tanto que sus compañeros siguen purgando condena en lóbregas prisiones yanquis. El caso de este hombre generoso sonó fuerte en los últimos meses como consecuencia de un infausto y doloroso acontecimiento: la grave dolencia que aqueja a su hermano Roberto, y quien fuera uno de sus abogados en la causa. A petición elementalmente humanitaria sustentada por la Defensa, fue autorizado a viajar a Cuba, lo que se produjo entre el 28 de marzo y el 13 de abril pasados; pero luego retornó a los Estados Unidos, donde habita con grave riesgo de su vida, rodeado de crapulosas bandas de asesinos empeñadas en matarlo.

La disminución de algunas sentencias y esta suerte de “libertad cautiva” dispuesta contra René; no ha cambiado en absoluto la percepción que el mundo tiene del caso de los 5. Por eso no solamente que no ha descendido, sino más bien incrementado el nivel de solidaridad con esta causa. En diversos confines se han escuchado voces en todos los idiomas del planeta demandando al gobierno de los Estados la libertad de los 5. La vía la tiene aún en la mano el Presidente Barack Obama. Culminados todos los procedimientos de orden judiciales sin que se hallara justicia en los tribunales, el titular de la Casa Blanca podría -en legítimo uso de sus atribuciones constitucionales- terminar con el caso y disponer la libertad de estos héroes y su retorno inmediato a la patria cubana.

Una medida de esta tipo no haría sido recoger criterios expuestos en distintos eventos por organismos ciertamente neutrales: La Comisión de Detenciones Ilegales de Naciones Unidas resolvió en el año 2007, que la causa seguida en La Florida era nula y que las víctimas de las aberrantes penas que se dictaron contra ellas, tenían legítimo derecho a recuperar su libertad. Cuando esa decisión fue conocida el entonces Presidente George Bush arguyó que no podía acatar sentencias dictadas por organizaciones judiciales externa; y que sólo podría actuar a partir de estimaciones dictadas por las propias autoridades judiciales de los Estados Unidos.

Como si hubiera estado esperando para ingresar a escena, al Corte Federal de Atlanta resolvió pocos días más tarde otro documento similar, asegurando que los presos cubanos debían ser sometidos a un “debido proceso”, o liberados de inmediato dado que no habían cometido los delitos que se les incriminara. Esta vez, George Bush hizo mutis por el foro. Calló en todos los idiomas. Y presionó desvergonzadamente a la sala de los jueces de esa circunscripción para que modificaran su sentencia, como finalmente así ocurrió.

Hoy se sabe que todo el procedimiento judicial seguido contra los 5 en los tribunales de los Estados Unidos, ha sido ilegal. No solamente porque no correspondió nunca a lo que se suele llamar un “debido proceso”; sino porque los jueces y los Jurados de la Corte actuaron influidos por actos en extremo írritos. Se ha sabido, por ejemplo, que la campaña de prensa contra los 5, fue artificialmente financiada y pagada para cargarla de mentiras que influyeran en las decisiones de los tribunales de justicia de los Estados Unidos.

Testimonios comprados sirvieron como “prueba” ante Jurados y Jueces. Documentos fraudulentos fueron usados para incriminar a los acusados. Y declaraciones falsas vertidas calumniosamente permitieron a la Fiscalía levantar cargos infundados. Los mismos procedimientos que antes se usaron para matar a Nicolás Sacco y Bartolomé Vanzetti en 1927, los mismos que permitieron condenar a la Silla Eléctrica a l Julius y Ethel Rosenberg en 1953; fueron usados esta vez contra los 5 cubanos considerados írritamente culpables

Los 5 son -el mundo lo sabe- hombres de paz, profesionales destacados, científicos o poetas, técnicos o artistas; pero personas útiles a la sociedad de nuestro tiempo. Como lo dijera recientemente en La Habana Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, los 5 “son inspiración y guía para los trabajadores y el pueblo cubano empeñados hoy en las múltiples y complejas tareas de hacer los cambios necesarios a nuestro modelo de desarrollo para perfeccionar nuestra sociedad y hacerla cada vez más eficiente y socialista. Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, hijos de este pueblo, educados y forjados por su Revolución, han sido capaces de mantenerse firmes e indoblegables pese a su aislamiento, demostrando, en la mayor soledad, la fuerza indestructible de sus ideales, proclamando día y noche que sí se puede, que la Patria y el socialismo pueden resistir y vencer. Por eso la lucha para liberarlos, para que regresen a casa de inmediato y sin condiciones es una prioridad para los cubanos y es una tarea en la que debemos multiplicarnos sin tregua ni descanso hasta la victoria total”.

Es tiempo ya que el señor Obama haga honor a la justicia y a su condición de “Premio Nobel de la Paz” y disponga la inmediata libertad de los 5 héroes antes que ellos cumplan 5,000 días injustamente encarcelados.

Cubadebate

 

Seguidores del pensamiento de José Martí

Jueza Lenard suave y conciliadora con persona vinculada al narcotráfico, dura y cruel con los cinco antiterroristas cubanos

Edmundo García. Foto Virgilio PONCE

Por Edmundo García*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación-Cubasolidaridad.-

A mi regreso este martes de un viaje a La Habana, como es costumbre, me puse a revisar la prensa que tenía acumulada para ponerme al día. Fue así que encontré un artículo del periodista Jay Weaver aparecido este mismo martes 15 de mayo, tanto en The Miami Herald como en El Nuevo Herald, titulado en este último “Jueza anula condena de cadena perpetua”. Dicho artículo trata sobre uno de los tantos hechos delictivos vinculados al tráfico de drogas, particularmente de cocaína, que hizo ola en Miami en décadas pasadas; pero me permitirá hacer una analogía o comparación que creo importante y reveladora de los desiguales estándares con que puede impartirse la justicia en los Estados Unidos y mucho más en una ciudad como Miami.

En el mencionado artículo Jay Weaver cuenta la historia de Yuby Ramírez, una ciudadana colombiana de 41 años condenada a cadena perpetua en el 2001 por el delito de “conspiración para cometer asesinato”. El objetivo de esta conspiración era eliminar a un testigo del gobierno que iba a declarar contra los narcotraficantes Willie Falcón y Sal Magluta, connotados narcotraficantes de la llamada era de los “cocaine cowboys”, condenados a largas condenas por ese delito. Todo parecía indicar que Yuby Ramírez iba a estar encerrada el resto de sus días, pero una jueza federal admitió que había sido mal asesorada por sus antiguos abogados y, acompañándose de nuevos defensores, logró hacer un trato judicial que le bajó la condena a 10 años; saliendo inmediatamente en libertad, pues al estar presa desde el 2001 el tiempo pasado en prisión le cubría la nueva sentencia. A Yuby Ramírez no solo se le probó el cargo de “conspiración para cometer asesinato”, sino que además ella misma acabó confesando su culpabilidad.

Les decía que esta historia me iba a permitir manejar una comparación, porque precisamente ese cargo de “conspirar para cometer asesinato” que se le imputó a la ciudadana colombiana Yuby Ramírez, y del que acaba de salir en libertad, es el mismo que se le imputa al luchador antiterrorista Gerardo Hernández Nordelo, y por el que se le condenó no a una sino a dos cadenas perpetuas, más quince años. Solo que a Gerardo no se le pudo probar en corte y mucho menos reconoció o confesó haber tenido algo que ver con el intento de actuar contra la vida de alguna persona.

El cargo de “conspirar para cometer asesinato” era tan insostenible en el caso de Gerardo Hernández Nordelo que la misma fiscalía, o sea el gobierno de los Estados Unidos, quiso desestimarlo porque temía que junto a él se le cayera el caso completo. Como se supo después por documentos desclasificados, el FBI monitoreaba a Gerardo Hernández desde años antes de su detención y precisamente por eso el gobierno norteamericano sabía perfectamente que Gerardo era inocente del cargo de conspirar para derribar las avionetas de Hermanos al Rescate. Sabían lo que hacía Gerardo, escuchaban lo que hablaba Gerardo, así que nadie mejor que ellos mismos para saber que el cargo de “conspiración para asesinar” era improcedente en su contra. ¿Cómo fue que de todas formas esa acusación persistió contra Gerardo? ¿Cómo fue que la jueza la mantuvo aún pidiendo la fiscalía su eliminación para no quedarse con nada? Es algo que todavía nadie puede explicar.

Se suele afirmar que en el sistema judicial norteamericano los jueces pueden impartir justicia según criterio y autoridad propia. Aunque la historia está llena de ejemplos que demuestran lo contrario, cualquiera pude pensar que juezas distintas pudieron llegar también a distintas conclusiones; pero: ¿Cómo se llama la jueza que condenó a Gerardo Hernández Nordelo a dos cadenas perpetuas y quince años por supuestamente “conspirar para cometer asesinato”, sin que se hubiera probado en corte o él lo hubiera confesado? Pues esa jueza se llama Joan Lenard. ¿Y quién es la jueza que acaba de anular la cadena perpetua a Yuby Ramírez por el delito probado, declarado y confeso de “conspirar para cometer asesinato”? Pues es la jueza Joan Lenard. Es decir, la misma jueza federal en ambos casos, anula la sentencia por un lado y la multiplica por el otro.

No hacía falta otra evidencia para concluir lo que todo el mundo sabe: que el juicio en Miami contra los cinco luchadores antiterroristas cubanos fue un juicio político, parcializado por la influencia de los grupos de la derecha cubanoamericana y la presión de una prensa rendida a sus intereses. Aquí está otra prueba de los diferentes estándares con que se aplica la justicia en los Estados Unidos y, a la vez, un antecedente para que la misma jueza Joan Lenard reconsidere las injustas condenas dictadas contra nuestros cinco héroes.

*Edmundo García periodista cubano residente en EE.UU., conductor del programa "La Noche se Mueve". 

 

Fuente: Martianos-Hermes-Cubainformación-Cubasolidaridad

 

 

¿Justicia selectiva?

Lázaro Fariñas@VirgilioPONCE

Por Lázaro Fariñas*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación-Cubasolidaridad.-

Si hubo una época sumamente peligrosa para vivir en Miami, esa época fue en la década de los setenta. El solo salir a la calle constituía un constante riesgo de muerte. Por un lado, estaban los llamados cowboys de la cocaína, y por otro, los grupos terroristas de cubanoamericanos. Los cowboys de la cocaína, lo mismo tiroteaban en pleno tráfico en las calles, que se batían a balazo limpio en el parqueo de cualquier centro comercial, y los terroristas cubanos, lo mismo ponían una bomba a las afueras de cualquier oficina, que la ponían en algún carro para que explotara en plena vía pública o formaban una balacera en medio de cualquier calle. Los ejemplos sobran.  

El dinero corría en Miami como si fuera agua por un alcantarillado bajo pleno aguacero. Por aquellos años, Miami era una gran lavandería de dinero. Los narcotraficantes recogían los dólares, producto de sus ventas de estupefacientes, y con ellos compraban mercancía que exportaban, principalmente a Colombia, en donde la vendían a comerciantes locales y así recuperaban su dinero. Millones y millones de dólares del narcotráfico se blanquearon en Miami por esa vía. Por otra parte, las extorsiones de los terroristas de origen cubano y los juegos ilegales de bolita, garitos y peleas de gallos producían grandes cantidades de dinero, que estos se gastaban en bares y restaurantes de la ciudad y en construcciones de edificios familiares para la renta o la venta de los mismos. La corrupción había llegado al máximo posible.  

Fue por esa época que en el mundo de las drogas empezaron a surgir personajes que, al pasar los años, llegaron a acumular inmensas fortunas. Willy Falcón y Sal Magluta fueron dos de esos personajes. Amigos desde sus años en High School, ambos continuaron en el negocio de la droga hasta la década de los noventa del siglo pasado, en la que fueron detenidos, acusados y condenados de cuantos delitos uno se pueda imaginar. Uno de ellos, el de haber mandado a asesinar a un ex socio nombrado Bernardo González. Los individuos contratados para asesinar a González eran dos ciudadanos colombianos que, estando en Miami para su misión, conocieron a una mujer, también colombiana, de nombre Yuby Ramírez, quien, a sabiendas de lo que estaba ocurriendo, albergó en su casa a los asesinos y además les prestó su carro para que llevaran a cabo el asesinato.  

En el juicio, Falcón llegó a un acuerdo con la fiscalía y está cumpliendo solamente 20 años de prisión, mientras Magluta está condenado a 195 años. Nunca he comprendido estas condenas que son completamente imposibles de cumplir. Es ridículo condenar a alguien a esa cantidad de años de cárcel. 

En aquel juicio, los asesinos sirvieron de testigos contra Falcón, Magluta y Yuby Ramírez, y a esta le tocó una sentencia de cadena perpetua por ser encontrada culpable del cargo de conspiración para cometer un asesinato. Después de permanecer en prisión por 12 años, acaba de ser puesta en libertad por el hecho de haber sido mal aconsejada por los abogados que la representaron al no haberse declarado culpable antes del juicio y haber aceptado una condena de 10 años que le ofrecían los fiscales del caso. Así es que, una persona que fue hallada culpable ante las cortes de haber conspirado para asesinar a otra persona, está en la calle libre por orden de la jueza que volvió a examinar su caso. 

Quizás este hecho sea un acto de justicia de parte de la jueza al comprobar los malos consejos legales que recibió la condenada, quizás no tenga la menor importancia, quizás a nadie le debería interesar este caso, quizás yo no me vería en la obligación de escribir este comentario, si no fuera que la jueza que acaba de poner en libertad a Ramírez es la misma que mantiene en prisión, condenados a largos años en las mismas, a jóvenes cubanos cuyo único delito fue infiltrarse en las organizaciones terroristas que operan en esta ciudad tramando actos criminales contra Cuba. 

La jueza federal, Joan Lenard, condenó a dos cadenas perpetuas, más 20 años de prisión, al ciudadano cubano Gerardo Hernández por el mismo delito por el que fue condenada la ciudadana colombiana, Yuby Ramírez, a una cadena perpetua, la misma que Lenard acaba de poner en libertad, quien incluso, después de ser liberada, confesó que también participó en otro plan de asesinato. 

¿Es posible que alguien pueda afirmar que el caso de los jóvenes cubanos no es un caso político? ¿Es posible pensar que no es una vendetta del gobierno norteamericano contra Cuba? ¿Es posible pensar que no se les ha aplicado una justicia selectiva?

Yuby Ramírez está libre por una decisión de la jueza Joan Lenard, y los jóvenes cubanos están presos, ¿por decisión de quien?

*Lázaro Fariñas periodista cubano residente en EE.UU.

Fuente original: Martianos-Hermes-Cubainformación-Cubasolidaridad

 

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Carta a Obama desde los Pirineos

Jacqueline Roussie. Foto Virgilio PONCE


1º de Mayo de 2012
Señor Presidente Obama
The White House
1600 Pennsylvania Avenue N.W.
Washington DC 20500

Señor Presidente,
El 27 de mayo de 2OO5, el grupo de trabajo de las Naciones Unidas que atiende el tema de “Detenciones Arbitrarias” calificó de arbitraria la detención de los cinco Cubanos Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino y René González, estimando el juicio de Miami no equitativo. Lamentablemente, siete años después, el Gobierno de los Estados Unidos aún no estima esta declaración de las Naciones Unidas.
Desde el punto de vista jurídico, en el caso de los Cinco, están pendientes las apelaciones colaterales concernientes a nuevos elementos acerca del juicio. Después de la sentencia, se conoció que periodistas sin escrúpulos habían sido pagados para crear un clima de odio contra los Cubanos, y asi influir a los miembros del jurado durante el juicio.
El caso de Gerardo Hernández es más complejo, porque ha sido condenado de por vida por "conspiración para cometer asesinato " por la muerte, el 24 de febrero de 1996, de cuatro pilotos de la organización Hermanos al Rescate, a pesar de la petición de la Fiscalía de extraer ese cargo de su expediente, reconociendo que era imposible de comprobar.
Los radares cubanos indicaban que las dos avionetas derribadas volaban por encima de las aguas territoriales cubanas, lo que niega el Gobierno de los Estados Unidos que afirma que estos aviones estaban en el espacio aéreo internacional.
Sin ser especialista en materia de aviación, parece que este punto de litigio podría aclararse fácilmente consultando las imágenes de satélites que tiene su Gobierno. Es la opinión del coronel de los Estados Unidos George e. Buchner, presentado por el Fiscal como experto en la materia.
Todo lo que está ocurriendo en el mundo y particularmente en esta área, es grabado por sus satélites. El problema es que usted rechaza proporcionar estas imágenes de satélites, pese a las reiteradas peticiones de los abogados de Gerardo y del Gobierno cubano.
Más grave, la ubicación exacta donde cayeron estas avionetas fue dado por Bjorn Johansen, piloto de la nave "la majestad de los mares", testigo de la Acusación. Esta localización basada en observaciones visuales, y no registradas electrónicamente, no tiene todas las garantías necesarias de objetividad, ¡ni mucho menos!
Bjorn Johansen trabajaba entonces para la empresa " Caribbean Cruises ", que financiaba la FNCA (Federación Nacional Cubano-Americana), organización cuyo objetivo era el derrocamiento del Gobierno de Cuba. Su segundo a bordo del buque era Peter G. Whelpton, miembro de la FNCA y además, Director de la Fundación Blue Ribbon, opuesta también al Gobierno Cubano.
Debe reconocer, Señor Presidente, que en tales circunstancias, sólo se puede dudar de las declaraciones del testigo de cargo…
Mientras tanto, Gerardo Hernández que no tiene nada que ver con el derribo de las aviónetas, se encuentra aún encarcelado en una prisión de alta seguridad, donde las condiciones de vida son particularmente difíciles. Incluso no puede recibir la visita de su esposa a quién su administración niega el visa de entrada a Estados Unidos, asi como lo niega a Olga Salanueva, la esposa de René González.
Al negar un justo juicio fuera de Miami, el Gobierno de los Estados Unidos eligió deliberadamente destruir las vidas de estos cinco hombres que permanecen firmes y dignos. Los Cinco son hombres libres en sus mentes, aunque no lo estén físicamente. Fuerzan a la admiración de todos, en el mundo entero.
Tiene usted, Señor Presidente la posibilidad de liberar a estos cinco valientes patriotas. Cuanto más tiempo pasa, su actitud es tanto más incomprensible y parece de baja política.
Esperamos de usted, Señor Presidente, un gesto digno del Premio Nobel que representa. Confiando en que usted responda rápidamente ahora para devolver por fin a estos hombres la libertad de la que nunca debieron haber sido privados, reciba, Señor Presidente, la expresión de mis sentimientos humanistas más sinceros.

Jacqueline Roussie
64360 Monein (France)

Copias a: Señoras Michelle Obama, Nancy Pelosi, Hillary Clinton, Kathryn Ruemmler, Janet Napolitano Señores Harry Reid, Eric Holder , Pete Rouse, Rick Scott, John F. Kerry y el Embajador de EEUU en Francia.

*Jacqueline Roussie profesora retirada y miembro del Comité por la Libertad de los CINCO

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