Gobierno británico estudia imponer toques de queda para enfrentar eventuales disturbios

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Theresa May

El Gobierno británico estudia imponer toques de queda para controlar eventuales disturbios en la ciudad de Londres , después de los registrados la semana pasada en esa capital y otras ciudades. La iniciativa se haría a través de un cambo de legislación sobre la forma de cómo la Policía enfrenta las manifestaciones.

La ministra británica de Interior, Theresa May, anunció que la Policía “necesita nuevas pautas de funcionamiento, necesita nuevos poderes, por lo que se estudiará un posible cambio en la legislación para que se pueda imponer toques de queda en determinadas áreas y para adolescentes menores de 16 años”.

May anunció que para tales fines se creará una Agencia Nacional del Crimen en el Reino Unido.

“Es preciso incrementar el número de policías desplegados en las calles, que sean visibles”, agregó.

En las calles inglesas “sólo el 12 por ciento de los policías pueden verse a la vez en las vías”.

“Las fuerzas policiales tendrán los recursos necesarios para desplegar agentes en la misma cantidad que hemos visto la semana pasada”, apuntó May, tras señalar que “es posible mejorar la visibilidad y la disponibilidad de la policía para el público”.

“Es más importante ahora más que nunca, porque le estamos pidiendo a la Policía que luche contra el crimen con un presupuesto más corto”, enfatizó la titular de Interior.

Por su parte, el primer ministro británico, David Cameron, abogó este lunes por recuperar los “valores” de la sociedad británica.

Cameron anunció una revisión de las políticas sobre la familia, la educación, las drogas y las prestaciones sociales tras los disturbios.

Más de dos mil 800 personas han sido detenidas durante las protestas que se originaron a raíz de la muerte del joven Mark Dugan.

El Gobierno británico desplegó un fuerte dispositivo de seguridad para evitar el retorno del desorden en las principales calles de Londres.

Durante las protestas, extendidas posteriormente a más ciudades británicas, otros tres hombres murieron al ser arrollados por un vehículo el pasado martes en Birmingham (centro), cuando intentaban proteger a su barrio de saqueadores.

Agencias

 

Condenan a 4 años de cárcel a 2 británicos por incitar a los disturbios en redes sociales

Dos jóvenes de 20 y 22 años han sido condenados a cuatro años de cárcel cada uno por incitar a la violencia en Facebook  durante los recientes disturbios en Reino Unido.

Ambos utilizaron la red social para incitar a otras personas a tomar parte de los actos vandálicos que se extendieron por diversas localidades inglesas la semana pasada, ha informado la cadena británica BBC.

Además, en Manchester, tres chicos de 18 años, 26 y 31 años fueron hallados culpables de diversos robos por el Tribunal de la Corona, la corte más elevada para casos criminales en primera instancia, que solo se ocupa de los delitos más graves.

El juez Andrew Gilbart ha dicho que “arrebatos” de comportamiento criminal como los últimos saqueos y disturbios deben ser castigados con “sentencias más largas” que los delitos que se cometen de manera aislada.

Uno de ellos, de 26 años, ha sido condenado a 18 meses de cárcel por posesión de bienes robados, después de guardar en su coche una televisión de 37 pulgadas que alguien había sustraído de un establecimiento.

El joven de 18 años, que cuenta con diversos antecedentes, admitió haber robado en un supermercado de la cadena Sainsbury’s durante los disturbios, y ha sido sentenciado a dos años de internamiento en una institución para menores.

Por último, el joven de 31 años, que fue detenido en el centro de Manchester con una bolsa que contenía ropa y zapatos robados por un valor de unas 500 libras (unos 570 euros), recibió una condena de un año y cuatro meses de cárcel.

Los tres casos fueron transferidos a este tribunal dado que instancias más bajas no podían imponer sentencias de más de seis meses para esos casos, un periodo considerado demasiado corto para los magistrados en esta ocasión.

Los disturbios de la semana pasada se saldaron con más de 2.600 detenidos, de ellos 1.685 en Londres, 985 de los cuales han sido procesados, según los últimos datos hechos públicos por Scotland Yard.

EFE

 

LibreRed.Net

 

Cameron quiere una guerra

16 Agosto 2011    

cameron-tolerancia 

Por Iñigo Sáenz de Ugarte
Guerra Eterna

David Cameron ha elegido la carta del dramatismo en el discurso con el que ha intentado demostrar hoy que el Gobierno responderá con decisión a la ola de violencia de agosto (ya hay 1.593 detenidos, de los que 330 son menores de edad, y 926 acusados, muchos por comprar objetos robados en los saqueos). Convencido de que su electorado le examina ahora con lupa, ha hecho muchas promesas, algunas de ellas irrealizables, y ha pintado un cuadro tenebroso de la sociedad británica. Todo con la intención de justificar medidas que hubieran sido muy discutidas hace sólo unas semanas.

Como mejor forma de liberarse de responsabilidad, Cameron ha puesto el origen del inicio del “colapso moral” de parte de la sociedad en varias generaciones atrás. Su resultado: “Irresponsabilidad. Egoísmo. Conductas que rehúyen cualquier responsabilidad. Hijos sin padres. Colegios sin disciplina. Recompensa sin esfuerzo. Crimen sin castigo. Derechos sin responsabilidades”.

Esta sucesión de frases directas y contundentes sin verbo sólo tienen un destinatario: los informativos de televisión.

El mensaje de mano dura se ha convertido en una declaración de guerra a las bandas juveniles, muy peligrosas en barrios periféricos de las grandes ciudades. Cameron dijo que apoya los planes del ministro de Trabajo y Asuntos Sociales de convertir la vida de sus líderes en “un infierno”. Se trata de “acosarlos” con constantes visitas policiales y comprobar por ejemplo si tienen los papeles del coche en regla o han pagado la tasa de televisión. Tácticas en definitiva que será difícil que hagan mella en delincuentes peligrosos.

En el plano social, las medidas concretas escasearon, no así los objetivos. A la búsqueda de un titular con fuerza, Cameron puso el listón en un nivel casi inalcanzable: en cuatro años cambiar la vida de 120.000 familias problemáticas que supuestamente están en el origen de muchos de los problemas urbanos.

En una época en que el recorte del gasto social es un objetivo básico del Gobierno y los ayuntamientos disponen de menos fondos, no queda claro cómo se conseguirá un objetivo de esas dimensiones.

Gordon Brown ya prometió lo mismo en 2008. Entonces la cifra manejada era de 110.000 familias. Desde entonces, el número de familias afectadas por el programa ha sido de 7.300. Cameron dice que la culpa es de “la burocracia”, pero lo cierto es que el programa cuesta un dinero que los ayuntamientos no tienen.

Una medida concreta presentada por Cameron es la formación de un servicio social nacional para los jóvenes de 16 años para que durante unas semanas al año se dediquen a labores de voluntariado. Cameron quiere que ahí se enseñen los valores de “disciplina, deber y decencia”, los mismos que se supone que se aprenden en la escuela.

Muy poco después, Ed Miliband ha pronunciado otro discurso con el mismo tema, pero de contenido muy diferente. De forma muy cuidadosa, el líder laborista se desmarca de la vía represiva alentada por los conservadores y apunta a la responsabilidad de los privilegiados de la sociedad que no cumplen la ley sin sufrir ningún castigo ni censura social.

Según Miliband, “la avaricia, el egoísmo y la inmoralidad” no se encuentran sólo en las clases marginales de la sociedad. Lo mismo se puede decir de “los banqueros que se quedaron con millones mientras destruían los ahorros de las familias” o de los diputados que inflaban sus cuentas de gastos. Las familias tienen una gran responsabilidad, dijo, pero ¿cómo pueden unos padres ocuparse de sus hijos con jornadas de 70 horas a la semana?

Todo el mundo coincide en que se trata de un problema muy complejo y de difícil solución. Pero al Gobierno le interesa describirlo en términos tajantes. Es una guerra (digamos que las Malvinas de Cameron) y ahí sólo queda ponerse del lado del Gobierno. Lo malo es que no parece tener muy convencidos a los uniformados.

Las tensiones entre el Gobierno y la policía han llegado a un punto sin precedentes. La razón es Bill Bratton, ex jefe de policía de Nueva York y Los Angeles, nuevo asesor de Cameron. Si no fuera norteamericano, es probable que el Gobierno ya le hubiera nombrado jefe de Scotland Yard. Los jefes policiales se consideran menospreciados por el Gobierno por creer que alguien de fuera pueda darles lecciones. Quien se ha mostrado más enfurecido es Hugh Orde, candidato al puesto de Scotland Yard: “No estoy seguro de que quiera aprender sobre bandas de una zona de EEUU que tiene 400 de ellas”.

Bratton tuvo mucho éxito en ambas ciudades norteamericanas en su lucha contra las bandas criminales. Los mandos policiales afirman que el estilo policial norteamericano no tiene nada que ver con lo que se ha hecho durante décadas en el Reino Unido. La idea que tanto gusta al Gobierno de que las bandas deberían temer a los policías hace pensar en un estilo más agresivo que quizá choque con la Convención Europea de Derechos Humanos, que por otro lado no cuenta con muchos partidarios entre los conservadores.

Los mensajes de Cameron en favor de la “tolerancia cero” también molestan a los mandos policiales. El comisario jefe de West Midlands los ha llamado “eslóganes vacíos”.

La policía no reconoce la descripción atroz que hace Cameron de la seguridad en las calles británicas. Las cifras oficiales sobre delincuencia estaban en mínimos históricos antes de la violencia de agosto. En el último año, sí hubo un14% en el aumento de robos en hogares, pero la cifra del año anterior había sido la más baja de los últimos 30 años.

Como suele ocurrir, hay una diferencia entre la realidad del crimen y la inseguridad en las calles y la percepción que la opinión pública tiene de ella. En lo segundo, influyen tanto las declaraciones de los políticos como los mensajes de los medios de comunicación. Cuando la situación está fuera de control, o parece estarlo, lo segundo es lo que manda.

 

Tomado de

Cubadebate

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