Guatemala: Robar el fuego a los dioses

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

ALAI, América Latina en Movimiento

2011-05-10

Alai

 

Guatemala

Robar el fuego a los dioses

Marcela Gereda


 

Primer acto. Se abre el telón: Crisis humanitaria y aumento en la ola criminal de violencia. Política clientelar y de compadrazgos. Presencia de carteles de droga mexicanos a lo largo y ancho de nuestra diminuta geografía de volcanes y paisajes asaltados. Debilidad institucional y un mandatario auto-proclamado “social demócrata”, con su “gobierno de esperanza y de solidaridad” incapaz de impulsar una reforma tributaria. Una élite inepta para ser dirigente. Corrupción en las fuerzas de seguridad. Estado de sitio en Alta Verapaz. La política cooptada por el narcotráfico. Y una población inerme, adormecida. Se cierra el telón.
 
Segundo Acto. Se abre el telón: Una Firma de la Paz que prometió el desarrollo rural y el fortalecimiento de las instituciones públicas, para una gran mayoría. Desarticulación de las fuerzas armadas. Unos políticos a quienes se les olvidó que la paz no se firma, se construye. Rompimiento del tejido social. Muerte y destrucción. Población fragmentada, incompleta, sin capacidad explicativa de nombrar el daño y el dolor de un pasado colectivo hecho a fragmentos. Se cierra el telón.
 
Se abre el telón: crece la desigualdad social por todas partes en medio de un proceso económico que deconstruye el país, mete el cuchillo en la misma herida, niega el derecho a la vida, crea enormes barrios de adosados iguales, colonias miserables sin vida, una cárcel de cemento donde malviven miles de pandilleros. Se cierra el telón.
 
Se abre el telón: aparece un niño arando en el mar gritándole a un Estado delgadísimo lo que parece venirle sobrando: En la Agenda Nacional de la Juventud se indica que el país “está conformado por una población eminentemente joven. De 12.7 millones de habitantes, 8.99 millones (70.84 por ciento) están entre los 0 y 29 años”. Callejización de miles de jóvenes. Sin empleo, sin horizontes de futuro. Extorsiones y homicidios, robos y delitos, sicarios y vendedores de droga, marcados por la pobreza, los códigos de la calle, la difícil inserción en el mundo laboral y estigmatizados por tatuajes. Limpieza social. Crece la desesperanza también entre los más jóvenes. “La muerte es segura, la vida no”. Se cierra el telón. 
 
Se abre el telón: Crisis de la CICIG. Una Guatemala con Estado frágil. La “tierra de la eterna primavera” apuntada en la carretera hacia el infierno. Entregada a un territorio sin ley ni Dios. Sin conocer su pasado y sin visión de futuro. Atada a promesas falsas. Hincada ante la brutalidad de los asesinatos, extorsiones, decapitaciones, secuestros y demás hechos innombrables. La violencia institucionalizada. Los partidos políticos comprando votos, regalando abono y cemento. Las casas del altiplano pintadas de naranja. El Partido Patriota en cada esquina. Se cierra el telón. Termina la obra.
 
No hay aplausos. No hay público. Todo narcotráfico y crimen organizado. Sueños truncados y esperanzas rotas. Un Estado ausente al que ya sólo le queda un hilo de voz el viento volviendo a interrogar: ¿ahogaremos el llanto en la tierra?, ¿dejaremos secar la sangre de los que expulsamos cruelmente de este suelo?, ¿seguiremos mudos ante este cementerio clandestino, este asqueroso matadero en el que la vida se hace en la piojera de un perro sarnoso?
 
No hay aquí recetas mágicas. Tampoco una sola salida. La esperanza está quizás en la resistencia. Acaso en poner un “hasta aquí”  ¿encontraremos entre todos la llave extraviada para por fin reinventar el Estado guatemalteco y como Prometeo, robar el fuego a los dioses del desamparo y la crueldad?, si no es aquí ¿dónde?, si no es ahora ¿cuándo?
 
Guatemala mayo de 2011.
 
- Marcela Gereda, Área de Estudios sobre Campesinado, AVANCSO

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