Haití duele.- Por Walter Caimí

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Por: Walter Caimí *

 

Qué escribir. Qué transmitir. Qué decir de Haití. Mucho se puede escribir. Mucho se puede transmitir. Mucho se puede decir de Haití.

 

Pero la verdad es una sola, única: la Armada – la marina para que se comprenda - de la República Oriental del Uruguay bajo el mando de las Naciones Unidas, atropellaron contra un pueblo carente de recursos económicos, culturales, y políticos. En efecto, cinco marines abusaron sexualmente contra un joven haitiano, hecho que ocurrió en el mes de julio y que quedó registrado en una filmación casera pues otro militar desde su celular grabó la aberrante escena.

 

No es la primera vez que acontece un hecho similar en tropas militares bajo el control de las Naciones Unidas; ya en el año 2005, hubo denuncias al respecto en otro país. Estos hechos involucran a todas las Fuerzas Armadas.

 

Duele Haití por que es un país hermano. Y duele aún más porque quienes abusaron sexualmente son compatriotas, malos compatriotas. Los militares involucrados permanecen en la base naval de Port Salut.

 

Hasta aquí los sucesos fríos.

 

ESTE TEMA ES PROFUNDO. ES POLITICO. ES ETICO. ES MORAL.

 

Michel Martelly presidente de Haití dijo que fue un acto de “repugnancia”. Así es. Pero más repugnante es la actitud de las Fuerza Armadas en su conjunto que no pidieron disculpas públicamente. No lo han hecho ahora ni lo hicieron al retorno de la democracia alcanzada en 1985, cuando quedó al desnudo las violaciones a los derechos humanos que perpetraron a lo largo de 15 años.

 

Los Cascos Azules están señalados en todas las partes que han intervenido. Se barre bajo la alfombra. La tortura, el asesinato y violaciones, están documentados en nuestro país, cuando el período cívico militar, volcó la cabeza hacia otro lado. Los militares que hoy están detenidos sabían lo que acontecía dentro de los cuarteles.

 

Las nuevas generaciones de militares, asumen como corriente esta práctica de “bromitas” del ejército uruguayo. La justicia brilla por su ausencia. Nuestro Ejército se ha sustentado en vapulear y denigrar a otros seres humanos con la anuencia de los superiores de turno.

 

Carecen de MORAL esa que forma la conciencia social. Carecen de ETICA en consecuencia pues ésta estudia los fundamentos de la moral y de los valores humanos.

 

Un plato de comida no brinda el pasaporte para que las Fuerzas Armadas continúen en Haití. En los últimos cuatro meses la fuerza naval uruguaya, está en la primera plana de las noticias nacionales; ya sea porque se apropiaron de lo que no debían y administraron mal, dejaron que así suceda hasta que apareció una denuncia anónima. Etcétera. Hay que depurar a las Fuerzas Armadas. Ningún gobierno desde el retorno a la democracia (marzo de 1985) hizo nada por cambiar la situación interna de los militares. El General retirado y hoy fallecido Víctor Licandro, co fundador del Frente Amplio, documentó y reclamó a viva voz, que las Fuerzas Armadas debían reformularse en Uruguay.

 

No basta con la disciplina. No basta con un mando superior si no se ataca el problema de fondo: la concepción de por y para qué unas Fuerzas Armadas en Uruguay. Esto que escribo lo sabe bien el ministro de Defensa Nacional Eleuterio Fernández Huidobro, él fue uno de los denominados rehenes de la dictadura. También lo fue el mismísimo presidente de la república, José Mújica.

 

Está latente el pacto de silencio del ministro Fernández y Mújica con los militares del pasado ante una posición política que desnudó cómo procedieron ante la llamada Ley de Caducidad. El ministro abogó para que no prosperara en el parlamento uruguayo la Anulación de la Ley de Caducidad. El presidente Mújica, adhirió a la campaña de recolección de firmas, casi al final de la campaña de la COORDINADORA NACIONAL PARA LA ANULACIÓN DE LA LEY DE CADUCIDAD.

 

fuera-tropas-haiti-5203.JPGTodo esto es HAITI. Sí, porque Haití no merece que las Naciones Unidas en aras de un factor netamente económico, esté representada por tropas nacionales que tienen en su haber casi 90 casos sin resolver en causa pendientes en diferentes sedes penales referidas a personas desaparecidas y/o asesinadas por el terrorismo de Estado. Nómina que fue dada a conocer el 30 de agosto de 2011 por la presidencia de la República.

 

No basta con pedir disculpas al pueblo haitiano de parte del ministro de defensa. En referencia a este hecho, al culminar la reunión en la Cámara de Diputados la semana que transcurrió dijo que prohibía utilizar la frase “broma de mal gusto”. ¡Vaya broma violar a un joven haitiano! Las Fuerzas Armadas de Uruguay están enfermas de poder. Hace 45 días atrás más o menos, hubo otra denuncia de acoso sexual de parte de una mujer que acusó a un asesor del ex ministro Rosadilla; el tema aún no solo no está resuelto sino que se llamó a silencio esa cartera de Estado.

 

ONU

 

La ONU inició una investigación preliminar que equivocó el camino haciendo declaraciones públicas aún antes de recorrer los caminos propios a una investigación seria, profunda, documentada. Detalles que como bien señalan organizaciones de los Derechos Humanos de Haití, describieron con lujo de detalles los hechos, dando a conocer incluso algunos de los nombres de los actores, caso de Nicolás Casariego que tiene en la red social Facebook un sitio que se ilustra incluso con una foto de éste con uniforme militar: http://www.facebook.com/ncasariego

 

Pregunto en voz alta qué desempeño juegan las Naciones Unidas tal cual están formuladas. Por y para quién/es. Los Cascos Azules uruguayos tuvieron denuncias por situaciones similares en el Congo. Los Cascos Azules poseen en promedio, un elevadísimo contagio del Virus HIV.

 

Este hecho que tomó estado público deja en evidencia que las políticas en cuanto a los Cascos Azules y la mentalidad de las diferentes fuerzas armadas, incluidas las de los Estados Unidos, son el detrimento de la sociedad. Los valores humanos que conllevan la ETICA y la MORAL, deben ser revisados al más alto nivel de los Estados miembros de las Naciones Unidas; la propia ONU, debe dar un paso al costado y reformular su papel.

 

No es producto de la casualidad, sino que, es la herencia maldita que dejó la dictadura cívico-militar; sí cívico-militar, repito. Las épocas son distintas, los hechos casi idénticos; las nuevas generaciones de militares en su gran mayoría no quieren saber qué paso durante la dictadura en Uruguay. Como todo emprendimiento humano, hay excepciones. Distintas situaciones pero el mismo sadismo.

 

Lo del título: DUELE HAITI.

 

Periodista jurídico e investigador

Representante en Uruguay de la CIAP- FELAP

Afiliado a la Asociación de la Prensa Uruguaya

 

 

Foto de archivo del mural de la Coordinadora uruguaya por el retiro de las tropas de Haití

Comentar este post