Haití: las violaciones colectivas de la Minustah [Michaëlle Desrosiers y Franck Seguy]

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Michaëlle Desrosiers y Franck Seguy *
Alecontre/La Breche
www.alencontre.org/
 
Traducción y edición de Correspondencia de Prensa

 
http://alencontre.org/wp-content/uploads/2011/09/Ha%C3%AFti.jpgPort-Salut, pequeña ciudad costera al sur de la República de Haití, se destaca por sus playas atractivas y su paisaje radiante como una tarjeta postal. Desde hace más de una semana añade un nuevo elemento a su reputación: al menos cuatro militares uruguayos de la mal llamada Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) violaron colectivamente a Johnny Jean, un joven muchacho de 18 años.

Si el acto se perpetró el jueves 28 de julio de 2011, fue recién a fines del mes de agosto que comenzó a ocupar los noticieros. En parte, debido a que el video del crimen fue difundido en Internet. En efecto, los propios militares rodaron la escena. Y la utilizaron como película para deleitarse de su proeza. Y lo que es peor, en presencia de jóvenes adolescentes de la zona, todos amigos de la víctima. Fue precisamente uno ellos que utilizó su teléfono celular para recoger algunas secuencias del vídeo que ha sido difundido por la agencia Haití Press Network (HPN). El vídeo sólo se pudo ver algunas horas en la red. No se sabe si se trató de una acción diplomática del gobierno uruguayo o de la propia ONU; Youtube alega para el retiro del video que su política es de no promoción del odio, dado que muchos comentarios (más de 4.000) comenzaban a llegar para condenar la barbarie de la ONU.

Fue necesario el despliegue de los soldados de la MINUSTAH para sacar a Port-Salut de su remanso de paz. En 1995, por ejemplo, la ciudad contaba con apenas 40 policías. Mientras que el personal de la policía nacional no dejó de aumentar, la ciudad no tenía más que 7 policías en 2004. Ya que era casi imposible registrar un incidente grave fuera del robo de un cabrito o de algunos lotes de patatas. Con todo, paradójicamente, desde 2004, hay un contingente de la MINUSTAH para "estabilizar" Port-Salut. Dado que la naturaleza tiene horror del vacío y que, como es sabido bien, la ociosidad es la madre de todos los defectos, los militares debieron encontrar algo para justificar su presencia. Poco a poco introdujeron: la prostitución de menores y el "intercambio" de comida por productos alucinógenos y/o ilícitos como el tabaco, el alcohol, la marihuana.Todo eso resulta del informe hecho público por la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos-RNDDH [1] el lunes 4 de septiembre de 2011.

La violación del joven Johnny debe incluirse en ese marco. En efecto, para lograr su supervivencia diaria, muchos adolescentes y jóvenes, hijos e hijas de campesinos empobrecidos como Johnny, establecen relaciones de proximidad con los soldados de la ONU desplegados en distintas regiones del país. El joven Johnny se había vinculado amistosamente con uno de los soldados del contingente uruguayo llamado "Pocho". Este último al parecer no participó en el repudiable acto. Y hasta se vio impedido de llevarle ayuda. Ya que los bandidos habían cerrado la puerta de la habitación en la cual realizaban este acto criminal para impedir que los gritos del joven muchacho llegaran a oídos de su "amigo" Pocho.

La opulencia en la cual viven los soldados onusianos instalados en Haití es, al menos, chocante. En las ciudades, se instalan en los mejores hoteles, pasean en las playas los fines de semana, sobre todo en Port-salut donde son especialmente bonitas. Como contrapartida, compran a los más jóvenes, los prostituyen y. los violan. No sólo estos militares se benefician de una impunidad absoluta, ya que su estatuto de soldados de la ONU los coloca por encima de las leyes haitianas; sino que el poder de su salario representa más que un insulto para los pobres policía y otros funcionarios del Estado haitiano. Alcanza una comparación: el soldado uruguayo recibe en su país un salario equivalente a 400 dólares, mientras que en la MINUSTAH percibe 1.500 dólares al mes, lo que le permite tener una vida holgada en Haití y hasta ahorrar para comprarse una modesta casa al volver a su país. La MINUSTAH le paga al gobierno uruguayo cuatro veces más de lo que recibe como salario cada soldado, es decir, la ocupación militar de otro país es un negocio rentable para el Estado uruguayo y su Ministerio de Defensa.

El gobierno uruguayo del Frente Amplio (presidido por el tupamaro José Mujica), pretende que esta violación colectiva perpetrada contra Johnny Jean no es más que un incidente "aislado" y que los únicos culpables serían los cuatro soldados. Deslindan así el papel de las fuerzas de ocupación. Por esta razón, es necesario refrescar la memoria.

Contexto de machismo y opresión

Hay que subrayar que la violación de Johnny no es un hecho accidental. En efecto, a menos de un año del desembarque de la MINUSTAH en Haití -más concretamente el 18 de febrero de 2005-, tres "cascos azules" paquistaníes violaron a una joven muchacha de nombre Nadège Nicolas. Sin embargo, a pesar de tratarse de un acto criminal que levantó la cólera popular, sobre todo de las organizaciones feministas, el caso sigue impune y se archivó posteriormente. Es que la violación de una mujer aparece como menos grave que la violación de un hombre. En el caso actual, la MINUSTAH ha esgrimido el látigo de la moral cristiana, machista, fuertemente dominante en Haití. Tanto los cristianos como los hombres de ley y otros formadores de opinión, no tardaron en mostrar su abominación por el ataque a la dignidad y a la identidad (masculina) del joven muchacho. En otras palabras, habría dejado de ser hombre por el hecho de haber sido violado por cuatro hombres armados. Lo que en la cultura machista significa que dejó de existir.

Es necesario destacar que este joven muchacho es un producto de la clase campesina haitiana. Su nivel de estudios confirma esta realidad. A los 18 años, Johnny frecuenta el quinto año escolar primario. No pudo retornar a la escuela para el año académico 2010-2011 por falta de dinero. Es el cuarto hijo de su madre. Sus hermanos o, para hablar correctamente, sus hermanastros, no son del mismo padre que él. La diferencia de las firmas certificadas por el informe de la RNDDH permite destacar este hecho significativo.

Tener varios hijos de padres diferentes es el resultado de dos fenómenos intrínsecamente vinculados que se encuentran en las capas populares haitianas: el abandono paternal y su corolario, la monogamia en serie. La mujer-madre de un niño abandonado por su progenitor se vincula a otro hombre para poder sobrevivir con su niño. De esta conexión nace un nuevo niño, abandonado también por el nuevo progenitor. Se reinicia con un tercer hombre en la misma preocupación: encontrar una manera para que sus "niños sin papá" puedan sobrevivir. En esa línea, tendrá así varios niños de padres diferentes, de diferente apellido, por supuesto, siempre y cuando aquéllos niños tuvieron la "oportunidad" de ser reconocidos legalmente por sus padres biológicos.

Guerra a los más empobrecidos

En todas sus acciones, la ocupación dirigida por las ONU apunta sistemáticamente contra el pueblo empobrecido. Sus violaciones y sus asesinatos se realizan en barrios miserables como  Cité-soleil [2]; contra las jóvenes mujeres y los indefensos jóvenes hombres. A este respecto, el RNDDH informa del caso muy conocido del ahorcamiento de un menor de 16 años, Gérald Gilles, en una base militar de los "cascos azules" nepaleses en Carénage, Cap-Haitien (segunda ciudad de Haití, ubicada en el norte del país). Carenado, Cabo-Haitiano (segunda ciudad del país). La MINUSTAH intentó hacer pasar este crimen por un suicidio. Al igual que Johnny Jean, Gérald Gilles hacía "intercambio" con los soldados de la ONU, es decir, les prestaba servicios a cambio de comida. Así pues, como verdadera fuerza de ocupación, la  MINUSTAH utiliza la violación como arma de guerra. Humilla, explota, baja y somete a los más pacíficos, a los que sólo entran en contacto con ella para garantizar su supervivencia, o simplemente porque son pobres; aquéllas y aquéllos cuya piel es más oscura porque se quemó bajo el sol de plomo de Haití; aquéllas y aquéllos que tuvieron la desdicha de vivir a Cité-soleil y demás "zonas de no derechos".

En su guerra contra los más empobrecidos, la MINUSTAH -como tropa de ocupación-, introduce una diferencia de importancia con relación a otras invasiones militares sobre suelo haitiano. En efecto, bajo la ocupación norteamericana de Haití (1915-1934), el arsenal racista de Estados Unidos se había desencadenado tanto contra los mulatos como contra los negros y negras, ricos y pobres. Esto obligó, incluso a aquellos que inicialmente apoyaban la invasión, a integrarse en la lucha contra la ocupación. Aunque bajo su forma "más pacífica": la propaganda escrita. Ni que decir que esto contribuyó a reforzar la lucha que dio aire al movimiento de los Cacos, antes tratados de vagabundos tanto por los invasores como por la clase dominante mayoritariamente mulata. La MINUSTAH, más vigilante podría decirse, reprime casi exclusivamente a los más empobrecidos, para asegurarse la legitimidad ante la burguesía "grand-narcho" [3] haitiana y de la pequeña burguesía, entre quien recluta la parte fundamental de su personal civil local. Así pues, puede pavonearse, violar, contaminar, y mentir tranquilamente dado que sus intereses sintonizan con los de los "ciudadanos respetables".

Amordazar, humillar, violar, prostituir

La violación colectiva de este joven muchacho no es el último acto de la  MINUSTAH denunciado por la población de Port-Salut. En efecto, durante este mismo mes de agosto, una organización local había denunciado en una nota de prensa las "malas actitudes" del contingente uruguayo. En respuesta, la MINUSTAH había realizado su propia investigación. Esta investigación, obviamente, se pronunció por la negación total y categórica de los hechos, concluyendo que las denuncias carecían de todo fundamento. Entre las acusaciones a los soldados uruguayos estaban: "La prostitución de menores, contaminación del medio ambiente, consumo de marihuana en presencia de menores, comportamiento humillante, insultante, irrespetuoso, hacia los ciudadanos de Port-Salut" [4]. Lo interesante en todo eso es que algunos días antes de la publicación del vídeo de la violación colectiva del joven muchacho de 18 años en Internet, la fuerza de la ONU alardeaba de su pretendida investigación, y acusaba a la organización CREDOP de difamación. Ahora bien, la violación y su publicación en Internet indican que no sólo los militares violaron y humillado al joven muchacho, hombre sino que disfrutaban con ello. Por eso, el chileno Mariano Fernández, jefe de la MINUSTAH, no se disculpó por el informe de la falsa investigación revelada sobre lo sucedido en Port-Salut un mes antes.

Si la MINUSTAH ocupa de nuevo la actualidad en Haití, no se debe a las preocupaciones por la formación del nuevo gobierno, o la reapertura de las clases, o porque un nuevo estudio acaba de demostrar su implicación en la transmisión criminal de la epidemia de cólera [5]; epidemia que hasta la fecha ha matado a más de a 5000 haitianos y haitianas. Tampoco se debe a una nueva acusación sobre el derrame de heces en los ríos del país [6], como se dio la práctica  desde octubre de 2010.

Por el contrario, la MINUSTAH ve sacudida su imagen de misión "humanitaria". ¡Dejando en claro su naturaleza "maléfica"!. Sus fechorías escandalosas y su impunidad, encubiertas por la llamada "comunidad internacional" quedan en evidencia. El MINUSTAH es machista y racista. Está abiertamente en guerra contra las capas populares. Su participación activa en la represión contra las manifestaciones en todo el país, sobre todo de las que tienen lugar en el marco de la lucha para el reajuste salarial, constituye un vibrante testimonio.

 A este respecto, el mismo informe de la RNDDH indica: "El 12 de mayo de 2011, Géna Widerson, estudiante de séptimo año en el Colegio Centro de Formación Clásica de Verrettes, departamento del Artibonite, de catorce 14 años, fue alcanzada por dos proyectiles disparados por soldados de la MINUSTAH. Este incidente se produjo en el momento en que alumnos del Colegio Jacques Stephen Alexis organizaban una manifestación contra la revocación de un que profesor." En realidad, toda resistencia popular y de clase es sistemática reprimida por parte de la misión de la ONU. Amordazar, humillar, violar, prostituir: he aquí el credo de la MINUSTAH.

A continuación, un extracto del informe de la RDDDH sobre algunos casos de violaciones, torturas, asesinatos y detenciones ilegales y arbitrarias perpetrados por el MINUSTAH:

1. El 18 de febrero de 2005, tres soldados paquistaníes del contingente del MINUSTAH instalados en Gonaïves violaron a Nadeige Nicolas;

2. El 20 de marzo de 2005, Robenson Laraque, periodista de Radio Tele Contacto, fue herido mortalmente por proyectiles disparados por soldados de la MINUSTAH que expulsaron a los antiguos militares de la Comisaría de Policía de Petit-Goave;

3. El 26 de noviembre de 2005, en Carrefour Trois Mains, sobre la carretera del Aeropuerto,  Marie Rose Précéus fue sodomizada y violada por un soldado jordano;

4. El 20 de diciembre de 2006, Stephane Durogéne, estudiante en tercer año en el Centro de Formación Clásico y Económico (CFCE) recibió dos disparos en el ojo izquierdo por dos soldados de la MINUSTAH mientras que pasaba cerca de la Comisaría de Delmas 62;

5. El 3 de noviembre de 2007, ciento once "cascos azules" de Sri Lanka se implicaron en un caso de abusos y explotación sexuales cuyas víctimas menores;

6. El 29 de mayo de 2008, el policía Lucknis Jacques, destinado a la Comisaría de Cité-soleil, fue acosado por soldados de la MINUSTAH;

7. El 6 de agosto de 2008, soldados de la MINUSTAH maltrataron a dos policías, Donson Bien-Aimé y Ronald Denis, destinados a la Comisaría de Cité-soleil. Estos hechos se perpetraron contra las víctimas a pesar del hecho de que se identificaron claramente;

8. El 18 de agosto de 2010, se encontró a un menor huérfano de 16 años que respondía al nombre de Gérald Jean Gilles, colgado a un almendro que se encuentra en la base de los soldados nepaleses de la MINUSTAH, situada en Carénage, Cap-Haitien. Este menor frecuentaba la base y prestaba servicios a los soldados;

9. A los mediados de octubre de 2010, se a implica a los "cascos azules" nepaleses de la MINUSTAH destinados en Mirebalais, en la aparición y la propagación del cólera en Haití por el derrame de residuos humanos en los ríos Boukan Kanni y Jenba, lo que implicó pérdidas humanas considerables.

Estos hechos no son exhaustivos. Sin embargo, en todos los casos previamente mencionados, la RNDDH responsabiliza a la MINUSTAH y por consiguiente a la ONU;  ya que es inconcebible que soldados contratados en una fuerza de la ONU, funcionen por fuera de toda norma legal, se dediquen a actividades repudiables, y se beneficien de la inmunidad penal conferida por la ONU.
 
 
* Sociólogos y militantes de la izquierda haitiana.

Notas

[1] A raíz de la indignación causada por este asunto, la RNDDH viajó a Port-salut para realizar una investigación. Su informe fue publicado por varios medios de comunicación haitianos la versión citada en este artículo fue publicada en Internet por haiticonnexion.
[2] El más grande barrio de chabolas haitianas. Durante el verano 2005, la MINUSTAH entró y mató a varias decenas de personas entre las cuales mujeres embarazas y niños.
[3] Hace referencia a las prácticas políticas y económicas de la "bourgeois-grandons" haitianos. Este concepto de "grandons-bourgeois" o "bourgeois-grandons fue forjado por Jn Anil Luis, exactamente para calificar la especificidad del capitalismo haitiano. En Haití, es difícil identificar a un único burgués que no sea al mismo tiempo latifundista (grandon en criollo). No obstante, estas tierras no son insertadas en la producción capitalista, sino trabajadas por campesinos o trabajadores rurales que deben a cambio pagar el grandon en ingresos. En cuanto a los burgueses, se encuentran principalmente en las actividades comerciales de importaciones/exportaciones, especialmente. La clase de bourgeois-grandons haitianos funciona básicamente como una familia donde muy pocas personas controlan la parte fundamental de la economía y la riqueza nacionales.
[4] www.hpnhaiti.com, 11/08/2011: Haití: Port-Salut denuncia violaciones de soldados uruguayos de la MINUSTAH.
[5] leer a tal efecto, sobre www.hpnhaiti.com, Haití-Cólera: un estudio confirma el origen nepalés, publicado el 24/08/2011.
[6] leer: Haití: derrame de heces, la MINUSTAH repite, publicada sobre www.hpnhaiti.com el miércoles 10 de agosto de 2011.

boletín solidario de información
Correspondencia de Prensa
11 de setiembre 2011
Colectivo Militante - Agenda Radical
Montevideo - Uruguay
redacción y suscripciones: germain5@chasque.net 
Ver el informe de RNDDH:
Artículo Original:

Haïti: nouveau cas de viol collectif de la MINUSTAH

Publié par Alencontre le 8 - septembre - 2011

Par Michaëlle Desrosiers et Franck Seguy

Port-Salut, petite ville côtière au Sud de la république d’Haïti, est réputée pour ses plages attrayantes et son paysage rayonnant comme une carte postale. Depuis plus d’une semaine, elle ajoute un nouvel élément à sa réputation: au moins quatre parmi les militaires uruguayens de la mal nommée Mission des Nations Unies pour la Stabilisation d’Haïti (MINUSTAH) qui y sont cantonnés ont violé collectivement Johnny Jean, un jeune garçon de 18 ans.

Si l’acte a été perpétré le jeudi 28 juillet 2011, c’est seulement vers la fin du mois d’août qu’il a commencé à occuper la une de l’actualité. En partie, grâce ou à cause de la vidéo du crime diffusée sur Internet. En effet, les militaires eux-mêmes ont filmé la scène. Ils s’en sont servis après comme film, faisant des projections pour se gargariser de leur prouesse.  Qui pis est, en présence de jeunes adolescents de la zone, tous amis de la victime. Et c’est justement l’un d’eux qui a utilisé son téléphone portable pour capter quelques séquences de la vidéo qui a été diffusée par l’agence en ligne Haiti Press Network (HPN). La vidéo n’aura été visible que quelques heures sur le Web. On ne sait pas trop s’il s’agit d’une action diplomatique du gouvernement uruguayen ou de l’ONU elle-même  – Youtube ayant argué de sa politique de non-promotion de la haine pour justifier le retrait de la vidéo, étant donné que pas mal de commentaires (plus de 4000) commençaient à fuser pour condamner la barbarie onusienne.

Il a fallu le déploiement des soldats de la MINUSTAH pour sortir Port-Salut de sa posture de havre de paix. En 1995, par exemple, la ville comptait à peine 40 policiers. Tandis que l’effectif de la police nationale n’a cessé d’augmenter, Port-Salut, elle, ne comptait que 7 policiers en 2004. Car, il était presque impossible d’enregistrer un incident plus grave que le vol d’un cabri ou de quelques lots de patates. Pourtant, paradoxalement, depuis cette même année de 2004, avec la nouvelle occupation du pays par la MINUSTAH, il a fallu y déployer un contingent militaire, pour la (dé)stabiliser. Etant donné que la nature a horreur du vide et que, comme on le sait bien, l’oisiveté est la mère de tous les vices, les militaires ont dû faire travailler ce dont ils disposent de méninge pour trouver un artifice capable de justifier leur présence. Petit à petit, ils ont introduit: prostitution de mineurs et de mineures, le «cambiar» — pratique d’échange de nourriture contre des services tels achat de produits hallucinogènes et/ou illicites comme le tabac, l’alcool, la marijuana… Tout cela ressort du rapport rendu public par le Réseau national de défense des droits humains (Rnddh) [1], le lundi 4 septembre 2011.

Le viol du jeune Johnny doit être compris dans ce cadre-là. En effet, pour gagner leur survie quotidienne, pas mal d’adolescents et de jeunes fils et filles de paysans appauvris comme Johnny nouent des relations de proximité avec les soldats onusiens déployés dans différentes régions du pays. Le jeune Johnny s’était particulièrement lié d’amitié avec l’un des soldats du contingent uruguayen, un certain Pocho. Ce dernier apparemment n’a pas pris part à l’acte. Il aurait même été empêché de lui porter secours. Car, les bandits avaient fermé la porte de la chambre dans laquelle ils accomplissaient cet acte criminel pour empêcher que les cris du jeune garçon n’arrivent aux oreilles de son «ami» Pocho.

L’opulence dans laquelle vivent les soldats ounisiens installés en Haïti est, le moins que l’on puisse dire, offusquante. Dans les villes, ils s’installent dans les meilleurs hôtels, ils se pavanent sur les plages en semaine comme en week-end, encore plus à Port-Salut où celles-ci sont particulièrement belles. En contrepartie, ils achètent les plus jeunes, les prostituent et… les violent. Non seulement ces militaires bénéficient d’une impunité absolue qui ne leur inspire aucune retenue ni légale ni de mœurs – leur statut de soldats onusiens les plaçant au-dessus des tribunaux haïtiens –, mais également l’épaisseur de leur salaire représente plus qu’une insulte pour les pauvres policiers et autres fonctionnaires de l’Etat haïtien. A titre de comparaison: le soldat uruguayen reçoit en Uruguay un salaire équivalent à 400 dollars. Au sein de la MINUSTAH, il perçoit 6000 dollars par mois. Il est vrai que le gouvernement uruguayen en déduit une bonne partie, mais le soldat uruguayen de la MINUSTAH dispose quand même d’assez d’argent et d’autorité pour se croire tout permis en Haïti. En général, ils économisent assez pour qu’au retour dans leur pays, ils puissent s’acheter un bel appartement et… se la couler tranquille. On peut d’ailleurs se demander si la prompte plainte du gouvernement contre ses propres soldats déployés en Haïti ne vise pas d’abord à préserver au sein de la MINUSTAH la présence uruguayenne économiquement rentable pour l’Etat uruguayen. Ce dévouement du gouvernement uruguayen cherche également à faire passer le message que ce viol collectif perpétré contre Johnny Jean n’est qu’un incident inhabituel dont ne seraient coupables que les quatre soldats uruguayens et non un mode d’agir des forces d’occupation. Voilà pourquoi il est toujours utile de raviver la mémoire.

La MINUSTAH n’est pas à son premier viol collectif

Tout de suite, il faut signaler que la MINUSTAH n’est pas à son premier viol collectif. En effet, moins d’un an près son débarquement en Haïti, plus précisément le 18 février 2005, trois agents pakistanais de la mission ont violé une jeune fille du nom de Nadège Nicolas. Cependant, en dépit du fait qu’il s’est agi d’un acte criminel qui a, très certainement soulevé la colère de plus d’un, surtout des organisations féministes, il était, selon toute apparence, plus admissible que le viol collectif d’un homme. Jusqu’à présent, ce cas est d’ailleurs resté impuni et classé sans suite. Aujourd’hui, en violant collectivement un jeune garçon, la MINUSTAH s’est attaquée de plein fouet à la morale chrétienne, machiste, dominante et très forte en Haïti. Les chrétiens n’ont pas tardé à crier à l’abomination, les hommes de loi et autres directeurs d’opinions à la destruction de la dignité et de l’identité du jeune garçon. En d’autres termes, il aurait cessé d’être homme par le fait d’avoir été violé par quatre hommes armés – ce qui dans la culture machiste signifie qu’il a cessé d’exister.

D’ores et déjà, il faut souligner que ce jeune garçon est issu de la couche populaire de la paysannerie haïtienne. Son niveau d’études éclaire fort bien cette réalité. A 18 ans, Johnny ne fréquente que la cinquième année scolaire élémentaire. Il n’a pas pu se rendre à l’école pour l’année académique 2010-2011 par manque d’argent. Il est le quatrième fils de sa mère. Ses frères ou, pour parler correctement, ses demi-frères, ne sont pas du même père que lui. La différence des signatures attestée par le rapport du RNDDH permet de relever ce fait significatif.

Avoir plusieurs fils de pères différents est le résultat de deux phénomènes intrinsèquement liés que l’on rencontre au niveau des couches populaires haïtiennes: l’abandon paternel et son corollaire, la monogamie en série. La femme-mère d’un enfant abandonné par son géniteur se lie avec un autre homme pour survivre avec son enfant. De cette liaison naît un nouvel enfant, encore abandonné par son géniteur. Elle recommence avec un troisième homme dans le même souci: trouver de quoi survivre avec ses «enfants sans papa». Dans la foulée, elle aura ainsi plusieurs enfants de pères différents, de nom de famille différent, bien sûr, si ceux-là ont eu la «chance» d’être légalement reconnus par leur géniteur.

La MINUSTAH, dans toutes ses exactions, s’est systématiquement dirigée contre les appauvri·e·s. Ses viols, ses assassinats ou attentas sont dirigés contre les  quartiers délabrés tels Cité-soleil [2], des jeunes femmes, des jeunes hommes sans défense. A ce propos, le RNDDH rapporte le cas bien connu de la pendaison d’un mineur de 16 ans, Gérald Jean-Gilles, dans une base militaire népalaise dans le Nord du pays, à Carenage, Cap-Haïtien (deuxième ville du pays). La MINUSTAH avait tout fait pour faire passer ce crime pour un suicide. Sauf que le suicide est une étrangeté pour l’entendement populaire haïtien.  Tout comme Johnny Jean, Gérald Jean-Gilles faisait du «cambiar» avec les agents onusiens, c’est-à-dire il leur rendait des services en échange de nourriture. Ainsi, en vraie force d’occupation, la MINUSTAH utilise le viol comme arme de guerre. Elle humilie, exploite, rabaisse et soumet les plus paisibles, ceux qui n’entrent en contact avec elle que pour assurer leur survie, ou tout simplement parce qu’ils sont pauvres; celles et ceux-là  dont le teint est très foncé parce que leur peau a brûlé sous le soleil de plomb d’Haïti; celles et ceux-là qui ont eu le malheur d’habiter à Cité Soleil et autres  «zones-de-non-droits».

En s’attaquant presque exclusivement aux plus appauvris·e·s, la MINUSTAH, comme troupe d’occupation, introduit une différence de taille par rapport à ses aînés dans la pratique des invasions militaires sur le sol haïtien. En effet, sous l’occupation étasunienne officielle d’Haïti (1915-1934), innovant sur le sol haïtien, l’arsenal raciste étatsunien s’était déchainé tant contre les mulâtres que contre les Noirs-Noires riches et appauvris-es. Ceci a contraint ceux et celles-là qui, dans un premier temps appuyaient l’invasion, à intégrer la lutte anti-occupation. Bien que sous sa forme la plus «pacifique», la propagande écrite. Il va sans dire que cette contribution a renforcé la lutte et a donné un autre souffle au mouvement des Cacos, auparavant traités de vagabonds tant par les envahisseurs que par la classe dominante majoritairement mulâtre. Donc la MINUSTAH, plus vigilante, pourrait-on dire, s’attaque presque exclusivement aux plus méprisé·e·s, aux plus humbles, aux plus appauvri·e·s. Ainsi, elle s’assure d’une légitimité somme toute malsaine auprès de la grandonarco-bourgeoisie [3] haïtienne et de la petite bourgeoisie, parmi laquelle elle recrute l’essentiel de son personnel civil local. Ainsi, peut-elle se pavaner, violer, pendre, contaminer et mentir à tout bout de champs, tranquillement vu que ses intérêts font corps avec ceux des «citoyens  respectables».

Parlant de mensonge, le viol collectif de ce jeune homme n’est pas le dernier acte de la MINUSTAH dénoncé par la population de Port-salut. En effet, au cours de ce même mois d’août, une organisation locale avait dénoncé dans une note de presse des «mauvais agissements» du contingent uruguayen. En réponse, la MINUSTAH avait réalisé sa propre enquête sur elle-même. Cette enquête s’est, évidemment, soldée par la négation totale et catégorique des faits, pour conclure qu’il ne s’agissait que d’«allégations de mauvaise conduite dénuées de tout fondement». Parmi les actes reprochés aux soldats: «La prostitution de mineurs, voyeurisme, pollution de l’environnement, consommation de marijuana en présence de mineurs, comportement humiliant, méprisant, insultant, irrespectueux et malhonnête envers les citoyens de Port-salut» [4]. L’intéressant dans tout cela c’est que quelques jours avant la publication de la vidéo du viol collectif du jeune garçon de 18 ans sur Internet, la force onusienne se gargarisait de sa prétendue enquête, et était à deux doigts d’accuser l’organisation CREDOP de diffamation. Or, le viol et sa publication sur Internet indiquent que non seulement les militaires ont violé, humilié le jeune homme mais qu’ils y ont pris un très sale plaisir. L’ahurissant dans  tout cela, c’est que dans sa demande d’excuses suite à la diffusion de la vidéo et de ses suites, le Chilien Mariano Fernandes, chef de la MINUSTAH, ne s’est pas excusé pour le rapport d’enquête mensonger divulgué sur Port-Salut, il y a de cela moins d’un mois.

Si la MINUSTAH occupe une nouvelle fois la Une de l’actualité en Haïti, à un moment où les esprits seraient plus enclins à se préoccuper de la formation du nouveau gouvernement ou de la réouverture des classes, ce n’est même pas parce qu’une nouvelle étude vient de démontrer son implication dans la transmission criminelle de l’épidémie de choléra [5] – épidémie, qui, à cette date, aurait déjà tué plus de 5000 Haïtiens et Haïtiennes. Ce n’est non plus pas à cause d’une nouvelle accusation de déversement de matières fécales dans les rivières du pays [6], comme elle s’est donné l’habitude de le faire depuis octobre 2010.

Ceux et celles dont la bonne foi jusqu’ici n’avait jamais été ébranlée doivent finalement saisir que la MINUSTAH n’est pas une mission très angélique. Au contraire! On pourrait même dire qu’elle est particulièrement «maléfique»! Ses méfaits sont aussi grotesques et scandaleux que leur impunité et admission plus ou moins masquée par l’internationale communautaire [7]. La MINUSTAH est machiste et raciste. Elle est ouvertement en guerre contre les couches populaires. Sa participation active dans la répression contre les manifestations dans tout le pays surtout de celles ayant eu lieu dans le cadre de la lutte pour le réajustement salarial constitue un vibrant témoignage. A ce propos, Le même rapport du RNDDH indique: «Le 12 mai 2011, Géna WIDERSON élève en septième (7ème) année fondamentale au Collège Centre de Formation Classique de Verrettes, département de l’Artibonite, âgée de quatorze (14) ans, est atteint de deux (2) projectiles tirés par des agents de la MINUSTAH. Cet incident s’est produit au moment où des élèves du Lycée Jacques Stephen Alexis organisaient une manifestation contre la révocation d’un (1) enseignant.» En fait, la répression contre toute velléité populaire et de classe est systématique de la part de la mission onusienne. Museler, humilier, violer, prostituer: voilà le crédo de la MINUSTAH.

 

Voici un extrait de quelques cas de viols, de vols, de bastonnades, d’assassinats et d’arrestations illégales et arbitraires perpétrés par la MINUSTAH relatés dans le rapport du RNDDH :1. Le 18 février 2005, trois (3) agents Pakistanais du contingent de la MINUSTAH basés aux Gonaïves ont violé Nadeige NICOLAS;2. Le 20 mars 2005, Robenson LARAQUE, Journaliste de Radio Télé Contact a été mortellement atteint par des projectiles tirés par des agents de la MINUSTAH qui délogeaient les anciens militaires du Commissariat de Police de Petit-Goave;3. Le 26 novembre 2005, au Carrefour Trois Mains, sur la Route de l’Aéroport, Marie Rose PRÉCÉUS a été contrainte de faire une fellation pour un soldat Jordanien avant d’être violée par sodomisation par ce dernier;4. Le 20 décembre 2006, Stephane DUROGÈNE, étudiant en troisième année au Centre de Formation Classique et Économique (CFCE) a été atteint de projectiles à l’œil gauche tirés par des agents de la MINUSTAH alors qu’il passait près du Commissariat de Delmas 62;

5. Le 3 novembre 2007, cent onze (111) agents Sri-lankais sont impliqués dans un cas d’abus et d’exploitation sexuels dont sont victimes des mineurs;

6. Le 29 mai 2008, le policier Lucknis JACQUES, affecté au Commissariat de Cité Soleil a été molesté par des agents de la MINUSTAH;

7. Le 6 août 2008, les agents de la MINUSTAH ont brutalisé deux (2) policiers Donson BIEN-AIMÉ A2 et Ronald DENIS A3, tous deux (2) affectés au Commissariat de Cité-Soleil. Ces faits ont été perpétrés contre les victimes en dépit du fait qu’ils se soient clairement identifiés;

8. Le 18 août 2010, un mineur orphelin, âgé de seize (16) ans répondant au nom de Gérald JEAN GILLES a été retrouvé pendu à un amandier qui se trouve sur la base des soldats népalais de la MINUSTAH, située à Carénage, au Cap-Haïtien. Ce mineur fréquentait la base et rendait de menus services aux agents qui y sont affectés;

9. A la mi-octobre 2010, les agents Népalais de la MINUSTAH affectés à Mirebalais sont impliqués dans l’apparition et la propagation du choléra en Haïti par le déversement de déchets humains dans les rivières Boukan Kanni et Jenba entraînant des pertes humaines considérables;

10. Le 12 mai 2011, Géna WIDERSON élève en septième (7ème) année fondamentale au Collège Centre de Formation Classique de Verrettes, département de l’Artibonite, âgée de quatorze (14) ans, est atteint de deux (2) projectiles tirés par des agents de la MINUSTAH. Cet incident s’est produit au moment où des élèves du Lycée Jacques Stephen Alexis organisaient une manifestation contre la révocation d’un (1) enseignant.

Ces faits ne sont pas exhaustifs. Cependant, dans tous les cas susmentionnés, le RNDDH met en cause la responsabilité de la MINUSTAH et par voie de conséquence, celle de l’ONU car, il est inconcevable que des agents engagés dans une force onusienne, fonctionnent en dehors de toute règle de redevabilité et s’adonnent à des activités répréhensibles de toute sorte sous le couvert de leur immunité conférée par l’ONU.

 


[1] Suite au tollé causé par cette affaire, le Rnddh s’est rendu à Port-salut pour y mener une enquête. Son rapport est publié par plusieurs médias haitiens La version citée dans cet article est publiée sur internet par haiticonnexion.

[2] La plus grande bidonville haitienne, où, au cours de l’été 2005, la MINUSTAH est entrée et a tué plusieurs dizaines de personne parmi lesquelles  femmes enceinte et enfant.

[3] La grandonarcho-bourgoiesie fait référence aux pratiques économico-politiques des bourgeois-grandons haïtiens. Ce concept de grandons-bourgeois ou bourgeois-grandons (grandonboujwa en créole haïtien) a été forgé par Jn Anil Louis-Juste pour qualifier la spécificité du capitalisme haïtien. En Haïti, il est un excercice ardu d’identifier un seul bourgeois qui ne soit en même temps propriétaire terrien (grandon en créole). Toutefois, ces terres ne sont pas insérées dans la production capitaliste, mais travaillées par des paysans ou travailleurs ruraux qui doivent en retour payer le grandon en rente. Quant aux bourgeois, ils se retrouvent principalement dans les activités commerciales d’import-export, particulièrement. Ce qui fait qu’ils ne sont ni grandons seulement ni bourgeois seulement. D’où qu’ils sont des grandons-bourgeois. Nous parlons de grandonarcho-bourgeoisie afin d’attirer l’attention sur le fait que la classe des bourgeois-grandons haïtiens fonctionne fondamentalement comme une famille où très peu de personnes contrôle l’essentiel de l’économie et de la richesse nationales.
[4] www.hpnhaiti.com, 11/08/2011: Haïti: Port-salut dénonce des exactions d’agents uruguayens de la MINUSTAH.

[5] Lire à cet effet, sur www.hpnhaiti.com, Haïti-Choléra: une étude confirme l’origine népalaise, publiée le 24/08/2011.

[6] Lire: Haïti : déversement de matières fécales, la MINUSTAH récidive, publiée sur www.hpnhaiti.com le mercredi 10 aout 2011.

[7] Nous empruntons ce concept du très regretté Jn Anil Louis Juste, assassiné par balles le 12 janvier 2010 quelques trois heures avant le tremblement de terre. L’utilisation de son concept pour désigner la dite communauté internationale, mise en branle pour détruire l’idéal communiste symbolisée par l’Internationale Communiste, déjà au Congrès de Bretton Woods, tire toute sa pertinence dans le souvenir de la lutte du professeur et militant Louis-Juste pour l’émancipation d’Haïti tant des troupes de l’ONU que des relations capitalistes dépendantes et néocoloniales. Il n’est pas superflu de rappeler ici, qu’en 2009, il faisait l’objet de recherche active par les forces d’occupation pour s’être allié à la lutte pour l’ajustement du salaire de misère de l’ouvrier/l’ouvrière haïtien/haïtienne à 200 gourdes, soit 5 dollars par jour.

 

La Brèche

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