Hallazgo en Uruguay de fósil único revela potencial de zona a proteger

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

El hallazgo en el centroeste de Uruguay del embrión de reptil más antiguo del mundo, de unos 280 millones de años, por parte de un equipo científico internacional revela el potencial de una zona que los paleontólogos ahora buscan proteger.

 

Montevideo. AFP.- El descubrimiento -publicado en marzo por la revista británica Historical Biology y difundido la semana pasada por el CNRS, centro nacional francés de investigación científica, que apoyó la investigación- implica tres hitos, destacó la paleontóloga uruguaya Graciela Piñeiro, responsable del equipo que reúne investigadores de Argentina, Brasil y Canadá.

"Tenemos un embrión casi completo de un reptil muy primitivo que tiene unos 280 millones de años de antigüedad, que está totalmente arrollado, envuelto en una membrana o cáscara blanda", explicó Piñeiro.

Es "el embrión de reptil más antiguo conocido", indica, mientras muestra una pequeña roca con la huella de un embrión fósil de apenas 12 o 13 centímetros de largo.

Se trata de la "evidencia de reproducción en reptiles más antigua que se conoce y la única que llena un vacío de información de más de 90 millones de años, de los primeros pasos de los reptiles en la Tierra", explicó.

En segundo lugar, como el embrión ya estaba formado y con todas las armas para sobrevivir, pero envuelto en esa cáscara, "hoy sabemos que algunos podrían haberse reproducido reteniendo el embrión dentro del oviducto materno y después poniendo un huevo que tenía un embrión que iba a eclosionar en unas horas o pocos días", añadió.

Finalmente, el hallazgo de otros 26 embriones fósiles -en estos casos en fragmentos esparcidos alrededor de la madre- alienta la hipótesis de que haya habido un cuidado parental de los huevos y de los juveniles, lo que representaría el caso de cuidado parental más antiguo conocido en reptiles, sostuvo Piñeiro, especializada en la fauna del Paleozoico Superior de Uruguay.

Estos reptiles acuáticos de aproximadamente un metro de largo y denominados mesosaurios vivieron hace 280 millones de años en lo que hoy es Uruguay, Brasil, el sur de Paraguay y Sudáfrica, antes que los continentes se separaran.

Vivían en un ambiente de lagunas hipersalinas con poco oxígeno y se alimentaban de crustáceos denominados Pygocefalomorpha, lo que les permitía su importante dentadura.

Los afloramientos principales donde se realizaron los hallazgos son dos, uno en el límite entre Cerro Largo y Tacuarembó (centroeste), y otro en un establecimiento rural particular, en un cerro que se excavó para construir una represa.

La primera exploración en la zona fue en 1996 pero fue a partir del año 2000 cuando se empezaron a encontrar "cosas importantes", reveló Piñeiro. Desde entonces, han acumulado más de 2.000 piezas, que incluyen "algunos esqueletos bastante completos".

El problema mayor con el que se encontraron los científicos es que uno de los afloramientos está en una antigua cantera, por lo que se trabaja sobre los escombros de rocas que fueron cortadas por máquinas, al igual que los fósiles.

"Estamos trabajando con los escombros que quedaron después de la explotación de una cantera, pero tenemos todo el afloramiento para investigar. Y lo queremos hacer de una manera cuidadosa, porque son animales pequeñitos", explicó Piñeiro.

Respaldada por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), que financió el proyecto, Piñeiro presentará un petitorio ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) para proteger la zona, con el argumento además "de lo que significa como patrimonio cultural estos afloramientos donde se han encontrado estos materiales que han posicionado a Uruguay en una posición muy alta en el terreno científico".

Una de las principales preocupaciones es que "estas rocas están en un proyecto (gubernamental) de explotar los esquistos", un tipo de roca con mucha materia orgánica y donde se forma el denominado "shale gas", una forma de gas natural, indicó.

"El potencial de los hallazgos es muy alto, es muy factible encontrar materiales muy importantes allí", destacó la paleontóloga, que confía en que el descubrimiento ayude a obtener más financiamiento para profundizar las investigaciones.

"Queremos trabajar el afloramiento in situ, contratar una maquinaria adecuada y tener mucha gente colaborando", explicó.

Por ahora ya han incorporado al equipo dos nuevos investigadores para abocarse a trabajos sobre la biología del grupo y las nuevas interrogantes que surgieron con el hallazgo.

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Uruguay descubre su parque jurásico

Hallazgo arqueológico. Paleontólogos uruguayos y franceses desenterraron embrión de 280 millones de años en Cerro Largo. Son los reptiles fósiles más antiguos encontrados en el continente

CERRO LARGO | NÉSTOR O. ARAÚJO

Un equipo de paleontólogos uruguayos y franceses descubrió en este departamento embriones de reptiles fósiles de una antigüedad nunca antes estudiada. Según estos expertos los restos datarían de unos 280 millones de años.

Eran reptiles acuáticos, a los que se denomina mesosauros. El lugar donde se encontró el embrión está ubicado sobre las costas del arroyo Yaguarí, en el límite de Cerro Largo con Tacuarembó, a pocos metros de la Ruta Nacional N° 26, donde el Instituto Nacional de Colonización tiene la colonia llamada "Emiliano Zapata".

El equipo de científicos es encabezado por Graciela Piñeiro, profesora adjunta del Departamento de Evolución de Cuencas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República; con la colaboración de Michel Laurin, perteneciente al Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS, por sus siglas en francés), así como de la paleontóloga uruguaya Melitta Meneghel y de Jorge Ferigolo, de la Fundación Zoobotánica de Río Grande del Sur, con sede en Porto Alegre.

EL HALLAZGO. Se produjo en una cantera que se estaba removiendo. Allí geólogos le advirtieron a la doctora Piñeiro que en la conocida formación rocosa Mangrullo, en Cerro Largo, habían aparecido huesos de grandes dimensiones y se comenzó a trabajar de inmediato en este afloramiento.

Fue en ese momento donde este grupo de investigadores y docentes de la facultad de ciencias, apoyados y financiados por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) comenzaron a trabajar en el lugar. El equipo de científicos del CNRS colaboró con la investigación sobre las faunas que vivieron al final de la era paleozoica, hace mas de 10 mil años, dirigida por Piñeiro, logrando fortuitamente estar frente del hallazgo "que hoy es noticia en todo el mundo" señaló la paleontóloga uruguaya, como lo son los embriones de reptiles fósiles más antiguos.

Tienen unos 280 millones de años y se les denomina mesosauros. Los embriones de estos reptiles acuáticos, son 60 millones de años más viejos que los que se conocían hasta ahora.

"Vamos a pedir que ese lugar quede reservado, el afloramiento queremos preservarlo, hay mucho para hacer en ese sitio", señaló Piñeiro.

La científica contó a El País que "se encontró un huevo aislado, un embrión arrollado, de 4 centímetros, muy pequeño, es el mesosauro más pequeño que se conoce y si estuviera extendido mediría unos 12 centímetros. La gente tiende a pensar que huevo es sinónimo de huevo de gallina, no es así. Este huevo no tiene cáscara, sino que lo que envuelve y protege al embrión es una membrana", explicó.

"Los encontré yo misma", agregó. Los fósiles fueron descubiertos y estudiados por uruguayos "y esa es la realidad", sostuvo la paleontóloga.

"La noticia que se divulgó por la agencia de noticias dice que fueron científicos franceses, es un error", puntualizó.

El descubrimiento revela nuevas informaciones sobre el modo de reproducción de los mesosauros, aunque no llega a esclarecer si eran vivíparos (el embrión se desarrolla dentro de la hembra) u ovovivíparos (se desarrolla dentro de un huevo). Por ello los investigadores creen que pueden tratarse de ejemplares vivíparos.

Este descubrimiento sugiere que los mesosauros del Uruguay prehistórico ponían huevos en un estado avanzado de desarrollo que debían hacer eclosión poco después, por lo que sustentaría la tesis del ovoviviparidad.

"Se consideran, dentro de lo que serían los amniotas, los reptiles que adoptaron esta estrategia de reproducción y son los más antiguos conocidos, por eso que los embriones que encontramos son tan importantes", sostuvo Piñeiro.

Explicó además que "los paleontólogos sabemos que ese cambio de ser no amniota a ser amniota, o sea, de tener un huevo sin membranas embrionarias y pequeño, a tener un huevo mayor con membranas embrionaria, ocurrió hace alrededor de 300 millones de años, sin embargo no teníamos pruebas desde la aparición de este registro fósil encontrado, que ahora nos avala la hipótesis", sostuvo Piñeiro.

"Pensábamos que esa transición había sido bastante rápida y que algunos anfibios habían adquirido algunas características sociológicas y fisiológicas, como el cambio de la reproducción, y podían independizarse del agua, pero no teníamos evidencia porque en todo el paleozoico, o sea, desde hace 300 millones de años, no se había encontrado ningún fósil que comprobaran esa hipótesis. Nosotros encontramos estos embriones de reptiles primitivos, que por lo menos estarían demostrando que hace 280 millones de años que los reptiles tenían una estrategia de reproducción de tipo amniota, o sea que habían desarrollado un huevo amniota. Además de eso sabemos que estos reptiles podrían haber tenido un sistema de reproducción vivípara o que se asemejan mucho a vivípara", explicó la científica.

La paleontóloga aseguró que esto implica que estas especies parían las crías en miniatura, pero quizás ponían huevos. "Encontramos poblaciones que parían esas crías vivas iguales a los padres, o ponían huevos cuyos embriones estaban ya en etapa muy avanzada en el desarrollo y por lo tanto esos huevos que estaban puestos en tierra, porque los huevos amniotas no pueden sobrevivir en el agua. Entonces los mesosauros salían a la tierra y enterraban los huevos en lugares cercanos al agua y luego esos huevos eclosionaban dos días después de ser expulsados, y eso es bastante importante, estamos generando datos para saber cómo se originaron esas membranas embrionarias que distinguen al huevo amniota, (animal vertebrado cuyos embriones están envueltos en un amnios), o que hasta el momento era una interrogante", sostuvo.

Dijo además que algunos colegas habían sostenido que estos animales retenían el huevo en el oviducto, que podría haber sido la opción de reproducción, y al retener se creaba un vínculo entre la madre y el feto, de este modo se generan membranas, y entonces esto permite aportar datos que explique cómo puede ser el nuevo amniota.

En Brasil se había hallado un especímen fósil en gestación, lo que ya había revelado que los mesosauros que poblaban esta región retenían los embriones en el útero durante buena parte del desarrollo. En Uruguay se han desenterrado ya 26 ejemplares adultos.

La prehistoria escondida de Uruguay

Los yacimientos más recientes refieren tanto a los primeros pobladores humanos, como a la antigua era de los grandes saurios.

En noviembre de 2009 en Cerro Largo se hallaron restos de un lestodon gigante, a pocos kilómetros de Villa Noblía. Ese mismo año se hallaron restos de un caparazón de gliptodonte.

Hace dos años atrás un niño halló en Soriano, en la localidad de Sacachispas, los restos de un gliptodonte.

En la localidad de Mataojo, Salto, hallaron restos de presencia humana de entre 9.000 y 14.000 años.

A orillas del arroyo Vizcaíno, en Sauce, se hallaron trazas humanas en animales con más de 30.000 años.

Más huellas de primeros humanos en Sauce

El yacimiento de fósiles prehistóricos a orillas del arroyo Vizcaíno, en Sauce, Canelones, continúa proveyendo material de investigación a los científicos. En este caso los restos hallados tienen una importancia diferente a los de Cerro Largo, ya que datarían la presencia de humanos en América del Sur desde hace 30.000 años, casi el doble de lo que se ha estimado en la historiografía.

"Volvimos a excavar en enero y sacamos un montón de piezas más, ya llevamos un total de 1.100 piezas, lo que convierte a esta en la quinta colección de restos fósiles del país", dijo a El País el paleontólogo Richard Fariña, que encabeza el equipo científico que trabaja desde hace más de dos años en el lugar. "El lugar es de una riqueza increíble, si se tiene en cuenta que solo delimitamos un espacio de seis metros cuadrados", puntualizó.

En el terreno junto al arroyo Vizcaíno y a unos 38 kilómetros de Montevideo, se han hallado huesos de lestodontes, perezosos, gliptodontes, toxodontes e incluso un megaterio. Sin embargo la importancia del yacimiento no se centra en los restos de animales prehistóricos, sino en las trazas de posibles herramientas humanas en estos huesos.

Ello dataría la intervención de humanos prehistóricos que, aprovechando las características de "trampa natural" del terreno, cazaban grandes animales para obtener carne y pieles hace unos 30 milenios.

Los científicos realizan ahora su trabajo de gabinete en la cercana Casa de la Cultura de la ciudad de Sauce, pero se espera que en breve se levante allí un museo, para lo que la Intendencia de Canelones firmó un convenio con AFE para utilizar un añoso galpón.

Un inversor alemán se interesó en el proyecto y financiaría la obra con el fin de crear un polo de turismo cultural en Sauce. (Producción: Renzo Rossello)

El País Digital

Científicos uruguayos hallaron los fósiles, no franceses

04.04.2012 | 15.37

Este martes se había difundido erróneamente la noticia de que un equipo internacional de científicos había hallado embriones de reptiles fósiles cuya edad alcanzaría los 280 millones de años.

Científicos uruguayos hallaron los fósiles, no franceses
No fueron científicos franceses, sino investigadores uruguayos y, más específicamente, un equipo de científicos nacionales y liderados por una uruguaya, quienes realizaron el gran hallazgo.

El Espectador profundizó en el asunto conversando con la experta que halló a los famosos fósiles, la doctora Graciela Piñeiro, profesora grado 3 de la facultad de Ciencias de la Universidad de la República (Udelar), que integró el equipo que realizó el hallazgo.

 La Dra. Piñeiro aclaró una confusión referente al equipo que participó en esta exploración paleontológica.

  “Los descubrimientos no fueron realizados por ningún científico francés. El hallazgo lo realizaron científicos uruguayos. Y puedo dar fe porque los fósiles los encontré yo (los dos hallazgos), y en ese lugar y momento no había ningún científico francés. Los descubrimientos fueron realizados en Uruguay por investigadores uruguayos que hacen trabajo de campo y encontraron estos fósiles”, precisó.

 “En la descripción de estos materiales participó un equipo en el cual colaboraron científicos de  Uruguay (por ejemplo la magíster Mellita Meneghel, científica uruguaya que brindó muchísimos aportes al trabajo), y científicos de Brasil y de Francia. Yo conduje el trabajo y lo redacté”, enfatizó Piñeiro.

Sin embargo, la información fue divulgada por el Centro Nacional Francés de Investigaciones Científicas del CNRS, del Museo de Historia Natural de Francia y de la Universidad Pierre y Marie Curie de París.

“Lo que ocurrió es que el Dr. Michel Laurin, que participó del trabajo, y hace tres años que visita Uruguay  y colabora con nosotros a través de diferentes convenios de investigación que tenemos el CNRS y  el IANI (El Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales), con el que trabajo también”.

 “Él envió una nota al CNRS, comentado que se habían publicado en la revista inglesa Historical Biology, estos fósiles y que habían tenido la repercusión que tuvieron. El trabajos e transformó en el trabajo más leído en la historia de la revista. Cuando el CNRS se dio cuenta de la importancia de la noticia, accedió a difundirla pidiéndome a mí, antes permiso para hacerlo”.  

“Por lo tanto, no entiendo muy bien como surgió esta confusión. El CNRS no financió este estudio, fue una agencia uruguaya”, explicó la científica uruguaya.

La Dra. Piñeiro comentó el hallazgo de una hembra de mesosaurio que estaba embarazada.

“Es la hembra de reptil más antigua que se conoce. En Uruguay aparecieron embriones dentro de lo que parecen ser huevos. Totalmente arrollados, envueltos por una membrana, y hasta uno de ellos tiene un ‘diente de huevo’ que sirve para romper la cáscara y salir del huevo”.

“Esto es lo que más significado le dan a estos fósiles porque pertenecen a un reptil que es tan primitivo que estaría dentro de lo que sería la transición de dejar de ser anfibio y de volverse reptil. Con este descubrimiento tenemos datos para entender como se transformó el ‘huevo no amniota’ en un ‘huevo amniota’. Hasta ahora no teníamos ninguna noticia” manifestó, entusiasmada.

Se especula que esta hembra podría ser eslabón perdido.

“Es como un eslabón perdido porque al aparecer esto, lo que podemos decir ahora, es que los aminotas, (los reptiles más primitivos), podían haber puesto huevos cuyos embriones estaban en un estado muy avanzado del desarrollo y que el huevo eclosionaba en horas”.

“La otra opción es que podrían haber sido vivíparos. Todo esto basado en pruebas. Parece poco pero es mucho”.

Piñeiro describió como realizó el hallazgo de la hembra preñada.

“Hace 10 años que estoy trabajando con la el final de la era primaria. Me basé en el trabajo de los geólogos para saber donde tenía que buscar. Intuí que debía haber posibles hallazgos acá porque en Brasil, en los mismos tipos de depósitos,  yo ya había encontrado muchos fósiles. Y no me equivoqué. Y no es el primer hallazgo importante realizado.

Y sobre la denominada “Comunidad de los Mesosaurios”, Piñeiro explicó:

“La ‘Comunidad de los Mesosaurios’ (que vivía en ‘Mangrullo’, un cuerpo de agua, un mar epicontinental, un mar interior), estaba compuesta por lo mesosaurios, unos crustáceos, y una traza fósil de un organismo que desconocíamos que dejó solamente sus huellas en el sedimento”.

“Estos fósiles fueron depositados bajo condiciones climáticas muy excepcionales  de gran aridez hace 300 millones de años. El agua se empezó a secar y estos mesosaurios buscaron el agua por esta razón. Cada vez se hicieron más acuáticos”, puntualizó.

“La hípersalinidad, asociada al bajo tenor de oxigeno crean un ambiente en que las bacteria de la descomposición no actúan. Por esto se preservaron tan bien”, concluyó la investigadora que asegura, además, que este ha sido el descubrimiento más importante de su exitosa carrera.
El espectador

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